Entrevista con Hilda María Jiménez, madre de Katya Miranda
“Mi hija dijo que la lucha de su madre no ha sido en vano”
Cuando el recuerdo de la violación y asesinato que sufrió su hija Katya vuelve, nueve años después, a Hilda María Jiménez todavía se le quiebra la voz. Desde Estados Unidos, esta madre aún sigue pidiendo justicia en un caso que conmocionó al país entero desde que salió a la luz pública, en 1999. Y, ahora, cree que las piezas del rompecabezas ya están en su sitio para dar con el culpable del crimen, el cual, según ella, no puede ser otro que su ex esposo.
El testimonio de su segunda hija, Gina Marcela, que entonces tenía 7 años y ahora 16, es una de esas piezas con las que junto al IDHUCA pedirá el próximo 10 de mayo a la Fiscalía que se reabra el caso. El 4 de abril de 2009 el crimen prescribirá. Quedan 51 semanas para esa fecha.
Daniel Valencia cartas@elfaro.net Publicada el 07 de abril de 2008 - El Faro
¿Cuándo se enteró del abuso previo al que fue sometida su hija?
Me doy cuenta hace poco. Hace unos meses. Ha sido horrible, espantoso, y estoy dispuesta a llegar a las últimas consecuencias. Quien haya sido capaz de hacer algo tan monstruoso como esto tendrá que pagar ante la justicia, quiera o no. Y quiero decirle que si han tenido nueve años para disfrutar de la vida, para dormir como han querido o hacer lo que les ha dado la gana, eso se les está terminando. Y la Fiscalía quedará en evidencia de que nunca hizo nada, porque nunca tuvo voluntad. Ahora sí, que se prepare esta gente porque no podrán seguir burlando a la justicia.
¿De qué tipo de abuso habla?
De esto no puedo hablar mucho porque todavía no tengo la autorización de parte de mis abogados. Pero definitivamente sí pasó, sí sucedió, y estoy ahora convencidísima de que el asesino o los asesinos son los mismos que se han señalado desde un principio. Lo he dicho yo, lo sabe El Salvador y el mundo entero.
¿Por qué está tan convencida de la fiabilidad de esta nueva información?
Estoy convencida porque confío plenamente en las personas que lo han manifestado; y luego de eso, el señor este, Edwin Miranda, nunca fue juzgado ni procesado por el delito de violación y homicidio.¿Qué más necesitaría un juez para llevar ante la justicia a una persona que ha tenido antecedentes de ser abusador o un violador, un pedófilo… Y era el que estaba a la par de su hija. Con el único que pudo haber salido Katy era con él. Entonces, por favor, ¿que más quiere? No sé qué más querrían esperar las autoridades para girar orden de captura o para lo que esté a su alcance hacer.
Le entiendo que es más de una persona la que estaría dispuesta a hablar.
Definitivamente.
¿El testimonio de estas personas que están ahora interesadas en hablar ubican nada más los abusos previos contra Katya o también cómo sucedieron las cosas el día del asesinato?
Algunas cosas antes del asesinato y cómo le digo: no sé que más saldrá cuando tengan estas personas que dar las declaraciones a las autoridades correspondientes. Tal vez ahí se diga qué fue realmente lo que pasó esa noche.
¿Cuántas personas están dispuestas a hablar?
Esperamos que dos.
¿Estas personas estuvieron presentes el día del incidente?
Sí.
¿Por qué lo hacen hasta ahora y no lo hicieron antes?
No puedo decirle por qué no antes. Pensemos en el terror que esta niña sufrió cuando fue llevada al ataúd de su amada y adorada hermana, lo único que tenía, y al verla así, irreconocible, asesinada, ¿qué amenaza más grande y qué terror puede haber en el corazoncito, en el alma de esta niña, de apenas siete años de edad? ¿Qué más le dijeron a ella y qué vio mi hija? Ella vio que su madre denunció, que anda siendo supuestamente protegida por policías del PPI. Ella sabía que a su madre la quieren matar, asesinar, entonces dígame: ya perdió a su hermana, lo perdió todo… ¿cómo una criatura que sufrió esto querrá exponer a su madre o exponerse a sí misma a ser asesinada? Esto es algo creíble porque acuérdese que un psicólogo, un psiquiatra, son válidos como peritos y se toman en cuenta ante declaraciones como esta para comprobar que no podrían haber sido inventos ni nada que parezca.
¿No cabe la posibilidad de que las declaraciones que su hija pueda dar sean meras especulaciones o fantasías creadas por el trauma que sufrió?
No, no creo. Y yo no voy a poner en duda algo que mi hija diga. Eso se lo dejo bien claro: jamás pondré en duda lo que ella hable. Créame que si Gina Marcela dice algo, no será fácil para ella. Es un trauma tremendo. Ella ha estado entre la espada y la pared. Estos monstruos eran su sangre, y un hijo siempre espera lo mejor de su papá o de su mamá. Yo jamás la obligaría a decir algo que no ha vivido. Al contrario, he sido yo la que ha sostenido que si hay algo que tiene que decir lo dirá cuando ella quiera. Imagínese lo que ha sido para mí soportar nueve años de búsqueda de la verdad y de la justicia para Katy y también para Gina Marcela, para mis dos hijas y mis dos amores.
Otra cosa: se mencionó que Carlos Miranda padecía de pedofilia. Eso está en el expediente. Todo eso lo dije. La actitud de Edwin Miranda, con Carlos Miranda, que no se llevaba bien. Pongámosle que fueron abusados por Carlos Miranda y esto se repite, la víctima se convierte en victimario.
¿Su hija aún no ha tomado la decisión de declarar?
Lo que ella dijo en una reunión es que yo no me sienta defraudada, desilusionada; que la lucha de su madre no ha sido en vano y que tarde o temprano se sabrá la verdad. Ella ya esperó demasiado, quizá esperó que fuera esta misma gente (la que hablara), los cómplices, y ojalá que los hicieran pagar por este delito de encubrimiento. Tal vez ella esperó que lo hiciera un adulto, pero ninguno tiene esa capacidad, o esa valentía suficiente. Mi hija tarde o temprano va a sacar lo que sufrieron.
Y yo le voy a aclarar algo.
Digame.
A mí nunca se me pasó por la mente algo tan horroroso, monstruoso, despreciable, porque jamás lo viví. Yo viví abuso de ese hombre, me quiso estrangular dos veces… pero nunca sufrí un abuso de parte de mi padre, hermano, tío , abuelo… yo no podía suponer que un padre, tío, un abuelo fueran capaces de cometer una cosa tan horrorosa contra una hija o una nieta.
Supongo que usted ya conoce el testimonio que podría dar su hija.
No todo. Yo nunca la he presionado, hasta que ella esté lista, pero creo que ella ya esperó el tiempo suficiente. Y lo único que le he pedido a Dios en silencio es que mi niña hable, pero más que todo para descargar ese peso tan grande que pueda traer sobre su espalda y en su corazón.
Gina Marcela durmió en la misma tienda de campaña de donde fue sacada Katya. ¿Ella vio quién la sacó?
No le puedo decir porque no tengo esa información. Cuando ella declare, si ella vio quién la sacó, ella lo va a decir, y lo dirá ante las autoridades correspondientes. Y le digo, desde ya, aquí hay una denuncia contra Edwin Miranda. Que se prepare.
¿Cuando usted acusa a Edwin Miranda significa que exonera al abuelo de Katya de cualquier responsabilidad?
Ese es un cómplice que si él vio, él sabe. Como tremendo abogado que era, él le debe haber aconsejado cómo iban a hacer. Por eso Edwin Miranda salió todo el tiempo defendiendo a su papá. ¿Por qué el 11 de septiembre de 1999, cuando a Edwin Miranda yo le estaba diciendo “acabo de darme cuenta que a tu papá le gustaba abusar de las empleadas domésticas y que estuvo apunto de violar a la hermana del mozo que protege tanto”, él me responde: “no juzgues si no sabes ¿Qué harías si te dijera que fui yo?”? ¿Qué persona cuerda diría algo así? Lo mismo se lo dijo a mi hermana en Estados Unidos. Lamentablemente no nos dijimos esto hasta después. Después, una vez yo lloraba y le dije: sufro al pensar en la agonía que sufrió mi hija; y él me respondió: “No sufras por eso, que la Katy no sufrió”. ¿Cómo lo sabía? ¿Entonces qué fue lo que mi hija tuvo si no fue sufrimiento y agonía?
Hace nueve años usted creyó que el abuelo de Katya cometió el crimen, ahora no podría decirnos si cree que él participó o si solo estuvo protegiendo a Edwin Miranda.
Cuando puse la denuncia para que me los investigaran a todos era para que hablaran si alguien había oído algo, cómo salio la niña, etcétera. Pero sin imaginarme en lo absoluto que ellos fueron. Cuando el fiscal general me dice que esta gente sería capturada, yo me fui a hincar al baño a llorar. (En ese momento) yo pienso que sí fue el abuelo porque era un tipo de mirada sucia, de comentarios sucios y vulgares. Yo no iba a pensar que era Edwin Miranda. Las autoridades habían manejado que Edwin estaba fuera del rancho. Pero si él se ha mantenido diciendo que él estaba ahí, en medio de sus dos hijas, ¿quién más va a ser?
¿Por qué está tan convencida ahora que no fue Carlos sino Edwin?
O pudieron ser los dos. Pero no iban a ser los mozos porque los matan. Hay cuatro sospechosos… pero está bien que me haga esta pregunta, y ahora lo comentábamos con mi hermano. Una semana antes de que me mataran a Katy estuvieron con ellos, con la abuela y el abuelo en este mismo lugar. ¿Por qué no la violaron ahí? ¿Por qué no la mataron ahí, si no que cuando estaba el papá en medio de ellas y cuando estaban más tíos y todo armados etcétera? Ahí digo yo: si estaba el papá, ¿cómo iba a suceder eso? ¿Cómo iba a permitir que alguien ajeno se llevara a su hija? No podía ingresar nadie a ese rancho sin ser visto, escuchado y sin haber salido, como dicen, con los pies por delante. Los hubieran matado. No cabe ninguna duda. El asesino es uno de los dos.
Pero su convicción, ahora, es que fue Edwin Miranda.
Sí, y con autoridad se lo digo: para mí, el asesino y violador fue Edwin Miranda. Habrá andado ese infeliz desgraciado bien endrogado, o qué se yo… para que una persona sea tan desnaturalizada y desgraciada para tener el valor de hacer eso con una niña inocente no tiene que estar en su cabales o tiene que ser un demonio completo.
Usted y el UDHUCA dicen que el 10 de mayo pedirán a la Fiscalía que investigue a Edwin Miranda y tome los nuevos testimonios. ¿Para esa fecha estas personas y su hija ya habrán tomado la decisión de declarar lo que saben?
Por supuesto, claro que sí. Bendito sea Dios, que ya todo lo está poniendo en su lugar aunque la fiscalía ni el gobierno de El Salvador lo quieran.
¿Ustedes han tenido comunicación con Edwin Miranda?
El hombre dijo que vivía en Canadá. Claro, no es ningún bobo, jamás dio dirección, teléfono. Pero alguien lo vio, y dijo que vivía en Washington y que ahí trabajaba. Él mismo dijo que había andado en Orlando, Florida, con su hijo. Imagino que en alguno de estos dos lugares está.
¿Tuvieron contacto con él en todo este tiempo?
Con mi hija. Poco tiempo, poquitísimo tiempo.
¿Hace cuánto?
Desde febrero de 2007 a julio 15, que fue al última llamada que le hizo. ¿Qué fue lo que mi hija le dijo que nunca más le volvió a llamar ni siquiera para su cumpleaños?
¿Con el resto de la familia Miranda usted no tiene contactos?
En absoluto. Godofredo Miranda, que hasta mandé a decir en una entrevista con el canal 21, que no tenía nada en contra de Godofredo…. ¡por supuesto que ahora le quiero decir que es un cobarde que no quiere hablar del caso de su sobrina!
Todo lo que está diciendo son acusaciones graves. ¿No teme que la demanden por difamación o calumnias?
No. Eso se lee en internet, la gente lo dice, se escucha en entrevistas: esto es de una argolla bien grande, fulano de tal tuvo que ver… Esto ha salido desde hace mucho. ¿Qué demanda me pueden hacer a mí? Yo los puedo demandar a ellos por falta de justicia en el caso de mi hija y por esa gran protección que se le ha estado dando a esta gente.