| |||
![]() |
|||
|
|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() |
EL FARO: ¿Cómo se dio su acercamiento con los golpistas? ¿Quiénes le propusieron integrar la Junta Revolucionaria de Gobierno?
ROMÁN MAYORGA: Había oído muchos rumores durante varios meses, incluso de gente a quien consideraba bien informada. Pocos días antes del 15 de octubre, los hermanos Guerra y Guerra me invitaron a una reunión donde estaban los dirigentes de la rebelión y ellos me invitaron a formar parte de la Junta que surgiría del golpe. Les respondí un sí condicionado a que me resultaran aceptables la proclama que emitirían y los otros miembros de la Junta que nombrarían, y a que se comprometieran a sacar de las fuerzas armadas a elementos corruptos, torturadores y asesinos. Ellos aceptaron esas condiciones.
Evitar la guerra civil e iniciar un proceso que condujera a una auténtica democratización del país y a una profunda reforma de sus estructuras.
¿Comentó con Ellacuría sus intenciones? Si es así, ¿Qué le dijo?
Ciertamente, las comenté antes del 15 de octubre. Ellacuría pensaba que la alternativa de seguir como íbamos en el país, así como una guerra civil con sus inmensos costos, eran peores que un gobierno con intenciones progresistas surgido de un golpe. Me dijo que él no veía otra opción, aunque entendía que participar en ese gobierno podría tener consecuencias graves para mí.
"Ellacuría pensaba que la alternativa de seguir como íbamos en el país, así como una guerra civil con sus inmensos costos, eran peores que un gobierno con intenciones progresistas surgido de un golpe". |
¿Qué tipo de consecuencias le trajo su incorporación a la Junta?
Tuve que salir del país y vivir exiliado por bastante tiempo. Pero considero que fui uno de los que tuvo suerte, al comparar mi situación con otros amigos que no sobrevivieron como, precisamente, los Jesuitas que fueron asesinados en la UCA, Enrique Álvarez Córdova, Héctor Oquelí Colindres, el Arzobispo de San Salvador, Monseñor Romero, y otros.
En Casa Presidencial, el 17 de octubre de 1979. Fue una reunión entre jefes militares y los cinco miembros de la Junta, en que estos aceptamos participar con base en lo que decía la Proclama que ya había sido emitida.
¿Cómo fueron los primeros días de trabajo?
Agotadores. Trabajamos prácticamente sin dormir. Los miembros militares de la Junta estaban básicamente encargados de consolidar la situación interna de la Fuerza Armada y los civiles de conformar el gabinete y un nuevo elenco del Estado, pues en el golpe se depuso también a los poderes legislativo y judicial, y a los dirigentes de las entidades autónomas.
¿Cuáles fueron las metas que se trazaron al llegar a la Junta?
Desmontar el aparato represivo e iniciar un proceso de diálogo con absolutamente todas las fuerzas vivas del país, con horizonte de elecciones libres y legítimas tan pronto como fueran posibles, a la vez que se preparaban y comenzaban algunas reformas socio-económicas fundamentales.
Los pasos para depurar al ejército fueron lentos ¿Por qué no se apresuró la limpieza de un ente acusado de tantas violaciones de derechos humanos?
Básicamente porque los que estaban en control de la fuerza armada después del golpe no eran los mismos que se habían rebelado y nos invitaron a participar en el gobierno. Estos últimos querían hacer eso, pero les asustó la intransigencia de la izquierda violenta y se dejaron convencer por aquellos militares que no tenían realmente ninguna voluntad de cambio.
"Los que estaban en control de la fuerza armada después del golpe no eran los mismos que se habían rebelado y nos invitaron a participar en el gobierno. Estos últimos querían hacer eso, pero les asustó la intransigencia de la izquierda violenta". |
Oponerme a cualquier violación de los derechos humanos, como dispararle a manifestaciones pacíficas y matar a huelguistas; en una ocasión tuve una confrontación fuerte con el Ministro de Defensa porque habían sacado tanques a las calles en contra de lo que les pedíamos constantemente. Sobre todo esto tuvimos muchas discusiones y tensiones con los jefes militares pero, obviamente, los civiles no teníamos poder para obligarles a seguir nuestro enfoque y cumplir nuestras instrucciones.
Las FPL y el ERP se mostraron en contra del golpe, de la misma manera la extrema derecha que los veía como la cara política de la izquierda. ¿Esta especie de sándwich cómo les afectó?
Hizo imposible que actuáramos para evitar la guerra civil.
¿Hablaron alguna vez con representantes de la insurgencia o recibieron algún gesto de su parte?
Alguna vez nos reunimos con dirigentes rebeldes de la izquierda, y además les enviamos muchos mensajes de invitación al diálogo por medio de gente que sabíamos tenían acceso a ellos. Pero no hay peor sordo que el que no quiere oír.
No, y pienso que a lo mejor ellos no quieren hablar de eso, que en mi modesto criterio fue sectarismo y miopía triunfalista.
Hay quienes dicen que tener a Abdul Gutiérrez fue un error estratégico para la Junta ¿Se pensó removerlo?
Claro que eso era una posibilidad, en abstracto. Pero los jóvenes militares que dieron el golpe le entregaron a él y su grupo el mando militar antes de constituir la Junta.
¿Por qué cree que incorporaron a Gutiérrez a la Junta a los militares jóvenes?
No estoy seguro, pero oí decir que les había ayudado en tareas logísticas desde la maestranza, que él comandaba, y que se mostraba antes del golpe muy amigable y servicial con los dirigentes. Además, los militares rebeldes tenían una actitud muy modesta; se consideraban a sí mismos muy jóvenes y deseaban el apoyo de gente con más años y experiencia.
"Alguna vez nos reunimos con dirigentes rebeldes de la izquierda, y además les enviamos muchos mensajes de invitación al diálogo. Pero no hay peor sordo que el que no quiere oír". |
Gutiérrez nombró a Guillermo García como Ministro de Defensa ¿Cuál fue su reacción ante el recién llegado?
El nombramiento fue anterior a la integración de la Junta. Yo no conocía a Guillermo García y me pareció entonces un hombre más bien respetuoso y razonable. Sólo Ítalo López Vallecillos, el 17 de octubre, me dijo que no era así. Con base en mi propia percepción pensé que mi amigo estaba exagerando.
¿Cree que se equivocó usted ante la percepción de que García era respetuoso y razonable?
Sí. Creo que Ítalo tuvo razón.
¿Alguna vez se investigó a Roberto d´Aubuisson?
Los militares nos dijeron que habían expulsado a este señor del ejército, por torturador, como parte de su compromiso con los civiles y el país de depurar a esa institución.
Pero D’abuisson seguía actuando. ¿No pensaron enjuiciarlo?
En ese período él no era prominente y había muchos actuando violentamente en contra de la gestión de la Junta. La pregunta suena como si en el país existiera entonces un sistema de justicia penal confiable en medio de una situación normal, lo cual no era en absoluto el caso. Había prioridades más importantes que ocuparse de las actividades de un individuo expulsado del ejército por los propios militares, y nadie mencionó entonces que este individuo pudiese tener alguna incidencia en la actitud de la fuerza armada.
De todas las cartas de renuncia la única que no habla de presión interna es la de Mario Andino. ¿Qué presiones recibió usted? ¿De qué manera los presionaron?
En reuniones con los jefes militares estos siempre presionaban para que adoptáramos posiciones más represivas que dialogales frente a la izquierda armada, que también se manifestó muy intransigente con nuestro intento de transformar sin sangre el panorama político del país.
¿Cuál fue la gota de derramó el vaso y que le obligó a irse?
La reunión con unos 25 jefes militares del 27 de diciembre de 1979, en que básicamente nos dijeron que ellos no se consideraban subordinados a la Junta y que actuarían como les diera la gana, así como su posterior respuesta negativa a nuestra reacción pública de que esa actitud era inaceptable para nosotros.
¿Quién fue la persona dentro del grupo de militares que se mostró intransigente?
Prácticamente todos ellos, con excepción del Coronel Adolfo Majano. El que más habló fue Eugenio Vides Casanova quien, en nombre del grupo, nos dijo que ellos sólo acatarían órdenes del Ministro de Defensa, Guillermo García.
¿Quiénes y cómo se opusieron a la reforma agraria?
Pienso que el Coronel Gutiérrez y el grupo de militares que tenía control de los cuarteles, así como algunos miembros civiles del gobierno, estaban realmente opuestos a la reforma agraria, y esa oposición se manifestó en todo tipo de dilaciones para iniciarla, particularmente mediante argumentos de corte legalista.
¿Hubo un éxodo de funcionarios durante esa época?
Salvo un miembro del gabinete que se fue por varios días del país sin avisarnos, pienso que no se puede hablar de ningún "éxodo" de funcionarios durante esa época.
Monseñor Romero siempre les tuvo confianza ¿le comentó a él sobre su intención de dejar la Junta?
Desde luego que sí lo hice. Monseñor no quería que yo renunciara de la Junta y esa fue la única tensión que tuvimos alguna vez. Por fin aceptó, el día que renuncié, que yo no podía sino seguir lo que me decía mi propia conciencia.
"Monseñor (Romero) no quería que yo renunciara de la Junta y esa fue la única tensión que tuvimos alguna vez. |
¿Por qué no quería que usted se marchara de la Junta?
Porque él veía claramente que se trataba del último intento de resolver las cosas por las buenas y que después de esa Junta venía la guerra civil. A mí también me importaba esto mucho, pero difería con Monseñor en cuanto a la capacidad de los civiles de la Junta para impedir ese desastre y además veía la posibilidad de que nos involucraran en violaciones terribles de los derechos humanos. Entre otras cosas, en la reunión del 27 de diciembre se nos dijo que si los miltares tenían que matar a decenas de miles de personas, como en el año 32, lo harían sin vacilación. Y recuérdese que en la misma reunión nos dijeron que ellos no obedecerían órdenes de la Junta, ni les importaban los demás miembros civiles del gobierno que se oponían a la intransigente actitud de quienes tenían en sus manos los fusiles y las balas.
¿Se dio cuenta, al dejar al gobierno, que el país iba rumbo a la guerra civil?
Sí, con toda claridad. Escribí un artículo años antes, publicado en ECA, diciendo que la dinámica del país lo llevaba a una "reventazón" sangrienta y sin nada bueno. Mi persuasión de que la guerra civil iba a "reventar" aumentó continuamente con el tiempo. El deseo de evitar eso fue, en primer lugar, lo que me llevó a tratar de realizar una misión imposible, pues el intento se hizo demasiado tarde.
Dos meses después de su salida mataron a Monseñor Romero ¿Por qué cree que lo asesinaron?
La razón política fue que su denuncia de violación de los derechos humanos y su defensa del pueblo pobre estorbaban demasiado a los que ordenaron su asesinato. Pero pienso que debe haber alguna razón más trascendente... su vida y muerte se parecen bastante, en mi percepción, a quien él seguía, Jesús de Nazaret.
A 22 años de aquel golpe ¿Cómo mira el panorama económico, social y político de El Salvador?
Hace mucho tiempo que vivo fuera de El Salvador y de ninguna manera voy a juzgar desde lejos lo que hacen quienes tienen ahora responsabilidades de liderazgo de diverso tipo. Como salvadoreño, siento bastante preocupación por mi país, porque no veo que vaya disminuyendo la miseria - más bien aumenta el número absoluto de pobres - ni la injusta desigualdad extrema en las condiciones de vida de la población. Creo que el modelo neoliberal y el funcionamiento del mercado por sí solo no tienen capacidad para mejorar esa situación; para eso se necesita un Estado mucho más fuerte, eficiente y transparente de lo que siempre hemos tenido en el país. Pero debo reconocer que las circunstancias políticas son ahora muy distintas a las que prevalecían en 1979 y quizás dejen posibilidades de que nuevas generaciones de gente generosa y capaz hagan pacíficamente todo lo que hay que hacer para superar esa triste realidad.
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Consulte el buscador de Google y encuentre las notas publicadas en El Faro |
| EL FARO.NET
(Apartado Postal 884 , San Salvador, El Salvador) |