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José Luis Tobar Prieto, director general en funciones de la PNC

“Rovira ya no está y no es importante hablar de su promesa de reducir los homicidios”

El Comisionado Tobar Prieto cierra el libro de la gestión del ex director policial Francisco Rovira, y con ello deja de lado la promesa de reducir en un 50% los índices de homicidios y está a la espera del informe de Auditoria Interna en el caso de los asesores de la dirección general. Ahora ve hacia los retos que tiene: sin cifras, reducir los índices de criminalidad; continuar con el proceso de ascensos, varado desde 2003 y que ha provocado  divisiones al interior de la PNC.

Rodrigo Baires y Ricardo Vaquerano
cartas@elfaro.net
Publicada el 08 de septiembre de 2008 - El Faro

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¿El caso de los asesores está cerrado?

Esta cerrado en cuanto a una posible consecuencia disciplinaria porque no se puede sancionar a alguien desde la Inspectoría General de la PNC si no pertenece a la institución. Lo que estamos revisando en este momento es el proceso de contratación, algo que está haciendo Auditoría Interna de la corporación. Dependerá de su informe que es lo que se va a hacer.

¿En todo caso, de existir irregularidades, esto implicaría una sanción para la persona encargada de verificar la contratación de los asesores?

Exacto… Los asesores en este momento no tendrían ninguna responsabilidad en el tema administrativo. Sin embargo, ayer (jueves) el Fiscal General de la República, Félix Garrid Safie, anunció la apertura de un proceso penal de oficio en contra de José Aquino Oliva, que utilizó un uniforme y una placa policial.

¿Por qué no abrir una investigación contra el ex director Francisco Rovira, si estos eran cargos de confianza y él habría solicitado la contratación de al menos uno de ellos?

Por eso decía que vamos a esperar a ver qué es lo que dice el informe de Auditoría sobre la contratación. En cuanto al tema penal, en cuanto al uso de un uniforme policial y una placa, es responsabilidad de Aquino Oliva.

¿Quién contrató a Pérez Aguillón?

Lo contrató, entiendo… El señor ex director porque el tema de las contrataciones es una potestad de la dirección.

¿Él habría solicitado su contratación si tomamos en cuenta que es un cargo de confianza?

Bueno, así como su nombre lo indicia, si es para una asesoría a la Dirección General, entonces él la solicitó.

El caso de Aquino Oliva es diferente, ¿él ya estaba trabajando con la PNC desde antes de la llegada de Rovira?

La información que proporcionó la Subdirección de Administración y Finanzas es que Aquino Oliva estaba trabajando en la institución desde el 17 de noviembre de 2003, en la administración del Comisionado Ricardo Meneses. La verdad es que a él nunca lo había visto hasta que llegó Rovira.

¿Él estaba en la División de Investigación de Homicidios?

Yo no lo había visto… Lo vi hasta que llegó Rovira.

En el caso de Pérez Aguillón, quién fue investigado por vinculaciones con la Banda Los Perrones, ¿no es preocupante que estuviera a una persona con este perfil en la dirección general?

Es posible, pero yo nunca lo vi a él. Nunca lo vi. Pero pongamos en contexto lo que dice la investigación periodística: dice que esa persona estuvo bajo una investigación pero que no se recolectaron los elementos y los indicios suficientes para girarle una orden administrativa de detención.

¿Entonces porque sacarlo de la institución?

El problema no está en eso… el problema real es que estuvo trabajando en la PNC.

Entonces me parece ilógico que la FGR, que trabaja de la mano con ustedes, o algún investigador de la PNC no lo hayan visto nunca y no poder decir: “¡Ojo, que a este lo estábamos investigando!”. Queda una duda razonable.

Yo respeto su posición, pero no sé quiénes llevaron la investigación. No… Creo que en esa parte, yo nunca vi dónde estaba trabajando él.

No deja de sorprenderme porque no debería de esperarse a que, por ejemplo, un subdirector tenga que ver a una persona sospechosa para que se lance la voz de alerta dentro de la institución. ¿Dónde queda la institucionalidad para poder detectar este tipo de cosas?

La institucionalidad si existe… Pero si esta persona fue contratada por el director, y yo no tener conocimiento, no me obliga a tomar una acción. Creo yo.

Si el caso ya está cerrado, ¿cuáles son los retos que tiene el asumir la dirección general de la PNC?

Uno de los objetivos primordiales es continuar con la disminución de la incidencia delincuencial. Anunciamos en diciembre de 2006 que habíamos llegado en un momento de estabilidad y que ahora podíamos pensar que sí podía haber una disminución. En 2007, logramos una disminución cerca del 14% de todos los hechos delictivos en general, incluyendo un 11% en homicidios, cerca de 400 casos menos. En este año, hasta este día (viernes 29) llevamos 279 homicidios menos. Entonces, ese es uno de los grandes retos. Por supuesto esto tiene que ver con esfuerzos desde diferentes unidades de la policía. En Seguridad Pública, por ejemplo, tenemos que trabajar en la sistematización de patrullajes y prevención, y tener una presencia más constante de la PNC en la calle.

Eso me suena a proyecto del PIP-COM.

Sí. Pero además hay que ver el tema de 911, lo que la gente ve más en las principales ciudad; luego está Seguridad Pública, Policía Rural y los Grupos de Tarea Conjunta. Pero también tenemos que considerar operativos de investigación más continuos que nos permitan en realidad golpear la delincuencia.

¿El haber sido nombrado hasta ahora director general no limitó otras acciones administrativas, como el proceso de ascenso de altos mandos, que estaba en proceso y que estaba pendiente desde hace años, o la disponibilidad de fondo circulante para las delegaciones?

Creo que lo primero se subsanó con el nombramiento de mi persona de manera interino en el cargo. Lo importante es que la ley establece que en ausencia del Director, asume el Subdirector General. Creo que el nombramiento interino subsanó una cantidad de dificultades.

¿Están retrasados los ascensos en la PNC?

Sí, pero es un retraso que no lo tenemos de este año. Es algo que ha venido en el tiempo. Por eso es que en la gestión de Rodrigo Ávila se abrió el proceso de capacitaciones y de ascenso, porque algunos directores pensaban que sacar a los jefes de las delegaciones para un curso, con la incidencia delincuencial que tenemos, era como dejar la casa sola. Yo creo que no. No tenemos que ver un proceso de estos como una perdida de tiempo en la que se pierde un elemento policial. Lo tenemos que ver como una inversión. Y no debemos de perder esos procesos porque estamos cortando las aspiraciones de nuestros elementos. El acuerdo era que se iba a abrir los espacios para que los procesos de ascenso continuaran a nivel superior, ejecutivo y básico. Y lo hemos escuchado por parte de los ejecutivos y superiores, en una policía que no tiene muchos recursos sirve de motivación el ascender.

¿No me imagino ese grado de discrecionalidad en el proceso de ascensos en el Ejército?

Pero ahí estamos hablando de una institución que tiene más de 100 años.

¿Por qué no emular lo bueno de esa institución?

No, claro… Por eso decía que tenemos que tener la apertura. Se hizo con Ávila y creo que tenemos que seguir con esos procesos en todos los niveles. La gente tiene que saber que puede ascender en la PNC.

¿Hablamos de procesos de ascenso detenidos para gente que tiene más de 13 años de no ascender a nivel Ejecutivo y Superior?

No podemos recuperar el tiempo perdido, pero hay que abrir los espacios para hacerlo. Ahora ya está terminando el primer curso de ascenso para Inspectores Jefes.

¿Y a nivel de subcomisionados?

Sí, también nosotros queremos ser Comisionados Generales, también.

El proceso de ascenso sería una de las razones para que existan divisiones de grupos de acuerdo a sus promociones de graduación, ¿Esto es cierto?

Ahora estamos escuchando de divisiones por el tema de los ascensos. Antes era por el tema de proveniencia, si era del Ejército, el FMLN o civil. Pero esos son temas normales porque la PNC nació así. El tema es como vamos asimilando y manejando esto. Nosotros estamos haciendo una carrera en la institución y tenemos que aceptar con toda madurez que no pueden terminar todos la misma como director general. Creo que ese tema se superará en 10 años. Los jefes policiales, principalmente, tenemos que estar concientes que se tienen que abrir los espacios para que se vaya subiendo; pero también, que solo habrá un director y, hasta el momento, cinco subdirectores y cinco jefes regionales.

Se habla dentro de la PNC que superada la etapa de divisiones por procedencia e, incluso, religiosos; se abrió una nueva etapa de división por poder interno y que ésta fue la que generó molestias o incomodidades en los cambios que hizo el ex director Rovira.

Los policías tenemos que verlo desde la parte profesional… Lo más importante es que la institución esté caminando. Muchas veces nos ocupamos de criticar a la institución policial, mientra que deberíamos de preocuparnos por construir una institución que es la que en realidad queremos como policías.

Para algunas personas, por ejemplo, el relevar al encargado de DIHO fue una muestra de esos cambios que no gustaron a muchos jefes policiales.

Ese caso fue una decisión del Director General; y en muchas ocasiones podemos influir en algunas decisiones pero en este caso no fue así.

¿Es el mismo caso del Comisionado Ramírez Landaverde, que fue relevado en Seguridad Pública?

Claro. Él es una persona que tiene muy buena trayectoria y que ha dado muchos resultados. Pero igual, en ocasiones depende de la jefatura en turno el tenerlo ahí o no.

¿Por qué cambiar a una persona con tan buen perfil como el de Ramírez Landaverde?

Esa fue una de las cosas que nosotros hemos visto ahora que yo llego a la dirección general. Es una parte bien importante en el sentido que si tuvimos cambios aproximadamente unos dos meses, no puedo llegar ahora a hacer cambios nuevamente. Tenemos que esperar que los jefes se desarrollen en su puesto porque después los vamos a evaluar, ver sus resultados y cómo han disminuido la delincuencia.

¿No se prevé cambios?

Bueno, ahora estamos caminando sobre la organización que ya tenemos y, después, sobre los planes. Si hay que hacer algunos reacomodos, los vamos a hacer pero nos los va ir diciendo el mismo desarrollo de nuestros planes y ordenes operacionales.

¿Cuál es plazo para hacer esta evaluación?

Bueno, hacemos una evaluación constante. Todos los martes estamos evaluando. La medición la hacemos todos los días. Eso nos va a permitir saber como van evolucionando. Hay algunas unidades que las evaluaremos por baja en la incidencia, pero hay otras, por ejemplo la de la Investigación, la vamos a evaluar por resultados: cuántas investigaciones han hecho, cuántas personas han detenido y cuántas de ellas llegaron hasta una sentencia. Los parámetros no son los mismos en todas las unidades.

Otro de los aspectos que molestó al interior de la PNC fue la promesa del ex director de reducir los homicidios de ocho a cuatro diarios, que no era el tipo de declaraciones públicas que se manejaban en la administración Ávila.

Bueno, es difícil amarrarse con una cifra porque hay que hechos delictivos, como el homicidio, que no depende exclusivamente de la PNC que se cometan o no. Por ejemplo, un homicidio que se da al interior de una casa que se genera muchas veces por violencia intrafamiliar. Y, en muchas ocasiones, no tenemos un aviso de violencia intrafamiliar sino que llegamos y encontramos a una persona asesinada. Entonces es bien difícil amarrarse a una cifra. Creo que lo más importante es que tengamos nuestros planes muy definidos, que caminemos sobre una estrategia, que tengamos el norte definido. Tenemos nuestros planes ya definidos: el plan trienal; la orden de operaciones Sarisa, que es la parte más operativa; o las acciones en los municipios con mayor violencia. Por ejemplo, San Salvador, según un análisis de los últimos siete años, siempre es el departamento con mayor incidencia. La Libertad, Santa Ana y Sonsonate completan la lista de los cuatro departamentos con mayor incidencia y ahí tenemos el 52% de los homicidios.

¿En los últimos siete años?

Sí. Y si hacemos el análisis en los 20 municipios con mayor incidencia, tenemos el 72% de los homicidios. Entonces, como somos una policía que no tiene muchos recursos materiales y humanos, tenemos que utilizarlos. ¿Qué tenemos que hacer? Focalizarlos. Eso nos ha dado excelentes resultados. En 2007, San Salvador tenía entre el 38 y 40% de homicidios, y ahora solo tiene del 30 al 32%. Eso está demostrando que hemos utilizado los recursos donde los necesitamos.

A nosotros, como periodistas, nos pareció raro que la PNC se casara con un número cerrado, ¿cómo lo tomaron ustedes, la gente operativa de la policía?

Hay que pensar que Rovira era una persona muy dinámica y de mucho entusiasmo, pero realmente desde la parte operativa es bien difícil casarse con una cifra. Hay días que tenemos dos o cuatro homicidios, y otros, 18… Este año, el día que más hemos tenido es 20. El comportamiento de la delincuencia hay que estarlo midiendo y analizando constantemente. Eso lo hacen todos los jefes de las delegaciones.

¿Fue irreal o fue imprudente hablar de una reducción del 50 por ciento en los casos de homicidio?

Creo que fue una situación de un entusiasmo… Pero bueno, lo importante es que… Bueno, él ya no está y no es importante hablar de eso.

Si bien hubo una baja en homicidios en 2007, este año se ha visto un estancamiento o estabilizado el promedio de 8.5 casos por día. ¿A qué se debe esto?

Los niveles que nosotros alcanzamos en 2007 no lo teníamos desde febrero de 2004. Sin embargo ahora, estamos trabajando sobre esa tendencia a la baja. Esto nos ha exigido empezar a reforzar y adecuar nuestros propios planes. Por eso es que vamos a analizar el reforzamiento de la orden de operaciones Sarisa, algo que tiene que salir de insumos obtenidos por todo el personal.

¿Se seguirá con el Plan 500?

El plan 500 era la sexta acción o actividad de la orden de operaciones Sarisa, que habla de los operativos de investigación con detenciones bajo una orden administrativa o judicial.

¿El Plan 500 era sólo ponerle nombre a esta sexta actividad?

Sí, que ya tenía un nombre, que era la de operativos de investigación. Era una forma de estar contando la cantidad de órdenes administrativas y judiciales que se estaban cumpliendo en el tema de homicidios.

¿Sólo era contar?

Sí, pero eso viene en sintonía con la cantidad de personas que hemos venido deteniendo en los últimos años.

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