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NOTICIAS El Salvador arrasa en informe sobre violenciaUn estudio divulgado a finales de noviembre muestra que de 83 países de todo el mundo, El Salvador es el que registra la mayor tasa de homicidios. El país centroamericano también obtuvo el segundo lugar en muertes en carreteras. Daniel Valencia
“¡No me diga que estamos en el deshonroso primer lugar!”, reacciona Federico Colorado, el presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada, cuando vía teléfono se le pide que comente un informe que coloca a El Salvador ya no en el primer lugar hemisférico en violencia, sino a la cabeza de 83 países de los cinco continentes. Es un estudio de la Red de Información Tecnológica Latinoamericana (RITLA, con sede en Brasil) que, basado en la última información disponible de la Organización Mundial de la Salud (OMS), elaboró un ránking que deja a la salvadoreña como la población con mayor probabilidad de morir víctima de homicidio y como la segunda con mayor probabilidad de morir en accidente de tránsito.
El informe, “Mapa de violencia: los jóvenes de América Latina”, se hizo público el pasado 25 de noviembre, y recoge información correspondiente en su mayor parte a los años 2005 y 2004, que según el autor, Julio Jacobo Waiselfisz, era la última que la OMS había puesto a disposición. Uno de los énfasis es la situación de la juventud con respecto a la violencia, y una de las conclusiones del estudio es la gran brecha en materia de seguridad que separa a los jóvenes de la región latinoamericana respecto de los de Europa o de otras regiones del mundo. “Las probabilidades de un joven de América Latina de morir víctima de homicidio son 30 veces mayores que las de un joven de Europa y casi 70 veces mayores que las de jóvenes de países como Grecia o Hungría”, dice Waiselfisz. Para la investigación son jóvenes los individuos de entre 15 y 24 años, un rango de edad en que están preparándose para asumir el rol de adulto en la sociedad, en el plano familiar y en el profesional. El Salvador, entonces, aparece liderando tanto esa categoría de jóvenes, como la tasa de homicidios en población total. Pero hay un ingrediente adicional, y es que también se determinó un ránking de los países según las probabilidades de morir en accidentes de tránsito, y El Salvador rescató un segundo lugar en la misma lista de 83 naciones. Por eso es que Colorado reaccionó de esa manera cuando se le planteó la situación. “Independientemente de la metodología, naturaleza, seriedad o profesionalismo (de la investigación), sin duda que es un dato relevante proviniendo de una organización a nivel latinoamericano que debe ponernos alertas y atentos a que el tema de la delincuencia todavía sigue siendo importante”, añadió el empresario. El problema de violencia es regional, aunque El Salvador ya en 2005 mostraba la mayor tasa de asesinatos de todo el continente, por encima de otras naciones con grave situación, como Colombia, Guatemala y Honduras. Ese año, la OMS registró una tasa de 48.8 homicidios por cada 100 mil habitantes, lo que significa que en un año, casi 5 de cada 10 mil salvadoreños fueron víctimas de asesinatos. Ese número significa una probabilidad 10 veces mayor de ser víctima de asesinato que la de los uruguayos, que están a la cola de la lista latinoamericana, y 160 veces mayor que la que registran los pobladores de Irlanda o de Singapur, donde la tasa de los años de estudio apenas llega a 0.3 por cada 100 mil habitantes. La tasa salvadoreña, no obstante que ya coloca al país en el primer lugar, incluye un subregistro, porque está basada en dos cifras distintas de la realidad: por una parte, el dato de homicidios de la Policía Nacional Civil, que al final de ese año decidió adoptar un dato consensuado con la Fiscalía y el Instituto de Medicina Legal. Con el dato oficializado y consolidado, la tasa subió hasta 55.5 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2005. Pero, por otra parte, este año el censo de población reveló que la población salvadoreña era menor en 1.1 millones a los 7 millones que estaban proyectados para 2007, lo que indica que la tasa real debió haber sido mayor. A pesar de esas deficiencias, el segundo lugar en el ránking, Colombia, quedó a una buena distancia de El Salvador, con 43.8, y más abajo aparecen, en tercero y cuarto puesto, Venezuela y Guatemala. Esta presencia de países latinoamericanos en la punta de la tabla es una de las preocupaciones que menciona el estudio -que está disponible para el público en internet-, pues los primeros cuatro países de los 83 analizados pertenecen al subcontinente, y entre los primeros 15, nueve son también latinoamericanos. La situación es también extrema cuando el análisis se enfoca solo en la categoría de homicidios en jóvenes, donde El Salvador, según RITLA, llega a una tasa de 92.3, que en términos sencillos significa que de cada mil salvadoreños entre 15 y 24 años, uno fue asesinado en 2005.
Subcampeón en muertes de tránsito La violencia que registra América Latina también se ve reflejada en la cotidianidad de las carreteras, según el informe de RITLA. Si América Latina es la región con mayor incidencia de homicidios, también encabeza las probabilidades de morir en accidente de tránsito y, de nuevo, El Salvador logra el primer lugar latinoamericano. A escala internacional, comparado con los otros 82 países estudiados, las cifras no dieron más que para obtener un segundo puesto, por debajo de Lituania. Según el informe, la tasa de muertes en accidentes de tránsito por cada 100 mil habitantes fue de 21.8 en El Salvador, contra 25.9 del país europeo. Y aunque el subcontinente latinoamericano encabeza las estadísticas mundiales, en la misma región hay variaciones importantes, e incluso entre países que están separados solo por la frontera. Tal es el caso de Guatemala, que geográficamente está contigua a El Salvador, pero en el ránking de muertes en carretera está en el extremo opuesto, porque con una tasa de 3.3 muertes por cada 100 mil habitantes, su baja incidencia de fallecimientos solo es mejorada por otros tres de los países investigados. En este ámbito, a las cifras de El Salvador, consignadas desde 1995 en el informe, solo se le acercan las de Venezuela, y un poco más alejada está Colombia. Cuando un país hace cuentas de violencia, usualmente se separan en muertes por accidentes de tránsito y en asesinatos. Esto fue motivo en El Salvador de una discusión que en 2005 y 2006 produjo encontronazos públicos, debido a que cuando Medicina Legal comenzó a publicar las cifras de homicidios consensuadas, los titulares de la PNC o del Ministro de Seguridad aparecieron repetidas veces diciendo que la institución forense tenía mala información porque incluía muertos en accidentes de tránsito y hasta abortos, lo que era falso. Los homicidios han tenido a El Salvador y al gobierno ocupados casi desde el fin de la guerra civil, pero según las cifras oficiales, el problema se agudizó a partir de 2004, cuando de un promedio de 7 homicidios al día se escaló a 8.5. Los dos años siguientes fueron de peor desempeño y 2007, finalmente, mostró un cambio en la tendencia. Las autoridades apuestan a que 2008 cerrará con una cifra incluso inferior a la de 2007, aunque con un promedio diario aún por encima de ocho. Según los parámetros de la OMS, de las 16 naciones latinoamericanas estudiadas, solo seis quedan fuera del nivel considerado “epidemia de homicidios”. Estas son aquellas que tienen una tasa máxima de 10. El Salvador quintuplica el nivel de epidemia, aunque las autoridades insistentemente han intentado quitarle relevancia a la situación, aduciendo que el problema de violencia de un país no se mide solo por los homicidios, o asegurando que cuando el actual gobierno del presidente Antonio Saca tomó posesión en junio de 2004, la cantidad de asesinatos era de un promedio de 13 diarios. El discurso oficial ahora es que se ha logrado revertir la tendencia alcista, y eso sí es cierto. Consultado al respecto el jueves 4 de diciembre, el presidente dijo no sentirse satisfecho con la situación. “Creo que vamos caminando, (pero) no me siento orgulloso todavía de la cantidad de homicidios”, dijo, cuando se le pidió una reacción al informe. El mandatario enfatizó en que el desempeño de las autoridades en la rama de seguridad, en los últimos años, se evidencia con la reducción de homicidios que hay este año respecto de 2007. Hasta octubre de este año, el país lleva una tasa promedio de 8.5 homicidios diarios, pero alrededor de 300 homicidios menos que en los primeros 10 meses de 2007. El informe de RITLA, sin embargo, es el primer documento que sitúa a El Salvador en la cima de una lista de naciones de todos los continentes, aún con la deficiencia del subregistro. 2005 y 2006 significaron para El Salvador un repunte que batió récords (ver recuadro). Debido a que en el informe se evaluó a los 83 países con variaciones en el año de recopilación de datos, RITLA definió que para encontrar datos comprables se evaluaría el período 2002-2006, recopilando información de cada país por medio del Sistema de Información Estadística de la Organización Mundial de la Salud (OMS), conocido internacionalmente como WHOSIS. Sin embargo, los datos de homicidios para Latinoamérica son la mitad de 2005 y la otra mitad de 2004. Para el caso de El Salvador, RITLA utilizó la cifra de 3 mil 278 homicidios, que es inferior a la oficializada por PNC, Fiscalía y Medicina Legal, que fue de 3 mil 812, lo que equivale a una tasa de 55.5 por cada 100 mil habitantes, es decir, que de cada 2 mil salvadoreños, uno sería asesinado ese año. “De estos, 3,422 (89.8%) fueron hombres con una tasa de 101.2 por cien mil habitantes masculinos y 390 (10.2%) fueron mujeres con una tasa de 11.2 por cien mil habitantes femeninos”, dice un informe del Instituto de Medicina Legal. El problema de violencia ha sido denunciado reiteradas veces y en forma pública por los últimos dos embajadores de Estados Unidos. Hugh Douglas Barclay, quien dejó el cargo hace dos años, al terminar su gestión lanzó un mensaje en el que pedía un “basta ya” a los asesinatos, y demandaba al Estado diligencia en el combate al crimen, y pedía a la sociedad que pusiera en evidencia a los funcionarios corruptos. Su sustituto, Charles Glazer, ya dijo tres veces este año que El Salvador pierde atractivo para los potenciales inversionistas por el problema de homicidios, situación que calificó como “crisis”. En el gobierno, sin embargo, incomoda la posibilidad de haber llevado a El Salvador a un campeonato mundial como este. El viceministro de Seguridad Pública y Justicia, Ástor Escalante, sugiere que la situación salvadoreña queda como la peor porque, tal vez, otras naciones no tienen datos tan confiables como los de El Salvador. “Permitime hacer una elucubración, una valoración: a nivel latinoamericano o a nivel casi mundial los países están teniendo dificultades con sus estadísticas. No quiero ser irresponsable y decirte ‘no creo en las estadísticas que están brindando otros países’, (pero) he tenido alguna información en donde algunos países por generar mayor turismo están ocultando o maquillando algunas cifras”, dijo Escalante. Al pedirle que mencione algunos de estos países, el funcionario respondió: “No quiero ser irresponsable ni romper la diplomacia señalando países específicos”. El director de la Policía Nacional Civil, José Luis Tobar Prieto, tampoco se siente confiado respecto de las cifras que presentan algunos países. “No es que queramos evadir esa cifra porque es una información muy seria, es importante. Somos conscientes de que tenemos uno de los problemas más grandes en el tema de homicidios, pero es un tema que se debe analizar. Hay que ver la fuente, recuerde que hay países que no tienen actualizados sus sistemas de información estadística”. Antonio Cabrales, presidente de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social, al igual que el presidente de la ANEP, respalda el giro que el gobierno dio luego del repunte en las cifras de homicidios de 2006 (se formó una mesa multidisciplinaría para combatir el fenómeno que recomendó apuestas a corto, mediano y largo plazo). Él, sin embargo, plantea que el país está envuelto en una realidad ineludible. “Sabemos que estamos en los primeros lugares. El promedio de Latinoamérica es 25 homicidios por cada 100 mil personas. O sea que América Latina es violenta. En otras partes del mundo hay cifras de dos, de cinco, por cada 100 mil. Pero nosotros estamos al doble”, dice Cabrales. Para 2006, el país obtuvo una tasa de 56.19 homicidios por cada 100 mil habitantes. En 2007, aunque hubo menos asesinatos que el año anterior, la tasa subió a 60.9, luego de ajustarla con la población que el censo de ese mismo año dijo que residía en El Salvador (5.7 millones) “Este año, según nos están diciendo, ha habido una mejoría, leve, pero ha habido una mejoría. El gobierno dice que ha habido una pequeña mejoría. Ojalá que sí”, añade Cabrales. Por ahora, El Salvador se aproxima a cerrar 2008 con una tasa cercana a 50 homicidios por cada 100 mil habitantes, que sería tres veces el promedio que el informe otorga al Caribe, cinco veces la tasa del continente africano, casi 10 veces la tasa de América del Norte, 25 veces la de Asia, 38 veces la de Oceanía y 42 veces la de Europa.
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