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NOTICIAS Estado de derecho empeora,
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Las áreas de seguridad y del sistema judicial en El Salvador salen aplazadas en la más reciente evaluación de país de la Corporación del Reto del Milenio (MCC), que hace estas mediciones con el fin de seleccionar a los países que compiten por una ayuda que los salvadoreños ya están recibiendo para construir la carretera Longitudinal del Norte.
El Salvador logró aprobar 10 de los 17 indicadores que se toman en cuenta, incluido el de percepción de corrupción, pero en la situación de estrecha liquidez gubernamental y ante la crisis financiera internacional, resalta que también salga reprobado, nuevamente, en el indicador de política fiscal.
Por debajo de la mediana Estado de derecho Por encima de la mediana Derechos políticos |
La situación en las áreas de seguridad y del sistema judicial se reflejan en el indicador de Estado de Derecho, que no solo muestra de nuevo a El Salvador en la mitad de las naciones competidoras con más pobre desempeño en esa área, sino que se aleja del umbral que le permitiría aprobar.
“Un área donde estamos preocupados, como siempre, es la parte de justicia, de seguridad, que afecta el indicador de Estado de Derecho”, dice Kenny Miller, director residente adjunto de la Corporación en El Salvador.
La atención de los Estados Unidos sobre el desempeño del país en esta medición no es en vano. La MCC, que con fondos del gobierno de los Estados Unidos financia con 461 millones de dólares la estrategia de desarrollo de la zona norte, evalúa anualmente a sus beneficiarios con base en 17 indicadores que abarcan tres grandes áreas -gobernar con justicia, invertir en la gente y libertades económicas–, a partir de la medición estadística llamada “mediana”.
La mediana es un cálculo estadístico que deja a cada lado de su valor a la mitad de la muestra; es decir, en una mediana para 10 países, los cinco con peor desempeño se ubican por debajo de ella y los cinco con mejor desempeño por encima de ella. De este modo, El Salvador compite entonces cada año por mantener su calidad de “elegible” para la MCC, tratando de ubicarse entre los mejor evaluados de su categoría, que es la de 29 países calificados como de renta media baja.
Si solo la mitad o menos de los 17 indicadores de El Salvador estuvieran por encima de la mediana en la evaluación, o si tan solo el indicador de control de corrupción estuviera por debajo de ella, los desembolsos de los 461 millones donados por los Estados Unidos correrían riesgo de ser suspendidos.
Esta no es la situación. Para este año, con 10 de los 17 indicadores en color verde o por encima de la mediana, dos más que en 2007 (ver recuadro), y con el indicador de corrupción aprobado, El Salvador no se enfrenta al peligro de ver suspendidos los fondos. Sin embargo, la percepción negativa sobre el estado de derecho en el país preocupa a los Estados Unidos por el impacto económico que puede significar, cuando en lugar de acercarse a esa línea de la mediana, se está alejando de ella.
En el informe de 2007, El Salvador estaba 0.02 puntos por debajo de la mediana. Este año aparece 0.21. La escala de medición va desde menos nueve (-9) hasta 11. En política fiscal, El Salvador sale reprobado, aunque obtuvo una mejora sustancial, que tampoco es suficiente para ubicarlo cerca del umbral que separa a los mejores de los peores desempeños. En 2007, El Salvador se colocó 3.1 puntos por debajo de la mediana, contra 2.3 de este año.
El problema, dice Miller, es que lo bueno que se hace en unas áreas puede perder brillo con mal desempeño en otras. “¿Cómo un país puede ser atractivo, con todo lo bueno que han hecho en crear un ambiente favorable al negocio, cuando todavía se tienen que pagar muchos costos en seguridad? Eso no es atractivo para traer otras empresas que puedan invertir en otras áreas”, valora Miller.
El Salvador tiene al menos tres años de estar en los puestos cimeros del continente en materia de violencia. En 2005 y 2006 fue el país americano con mayor tasa de homicidios, por arriba de 55 homicidios por cada 100 mil habitantes. El gobierno de Antonio Saca recibió el país con un promedio de 7.1 asesinatos diarios en 2004, y cerró ese año con poco más de 8. En lo que va de 2008, hasta julio, el promedio se mantenía en 8.5 asesinatos al día.
El secretario técnico de la presidencia, Eduardo Ayala Grimaldi, prefiere mirar hacia la otra área, la de incumbencia más compartida con otros órganos del Estado. “Básicamente la percepción sobre la efectividad judicial es lo que más nos afecta en este indicador”, dice. Su oficina da seguimiento a los indicadores y se planean medidas para poder mejorar su desempeño. Sin embargo, “este es un indicador bastante difícil de manejar porque se basa en percepción. Como Ejecutivo, nosotros no podemos establecer mandatos en otros órganos, como el Judicial, en este caso (…) Lo que hacemos es colaborar con este órgano y otras instituciones relacionadas para que se desarrollen actividades que impacten positivamente en este indicador, pero este tema es bastante difícil”, dice Ayala Grimaldi, quien insiste además en destacar que no porque El Salvador tenga algunos indicadores en color rojo sea porque se tiene un mal desempeño, sino que otros países han tenido uno mejor.
Este es el principal argumento con el que defiende también la calificación de otro indicador que, al menos desde 2001, sigue en color rojo para El Salvador, y esta vez en medio de diversos señalamientos al gobierno sobre el manejo de sus finanzas: el de política fiscal. “El país no lo están calificando que está mal. Lo podemos ver en los reportes del Fondo Monetario, que nos sigue calificando bien, que se está manejando adecuadamente todo, sobre todo las finanzas (…) pero no porque el país está debajo de esa mediana es que está mal, va bien y va caminando, aunque esté abajo, va caminando progresivamente”, sostiene Ayala Grimaldi.
En efecto, la curva de desempeño de este indicador ha venido en ascenso desde el año 2001, algo que tanto Miller como el secretario técnico atribuyen sobre todo a los aumentos en la recaudación tributaria, especialmente desde la reforma fiscal de 2005. Sin embargo, esto no ha sido suficiente como para ubicar a El Salvador entre los países de su categoría que, como lo define la explicación del indicador, tienen un mayor compromiso con un “manejo fiscal prudente”.
Este indicador lo mide un organismo financiero, el Fondo Monetario Internacional. “Los déficit fiscales o fuerzan a los gobiernos a aumentar impuestos, reduciendo el capital disponible para la inversión doméstica, o los fuerzan a aumentar el saldo de la deuda pública. Los niveles altos y crecientes de deuda pública también han llevado a la inestabilidad financiera y macroeconómica en muchos países (…) Tomados juntos, estos factores disminuyen la productividad del trabajo y los sueldos, con lo cual se aumenta la pobreza”, dice la descripción de este indicador.
Si El Salvador sigue colocándose bajo la mediana, ¿significa que no está faltando prudencia en su manejo fiscal? “No, le reitero que no. Cuando hablamos de un indicador de la MCC es un indicador que dice “si usted tiene ocho de nota, pero la mediana la vamos a tirar entre 10 alumnos más, y todos tienen 10 y 9, aunque tenga 8 usted va a estar abajo del promedio”, sostiene Ayala Grimaldi, cuando se le cuestiona si este indicador está siendo afectado por la fuerte carga en pago de subsidios generalizados que asume el Estado, un gasto que en los últimos años ha sido cuestionado reiteradamente por distintos economistas y organizaciones como la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades).
Los otros indicadores en los que El Salvador se mantiene por detrás de sus competidores en la evaluación de la MCC son derecho y acceso a tierras; iniciar un negocio, que evalúa el tiempo y los costos para hacerlo; administración de recursos naturales; tasa de finalización de niñas en primaria; y gasto público en educación primaria.
Aun con estos indicadores en color rojo, la calificación general para el país deja al menos satisfechos a los miembros de la MCC. “Hay dos indicadores que este año se pasaron y el año anterior no lo habían hecho, que son gasto público en salud y efectividad gubernamental. Esas son siempre buenas noticias, y además la tendencia de los que están en rojo, al menos en su mayoría, es irse acercando al verde”, dice Miller.
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