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EL FARO: ¿Ustedes nunca pensaron que la ofensiva militar de 1989 les restaría credibilidad a la insurgencia?
ROBERTO CAÑAS:Nosotros pensamos que la ofensiva iba a poner en evidencia la necesidad de un acuerdo negociado, y además de poner en evidencia un acuerdo de paz, iba a evidenciar que el FMLN no estaba débil, que no se trataba de que entregara las armas, que no se trataba simplemente de un armisticio.
La ofensiva fue una demostración de fuerza para hacerle sentir al gobierno y al mundo que el FMLN no estaba desesperado y con una ansiedad tremenda por negociar porque ya estaba ahogado y asfixiado, tanto militar como políticamente.
La ofensiva fue una demostración de salud militar, de expresión de fuerza, y de decir: "Señores no estamos negociando porque estamos débiles, estamos negociando en aras que si no se busca un acuerdo negociado se puede llevar a una destrucción sin fin que nadie va a salir de ahí". Había un empate técnico.
¿Tras la ofensiva cómo empiezan los acercamientos con el gobierno?
Tras la ofensiva, se cambia el intermediario. Ambos, gobierno y el FMLN, llegaron, cada uno por su lado y con el apoyo de la comunidad internacional, a la conclusión de que había que buscar a Naciones Unidas como intermediario para llegar a un acuerdo negociado.
¿Cómo se llegó a una fórmula para negociar?
A partir de examinar distintas opciones de cómo en el mundo se habían resueltos conflictos más o menos parecidos: el de Angola, conflictos en el Sudeste Asiático. Habían muy pocos procesos de negociación de conflictos internos en el mundo. El caso de Angola, donde estaban involucrados Cuba, China y Sudáfrica. Nosotros empezamos a estudiar las experiencias. El formato que surgió, que finalmente aprobó el gobierno y Naciones Unidas, es el formato de un buen oficiante, así lo llamó Naciones Unidas para no llamarlo intermediario, y un grupo de países amigos del Secretario General, pero que se entendía que iban a ayudarle al Secretario General a buscar al proceso de negociaciones. Finalmente todo mundo entendía, ahí, que el involucramiento de esos países iba a asegurar garantías de que se cumplieran los acuerdos. Una cosa es llegar a unos acuerdos y otra es que se cumplan, y aún así muchos acuerdos no se cumplieron. Sin duda si no hubiese existido mecanismo de garantías, de seguimiento de los acuerdos, se hubiera cumplido menos. Se empezó a diseñar formas de negociación muy complejas como la pendular, en la cual había un período de reuniones, y entre reunión y reunión el representante del Secretario General (de la ONU) miraba a una parte y después miraba a la otra buscando construir acuerdos. Ese más o menos fue el formato que se definió más claramente en Ginebra(1990) cuando se plantea el objetivo de la negociación, los compromisos de no salirse de la negociación, no hacer público el contenido de lo que se estaba negociando. El Acuerdo de Ginebra es importante porque es el que marca para qué va a ser la negociación y algunas de las reglas del juego que son claras para después.
¿Qué papel juega Estados Unidos en la Negociación?
De primer orden. Para mí y para la Resistencia Nacional estaba absolutamente claro que sin la participación del gobierno de Estados Unidos directamente, así como había estado involucrado directamente en el financiamiento, entrenamiento y apoyo diplomático al gobierno de El Salvador, sin su voluntad de contribuir a que hubiera paz, no iba a haber paz. Era fundamental buscar la manera de que el Gobierno de Estados Unidos aceptara la idea de que el FMLN era sincero en su deseo de un acuerdo negociado.
¿Platicaron directamente con ellos?
Sí. Después de 10 años se pueden decir cosas que no se han dicho, además, en la historia de los Acuerdos de Paz hay historias no contadas y hoy puedo empezarlas a contar. Hubo contacto, no fue muy fácil. Hay que decir en primer lugar que el FMLN tenía una oficina en Washington, una cosa que era tolerada por la administración norteamericana. Había representantes del FMLN que tenían oficinas que todo el mundo, en Washington, sabía que eran del FMLN, y siempre había una camioneta que estaba enfrente de la oficina, siempre había otra oficina en frente que a saber quiénes estaban, pero no la cerraban. Todo el mundo sabía ahí. Congresistas, el Departamento de Estado y las oficinas del gobierno norteamericano sabían que ahí había una oficina del FMLN. Esa oficina, con la ayuda de gente del Congreso y millonarios que tienen mucha influencia en el Partido Demócrata principalmente, buscó enviarles mensajes al gobierno de Estados Unidos, a la administración Reagan de que el FMLN era sincero en su disposición de llegar aun acuerdo. La primera reacción del gobierno norteamericano fue que no quería saber nada del FMLN hasta que se terminara la negociación. Esa no iba a ser una buena decisión, porque el involucramiento desde el primer momento...Así como estaba hasta metido hasta aquí (se señala el cuello) militarmente y diplomáticamente al gobierno, así deberían estar metido en la negociación.
Yo me acuerdo por estas fechas, estábamos en Nueva York (diciembre 1991), y los miembros del Departamento de Estados estaban muy ilusionados con la cena del 24 con su familia, mas no sabían que iban a suspender las obligaciones familiares y se iban a involucrar bastante en la búsqueda de la solución del conflicto de El Salvador.
Nosotros buscamos de manera directa e indirecta y con los vínculos que teníamos con los miembros del gobierno, gente de iglesia y países amigos. Se dio una situación que por primera vez, el Embajador de Estados Unidos, en medio de la guerra, fue a un campamento guerrillero en Santa Marta, en 1989 creo que fue, para reunirse con comandantes de la Resistencia Nacional. Lo que dio pautas para los acercamientos. Incluso nosotros buscamos un asesor norteamericano, es un experto en negociaciones de la Universidad de Harvard, que se llamar Roger Fischer. Por medio de ese contacto, logramos que muchos por primera vez consiguiéramos visas norteamericanas. Sabían que éramos guerrilleros.
¿Usted personalmente se comunicó con un funcionario del gobierno norteamericano?
Con varios y además de manera secreta y privada con muchos de ellos. Era de película de espionaje. En los cafés de Nueva York llegábamos y ellos nos decían: "Esta reunión no ha existido, nosotros vamos a copiar lo que ustedes nos digan y vamos a llevar el mensaje". La regla de oro es que (vuelve a citar) "si ustedes hacen público que han tenido contacto con miembros del Departamento de Estado, se acaba esto".
Sí hubo contactos. A veces lo aparente no es lo real. Lo aparente es que Estados Unidos públicamente mantenía la posición que no quería hablar con el FMLN si no entregaba las armas. La verdad es que tuvimos pláticas de manera informal y de manera privada, incluso la habitación del cuarto donde yo me quedaba, donde discutíamos. Como que si había varias mesas.
En realidad había varias mesas de negociación. La más formal, donde estaba el gobierno de El Salvador y el FMLN. Después se abrían mesas con los países amigos; entonces nos reuníamos con los embajadores de México, España, Venezuela, Colombia, que es el grupo de los cuatro que después fue cuatro más uno, cuando el Pickering, el embajador de Estados Unidos en Naciones Unidas, se integraba. Discutíamos lo que se discutía en la mesa principal y lo que se discutía en esas mesas, o sea, simplemente sin el gobierno de Estados Unidos no hubiera habido acuerdo posible.
¿Hubo acuerdos secretos con el gobierno salvadoreño?
No, más que acuerdos había como pactos y compromisos.
¿Por ejemplo?
Parar la guerra en determinado departamento y que las fuerzas de gobierno se quedaran en un punto, que las fuerzas del FMLN se quedarán en otro punto, aunque formalmente no había un cese al fuego. Eran como compromisos, además que ayudaban a construir confianza. Se llegaron a establecer pequeños compromisos que llevaron a construir acuerdos más grandes.
¿Cómo llegaban a acuerdos en el interior del FMLN?
Yo creo que el FMLN de las negociaciones, de 1989,90 y 91, no es este FMLN. No hay nada que ver. Este FMLN ha sido disminuido principalmente de los cuadros intelectuales. Hay una retirada importante de la mayoría de cuadros intelectuales que estuvieron en ese período con el Frente.
Yo creo que el FMLN tiene un karma malo que discute interminablemente. El FMLN es capaz de discutir horas y horas y días y nunca se pone de acuerdo. Lo que hacía que en el proceso de negociación sí se llegara a un acuerdo y sí se buscara a una solución brillante, era que no había tiempo. A la mañana siguiente había que llevar posición; o la llevabas y era una posición unitaria o se retrasaba y se perdía todo. No había vuelta de hoja.
Entonces en ese momento, presionado por la realidad, se tomaba un acuerdo en la misma noche con cierto riesgo. Ahí el FMLN era brillante, tomaba las decisiones audaces, decisiones que sorprendían al mundo, posiciones inteligentes que dejaban desentonados al gobierno que nunca tuvo capacidad de propuesta. El gobierno de El Salvador nunca llevó ni una tan sola propuesta, simplemente reaccionaba a la propuesta del Frente.
El FMLN, en ese momento, era capaz de llegar rápidamente a un consenso interno que le posibilitaba llegar a la mesa en condiciones de ventaja. Fuera de eso empezaba la discusión interminable como una maldición de estar discutiendo y rediscutiendo y volviendo a discutir las cosas.
¿Se acuerda usted de alguna reunión difícil dentro del FMLN?
Uno sabía que la prueba de amor del FMLN en la negociación era cómo iba a ser la entrega de las armas. Así como en una pareja la prueba de amor es hacer el amor la primera vez, y pareciera ser que cuando ya se consuma eso, el interés se pierde; nosotros sabíamos que en el momento de entregar las armas ya no habría capacidad de estar discutiendo y muñequear nada. Entonces la discusión más fuerte era a cambio de que nosotros vamos a dar lo que ha sido la garantía de posibilitar un cambio posible en El Salvador que eran las armas. Como iba a ser el proceso de desmovilización y desarmamentización, la discusión del problema de la tierra, el tema de la Fuerza Armada.
¿Se dividían en bandos?
¿Al interior del Frente?
Sí, en esos temas candentes
Sí. Había organizaciones que teníamos claridad de que ese era el momento, ese el lugar para buscar un acuerdo, que ya no había que darle tanta vuelta a la vuelta. Una cosa es la utopía que uno persigue y otro la política real. Uno debe estar claro que sin perder las utopías y los principios, debe buscar lo que es posible. Uno sigue manteniendo sus utopías y sus principios por siempre, pero se da cuenta, cuando ya está en las palancas del poder, que las palancas del poder son más largas. Se da cuenta que son como esos carros de carrera que tienen palancas cortitas. Eso nos enseñó a lo que estuvimos en el proceso de negociación, que una cosa es estar hablando de utopías y objetivos en abstracto y otra cosa es estar donde está el poder, donde se toman las decisiones y donde uno se da cuenta que la política es el arte de lo real y que es expresión de correlaciones de fuerza. Uno hubiera querido que la negociación hubiera sido acerca del socialismo y construir una sociedad sin clases y con la propiedad estatal o social de los medios de producción, pero la correlación de fuerzas no daba para eso. Constantemente había discusiones, la única ventaja era que por más que hubieran divisiones, pugnas y pleitos, no había espacio para estarlos alimentando para que se convirtieran en pleitos interminables.
¿Se acuerda de una reunión interminable?
Todas eran largas y había muchas que ya era por cansancio...Dentro la negociación, en los últimos días, 30 y 31 de diciembre, no dormíamos. Cuando nosotros llegamos a México, llevábamos 15 días de no dormir o de dormir dos horas. Aquella cosa que uno ya se mueve en espacios de irrealidad y realidad. El organismo necesita períodos de sueños, sino hay problemas. Había reuniones que como la meta era terminar a las doce de la noche del 31 de diciembre de 1991 y no se terminó. Los trucos de Naciones Unidad de lo que le llamaban parar el reloj, ahí realmente se paró el reloj, salimos a decir con una gran sonrisa que ya estaba todo, pero la verdad es que seguimos 15 días más. Por eso es que el acuerdo se firma el 16 de enero.
¿Dieron el aviso, pero no era real?
Era real hasta cierto punto, no era completo. No podíamos salir sin nada, Pérez de Cuéllar estaba terminando su período y no podía salir sin acuerdo. Teníamos que salir a las doce, poner la mesa y que llegara la prensa a la mesa y decir aquí está. En efecto había acuerdos importantes por firmar, pero había otros que no. La verdad es que la negociación siguió 15 días más.
¿Cuáles acuerdos no estaba consensuados para el 31 de diciembre de 1991?
Había problema con el cese el fuego, tierras. La parte era cómo se iba a organizar los campamentos, en qué lugar, cómo iba a ser el proceso de cese el fuego y la entrega de las armas. Eso nos llevó mucho tiempo.
¿Es cierto que Joaquín Villalobos no quería firmar?
Es importante señalar que la personalidad de Joaquín Villalobos es fluctuante. Es un tipo que puede pasar de un radicalismo extremo, como matar vacas, amenazar a muerte y matar alcaldes, hasta decir hoy el otro extremo. Es un pragmatismo sin principios, una actitud que nadie le cree. Además, porque habiéndolo conocido a él desde adentro, cómo era su radicalismo y verlo ahora lo qué es, entonces dice uno: "¿Qué ondas?". Era de las posiciones más radicales, más militaristas y luego las posiciones más flexibles.
¿Y por qué no quería firmar?
Porque el temor de él, es que se iba a dar la prueba de amor, entregar las armas, y no era suficiente lo que se recibía a cambio. Él pensaba que se podía recibir más y por lo tanto se tenía que presionar más y alargar más y conseguir acuerdos mejores.
¿Qué más se quería conseguir?
(Piensa unos segundos) Ahí si realmente a mí... no tengo preciso ahora los niveles de la discusión por donde Joaquín decía que tenía problemas. Le mentiría, mejor no me alargo con eso, porque empezaría a hacer como ficción política y no quiero hacer ficción política.
¿Quién lo persuadió?
Lo persuadió la realidad, o sea que es la madre...(es interrumpido)
¿No hubo una persona que lo persuadiera?
No hay. El sentido de realidad y los tiempos son los que hacen persuadir a las personas más que otra. Alguien que se le acerque que tenga ese don del convencimiento no existe. A veces uno entiende porque se le dice a alguien o porque la realidad se le pone frente y no hay que enfrentarla.
¿Cuáles fueron los acuerdos más fáciles?
Tal vez los primeros. No digamos los más fáciles, pero sí los primeros que abrieron la esperanza de que la negociación iba para algún lado fueron los acuerdos sobre derechos humanos. Se podría decir que lo que salió primero fue lo más fácil, sino fue lo que salió en un momento donde no había ningún acuerdo y había pasado reuniones en Caracas. En San José se firmaron los acuerdos sobre derechos humanos.
¿Cuál fue la estrategia militar del FMLN durante las negociaciones de 1990 a 1992?
La estrategia seguía de cuando se podía hacer actividades militares que presionaran al ablandamiento de posiciones en la mesa, o sea, lo militar se convirtió en un factor que contribuye a que lo que no se podía solucionar en la mesa, la actividad militar del Frente que contribuyeran a ablandar posiciones.
¿Había sectores del FMLN contrarios a la negociación?
Yo diría que si. Fuimos formados y trabajamos diez años, los últimos de la guerra y veinte años los que nos organizamos anteriormente, con la idea de que íbamos a construir un socialismo. La organización a la que yo pertenecía, su consigna decía: "Lucha Armada hoy, Socialismo mañana".
Entonces compañeros que han sido formados y han muerto y se han sacrificado por una lucha no estaban dispuestos a dar todo a cambio de la mitad. Daban todo a cambio de todo. Dar todo significa dar la vida, dejar la familia, dejar los estudios y estar dispuestos a perder hijos y propiedades en función de cambiar la sociedad , de una sociedad capitalista a una socialista.
Cuando ese objetivo no se ha logrado, yo pienso que para muchos dejó una sensación de desconcierto, de malestar porque una cosa es por la que se luchó y otra es la que se consiguió.
¿Nunca hubo presión de parte de sectores militares que entorpecieran la negociación?
Que llegara al grado de decir: "Nos vamos a dividir y nosotros vamos a seguir", no se llegó. Tal como el caso Colombia. En el FMLN, había un nivel de unidad superior a las de ...Yo no sé si tienen unidad las fuerzas guerrilleras colombianas. No creo que se haya dado un caso, que alguna organización de las 5, ningún jefe militar, haya dicho: "Yo me quedo enmontañado".
¿En algún lugar informal se concretaron acuerdos?
En el baño, en el ascensor se llegaba a acuerdos. Nos cayeran bien o nos cayeran mal, el Chato Vargas, por decirle uno de los más repulsivos, si no nos topábamos en el ascensor y ¿cómo hacías?. O ir al baño y estar en el baño así (se levanta y finge estar frente a un mingitorio). Uno decía: "¿Cómo crées que debe ir el acuerdo?" . El otro respondía: "Yo creo que de esta manera". "A pues, así vemos que así es", decía el primero.
A veces en el ascensor, en las gradas, en la entrada de la oficina, en el baño, llegaban a acuerdos.
Me acuerdo que una vez estaba Santamaría y Shafick, así como les dije (orinando), no llegaron exactamente al acuerdo, pero se dieron acercamientos en esos lugares que no se imagina alguien que sigue la negociación por los periódicos.
¿Ustedes presionaron para que en los últimos días de la negociación llegara Alfredo Cristiani?
Claro y no solamente nosotros, sino que los gobiernos(amigos).
¿No quería llegar?
No quería llegar porque la presión del ejército era muy fuerte y también de los grupos económicamente poderosos del país. Cristiani sostenía que si llegaba le daban golpe de estado los militares o los grupos poderosos.
¿Él les dijo?
No. Los países amigos nos decían: "Él quiere, pero no puede porque si se muestra demasiado cercano a un acuerdo le dan golpe de estado. Ustedes saben que los presidentes deben de mantener equilibrios muy inestables". Pero también todo mundo sabía que si el presidente no estaba cerca los acuerdos eran de "pipiri pau"(mentira).
Si el presidente no se involucraba, ¿Esto qué es?. Estos son mandaderos, mensajeros, queremos que el esté cerca. ¿Cómo hace el presidente si el presidente de México le manda su avión personal y se lo pone en el aeropuerto de El Salvador? Muy difícil decirle que no a un presidente. La presión fue muy fuerte, pero eso poca veces se dice. Al final tuvo que aceptar.
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