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Entrevista con Eduardo Linares

"La desventaja nuestra la convertimos en ventaja"

Eduardo Linares fue Comandante guerrillero del Frente Norte de Chalatantengo, en donde pasó casi los doce años de la guerra. Su trajinar con la insurgencia surgió en inicios de los setentas cuando se incorpora a los comandos urbanos de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL). Durante el conflicto armado, era el encargado de desmontar militarmente la estrategia contrainsurgente del Ejército.

 Pero de aquel tiempo sólo quedan los recuerdos. Ahora es Director del Cuerpo de Agentes Metropolitanos de la Alcaldía de San Salvador, feudo de una nueva izquierda partidista y manca de su fuerza militar.

 En una entrevista para EL FARO, el ex comandante cuenta los replanteamientos guerrilleros frente a las tácticas contrainsurgentes y revisa las estrategias rebeldes y el trabajo de inteligencia que utilizó su contingente del FMLN.

Ricardo Valencia
cartas@elfaro.net
Publicada en enero 2002- El Faro

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 EL FARO: ¿Cómo se preparó para ser Comandante?

EDUARDO LINARES: Me preparé teórica y militarmente en Cuba, fui de los primeros que fui a Cuba a instruirme. Fui a Viertnam , a estudiar a Vietnam toda la estrategia de contrainsurgencia gringa. Ahí hice mi Estado Mayor, mis altos estudios estratégicos como le llaman aquí los militares. Lo otro lo aprendí a conducir y a dirigir en la marcha

 ¿Cómo entrenaba a los combatientes?

 Mirá, más que todo yo estaba en cargo de dirección, mi labor estaba en materia estratégica que era conducir y dirigir el trabajo político y militar. Yo trabajé mucho en la concepción estratégica de la guerra, es decir en qué consistía, qué necesitábamos. Yo trabajé mucho en la construcción en las fuerzas militares de nuestra organización. Construir las fuerzas concentradas nuestras, las fuerzas especiales nuestras, las fuerzas locales nuestras y de esa manera crear una cantidad de tácticas militares.

 ¿Cuál fue la estrategia del Frente de 1980 a 1984?

 Te voy a contar algo...Nosotros en 1981, precisamente el 11 de enero, lanzamos lo que llamábamos la ofensiva final. El 10 de enero, yo fui el que dirigí la toma de la ciudad de Chalatenango. Llevaba alrededor de 400 a 500 compañeros. No todos iban armados.

 En esa ofensiva logramos llegar y sitiar el cuartel. Lastimosamente, no logramos tomar el cuartel. Así en varias ciudades. Es a raíz de ahí cuando nosotros empezamos a darnos cuenta de que no éramos una fuerza militar preparada, que no éramos una fuerza guerrillera que estuviera entrenada. Entonces la reacción del ejército comenzó a hacer grandes operativos contrainsurgentes, dirigidos por los gringos hacia nuestros frentes, a perseguir a la población, seguir asesinando a la población. Pero, además con grandes operativos militares, con artillería, aviones, cañones, morteros, y las grandes cantidades de tropas. Se diseñó una estrategia que se llamaba "Resistir, desarrollarse y avanzar". Es decir, había que resistir porque ¿Para dónde nos íbamos a ir?. Comenzamos una estrategia donde comenzamos a resistir los ataques del régimen, pero también comenzamos a prepararnos. Comenzamos a entrenar a las fuerzas guerrilleras hacia lo interno. Comenzamos a construir las diferentes categorías de tropas. Entonces nosotros decíamos que para poder golpear al ejército y a la Guardia Nacional era importante un contingente de guerrilleros que tuviera una convicción firme y sólida, valiente, entonces comenzamos a crear lo que llamamos las Unidades de Vanguardia.

 ¿Cuándo fue eso?

 En 1981, después de la ofensiva. Nosotros reclutamos veinte mil jóvenes que se enlistaron para ir a la guerrilla. Veinte mil jóvenes que querían irse a la guerrilla y se fueron a los frentes de guerra. Entonces, con los mejores, comenzamos a crear las primeras unidades. Y fue así que con otros compañeros, como Dimas Alas, Germán Serrano, comenzamos una estrategia: antes los operativos del enemigo resistirlos.

 Comenzamos a actuar de lo simple a lo complejo. Comenzamos probando a nuestros combatientes aniquilando puestos pequeños. Al grado tal que en Chalatenango comenzamos a aniquilar todos los puestos. En ese lapso yo me fui a San Vicente y fui a hacer lo mismo.

 Ya en agosto de 1983, los únicos cuarteles que nos faltaba aniquilar en Chalatenango eran la Cuarta Brigada y el Destacamento Militar número uno, de ahí a todos los puestos los habíamos aniquilado. Unos se fueron. Ahí en San Vicente, sólo nos había quedado destruir la Brigada. En agosto del ochenta y tres ya habíamos derrotado al puesto de Siete Joyas, en el volcán del Chinchontepec, que era una Compañía.

 Ya ahí, ya teníamos fuerzas concentradas. Así comencé a trabajar en (el cuartel) El Paraíso. En el año de 1983 para amanecer en 1984, conquistamos la Cuarta Brigada de Infantería, uno de los cuarteles más grandes del país

 En 1984 toman fuerza las operaciones contrainsurgentes del Ejército...

 El Ejército no se detiene. En otras zonas, por ejemplo, nosotros habíamos derrotado todo los pueblos del Cerrón Grande, es más en 1984 le caemos al Cerrón Grande y lo aniquilamos también. Los gringos comenzaron a cambiar la estrategia y comenzaron con la estrategia de entrarle a nuestras concentraciones móviles. Comenzaron a crear, a entrenar su propia tropa, en esa época , ellos ya habían entrenado en los Estados Unidos completamente al Atlacatl y al Ramón Belloso que eran fuerzas de élite. Pero también comenzaban a construir batallones banderas. Tenían 3 batallones móviles a nivel nacional, que los tiraban en cualquier parte, pero después comenzaron a crear batallones móviles a nivel regional y comenzaron a crear batallones móviles de los cuerpos represivos, es decir, tenían un batallón móvil de la Guardia Nacional, tenían un batallón móvil de la PH y tenían un batallón móvil de la Policía Nacional.  No sólo eso, ellos empezaron a introducir la táctica de los desembarcos helitransportados, que le caían a nuestras concentraciones. Exactamente lo que le hicieron a Bin Laden, a estos talibanes. Para vos ubicar el bombardeo, necesitás meter alguien al terreno que diga ¿Ahí están? Tiene que estar la antena que vos tenés, que te ubica el campamento. Así nos empezaron a sorprender.  Lo otro era la acción cívica, la guerra psicológica, la infiltración, acordate que ya eran cinco años de guerra y era una guerra muy sacrificada. Comenzaron con la estrategia de "quitarle el agua al pez", pero cuando vieron que no nos podían quitar el apoyo de la población, comenzaron a cambiar la estrategia contrainsurgente que decía : "Si no le puedes quitar el agua al pez, envenénasela". Empezaron a captar gente, empezaron el trabajo de captación en nuestras filas, buscar ganar gente para que le diera información y ubicar nuestros mandos, nuestros campamentos. De esa manera ubicaban los bombarderos y los desembarcos helitransportados.

 ¿Cómo reaccionaron?

 Mirá...El 19 de julio de 1985 a mí me pusieron un desembarco en el Cerro Talzate. Pasaron 3 horas bombardeándonos y desembarcaron los paracaidistas. Si tenían un buen Batallón de paracaidistas los cabrones esos. Eso te desestabilizaba. ¿Qué es lo que ellos decían? A estos no los podemos matar, pero los podemos desestabilizar. Ellos tenían miedo de que nosotros comenzáramos a preparar operaciones estratégicas. Resultó ser que en una operación un tipo se desertó de nuestras filas y le dio la información al Alto Mando de que nosotros íbamos a aniquilar el batallón de Caballería. Nosotros estábamos trabajando la Brigada de Opico(Caballería). Ya la teníamos cuadriculada, pero un cabrón de la gente nuestra se desertó y esos planes se fueron abajo. Ellos decían: " A estos, babosos, no hay que dejarlos que preparen acciones".  Pero además comenzaron a concentrar sus grandes batallones en nuestras concentraciones y a cortar nuestros corredores con emboscadas, con esto con lo otro.  Lo que nosotros hicimos fue cambiar la táctica. Entonces nosotros comenzamos un giro en la táctica en 1985 que fue desconcentrar y dispersarnos en el terreno y hacer trabajo político y las unidades concentradas, las comenzamos a dispersar en distintos lugares, cambiamos las tácticas. Nuestra táctica ya variaba. No sólo hacer acciones grandes o los puestos, sino que comenzamos una estrategia de causarle bajas al Ejército, ya sea con un disparo de francotirador, por una mina, por emboscada, que era toda una estrategia de desgaste. Nosotros lo que hicimos fue dispersarnos y empezar a operar con unidades pequeñas, pero también empezar a concentrarnos.  ¿Qué hicimos nosotros? Diseñamos fuerzas especiales. A parte de las fuerzas especiales que se introducían en un cuartel, nosotros sólo la construimos para que se metieran a los cuarteles y nunca combatían y entonces pasaban sin hacer nada. Entonces llegó un momento cuando se metían los grandes batallones a terreno nuestro, empezamos a darles golpe de mano en el terreno.

 ¿Qué significaba eso?

 Comenzamos con la estrategia de infiltrarnos donde estaban durmiendo y ahí golpearlos. Ya no en sus cuarteles. La táctica de ir los cuarteles era muy costosa, muchas bajas, no conocíamos el terreno, sólo te estaban esperando. Entonces fue una estrategia de combinar acciones pequeñas, medianas y grandes acciones. Lo importante era hacerles bajas al ejército... Aprendimos la táctica contra los desembarcos.

 ¿Qué hacían contra los desembarcos?

 Les volábamos verga con los francotiradores. Por ejemplo, en Chalatenango nos bajamos tres helicópteros a puro francotirador. Y cada helicóptero que pasaba, lo estábamos esperando. La desventaja nuestra, la convertimos en ventaja. Convertimos el hecho de que el ejército llegara a nuestro territorio, lo convertimos en ventaja.

 ¿Esta estrategia duró hacia el fin de la guerra?

 Si, hasta el fin de la guerra. Entonces comenzamos un trabajo de negociación política, qué no íbamos a ganar la guerra total y que había que buscar otra manera. Entonces, la ofensiva que nosotros le llamamos hasta el tope la hicimos porque era decirle al gobierno: "Ustedes no nos van a dar verga".

 ¿El trabajo de inteligencia cómo era manejado por usted?

 Nosotros nos apoyábamos en el pueblo con la información, pero también teníamos aparatos...Éramos expertos en comunicaciones, en rastrear las comunicaciones, descifrábamos las claves del ejército, por eso sabíamos cuándo iba a entrar el ejército y por eso modificaron sus comunicaciones. Les pusieron un aparato que se llamaba "gorgorito", un codificador. Nos costaba más. Pero no todos andaban codificador, las fuerzas regionales y las fuerzas departamentales andaban en PRC común y corriente. Entonces tu te enterabas, ahí viene el Belloso o la gente decía han llegado 40 camiones a tal lugar. Ahí vienen. O sino, la exploración aérea. Cuando veías un avión que pasaba.

 ¿Tenían infiltrados dentro del ejército?

No teníamos muchos, pero teníamos los necesarios. A veces no necesitabas tener un infiltrado.

 ¿Eran soldados u oficiales?

 Oficiales. El ejército estaba...Lo que pasa que en el esfuerzo, la mayoría de los Altos Mandos eran corruptos. No los reclutaban porque fueran...eran muy corruptos. Esa fue una debilidad que nosotros tuvimos, no tener oficiales reclutados.

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