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Gílbert Cáceres, Director General de Centros Penales

“El hacinamiento no es un obstáculo para la readaptación de los reos”

Reos que planifican delitos –extorsiones, asesinatos y secuestros- a través de llamadas de teléfonos celulares; hacinamiento producto de una saturación del 132 por ciento del sistema; de existencia de artículos prohibidos dentro de los centros penales, incluso en el de alta seguridad de Zacatecoluca; y 12 muertos mantuvo a la Dirección General de Centros Penales bajo fuerte críticas durantes los primeros tres meses del año.

Aún así, Cáceres sostiene que “el sistema penitenciario está funcionando”; que la muertes se pudieron haber evitado con una denuncia oportuna; que el hacinamiento, que “sólo pesa en la dormida”, no evita que se cumpla con su obligación de garantizar la seguridad de los internos y la readaptación de los mismos.

Rodrigo Baires Quezada / Foto: Frederick Meza
cartas@elfaro.net
Publicada el 31 de marzo de 2008 - El Faro

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¿Es posible readaptar a internos con este alto porcentaje de saturación de las cárceles?
A veces tenemos la impresión de que el sistema penitenciario salvadoreño va dando tumbos. ¿Por qué? Porque sólo lo vemos cuando hay un punto rojo en los penales: un hecho violento o una fuga. Se les da más volumen a los incidentes, pero la filosofía de los que estamos en el sistema penitenciario es ser pedagogos de la convivencia y la tolerancia. El tema del hacinamiento, si lo vemos linealmente, no es motivo para que no se desarrolle el proceso de readaptación y reinserción del interno. El hacinamiento es un tema de administración, de organización y de programas.

Pero obviamente genera inconvenientes…
… Sí, porque limita el espacio y genera dificultades para acceder a los programas. Pero recordemos que los internos que tienen derecho a los programas generales y especializados son los que están en cumplimiento de penas. Estamos hablando de 12 mil privados de libertad y no de todos los 18 mil que están en el sistema. Y por el otro lado, también tenemos las reformas a la ley penitenciaria y el decreto transitorio que le dan más fuerza al sistema para que el interno realmente pueda readaptarse y resocializarse. El hacinamiento es una variable que motiva el no desarrollar la readaptación de los internos.

Con 18 mil 600 internos y cárceles con capacidad para ocho mil, tiene una saturación de 132 por ciento. ¿El hacinamiento no limita esa readaptación de los internos?
El hacinamiento no es un obstáculo para la readaptación en el sistema penitenciario

Con esa saturación se mantiene la misma cantidad de custodios e infraestructura inadecuada. ¿Con estas características se puede garantizar la seguridad en las penitenciarias?
El hacinamiento pesa en la dormida, porque cuando hablamos de ocho mil espacios lo estamos haciendo de espacios para dormir. Tenemos capacidad para que duerman ocho mil internos en las celdas. Cuando la gente va a las celdas, es cuando el hacinamiento pesa. Por eso, desde 2000, se diseñó un plan maestro para renovar y modernizar la infraestructura carcelaria. Desafortunadamente tuvimos los desastres naturales de 2001 que hicieron que los recursos del Estado se administraran de otra manera. Obviamente, la alta cantidad de internos también limita y afecta las áreas de trabajo. Pero ese es un trabajo de la administración hacer que la mayor parte de internos que tienen buena conducta, que quieren readaptarse y que no presentan niveles altos de peligrosidad, realmente tengan acceso a los programas. Por eso, el primer requisito para terminar con el hacinamiento es la clasificación penitenciaria: la división de los procesados y los penados; por edades; y por niveles de peligrosidad.

La política de seguridad pública del gobierno es “a más presos, menos crímenes” y esto aumentará la cantidad de internos en el sistema penitenciario.
 La función básica del Estado es garantizar la seguridad del ciudadano, asegurar el bienestar de la población. Para ello, el sistema de justicia identifica, ubica, judicializa y lleva a la prisión. Este último paso es el último recurso, que es algo muy importante de aclarar porque se tiene la impresión que la prisión es como la salida al delito y eso es algo falso.

En este momento tiene un déficit de 10 mil 600 camas…
… Sí, pero eso sucedió porque el proyecto de modernización no se pudo hacer en el 2000. Luego, en 2006, se pensó utilizar el préstamo del Banco Mundial para mejorar la infraestructura. Algo que no se logró. Finalmente, después de ciertas creatividades, se tienen los fondos del Fideicomiso. 53 millones de dólares. Si los hubiéramos tenido hace tres años ya tendríamos los penales listos.

Ahora, con el fidecomiso, todavía tenemos los mismos problemas con las cárceles.
Es que debe haber una fase de preparación, de gestión, de administración, de diseño y de evaluación antes de ejecutar el presupuesto de un proyecto. Estamos ya por colocar la primera piedra en Zacatecoluca y en Jucuapa; además, estamos en la última parte de la licitación de fase II y fase III de Izalco.

¿En cuánto se aumentaría la capacidad de Centros Penales con la construcción de esta nueva infraestructura?
Hablamos de ocho mil plazas aproximadamente.

Aún así, no se resolvería el problema porque tendría...
… ¡Cómo no! Sí lo resuelve. Cuando usted está hacinado y tiene tanta gente, con dos reos que salgan eso es una ganancia.

¿Cuándo estarán listas estas ocho mil nuevas plazas?
Dentro de un año… Tendríamos capacidad para 16 mil ó 17 mil internos aproximadamente.

El presidente Saca dijo que algunos reos de penales se comunican con otros reos internos en otros centros penitenciarios...
… Pero fíjese que lo bueno es que eso se detectó por el trabajo que hay con Policía y con Fiscalía; por la investigación y por la denuncia de la ciudadanía.

Pero por ejemplo en el caso del “Viejo Lin”, “el 13”  y “El Sirra”, la investigación fiscal determina, a través de darle beneficios a una persona vinculada a estos casos, que esta gente ha estado delinquiendo desde las cárceles. En ningún momento se desprende de una investigación interna de Centros Penales.
No, pero recordemos en el caso del señor Mojica Lechuga, él cometió el delito antes de entrar al penal.

La FGR asegura que “el Viejo Lin” ordenó extorsionar a nueve rutas de buses y microbuses de Apopa desde el penal de Chalatenango; y luego, ya en el penal de máxima seguridad de Zacatecoluca, siguió dando el visto bueno para que se continuara con esta práctica. Eso es lo que dice la Fiscalía...
… ¿Cómo da las órdenes? Nosotros hemos decomisado biblias en el que en lomo del libro meten un montón de chips telefónicos. Y esa es sólo una de las tantas técnicas que utilizan para poder comunicarse. El sistema penitenciario no puede poner al hombre en una jaula y que tenga cero comunicación. La ley no lo permite y es antinatural. Por eso le apostamos al tema de la readaptación y al tratamiento. Pero si esto no le interesa y quiere seguir cometiendo delitos desde la cárcel, lo importante es que no quedará impune, que será judicializado y sancionado.

¿El sistema penitenciario no tiene la capacidad para evitar que los internos cometan un delito?
El delito existe cuando se ha cometido...

… Si yo me reúno con cinco personas a planificar un secuestro, ya estoy delinquiendo. ¿Igual es cuando un reo habla por teléfono y planifica un secuestro, como en el caso de Ciudad Barrios, o no?
¿Pero y cuál es la prueba de ese delito? Para tener esa prueba se necesita investigación.
Sí se detecta que se está planificando un delito, se informa a los entes correspondientes para la persecución del delito. El sistema sí funciona, aún con las limitaciones que tenemos.

¿Hay crisis?
No, no, no, no es crisis. El sistema penitenciario no está en crisis. La crisis es un evento que nunca se previó.

¿Qué maten a cinco reos en un centro penitenciario no significa una crisis?
No, es algo lamentable y trágico. Y nosotros tratamos de evitar muertes trasladando reos peligrosos o aislándolos. ¿Cómo lo hicimos? Teniendo información oportuna para poder prevenirlo. Pero si no hay denuncias y se establece un “código de silencio” entre los reos, es difícil detectarlo.

En 10 días murieron 10 reos en tres penales diferentes, ¿no se pudo evitar?
Si no hay denuncia o indicios, difícilmente se puede detectar. Nosotros pensamos decretar el estado de emergencia en todo el sistema pero implicaba suspender las libertades ambulatorias al interno y esto tiene que estar fundamentado. Por una presunción, no se puede decretar.

¿Por qué?
Porque un juez lo puede revocar. Por eso es importante la denuncia y la información.

¿No era suficiente asumir que las primeras cinco víctimas venían del penal de Ciudad Barrios y que se podía dar algún tipo de incidente en ese centro como medida de venganza?
Necesitas tener la información. La volaración jurídica se cae sin indicios. Si tenés a 200 reos en una zona determinada y ellos establecen un código de silencio, aunque estén asesinando vilmente a una persona en el fondo de un cuarto no te das cuenta. Son problemas internos entre los reos de peligrosidad, son purgas por problemas de control.

Usted dice que son problemas personales de ellos que se manejan bajo un “código de silencio”, etcétera. ¿Cómo podemos asegurar que garantizamos la seguridad del interno si no pueden evitar eso?
Sí, pero el sistema funciona y está diseñado para garantizar la seguridad, pero si hay denuncia.

¿Esas muertes no se pudieron haber evitado?
Se pudieron, por supuesto que sí. El sistema está diseñado para evitarlas.

¿En qué falló el sistema?
Faltó la denuncia y la información oportuna. Para que funcione el sistema tiene que haber denuncia.

¿Y en este caso funcionó o no?
Es que funciona si hay denuncia y hay información. El sistema está diseñado para activarse cuando tiene el estímulo, el estímulo en este caso es la información.

¿Asesinar a una o a 10 personas en un centro penitenciario no es un problema de seguridad de la institución?
Claro que sí es un problema de seguridad. Ahí no hay vuelta de hoja.

Por ejemplo, el director del Centro Penal de Chalatenango reconoció que tras el traslado de reos a mediados de febrero tenía una cárcel con capacidad para 250 internos saturada con 836. Él dijo que no tenían el personal para manejar adecuadamente la seguridad del penal. ¿Eso no se previó cuando se hicieron los traslados? ¿Esto no era una limitante para brindar seguridad?
Claro que es una limitante y eso es lo que estamos superando. Por ejemplo cuando nosotros obtengamos los recursos del fideicomiso vamos a tener más personal.

¿Qué me garantiza a que el sistema está funcionando si no existe personal de seguridad suficiente?
Nosotros no lo podemos ver. El sistema está formado por subsistemas, esas es teoría básica del sistema. Entonces, parte de los sistemas es personal penitenciario, personal administrativo, personal de directores, policía, fiscalía y los mismos internos. Pero si ahí en los internos hay códigos de silencio y se quedan calladitos a ver qué pasa y ahí es donde nosotros pensamos que en éste tema de los fallecidos es un plan orquestado de afuera, porque es demasiada coincidencia.

¿Orquestado desde afuera?
Puede ser, de acuerdo a los indicadores. Creemos que esto puede ser un plan concertado y esto se confirmará si estos hechos se siguen dando.

En Chalatenango se sobrepasaba en un 234 por ciento la capacidad real del centro penitenciario. ¿El sistema puede funcionar cuando usted tiene 586 reos más?
Funciona si tengo la denuncia y tengo la información.

¿No es más difícil que funcione un sistema penitenciario si la cantidad de custodios es proporcional a la capacidad real de los centros penales y no a la cantidad de internos que se tienen?
La matemática es correcta, pero no es tan lineal tampoco. Lo voy a poner al revés, asumamos que sólo hay cuatro internos y tres de ellos deciden eliminar a uno. Hay un guardia en la entrada, uno de los internos se hace enfermo para que el guardia lo atienda y los otros matan al cuarto reo. ¿Me explico? El tema es de la naturaleza humana. Aquí si se quisiera hacer de forma absoluta tendría que decir: “Bueno, así como están las cosas pongamos un agente por cada interno”. Pero eso es imposible.

Evidentemente el sistema no funcionó en el caso de estos tres penales.
Si los elementos que están dentro del sistema, y ahí están los internos, se mantiene un “código de silencio” difícilmente se activa el mismo.

¿El sistema se basa en que la seguridad parte de la misma denuncia de los internos?
No, es el conocimiento del ambiente penitenciario y de la clasificación del interno. El sistema tiene sus componentes para que no haya homicidios…

… ¿Y estos componentes fallaron en este caso?
… Estamos evitando el ingreso de armas de todo tipo o que pueden generar violencia. Pero la generación de violencia es la conducta del mismo interno. Y esta se puede prevenir si tenemos la información adecuada que no necesariamente tiene que venir de un interno. La misma ley y los principios mínimos inhiben a la administración de utilizar a internos para obtener información.

¿De dónde deberían de venir las denuncias?
De la ciudadanía en general, de los familiares, del apoyo psicológico… por eso digo que es el trabajo integrado de todos.

Le repito, ¿se pudieron haber evitado estas muertes?
Se pudieron haber evitado.

¿Y por qué no se hizo?
No hubo denuncia y hubo “código de silencio”.

¿No había nada que la administración penitenciara pudo haber hecho para evitar estas muertes?
Lo primero era la detección para el traslado de los reos, es el primer punto; y el otro tema es que el administrador penitenciario al interactuar con los internos detecte o identifique que hay problemas… Pero hay internos que se quedan callados.

¿Qué se puede hacer para evitar que los internos siguan delinquiendo dentro de los penales?
Tener instalaciones adecuadas y modernas para los nuevos perfiles criminales. Y lo otro, de acuerdo a la evolución de la criminalidad, también se necesita un marco legal que se adecue a ello. Si nosotros tuviéramos centros penales adecuados con las tecnologías adecuadas, todo este tipo de incidentes se podrían reducir al máximo.

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