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NOTICIAS Cómo echar del despacho a un periodistaEl viceministro de Transporte, Luis Felipe Moreno, mostró el viernes la forma más rápida de terminar una entrevista: echar al periodista de su oficina y, si no es lo suficientemente convincente, amenazar con llamar a los guardias de seguridad para hacerlo. Rodrigo Baires Quezada / Foto: Mauro Arias
“¡Se acabó la entrevista!”, dijo el viceministro de Transporte, Luis Felipe Moreno, sin siquiera haber tomado asiento y antes de dar una sola declaración. Durante más de 20 minutos había dado una conferencia de prensa con cuatro medios de comunicación, incluyendo El Faro, y luego se sorprendió al saber que todavía le faltaba dar una entrevista a este medio. Pero la entrevista nunca ocurrió. Janet Galdámez, la encargada de prensa de Moreno -que había olvidado la petición que este periódico le había hecho cinco días atrás de pactar el encuentro-, estaba frente a él. A su lado derecho, el técnico de microondas de una cadena de televisión que apuraba la instalación de una antena transmisora. “Pero sólo van a tener 10 ó 15 minutos porque el viceministro tiene que hacer una microondas”, sostuvo Galdámez. “No sea irresponsable y poco profesional”, le dije. Un día atrás, la comunicadora institucional había reconocido que olvidó gestionar la entrevista con el funcionario, pero aseguró que no habría problema de hacerla ese viernes en el transcurso del día. El viernes, tras dos llamadas telefónicas matutinas, la jefa de comunicaciones hizo que su asistente se comunicara conmigo: -La entrevista será a las 12 m. en el despacho del viceministro -anunció.
A las 12:05 p.m., hablé con Galdámez para explicarle que estaba a seis cuadras del Viceministerio de Transporte, sobre la avenida España, en medio de un congestionamiento de buses y microbuses. “No hay problema”, dijo. 15 minutos después, cuando llegué al VMT, Moreno tenía una conferencia de prensa con tres medios de comunicación en su despacho, que se prolongó por 20 minutos. “Yo tenía una entrevista con él, según me dijo su asistente”, le subrayé a Galdámez. Moreno al parecer estaba airado y al escuchar la discusión con su subalterna intervino gritando: -¿Qué es lo que quiere? “¡Se acabó la entrevista! ¡Se acabó la entrevista!”, le oí gritar. “Llame a segu… ¡Muchas gracias, se acabó la entrevista!”, agregó. Apagué la grabadora y entonces Moreno ordenó a Galdámez que llamara a los agentes de seguridad del edificio para que me sacaran de su oficina. A mí y al fotoperiodista Mauro Arias. Recogía mi maletín cuando volví a escuchar palabras del viceministro. “Yo no sé de dónde salió usted periodista, si es la primera vez que lo veo”, me dijo. Entonces volvió a exigirme con voz airada que saliera de su despacho porque la entrevista había terminado. Arias y yo salimos antes de que Galdámez reaccionara y saliera a buscar a los agentes que estaban afuera del despacho.
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