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El ejército Revolucionario del Pueblo no veía en el Golpe de Estado de 1979, ni en la Segunda Junta de Gobierno, una salida viable a la problemática nacional. Pronto optó por la vía armada como única posibilidad de transformar el país, y desvirtuó los intentos que se hacían desde diferentes frentes para una transición pacífica hacia la democracia. Para sus dirigentes, la guerra era necesaria. Ana Guadalupe Martínez, entonces una de sus líderes más visibles junto a Joaquín Villalobos, analiza hoy los momentos previos a la guerra abierta, en los que algunos aún pensaban que ésta se podía evitar.
EL FARO: ¿Cómo ocurrieron las cosas previas al golpe del 79 y cuál fue la participación del ERP?
"Los más informados (del golpe) fueron los del Partido Comunista, a través del UDN, los del FAPU y los del BPR, tanto que Salvador Samayoa está en la primera junta como ministro de educación". |
Durante todo ese tiempo se venía produciendo una intensificación de la actividad del movimiento popular, y había crecido mucho el trabajo de la comisión de derechos humanos. Estaba siendo cada vez más evidente que era insostenible tener en el poder al general Romero, la intensificación del movimiento popular comienza a generar muchos intentos de coordinación de las diferentes organizaciones y se empieza a crear un foro de organizaciones populares a la par de otro foro más conspirativo donde el doctor Ungo era la figura principal junto con los jesuitas, ambos foros se juntan, o más bien los junta el doctor Ungo, porque buscaba el mayor respaldo al golpe del que él era un protagonista, junto con el ejército y los jesuitas, incluso los jesuitas ponen en la figura de Román Mayorga Quirós la figura principal emblemática jesuítica. Todo este ambiente de conspiración se fue filtrando y unas organizaciones se enteraron más que otras, tenemos información que los más informados fueron los del Partido Comunista, a través del UDN, los del FAPU y los del BPR, tanto que Salvador Samayoa está en la primera junta como ministro de educación. Los menos enterados fuimos nosotros los del ERP y LP28. Nosotros en el ERP nos enteramos hasta que fue el golpe, en el mismo momento en que se estaba produciendo por el movimiento de tanquetas.
Inicialmente hubo una especie de acercamiento de casi todas las organizaciones populares a través de Monseñor Romero y del doctor Ungo, a excepción de nosotros. Lo que se buscaba era un golpe que modificara la espiral de violencia y el papel del ejército.
¿Qué nivel de involucramiento tenía en ese contexto Monseñor Romero?
Él estaba completamente enterado de todo, incluso él prevé en las primeras dos semanas, de que en el caso del ERP y las LP 28, que fueron las que inmediatamente reaccionaron contra el golpe, que había sido muy precipitado y que había que darle un compás de espera a estas dos organizaciones tratando de evitar en enfrentamiento.
¿Por qué estaba al tanto de todo esto Monseñor?
"El 16 en la mañana amanecieron unidades nuestras combinadas de movimiento popular con comandos urbanos en Mejicanos y en San Marcos reaccionando contra el golpe, planteando que se había hecho de espaldas al pueblo, solo que no estábamos muy claros de que el resto sí sabía y nosotros no". |
Él y las organizaciones populares siempre tuvieron un estrecho vínculo las personas del movimiento popular confiaban en él muchísimo. Cada vez que se necesitaba un intermediario o era él o era la comisión de derecho humanos. Monseñor desarrolló un papel de defensa de los más pobres pero sobre todo de aquellos que se organizaban durante la represión, entonces él y los jesuitas estaban metidos hasta la cabeza en toda la conspiración, sobre todo Ellacuría que creo que era el hombre más político de todos ellos y Román Mayorga que era la cara visible porque los jesuitas no podían aparecer metidos en la junta. Todo mundo habla de que se estaban organizando dos golpes, este que era entre civiles y militares y el otro que era más de cúpula, más institucional del ejército, cuando se dan cuenta de que hay otro golpe más vinculado con el sector democrático aceleran las condiciones pero ya estaba bastante complicada la situación y se juntan los dos golpes, al final se negocia y sale una junta que tiene la característica de tener más de aquel golpe más institucional, más de derecha, y alguna participación del que estaban organizando los jesuitas, monseñor el doctor Ungo y las organizaciones que estaban alrededor.
¿Por qué cree que esta gente que usted menciona decidió participar aun sabiendo la manera en que se estaba componiendo la junta?
Ellos estaban convencidos de que se podía gestar, con el apoyo de Estados Unidos, una reforma del ejército y cambiar la situación dictatorial y autoritaria y crear un espacio democrático.
¿El ERP nunca creyó en eso?
No nos pareció que fuera posible. Nos dimos cuenta el 25 en la noche y el 16 en la mañana amanecieron unidades nuestras combinadas de movimiento popular con comandos urbanos en Mejicanos y en San Marcos reaccionando contra el golpe, planteando que se había hecho de espaldas al pueblo, solo que no estábamos muy claros de que el resto sí sabía y nosotros no.
¿Entonces se puede considerar un error por falta de información?
Podría ser, pero las circunstancias fueron demostrando que no era posible modificar a un ejército que tenía una profunda raíz autoritaria.
¿No consideraron la posibilidad de que la participación del ERP y las LP28 incidieran en la posibilidad de alcanzar las metas propuestas?
Es una pregunta que siempre nos hemos hecho pero que no se puede contestar de manera certera. Lo que sí tengo claro es que en ese momento tanto el BPR como el FAPU como el UDN y parte de la dirigencia de la guerrilla tenían información del golpe y habían dejado un espacio para la RN.
¿No estaba en ese momento gente como Salvador Samayoa estratégicamente colocada como para pensar que sí era posible tener una real incidencia?
Mire, la parte civil tenía un importante papel de cargos públicos, pero el problema era quién va a poner orden dentro del ejército, quién va a desarticular a los aparatos represivos, quién va a cambiar a la guardia nacional y a la policía nacional. Esa era la duda.
¿Qué es lo que el ERP proponía entonces?
"Pocos días después del golpe tuvieron lugar dos grandes masacres de movimientos populares, una a la gente del BPR y otra a la de las LP28, comienzan a haber una serie de acciones contra el movimiento popular que incluso hace que el doctor Ungo renuncie a la junta". |
Nosotros dijimos que ese golpe dado de esa manera no va a resolver los problemas de fondo del autoritarismo, y por lo tanto lo rechazamos, esa fue nuestra posición. El hecho de salir a la calle a través de comandos armados tenía como propósito hacerle una señal de alerta y decirle a los demás que estábamos en un momento crítico en el que se había dado un golpe con banderas democráticas pero que no tienen los mecanismos para ejecutar esas banderas democráticas. En la primera proclama se expresan una serie de intenciones muy buenas y correctas para el país, pero quién iba a ser el poder que desarticularía a la guardia y a todos los organismos de represión. En ese momento lo que teníamos era una intuición política y no una receta para resolver los problemas de fondo.
¿La postura del ERP fue una postura acertada?
Creemos que sí porque dos meses y medio después el doctor Ungo estaba fuera de la junta diciendo que era imposible controlar al ejército y que ellos estaban sirviendo para cubrir una política autoritaria y que por eso él renunciaba. No se pudo articular un mecanismo de control del ejército. Dos meses y medio después ellos estaban convencidos de que no había poder en ese momento, y sobre todo con la llegada de un duro a la Casa Blanca en Estados Unidos y en el marco de la Guerra Fría, de desarticular un instrumento de control que servía para la seguridad de los Estados Unidos.
La postura del ERP no le valió en ese momento el rechazo y el distanciamiento del resto de fuerzas revolucionarias.
"La salida de Ungo y de Román Mayorga significó una señal para las fuerzas democráticas de que el intento no había dado fruto". |
En las primeras semanas sí, pero en diciembre del 79 se creó la coordinadora revolucionaria de masas para comenzar a coordinar todas las actividades. Además pocos días después del golpe tuvieron lugar dos grandes masacres de movimientos populares, una a la gente del BPR y otra a la de las LP28, comienzan a haber una serie de acciones contra el movimiento popular que incluso hace que el doctor Ungo renuncie a la junta.
Lo que se produce ahí, por un cortísimo espacio de tiempo, quizá una o dos semanas, es un distanciamiento entre nuestra posición y la del resto, pero inmediatamente hay de nuevo las mismas circunstancias y se produce inmediatamente un encuentro de nuevo y se genera una iniciación de coordinación mucho más real que fue la Coordinadora Revolucionaria de Masas.
¿Podemos considerar la salida del doctor Ungo como el momento en que las diferentes organizaciones revolucionarias ven clara la necesidad de reagruparse en un solo bloque?
La salida de Ungo y de Román Mayorga significó una señal para las fuerzas democráticas de que el intento no había dado fruto, y eso lógicamente acerca a todo mundo y sobre todo al doctor Ungo como la persona que podía encabezar un movimiento democrático civil y lo convierte en el vocero democrático de toda la situación.
¿Qué ocurrió después?
Antes del golpe ya había una gran cantidad de reuniones y encuentros de las fuerzas revolucionarias. Unos empujaban hacia la vía que era la insurrección popular armada y otros por la búsqueda de un golpe democrático, si se hubieran juntado creo que la historia de este país fuera otra, pero ambas cosas fueron caminando y se encontraron hasta muy adelante del golpe, pero todavía despacio hacía el rumbo insurreccional. Había una debilidad, y es que el movimiento insurreccional estaba muy cerrado, había muchas desconfianzas, no había una motivación unitaria para caminar juntos y estos hechos aceleraron eso y produjo la unidad del FMLN. Creo que el golpe y la salida del doctor Ungo fueron como un catalizador que evidenciaron la necesidad de estar más juntos para poder hacer algo.
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