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Correntada causa al menos 20 muertos
al arrastrar bus

Solo una de las personas que la noche del jueves 3 se transportaban en el autobús logró salir y saltar hacia la salvación minutos antes de que la unidad fuera engullida por el arenal de Monserrat, en el barrio Santa Anita de San Salvador. Hasta las 4 p.m. del pasado domingo, 20 cadáveres habían sido recuperados e identificados por Medicina Legal, mientras otros ocho cuerpos esperaban reconocimiento y tres continuaban desaparecidos. Las lluvias que azotaron a El Salvador entre jueves y viernes dejaron al menos otros dos fallecidos y seis desaparecidos en el interior del país.

Edith Portillo y Rodrigo Baires Quezada
Fotos: José Cabezas y Mauro Arias

cartas@elfaro.net
Actualizada el 07 de julio de 2008 - El Faro

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Un gran pedazo de lata amarilla retorcida y unos cables colgando de ella son lo que quedó del bus que, a las 8:45 p.m. del jueves pasado, fue arrastrado y succionado por la corriente del arenal de Monserrat, que atraviesa la zona sur de San Salvador. Entre las latas, un vestido rosado y una camiseta verde. En un extremo, un rótulo casi intacto que pertenecía a la parte frontal del bus: “Cristo Viene Pronto”.

El bus había salido 45 minutos antes de la iglesia evangélica Elim central, en la colonia Santa Lucía, de Ilopango, e iba con ruta hasta la colonia La Cima, transportando a 31 personas más el conductor. La fuerte lluvia que caía en San Salvador en ese momento había empezado a acrecentar la corriente que baja desde distintas quebradas de la capital hacia el arenal de Montserrat.

Vea infografía
El trágico recorrido

Cuando el bus iba de oriente a poniente sobre la Calle a Montserrat, unos 50 metros al poniente de la 17a. Avenida Sur, la corriente del río empezó a desbordarse y a inundar la calle. “Cuando el bus empezó a subir, aquí en esta calle apenas se empezaba a llenar, yo realmente creo que la gente ahí se hubiera podido bajar, pero nadie se debe haber imaginado que esto podía crecer tanto y así de rápido”, dice José Henríquez, un habitante de la Calle a Monserrat que presenció la tragedia y que la mañana del viernes limpiaba el lodo que había entrado a su cochera. El agua del río, como lo refleja la marca en la pared de la cochera -que está un piso abajo del resto de la casa- subió dentro de la vivienda alrededor de 1.60 metros y la fuerza que traía incluso arrancó el portón de la misma.

En la calzada, unos centímetros más abajo, el nivel del agua, calculan los vecinos, llegó “quizás cerca de los dos metros”. Por eso alcanzó el nivel de las ventanillas del autobús. El conductor, cuentan, había tratado de frenar el bus que iba a la deriva pegándolo al muro que tenía a su izquierda, pero la altura y la velocidad del agua no se lo permitieron. El motor se apagó y la unidad comenzó a ceder. Fue en ese momento cuando dos jóvenes decidieron salir por las ventanas y subir al techo de la unidad.

Uno de ellos era Fabricio Montoya, un joven de 16 años que vive en el mismo barrio y estaba apenas a minutos de llegar a su casa. Otro vecino de su misma edad, Boris Rodríguez, fue quien empezó a animarlo para que se salvara, indicándole que saltara hacia una pequeña plataforma que sobresale en el muro trasero del pasaje en el que vive. “Él estaba arriba, en el techo del bus, con otro muchacho que se veía bien joven también. Entonces como el bus estaba orillado a este lado, yo les gritaba ‘saltá, saltá’. Le tiramos una cuerda y uno saltó aquí para el muro y como entre ocho lo jalamos para sacarlo. Al otro le gritábamos también pero nos decía ‘no puedo, esperá, que tengo que sacar a mi hijo’”, recuerda Boris.

El bus era arrastrado en una zona aguas arriba de donde en 2007 se terminaron unos trabajos de ampliación de cauce para evitar las inundaciones en el barrio La Vega, que entonces se consideraba la zona más vulnerable ante desbordamientos del arenal.

Esta vez, la correntada se había producido aguas arriba y mientras los dos jóvenes intentaban ponerse a salvo, adentro del autobús reinaba la desesperación. “La gente gritaba, se oía que habían varios niños adentro. Tratamos de tirarles lazos para amarrar el bus, pero se rompieron y ya se fue entonces para el río”, relata Boris.

El bus, dicen, primero flotó por un breve momento, y luego, al llegar al puente de la 17a. avenida sur, terminó de hundirse y fue arrastrado río abajo. “Fuimos a llamar aquí a los de la Cruz Verde desde que el bus se quedó atrapado en la calle, pero no vinieron en el momento... igual, el agua ya estaba bien arriba y todo pasó bien rápido”, continúa Boris. El nivel del río empezó a bajar hasta cerca de las 11 p.m., cuando iniciaron las labores del rescate.

Dos se salvaron a último momento

La mañana del pasado viernes, 12 horas después, el cuerpo de bomberos, Protección Civil y el Ministerio de Obras Públicas sacaban los restos del autobús dos calles abajo, frente a los condominios de la colonia La Málaga, completamente estrujado, sin motor, sin asientos y sin llantas. Horas antes habían sacado un cuerpo de entre las latas retorcidas, uno de los 20 cadáveres que Protección Civil reportaba como recuperados e identificados por el Instituto de Medicina Legal al cierre de esta nota.

Más muertos y desaparecidos
en el interior
  • Colapso del Puente Melara, que deja incomunicada la carretera del Litoral, por la crecida del río Huiza, en La Libertad. Se reportan dos muertos, seis desaparecidos y 63 familias evacuadas del cantón Melara. En horas de la tarde reportaban al MOP daños en las bases del puente Sunzal, sobre la carretera del Litoral, en La Libertad.
  • Derrumbes de grandes proporciones en la calle a Monserrat, llegando al monumento del Hermano Lejano, que tapó dos carriles. Además, se encuentra obstruida la carretera principal a San Francisco Chinameca, La Paz.
  • Se encuentra habilitado sólo un carril de las carreteras siguientes: de San Lorenzo a San Sebastián (San Vicente), de Cojutepeque a San Cristóbal (Cuscatlán) y la Panorámica, que bordea el Lago de Ilopango, en San Miguel Tepezontes.
  • Desprendimientos de tierra y piedras en la carretera Panamericana en tres puntos: sector de Los Chorros, entre Colón y Santa Tecla; en la curva La Leona, de San Vicente, y en el desvío a San Vicente.
  • Derrumbes pequeños en carretera al Puerto de la Libertad –en Zaragoza-, Jayaque, Santa Isabel Ishuatán, Planes de Renderos, carretera del Litoral, San Diego, autopista al Aeropuerto Internacional El Salvador, Tepecoyo y bulevar Orden de Malta. Derrumbes en la colonia 10 de Septiembre, calle a Monserrat y Vista Bella.
  • En San Salvador se reportaron evacuaciones en las colonias San Juan Bosco –donde la alcaldía de San Salvador reporta la desaparición de una persona- y Suiza; así como en las comunidades Nicaragua 3, El Cañito, Los Quiñónez, El Carmen.
  • Inundaciones en el reparto Xochilt, colonia Villavicencio, comunidad final calle Barrundia, colonia Santa Clara 2; así como en las comunidades Las Palmas, El Granjero y El Carmen.

Los cuerpos, según detalló Protección Civil, habían sido encontrados en distintos puntos de Ciudad Delgado y  Guazapa. Otros diez fueron  encontrados el domingo 6 en aguas todavía más lejanas, en el embalse Cerrón Grande, departamento de Chalatenango, pero hasta el cierre de esta edición solo dos de ellos habían sido reconocidos. La búsqueda de los cadáveres, que ha sido suspendida casi todas las tardes debido a las lluvias, ha estado siendo realizada por un equipo de más de 500 personas.

Pero minutos antes de quedar atrapado por la correntada y llevarse consigo a 31 personas, el autobús llevaba a 33. Aparte de Fabrico Montoya, que logró ponerse a salvo cuando el autobús ya estaba atrapado por la corriente, Víctor Ramírez venía del culto pero se había bajado unas cuadras antes. “Es duro. Iban familias completas en el bus. Él (Fabricio, el único sobreviviente) iba también con dos hermanas y dos cuñados ahí. Yo gracias a Dios me salvé, me había bajado justo una parada antes, en la primera que hizo el bus, antes de llegar a esa calle (la Calle a Monserrat)”, decía en La Málaga, mientras observaba las tareas de rescate.

Una ironía para Ramírez, quien dijo haber participado hace un año en las obras de mitigación que se hicieron metros al oriente de donde el bus se fue al río.

Una lluvia intensa

En el lugar, mientras sacaban los restos del autobús la mañana del viernes, los vecinos se concentraban para curiosear frente a los condominios, para ofrecer café a algunos familiares de las víctimas –que de inmediato eran enviados por la Policía a Medicina Legal– y para recordar, un año más, cómo cada invierno afecta la zona.

El nivel al que subió el agua la noche del jueves, coinciden varios, no recuerdan haberlo visto antes. El SNET y los pluviómetros de la alcaldía de San Salvador midieron alrededor de 128 milímetros entre la mañana del jueves y las 7 a.m. del viernes, poco menos que la mitad que los 300 milímetros registrados en el lapso de un día en varios puntos de El Salvador en 2005 con el huracán Stan.

José Henríquez, todavía limpiando su cochera, ve como responsable de la tragedia al Ministerio de Obras Públicas (MOP), porque a su juicio no hizo obras de mitigación suficientes en la zona. “Cuando hicieron estos trabajos allá abajo prácticamente nos dejaron un embudo aquí. Antes se rebalsaba, siempre se ha llenado, pero desde que hicieron esas obras, que no las hicieron hasta acá, porque aquí enfrente no hicieron nada, desde entonces se llena mucho más”, dice.

Boris Rodríguez y su familia, desde el muro del que lograron rescatar a Fabricio Montoya, señala también la falta de obras en ese punto como la razón del desbordamiento y, por tanto, de la tragedia del jueves. Frente al muro, del otro lado de la calle, se observa una pronunciada curva que hace el caudal del río. Frente a la curva no hay ningún muro de contención, pues las obras de mitigación que el año pasado finalizó el MOP llegaron hasta la 17a. avenida sur, justo antes del puente donde el bus fue arrastrado. “Cuando la crecida es fuerte, la correntada no alcanza a tomar esa curva, sino que se sale a la calle, cabal donde se quedó el bus. Además acá no se hicieron trabajos, no se cavó (dragó) para hacer más profunda esta parte del río, como sí hicieron allá abajo, y tampoco se levantó ningún muro aquí al lado de la calle para soportar la corriente”, dice Boris.

Las estimaciones de José Henríquez, sin embargo, no pueden explicar la inundación porque el trabajo que el MOP hizo aguas abajo fue de ampliación del cauce, de tal manera que si esas obras no se hubieran hecho el agua habría tenido mayor tendencia a salirse del canal.

Jorge Nieto, el ministro de Obras Públicas, reconocía el mismo viernes los señalamientos de los lugareños en cuanto a que no se amplió el cauce en el lugar de la tragedia. “Precisamente ese tramo de la quebrada no había tenido ningún tipo de mejora, por eso es que ahí se da el desbordamiento”, dijo en la conferencia de prensa dada por Protección Civil.

“Cuando se hicieron las obras de mitigación tras las la tormenta Stan se hizo un estudio hidrológico para determinar las zonas en las que era de mayo urgencia intervenir. Una vez detectadas, y como no se tenía un cheque en blanco para construir en todas partes, se hicieron las prioritarias”, dice Nieto. La zona donde el autobús cayó al río no era una de ellas.

Eduardo Linares, concejal de la alcaldía de San Salvador, suma también a la ausencia de mitigación en ese tramo otro factor que pudo haber contribuido al desbordamiento: “Se saturó la capacidad del caudal del río y eso provocó una repunta con esa velocidad. La cantidad de agua que no se absorbe en Santa Tecla y Antiguo Cuscatlán, producto de las nuevas construcciones que se están haciendo allá, fue la que generó una repunta que terminó con esta tragedia”. Nieto reconoce que el desarrollo habitacional en ambos municipios aumenta la cantidad de agua que termina en el río, pero aseguró que se necesitaría analizar técnicamente el hecho para sacar conclusiones definitivas.

Además del accidente con el bus de la iglesia Elim, la alcaldía de San Salvador reportó a El Faro que se registraron otras emergencias por la tormenta del jueves por la noche en la capital, pero que estas fueron “de menor grado”. Protección Civil también reportó otros desaparecidos en el departamento de La Libertad (ver recuadro).

Miguel Bolaños, que en el sector de La Málaga defendió que la intensidad de la lluvia no era previsible como para advertir a la población, declaró finalmente alerta verde en todo el territorio nacional hasta la mañana del viernes.

Lea también:
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