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NOTICIAS PNUD lanza Pacto Nacional por el EmpleoEl Informe sobre Desarrollo Humano El Salvador 2007-2008 incluye por primera vez una serie de recomendaciones: un Pacto Nacional de Empleo con horizontes al 2021. El documento incluye metas definidas y una propuesta de agenda de trabajo. El escrito ya está en manos del presidente Saca y de los candidatos a la presidencia de Arena y FMLN. Los dos aspirantes presidenciales dieron la bienvenida a la propuesta. Rodrigo Baires Quezada
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) apuesta a hacer del empleo el centro de las políticas públicas. Así se incluye en el Informe sobre Desarrollo Humano El Salvador 2007-2008, que se presenta este miércoles. “El empleo decente es un privilegio del que goza menos del 20% de la población económicamente activa”, resumen William Pleitez, economista y encargado del estudio. “Este sería el único grupo de la población con un índice de desarrollo humano alto muy por encima del promedio nacional. Tenemos que cambiar esto”. Para ello, el organismo internacional plantea la necesidad de asumir un Pacto Nacional de Empleo y Cohesión Social que gire en torno a tres principios básicos: la verdadera riqueza es la gente. Por eso hay que valorar el recurso humano, promoviendo mayores opciones de formación y apuestas estratégicas para aprovechar estas capacidades aprendidas. El segundo es que lo económico, en efecto, precede a lo social, pero esto hay que verlo como un medio para el desarrollo humano y no como un fin en sí mismo. El tercer principio es que la producción precede al consumo, es decir, que si se quiere consumir, primero hay que producir suficiente.
El pacto, según explica el documento, se entiende como “un acuerdo social amplio y representativo sobre la extensión de oportunidades de trabajo decente” y estaría enfocado primordialmente a “los grupos sociales excluidos en desventaja de acceder a buenas oportunidades laborales”. ¿Quiénes deberían ser parte de este pacto? “El mercado paga muy bien el conocimiento y muy mal la mano de obra básica. La economía tiene que proveer empleos, pero eso no puede hacerlo el sector público solo, tiene que hacerlo con el sector privado y por eso llamamos a un pacto social”, sostiene Rebeca Grynspan, representante del PNUD para América Latina. De esta manera, la responsable de llevar a buen término este pacto es la “sociedad en conjunto”, dice Pleitez. “No hay garantías de éxito”, dice el economista pero, al mismo tiempo, asegura que el país pasa por una coyuntura en la que concurren diferentes aspectos nacionales e internacionales que urgen la toma de decisiones nacionales consensuadas entre todos los actores sociales del país. Para Pleitez, hay que “pasar del paradigma de la confrontación y de la descalificación mutua al paradigma del consenso”. Con ese propósito, incluso, el PNUD podría mediar entre las partes “si la sociedad lo demandara”, asegura. Preliminarmente, la propuesta tuvo una acogida positiva entre los dos candidatos presidenciales que están en carrera para la elección de 2009. Mauricio Funes, del FMLN, adelantó que analizará la propuesta, mientras que a Rodrigo Ávila, de Arena, le evocó su propia propuesta de un pacto por el empleo, que dice incluirá en su oferta de gobierno. La coyuntura es propicia para intentar impulsar el proyecto, sostiene Pleitez. Enumeró “los cambios importantes en el entorno internacional” que podrían ayudar a permeabilizar el entorno: “El precio de los alimentos y del petróleo y el problema económico en Estados Unidos, que la gente percibe como crisis; junto a la percepción de la gente de que se necesita un cambio de rumbo en el país brindan un momento histórico adecuado para tomar planes de mediano y largo plazo. Se pinta un panorama difícil”, dice. Sin embargo, a la par de estos contras, el especialista sostiene que en el área de oportunidades, El Salvador tiene “el ingreso per cápita más alto de su historia” y, paralelamente, se están ejecutando dos proyectos grandes: la Longitudinal del Norte y el puerto de Cutuco, que son oportunidades de desarrollo social y económico importantes. Metas y agenda definidas Al hacer proyecciones con base en los datos actuales, el aumento del trabajo decente no sólo asegura mejores condiciones de vida para los trabajadores sino que, además, garantiza un aumento en la carga tributaria del país. “Si realmente se le da prioridad al trabajo decente, se reduce la posibilidad de aumentar impuestos o crear nuevos porque la carga tributaria aumentaría en 10 puntos porcentuales, pasando del 13.3 al 23.3%. Todos ganan”, sostiene Pleitez. Por ello, la primera meta que impone el pacto de cara al año 2021 es la reducción de la tasa de subutilización laboral -que incluye a los desempleados y subempleados- del 50% a menos del 20%. Además, se incluye la duplicación el PIB per cápita; elevar los niveles de ahorro e inversión hasta el 30% del PIB; reducir la brecha de desigualdad, y colocar a El Salvador entre los primeros 20 países del mundo en el índice “doing Bussines”, entre otros. “Incluimos un agenda tentativa que puede ser cambiada de acuerdo a las necesidades e intereses de los actores sociales”, sostiene Pleitez. Los primeros dos puntos de esta implicaría la creación de un Consejo Económico y Social y restablecer el sistema de planificación del gobierno central. “El desarrollo es un asunto político que requiere niveles mínimo de cohesión política social y de sensatez”, asegura. “Después de este lanzamiento vamos a proseguir con un seminario permanente con el propósito fundamental es que el país entre en un proceso de planificación de su desarrollo de una manera diferente a como lo han venido haciendo”. Para ello, el documento ya fue presentado al presidente de la República, Antonio Saca, y a los candidatos presidenciales. “De igual forma se le presentará a las cúpulas del resto de partidos políticos”, sostuvo Pleitez. “La idea de un pacto por el empleo es interesante y como fórmula estamos dispuestos a estudiar los insumos que salgan de este documento”, dice Funes. “No hay garantías de éxito”, admite Pleitez, “pero este pacto nacional no sólo es un asunto del gobierno y los partidos políticos, sino de la empresa privada, las iglesias, los trabajadores y universidades, por ejemplo. Creemos que todos estamos conscientes de que hay más costos sociales y políticos si no nos sentamos a platicar ya sobre estos asuntos”. En la agenda además se incluye el incremento del gasto social público, actualmente en 2.9% del Producto Interno Bruto (PIB), a un 6%; el aumento del presupuesto destinado a la capacitación, que apenas alcanza el 0.1% del PIB (estimado en 22 mil millones de dólares en 2007); y, la redefinición del año escolar y el aumento de la cobertura de las clases de inglés. El propósito sería que el año lectivo salvadoreño se homologue con el de otros países, porque ya no hay motivos para que esté adecuado a las cosechas de café. “Se trata de coordinar los esfuerzos educativos con las necesidades del mercado laboral y según las apuestas económicas estratégicas que se definan para el país”, dice Pleitez. Otro punto es la inclusión de la cobertura universal de las redes de protección social, pensiones y salud pública, entre otras. “Algo se ha mejorado. Los niveles de cobertura de las AFP (23%) y Seguro Social (27.3%) han aumentado. Pero, a diferencia de otros países, no existen programas que incluyan al sector informal y al trabajo doméstico no remunerado, que incluye a un alto porcentaje de mujeres”, sostiene Pleitez. Adicionalmente, se contemplan medidas orientas a fortalecer las micro, pequeñas y medianas empresas, como un sector importante en la generación de trabajos decentes; y programas de empleo que garanticen la entrada al mercado laboral de jóvenes.
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