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NOTICIAS Falló pronóstico del MOP para La MálagaEl modelo hidráulico que el Ministerio de Obras Públicas preparó después de la tormenta Stan, en 2005, contemplaba que solo una lluvia de más de 210 milímetros desbordaría el arenal de Monserrat en el punto donde el jueves de la semana pasada una correntada arrastró un autobús y provocó la muerte de 31 personas. El MOP, ahora, busca las respuestas que permitan entender por qué apenas 128 milímetros causaron el desbordamiento y la tragedia. La basura está casi descartada como causa, pero le siguen la pista a otro tipo de tapón que pudo haber obstruido el cauce. Edith Portillo Un estudio de finales de 2005 del Ministerio de Obras Públicas (MOP) determinó que con las condiciones climáticas que reinaron el jueves de la semana pasada, las aguas del arenal de Monserrat no debieron haberse salido de su cauce y mucho menos haber arrastrado el bus de la iglesia Elim con 32 personas dentro, de las cuales solo una logró ponerse a salvo. La tormenta de esa noche, sin embargo, lo que probó es que el modelo no era a prueba de fallas. En el MOP saben que el cauce del río en la zona de la colonia La Málaga era suficientemente amplio como para soportar una lluvia que arrojara al menos un 64% más agua que la que se registró entre las 7 de la mañana del jueves y las 7 de la mañana del viernes. Según las proyecciones que se habían realizado antes de ejecutar las obras de mitigación, la corriente no debió haberse desbordado en el punto donde convergen la calle a Monserrat y la 17a. Avenida Sur de San Salvador. Después del huracán Stan, en octubre de 2005, el MOP encargó un estudio que fue el que permitió determinar dónde era más urgente hacer obras de mitigación ante el riesgo de inundaciones en la capital. El modelo hidráulico que preparó el consultor Alessandro Correra estimaba que los puntos críticos estaban en los alrededores del barrio La Vega, donde en 2007 se amplió la sección del cauce y se construyó una serie de muros a un costo de unos 18 millones de dólares. El ministro Jorge Nieto reveló este miércoles a El Faro que el experto evaluó el punto en la zona de la colonia La Málaga y que las estimaciones que hizo permitían estar tranquilos con una precipitación mucho mayor que la que se registró en el lapso de 24 horas en que ocurrió el desastre. “El señor Alessandro Correra ha estado haciendo sus números nuevamente y el resultado es que solo con una lluvia que superara los 210 milímetros podía llegar al desbordamiento en ese punto”, dice Nieto, en relación con una nueva estimación hecha la semana pasada. El resultado de los cálculos es idéntico al que arrojó la investigación de Correra de finales de 2005. “En aquella ocasión también salieron los 210 milímetros”, explica el director de Planificación Vial del MOP, José Meléndez. Los modelos hidráulicos, sin embargo, no respondieron a la realidad del pasado jueves 3, y aunque el mismo presidente, Antonio Saca, dijo este martes que la lluvia de ese jueves no tenía precedentes “ni siquiera durante el huracán Mitch”, lo cierto es que ni los pluviómetros del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) ni los de la alcaldía de San Salvador registraron en el lapso de 24 horas ni 130 milímetros. El registro más alto, en uno de los pluviómetros de la alcaldía en la zona cercana al lugar del desbordamiento, fue de 128 milímetros, caídos entre las 7 de la mañana del jueves y las 7 de la mañana del viernes. Cayeron 82 milímetros menos que los que supuestamente podía aguantar el cauce antes de llegar a la 17a. Avenida Sur. Esto, explica Nieto, es lo que descarta que la sola intensidad de la lluvia y la falta de obras en el lugar hayan sido los causantes del desbordamiento y la tragedia de los feligreses de la Elim. Los números que maneja Nieto para defender esta afirmación son lo que produjo Correra para establecer la necesidad de 22 obras de mitigación, que no incluyó la cuadra previa a la 17a. Avenida Sur. Pero ahora, tras lo ocurrido la semana pasada, el Ministerio ya ve la necesidad de trabajar en ese punto y ha encargado nuevamente a Correra que estudie la zona tanto para determinar qué se debe hacer como para obtener una explicación del desbordamiento del jueves 3, que acabó con la vida de 31 feligreses que acababan de celebrar un culto protestante en la colonia Santa Lucía y que esa noche volvían a casa. Si los cálculos tanto en 2005 como ahora determinan que solo una lluvia de 210 milímetros en un lapso de 24 horas podrían causar un desbordamiento como el que sorprendió al bus con los religiosos, el MOP quiere saber qué hizo fallar la predicción. La única sospecha que por hoy existe, dice Nieto, “es que tuvo que haber habido algún tipo de tapón”, un tapón sobre el cual el ministro especuló la semana pasada que podía ser basura, pero que los primeros hallazgos de Correra casi descartan. El director de planificación vial, José Meléndez, no cree que esa haya sido la causa. “Yo creo que igual, la basura, si hubiera sido solo basura, la arrastra la misma corriente”. Correra ya ha dado una posible explicación a lo que sucedió. Y esta, como cada invierno, refleja nuevamente la necesidad que por años han planteado distintos sectores: seguir un crecimiento urbano ordenado y que no se extienda a potenciales áreas de riesgo. Según la información que el experto ha recogido y expuesto preliminarmente al Ministerio, parte de una vivienda a la orilla de la quebrada, aguas arriba de donde ocurrió la tragedia del jueves, se desplomó y cayó al río. Los restos de la casa, junto a troncos de árboles y otros objetos arrastrados por la corriente, dice Meléndez, son los que pudieron haber generado el tapón y provocado el desbordamiento antes de la 17a. Avenida Sur. Nieto confirma el hallazgo, aunque advierte que no hay nada concluyente aún. “Pero eso es algo preliminar, es una hipótesis que se maneja según lo que ha podido conocer el señor Correra, pero es una hipótesis”, matiza. El resultado definitivo del nuevo estudio que hace Correra estará listo la próxima semana y, además de tratar de dar respuestas al desbordamiento de hace una semana, deberá plantear conceptualmente el tipo de obra que hoy sí se considera como necesaria en ese lugar. Con ese proceso en marcha, y mientras los familiares de las víctimas aún entierran a sus muertos, Nieto resta importancia a determinar responsabilidades. “Más allá de buscar culpables lo importante es ver qué podemos hacer (…) Lo importante es que estamos en disposición de atender estas emergencias y vamos, si es necesario, a reorientar recursos de otras partidas”, dice. Así parece responder a Mario Vega, el pastor general de la iglesia Elim, quien públicamente ha dicho que entiende que un estudio anterior recomendó hacer obras de mitigación en la zona donde ocurrió el desbordamiento. Hasta este jueves se había encontrado a lo largo del río e incluso en el lago Suchitlán -donde desemboca- 28 cuerpos de las víctimas, dos de ellos aún sin identificar. Aún no se halla tres cadáveres de los feligreses.
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