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El ring ring de un paladín de la libertad de expresión

El mismo día que un periódico estadounidense publicó que su hijo estaba acusado de intento de violación, el diputado Rodolfo Parker pidió a propietarios y altas jefaturas de medios de comunicación no publicar sobre el caso, según diversas fuentes de esos periódicos y canales. El Faro confirmó que las solicitudes fueron hechas al menos a cuatro medios masivos, en los que hasta el fin de semana no se había difundido nada sobre el asunto. Desde Islas Vírgenes, donde su hijo ya fue absuelto de cargos, él niega haber hecho estas peticiones.

Edith Portillo
cartas@elfaro.net
Publicada el 07 de abril de 2008 - El Faro

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La tarde del 28 de marzo, los teléfonos de algunos directores y propietarios de medios de comunicación salvadoreños empezaron a sonar con insistencia. La asistente de Narciso Castillo, el director del Canal Tecnovisión, fue una de las personas que recibió esas numerosas llamadas. En la línea, desde Estados Unidos, le hablaba el diputado y vicepresidente de la Asamblea Legislativa, Rodolfo Parker. El secretario general del Partido Demócrata Cristiano llamaba para pedir que “Nacho”, como le dicen al director, le correspondiera “con urgencia”.

El día siguió con más timbrazos de teléfono, pero Castillo, que imaginaba el objetivo del diputado con su desesperado intento de localizarlo, prefirió no responderle. Sabía – o al menos intuía – que Parker quería hacerle una petición especial. Aunque se quedó sin escucharla, pensaba que ese pedido tenía que ver con libertad de expresión. Parker se había autoagenciado credenciales en favor de la libertad de prensa cuando, en 2004, como diputado abanderó en la Asamblea la propuesta para despenalizar la crítica periodística. Según su razonamiento, “la libertad de expresión es un medio para el intercambio de ideas e informaciones entre las personas. Comprende su derecho a tratar de comunicar a otros sus puntos de vista e implica, también, el derecho de todos a conocer opiniones, relatos y noticias”.

Pero el pasado viernes 28 parecía deseoso de que, precisamente, un relato no llegara a las audiencias. Ese día, la bandera de quien en más de una ocasión había presumido de ser paladín de la libre expresión, ondeaba bajo. Antes de sus llamadas, durante la mañana, en las salas de redacción de distintos medios de comunicación –y también en la sala donde los diputados sesionaban en pleno- había empezado a circular un enlace a la edición electrónica de un periódico de Islas Vírgenes, Estados Unidos. La nota a la que llevaba estaba titulada “Juez considera fianza para tres acusados de forzar a adolescentes a tener sexo en un barco”. Los tres, acusados formalmente de “intento de violación” por las autoridades estadounidenses, eran hombres salvadoreños de entre 22 y 26 años y entre ellos se encontraba Andrés Parker Wein, hijo del dirigente pedecista.

La nota, como lo constatan los documentos de la Corte en Estados Unidos, detallaba además que el parlamentario, tras haberse identificado como vicepresidente legislativo salvadoreño, había ofrecido pagar en efectivo una fianza de cien mil dólares para que su hijo pudiera regresar a El Salvador y no se retrasara en sus estudios de la carrera de derecho. Si la Corte le permitía abandonar Estados Unidos, se comprometía también a velar porque su hijo regresara para cada sesión del proceso.

El enlace a esta noticia comenzó a transmitirse rápidamente por correo electrónico entre periodistas. Un reportero de El Diario de Hoy lo envió a uno de El Faro con una interrogante: “¿Ustedes sí lo van a publicar?” Uno más hizo algo similar con otra colega de esta redacción.

Parker ha sido desde hace años abogado de El Diario de Hoy. Fue en varias ocasiones defensor de Enrique Altamirano, propietario del periódico, y del ex gerente de redacción, Lafitte Fernández, cuando estos tuvieron en su contra demandas por difamación luego de algunas publicaciones hechas en el diario. En 2001, luego de que un acusador retiró una demanda, las palabras del legislador también celebraron el triunfo del periodismo. “Ganó la libertad de expresión. Nadie calló a un diario”, dijo.

Esta vez, aparentemente, comentan fuentes dentro de ese periódico, fue “por las relaciones que Parker tiene con el medio” que desde un principio se asumió que no se publicaría nada sobre el hecho. De acuerdo con varios periodistas de ese medio, que pidieron que no se les identifique por temor a sanciones internas, aunque no se les comentó que el diputado hubiera llamado para pedir que no se abordara el caso de su hijo, luego se asumió que cualquier información debía callaarse. “Sí hubo una decisión consciente de no publicar, pero quizás más por autocensura”, valora uno de ellos. 

¿Y les parece que ameritaba publicación? La respuesta unánime es un sí. ¿Por qué? “Porque se trata de un funcionario público y, como tal, debíamos haber al menos consignado esa oferta tan cuantiosa de fianza que hizo. Más que por el caso del hijo en sí, es por lo que hace un funcionario”, dice uno de los periodistas consultados.

Mientras en El Diario de Hoy se daba por descontado que el tema estaba censurado, otros medios se alistaban a buscar sus fuentes para confirmar la información y preparar un material para publicar al día siguiente o transmitir en la edición estelar de los telenoticiarios. “¡Claro que era algo que había que sacar! Eso es un hecho publicable en cualquier parte del mundo, independientemente de si se trataba de un hijo de un diputado o no. Pero además, en este caso, es la suma de cosas la que lo hacía publicable, porque tenemos a alguien que llega (a la Corte de Islas Vírgenes) con toda la fanfarria diciendo que es diputado y ofreciendo cien mil dólares cash”, razona un periodista de otro medio impreso.

Un reportero de televisión se inclina más por la necesidad de la gente de saber qué hacen los funcionarios. “Yo en realidad no me fijé tanto en lo de la fianza, me parece que es un recurso que se usa normalmente. Pero, honestamente, aunque puede discutirse la privacidad del asunto, no creo que los políticos, más siendo funcionarios públicos, deban tener cosas que guardar. Claro que lo hubiera sacado”.

Al mediodía de ese viernes, sin embargo, casi al final de la sesión plenaria, una acción de la bancada legislativa del FMLN encendió las luces de alarma de Parker, quien emprendió una nueva cruzada relativa a libertad de expresión. El personal de prensa efemelenista imprimió algunas copias del material publicado por el Virgin Islands Daily News y las entregaba a cuanto periodista veían. Algunos de ellos, que todavía no habían entrado a la cadena electrónica que se hizo en la mañana, fueron a las computadoras a buscar la confirmación. Parker, sin embargo, no estaba haciendo pleno para preguntarle. Mario Pacheco, el encargado de prensa del PDC, fue quien tuvo que responderles entonces que el diputado estaba, según dijo, “en una gira política en Estados Unidos”.

Poco después fue cuando comenzaron, desde ese país, las insistentes llamadas a los medios. El vicepresidente de la Asamblea, cuenta una fuente de Diario El Mundo, “llamó ese día para pedir que no se publicara”. Según esa fuente, el diputado llamó directamente a Juan José Borja, presidente del matutino, para hacer la solicitud. Borja, consultado por El Faro, se rehusó a explicar por qué su medio no publicó nada. “Estos son criterios de carácter privado del periódico y no tengo por qué explicarlos”.

En el caso de los tres canales de televisión de la Telecorporación Salvadoreña (TCS), donde tampoco hubo difusión, el vicepresidente de noticias, Jorge Hernández, asegura que todo respondió a criterios periodísticos. Estos, detalló, fueron tres: “primero, que al darse fuera del país y sin poder tener información propia, parecía aún un caso confuso; segundo, que no era un hecho imputable al diputado, sino a un familiar; y tercero, que no nos pareció un tema de trascendencia nacional”. Sus palabras, no obstante, contrastan con la explicación de un periodista de uno de los canales que dijo haber conocido de primera mano qué ocurrió. “Lo que nos informaron fue que él pidió personalmente al propietario del medio (Boris Eserski) que no se sacara nada, que le llamó cuando se dio cuenta de que se estaban repartiendo eso en la plenaria”, dice. Hernández reitera su rechazo a esa versión: “No es cierto. Y si hubiese existido una llamada, nosotros no atendemos ese tipo de peticiones”.

Un panorama similar hay en La Prensa Gráfica, donde según varias fuentes, se indagó sobre el hecho, pero el dirigente pedecista se comunicó con el director ejecutivo, José Roberto Dutriz, para hacer la misma petición. Cuando se le llamó vía telefónica al gerente de redacción, Héctor Silva, para saber las razones del silencio en ese medio, este, por medio de una secretaria, dijo que correspondería la llamada, pero hasta el cierre de esta nota no había contestado.

En el canal 12 de televisión, que también se abstuvo de difundir nota alguna, una fuente que conoce cómo se optó por el silencio aseguró que Parker tuvo éxito en sus gestiones. “Hubo una solicitud expresa de Parker a un alto directivo del canal”, explicó la fuente.

Al día siguiente, a su paso por El Salvador durante tres días, el diputado reiteró la solicitud directamente a los periodistas que llegaron a buscarlo a la sede de su partido. Tras pedir que apagaran cámaras de video y grabadoras, les dijo nuevamente que por favor no dijeran nada, que se trataba de un asunto privado y que su hijo solo había sido “un simple espectador”.

Aparte de las personas a quienes se les pidió una respuesta oficial, ninguna de las fuentes consultadas de los medios mencionados quiso ser identificada, pero coinciden, sin excepción, en que todos hubieran hecho pública una nota, aún con distintos enfoques. “Es una deuda que tenemos con los lectores”, reconoce una de ellas. Hasta el cierre de esta edición, y aunque el hijo del diputado ya fue librado de cargos en Estados Unidos porque la Fiscalía pidió más tiempo para investigar su participación, ninguno de los cuatro medios que al parecer atendieron las llamadas de Parker ha publicado nada.

Narciso Castillo, que nunca atendió la llamada, sí terminó por transmitir una nota sobre el hecho en la edición estelar del mismo viernes 28. “Si no hubiera sido hijo de él, también lo hubiéramos publicado. Igual hacemos con cualquiera que no tenga un apellido de renombre. La importancia del caso era porque se trataba de tres salvadoreños detenidos en Estados Unidos”.

Desde Estados Unidos el pasado viernes 4, el diputado que ha presumido de enarbolar la bandera de la libertad de expresión, negó haber hecho esas peticiones. “¡No sé a qué medio puedo haber hablado yo! ¡Dígame uno solo!”, desafió. Cuando se le enumeró los medios en los cuales El Faro pudo corroborar sus intentos, optó por terminar la conversación. “Me lo han confirmado en el caso de cuatro medios, diputado”, se le explicó. Fue demasiado para él. “¡Lo siento mucho, comprendo su pregunta, señorita, pero me parece que está desorientada! ¡Muchas gracias!”. Fin de la llamada.

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