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NOTICIAS ENTREVISTA CON SAMUEL RUIZ GARCÍA “Esta guerra se inició antes de ser declarada”El obispo de San Cristóbal de las Casas asegura que los gobiernos que apoyan la guerra en Iraq no están motivados por razones de servicio a la comunidad, sino económicas o políticas y clama, entre críticas a la globalización, que “es necesario y urgente otro mundo”.Diego Murcia
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SAMUEL RUIZ GARCÍA |
Monseñor Samuel Ruiz García, Presidente del Secretariado de Solidaridad con los pueblos de América Latina y Obispo emérito de Chiapas, México, ha sido fehaciente defensor de los derechos humanos sobre todo de comunidades campesinas. De visita en El Salvador con motivo del Festival Verdad, organizado por la UCA, compartió con El Faro algunas de sus impresiones sobre la guerra desatada en Iraq.
¿Qué opinión le merece la guerra que se está
llevando a cabo en suelo Iraquí?
Es una guerra injusta, que no fue declarada sino que se inició
antes de ser declarada. Antes de que se diera la agresión formal
ya estaba el ejército allá. Y, por primera vez en la historia,
esa guerra se hace con un rechazo universal generalizado, por lo menos
en occidente.
George W. Bush ha declarado que existen indicios de vínculos entre
Saddam Husein y el Al-Qaeda. ¿Cree que es ese el motivo por el
cual Estados Unidos ha decidido intervenir militarmente en Iraq?
El ataque a Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001 fue el resultado
de una siembra histórica que ese país ha hecho en distintas
partes del mundo, agrediendo a casi todos los gobiernos, sobre todo a
los de América Latina. Así, para la pregunta que los norteamericanos
se hacen de “¿por qué nos odian?” hay una respuesta
muy clara: es lo que se sembró. Ahora bien, esto no quiere ser
una justificación de lo que se está haciendo en Iraq.
Usted mencionó que el rechazo hacia esta guerra era generalizado
en occidente. Sin embargo hay naciones que apoyan el conflicto bélico.
El gobierno de El Salvador, por ejemplo, respalda políticamente
la guerra, a pesar del llamado del Papa a no apoyarla. ¿Qué
nos puede decir al respecto?
El Papa no se pronunció antes de lo que se estaba ya llevando a
cabo, por lo que no se puede hablar de una desobediencia. Pero sí
hay un rechazo a su indicación que representa, por otro lado, una
prueba de que las verdaderas razones para el ataque están ocultas.
Hay que preguntar a los que decidieron apoyar la guerra por qué
lo hicieron. Dirán, incluso, que fue para proteger a los numerosos
inmigrantes que están en Estados Unidos, de los cuales muchos son
salvadoreños. Las presiones que pudo haber recibido el gobierno
actual desde Estados Unidos beben de haber tenido bastante que ver con
esta situación. No se puede decir que los gobiernos que están
actuando de esta forma lo hagan sin razones. ¡Claro que tienen razones!
Pero son razones de conveniencia, no de servicio a la comunidad. Son razones
económicas o políticas, que son inferiores, evidentemente,
a las éticas.
El hecho de que Vicente Fox no definiera la postura del gobierno mexicano
respecto a la guerra sino hasta que èsta fue declarada, ¿podría
ser interpretado como un acto de cautela política que obedece a
intereses políticos personales?
Puede ser interpretado de distintas maneras. Lo que vemos es que Fox no
actuó fuera de lo que es una tradición y, al mismo tiempo,
de la dirección que tienen los principios de la constitución
mexicana y la praxis que ha tenido en relaciones exteriores nuestro país.
Su actuar no está fuera de ese marco.
¿Qué debería cambiar esta guerra para América
Latina?
Creo que no cambia nada más allá de lo que está cambiando
ya. Lo que hay es una destrucción no tanto de los edificios, sino
de los valores. Una destrucción de la verdad. Hoy más que
nunca está claro que esta guerra no es un incidente histórico,
sino un resultado y cosecha de un sistema de dominación. Un sistema
económico y político que está por encima de la ética
y de los derechos humanos. Por eso hay un clamor que surge desde antes
de lo de las torres gemelas, pero que se siente más ahora, después.
El clamor de que es necesario y urgente otro mundo, un orden social nuevo.
No se trata tanto de objetivos que busquen o tengan relación con
tales o cuales consecuencias, sino que es el sistema mismo el que está
en cuestión.
La solidaridad internacional actual de rechazo a la guerra, ¿es
fruto de la globalización?
La solidaridad no es fruto estrictamente de la globalización. La
consecuencia directa de la globalización está más
enfocada al dominio económico y político. Pero esta solidaridad
es consecuencia del sistema actual que gobierna al mundo. Se está
viendo que lo de Argentina no es un accidente histórico, que no
se explica solamente por la corrupción de los que estaban en el
gobierno, sino que es consecuencia del sistema y de las maneras de cómo
opera en el mundo.
Si hacemos una relación entre derechos humanos y globalización,
¿podríamos afirmar que hay avances o, al contrario, que
hemos retrocedido en la defensa de estos?
Si hay avance no es por la globalización, sino por la toma de conciencia
que se generaliza. Hay un crecimiento en la comunicación y esa
toma de conciencia es conocida, seguida y animada por la mirada de otros.
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