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Entrevista con el General Juan Orlando Zepeda

"La población es la esencia de la guerrilla"

El General Zepeda se hizo famoso durante el conflicto armado. Se desempeñó como viceministro de Defensa y, además, como jefe del Departamento de Inteligencia de la Fuerza Armada. Considerado uno de los "hombres fuertes" del Ejército durante los años ochenta, accede ahora a compartir con EL FARO algunos de sus recuerdos de la guerra, en particular los momentos en que la institución armada decide iniciar una estrategia contrainsurgente desde varios frentes. Acusa a Naciones Unidas y a organizaciones humanitarias de ayudar a la entonces guerrilla y habla de las estrategias sicológicas para vencer al enemigo. Esta es su versión de la historia.

Christian Guevara
cartas@elfaro.net
Publicada en enero 2002- El Faro

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EL FARO: ¿Cómo comienza la contrainsurgencia en El Salvador?

GENERAL JUAN ORLANDO ZEPEDA: En esta guerra que tuvimos acá, tuvimos que enfrentar cinco etapas de desarrollo o evolución. La primera es la etapa de organización y movilización. Para los comunistas, en su concepción de lucha, lo más importante es la organización. No puede haber ningún proyecto político, económico o de lo que sea, sin que tengan condiciones primeramente de organización, pues eso genera las líneas de trabajo, las líneas de dirección y se fortalecen.

Ahí nacen esas organizaciones de masas, surgen cinco grupos que son de cinco facciones. El primero que surgió, allá por 1971 o 72, un grupo en donde estaba la Liz Milagro Ramírez, era el de las FPL (Fuerzas Populares de Liberación). El Partido Comunista ya existía y estaba desde 1950 bajo el mando de la secretaría general de Shafick (Hándal), pero en aquella época alguien le quiso disputar el mando, fue Cayetano Carpio, quien después funda las FPL. De ahí surge el PRTC, que es de 1976, como una línea de trabajo que les dio Fidel Castro, de crear un partido revolucionario de trabajadores para aglutinar de una mejor forma al sector puramente trabajador y obrero. En 1973, como una escisión de las FPL, se forma el ERP; por la muerte de Roque Dalton surge la RN (Resistencia Nacional).

De ahí es una etapa que se llama de terrorismo. Muchos teóricos así la llaman y, si vemos la praxis, yo creo que fue una etapa de puro terrorismo. Eso se dio por los años del 77 al 79, de mucha agitación popular. Pero ya había en medio de todo eso secuestros, asesinatos, extorsiones, lo que llamaban ellos ajusticiamientos. Estaban en la etapa de fortalecerse económicamente por medio del secuestro y de aquel famoso impuesto de guerra.

La naturaleza principal del terrorismo es que con muy poca gente, con tres o cuatro personas, con un niño, puedan causar mucho daño. El terrorismo busca someter mediante el terror a gran cantidad de personas y espera que con eso un gobierno cambie de actitudes. Pero nuestra guerra tuvo, a lo largo de doce años, un alto porcentaje de puro terrorismo.

Ya cuando el movimiento crece, sale de esa etapa de puro terrorismo y entra a lo que se llama la etapa de guerra de guerrillas. Aquí esa etapa, en sus inicios, surgió como una guerra urbana y después se hizo una guerra rural, tal como lo concibió el Che Guevara y otros teóricos como Mao Tse Tsung, bueno, este último en la Guerra Popular Prolongada, que es otra etapa. Un paraguayo, Carlos Marinela, desarrolló un mini manual del guerrillero urbano, que es una serie de organizaciones y lineamientos que iba a recibir un terrorista urbano y lo adoptaron muchos grupos auspiciados por Cuba y por el movimiento comunista nacional, para crear zonas de focos guerrilleros. En 1980, los cinco grupos se unificaron por una orden de Fidel Castro y ellos mismos lo han reconocido, yo mismo lo he leído en sus documentos históricos. Les obligó a que se unieran para elaborar una estrategia unificada porque sino no había apoyo, aunque en sus inicios y por sus ambiciones personales eran casi irreconciliables y eso está surgiendo hoy nuevamente con las famosas tendencias entre los ortodoxos, terceristas y renovadores. Esa guerra de guerrillas fue corta, entre el 81 y el 82.

Cuando analizamos el crecimiento y la evolución de los terroristas, nos dimos cuenta que habían saltado a otra etapa: la Guerra de Movimientos, así la llamo yo. Ahí ya hay unidades permanentes, columnas, batallones, brigadas. En esa época se mencionaban la Brigada Rafael Arce Zablah, la brigada Felipe Peña Mendoza y todas las cinco facciones tenían sus cinco batallones. Esto te da una valoración de que en el estadio de la guerra ya había superado la guerra simple de la guerra de guerrillas, porque ya no era una guerra chiquita para llamarle de guerrillas, ya era algo superior. Había que contrarrestar todo esto, nos enfrentamos, pues a la par de que ellos iban organizando todo eso, nosotros íbamos reorganizando, reestructurando, fortaleciendo, tanto en la parte organizacional, entrenamiento, equipamiento. Nació un Estado Mayor muy eficiente. Aunque, claro, los comunistas del FMLN tenían mucho apoyo de Cuba, de los sandinistas de Nicaragua, del mundo comunista. Eso no lo pueden ocultar, porque Libia, Siria, Líbano, Vietnam, Corea del Norte, Alemania Oriental, todos estos países ayudaron al FMLN.

Y una última etapa de las Ofensivas Generales Estratégicas, llamémosle así. Para mí, fundamentalmente, fueron tres a nivel nacional las que lanzaron. En enero de 1981 fue la primera, en un esfuerzo que abortaron, en las que les faltó planificación, les faltó una buena evaluación de lo que tenían, estaban faltos de entrenamiento, no tenían el suficiente equipamiento, la conducción de la operación fue un desastre, incluso ya se manifestaban sus grandes debilidades. En ese tiempo yo era Mayor, estaba en el cuartel San Carlos, y me pude dar cuenta de sus debilidades y del desorden con que ellos atacaron. Atacaron todos los puestos de la Guardia, la Policía de Hacienda, la Policía Nacional, las comandancias locales, los puestos de Defensa Civil. Es largo esto, es bien largo, podríamos hablar todo una semana de todo esto...

Para 1984 se dan cuenta de que no pueden derrotar al ejército, que se había reestructurado y fortalecido, en una guerra popular. Ellos mismos decían que habían vaciado la retaguardia por llenar el frente, que habían descuidado a las masas, y sus mismos teóricos reconocen todo esto. Así que para 1985 pasan a la fase de la Guerra Popular Prolongada, que es una modalidad de debilitamiento y de desgaste, pero que ya incluye otros factores como el moral, el ideológico, psicológico, el debilitamiento de la estructura económica y en la parte política. Se hacían maniobras políticas de "doble teclado".

La estrategia de doble teclado consistía en trabajar en una opción, llamémosle, entre comillas, democrática con un partido de fantoche, pero siempre luchar por la vía armada. Por eso apareció la Convergencia y otros partidos representativos del FMLN. Un teórico decía: el poder político nace de la boca de un fusil. Para mí, la población es para la guerrilla lo que es el agua para un pez. Manipulaban a la población en aquellos famosos campamentos guerrilleros, apoyados por una gran fuerza internacional, incluyendo a las Naciones Unidas con el ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), con el apoyo de Cáritas para mantener esos grandes centros. Eso era una forma de tener organizada a esa gente y ocuparlos como grupos de presión...

Pero de todas esas cinco etapas que usted me menciona, ¿en cuál ya es necesario la contrainsurgencia como táctica institucional de la Fuerza Armada?

En todas las etapas. La contrainsurgencia surge como una necesidad de contrarrestar esos movimientos. Claro, como una concepción de lucha contrarrevolucionaria, nosotros, con base en nuestra experiencia, lo mejor era conocer su estrategia y después luchar en contra de esa estrategia. El Estado Mayor era el cerebro que dirige todas esas operaciones. Su estructura está organizada en cinco departamentos: el departamento de personal, el de inteligencia, el de operaciones, el de logística, el de operaciones sicológicas y el de comunicaciones y transmisiones. Éramos una organización rígida. Teníamos grupos convencionales de 10 hombres, uno que iba de jefe y otros nueve, pero eso contra los guerrilleros no te servía para nada. Tuvimos que formar grupos para cateos, para registros de personas e incidentes, para retenes, desarrollar un departamento de inteligencia en cada batallón.

¿Todo esos nuevos grupos formaron parte de una táctica de contrainsurgencia?

Eran parte de la contrainsurgencia que se desarrolló, así como del cambio de concepción de lucha. Porque de nada te servían esos diez hombres contra tres o cuatro guerrilleros, operativamente hablando dentro de la población civil. Sabíamos que en sectores como La Fosa, la Zacamil, habían muchos núcleos, muchas células clandestinas que de repente aparecían poniendo una bomba, quemando un bus, volaban un poste, se robaban un carro, asaltaban un banco. Contra esa estrategia terrorista había que reorganizar. Esa nueva organización era de carácter puramente defensivo, porque los teóricos decían que para frenar el accionar de un guerrillero se necesitan diez soldados. Eso es fregado. Un niño puede poner una bomba y matar cinco o diez personas. Un niño le puso una bomba encima del carro blindado del Doctor García Alvarado (Fiscal General de la República en la década de los 80). Eso es el terrorismo y para contrarrestarlo es necesario mucha inteligencia, mucho análisis, mucha recopilación de información, mucho estudio...

Pero, ¿por qué fundar un Departamento de Operaciones Sicológicas?

Eso es parte de lo que se llama propaganda y de lo que es opinión pública. En eso radica lo que son las operaciones sicológicas, es ganar la confianza, el corazón y la mente del pueblo. Eso surgió en 1983 o 1984 en el Estado Mayor. También se creó el Departamento de Inteligencia, pues sin eso un ejército anda a ciegas en cualquier operación. Eso es parte de una larga y difícil reestructuración, de un cambio de mentalidad de lucha. Porque tú no puedes meter a un soldadito que apenas sabe leer a interrogar a una persona, en una casa, en donde a lo mejor son médicos, catedráticos de una universidad. Eso era un problema, había que crear grupos especiales para hacer un cerco y buscar mejor el indicio de que ahí ha habido algo que huele a insurgencia. En una guerra como esta no podés pensar en derrota, en derrotar a un grupo en donde el 90% es terrorismo, tenés que erradicarlos, hacer que desistan. Los grandes teóricos dicen que no es necesario derrotar físicamente al enemigo, sino aniquilar su capacidad de reacción y su voluntad de lucha.

Usted menciona grandes concentraciones de civiles en campamentos guerrilleros, ¿qué se hizo para contrarrestar eso, para quitarle el agua al pez como usted le llama?

Eso era concentración y manipulación de la población civil por parte del FMLN. Es que la población civil juega un papel de información; logístico, inteligencia, reclutamiento; para obtener ropa, alimentos y medicina; de cobertura entre la población. Viene la ayuda internacional, Cáritas sobre todo, ella jugó un papel fundamental, y lo digo claramente, porque nosotros decomisamos muchos alimentos con el sello de Cáritas: leche, aceite, frijoles, comida enlatada. Todo eso se desarrolló en los campamentos de refugiados y desplazados que teníamos en la frontera con Honduras. El de Mesa Grande fue famoso, Aguacayo y Copapayo. Ya sabíamos que ahí estaba la guerrilla metida, que ahí se refugiaba y nosotros no podíamos hacer nada porque estaban bajo la protección internacional.

La población es la esencia de la guerrilla. ¿cómo hay que quitarle el agua al pez? Difícil, esa población siempre estuvo organizada. Por ahí surgen esos campamentos de la Mélida Anaya Montes, hasta surgen las Dignas de todo eso (un movimiento feminista) y varias organizaciones, ONGs que jugaron un papel importante en medio de su inconciencia o ya con malicia.

Después de la ofensiva del 89, la perspectiva de un triunfo militar se les acabó. Aquello fue un fracaso de ellos, abortaron su tesis insurreccionalista que fue preparado durante cuatro años auspiciada y financiada por Cuba, con esas municiones, armamento nuevo, cantidades de explosivos y, sobre todo, en preparación de cuadros. En una época, en Pinar del Río (Cuba), habían casi mil guerrilleros adiestrándose, cosa que no pudo hacer el estado, lo más que llegó era a 300 o a 400 soldados del batallón Atlacatl entrenándose en Panamá. Esas cosas después se supieron, por ejemplo, la última ofensiva, la que ellos llamaron Hasta el Tope, fue planificada y dirigida en el Departamento de las Américas en Cuba; los ataques a las brigadas fueron planeados en maquetas hechas por especialistas cubanos. Pero después de eso tuvieron que pasar a una ofensiva política.

Además de lo militar, ¿qué otras dimensiones tenía la contrainsurgencia?

Tenía una parte de propaganda, una parte ideológica, una guerra sicológica y una guerra política. Nosotros desarrollamos una guerra política que trascendía a nuestro país y a nuestras fronteras, teníamos que librar una guerra en Washington y por eso se permitió que Naciones Unidas pudiera intervenir aquí, porque Estados Unidos no pudo resolver el problema él solo, había que recurrir a una instancia superior.

¿Qué papel jugó COPREFA (Comité de Prensa de la Fuerza Armada) en la contrainsurgencia?

Mire, COPREFA jugó un papel en la parte ideológica, de divulgación, de imagen. En la guerra sicológica casi no, porque COPREFA fue la parte oficial. COPREFA daba noticias para fortalecer la moral de nuestros soldados y de la población.

Los especialistas coinciden en que la táctica de contrainsurgencia provocó muchas violaciones a los derechos humanos, ¿eso fue como parte de una estrategia institucional de la Fuerza Armada o fueron acciones provocadas por la pérdida de control de algunas unidades?

Yo no niego que se dieron excesos, pero no fue una línea institucionalizada, eso no es cierto. Nunca vamos a permitir violaciones a los derechos humanos. Se trató de llevar y contrarrestar una agresión con los convenios aprobados y suscritos por nuestro país. Mirá, así es la guerra, más con las características de una guerra contrarrevolucionaria como la que tuvimos. Ahí tienen al ex presidente de Yugoslavia, Slobodan Milosevic, lo mismo al General Pinochet que lo quieren topar. Cuando hay que contrarrestar esos fenómenos de anarquía y de insurgencia siempre tiene que haber algún tipo de violencia y los excesos se dan, y en ambas partes. Lo que pasa es que los comunistas son muy hábiles en el manejo de la información, utilizan mejor los recursos, a ustedes los medios, a la prensa. Pero en la guerra, nosotros hallamos periodistas muy pero muy objetivos que presentaban verdaderamente la causa de lo real, pero siempre había cierta tendencia a desfigurar los sucesos. La prueba de eso, y ustedes no me lo van a negar, es la cantidad de libros escritos por la izquierda, porque para ellos es muy fácil decirle a cualquiera; escribíme sobre tal cosa que yo te voy a dar el financiamiento. Pero uno que quiere escribir un libro le cuesta unos cuarenta o cincuenta mil colones, pero aparte uno tiene que trabajar.

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