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NOTICIAS El misterio de Alegría¿Quién mató al alcalde de Alegría, Moisés Funes, y a la jefa de la UACI Zulma Rivera? Con las abiertas rencillas entre la actual administración del FMLN y la anterior de ARENA, en el pueblo circulan rumores que apuntan a la responsabilidad del ex alcalde, pero nadie lo ha acusado formalmente. La policía y la Fiscalía siguen investigando un extraño crimen. Daniel Valencia / Fotos: Mauro Arias
Si aquella mañana Mauricio Hernández hubiera acompañado al alcalde, tal vez también estaría muerto. “El día del asesinato, otro ángel me salvó por segunda vez”, dice este hombre. Cojea de su pierna izquierda producto de las lesiones que le dejó un impacto de bala –que entró en su cabeza- a los nueve años, cuando sufrió un ataque de maleantes junto a su “tío padrino”. Esa vez se salvó de milagro, pero la lesión impidió el desarrollo normal del lado derecho de su cuerpo. Su brazo es más pequeño y su pierna no funciona bien. Mauricio era amigo de infancia de Moisés Funes, el alcalde de Alegría asesinado el pasado 9 de enero junto a la jefa de la Unidad de Adquisiciones y Contrataciones, Zulma Rivera, bachiller, de tan sólo 22 años. “De verdad que un ángel de la guarda me salvó de nuevo”, dice con la cara triste, y luego añade: “¡Yo tenía que ir ahí, yo tenía que ir!”. Ese día, Funes y Rivera se subieron al pick up de la municipalidad para ir a verificar la construcción de un proyecto deportivo en el caserío Las Casitas, ubicado sobre la carretera que de Santiago de María conduce a El Triunfo, en Usulután. Hernández, supervisor de proyectos de la comuna, debía acompañarlos -como lo hizo siempre que el alcalde salía a verificar proyectos-, pero se retrasó cinco minutos con el maestro de obra de las reparaciones en la casa comunal de Alegría, ubicada frente a la plaza central, esquina opuesta de la comuna. Funes no lo esperó y se marchó. El asiento de Hernández lo ocupó otro empleado de la comuna, un promotor social ahora protegido por las autoridades por ser el testigo del asesinato. Los tres salieron entre las nueve y media y 10 de la mañana. “Al llegar a la entrada del caserío Las Casitas (un camino de piedra donde sólo cabe un vehículo) un hombre los detuvo y le preguntó al alcalde ¿adónde queda la parada de buses para ir a El Triunfo?”. El alcalde le explicó que ahí nomás, a unos 100 metros. Acto seguido el sujeto sacó el revólver y les disparó”. Esta es la versión que cuenta René Reyes, de la unidad medioambiental y designado vocero oficial del caso por el alcalde en funciones, Fidel Palacios. Reyes lleva una camisa roja con el rostro de Mauricio Funes, candidato presidencial del partido, estampada en el pecho. “Del sobreviviente no le puedo dar datos ni nombres ni cargos porque él es el testigo clave de las autoridades”, agrega. Lo que sí sabemos es que cuando vio que el sujeto sacó el arma, se tiró del pick up y se echó a correr. Por eso se salvó”. A Funes le dispararon tres veces. Un disparo impactó en la vena yugular, el otro en la mejía izquierda y el otro abajo del ojo izquierda. A Rivera, dos de los disparos le rebotaron: uno arriba del hombro izquierdo y el otro en el torso. Fueron fulminantes. Murió de inmediato El promotor social, al ver que el tirador huyó, regresó a la escena y encontró vivo a Funes. Lo sacó del pick up y lo arrastró hasta la carretera. Funes murió al llegar al hospital de Santiago de María. El promotor social resultó con una herida leve, según las autoridades. La sospecha del FMLN Hasta abril de 2006, el municipio de Alegría tenía 12 años de ser gobernado por un mismo partido y una misma persona: el arenero Carlos Antonio Luna. Ahora, Luna es el principal sospechoso en la alcaldía. “Se sabe del enojo y de la campaña sucia que tuvo contra Moisés. Para la campaña, una vez el ex alcalde le tiró el carro encima. Yo iba con él. Él tenía una página web donde lo insultaba a cada momento, sólo porque fue el hombre que vino a quitarle algo que el creía que era suyo, de su propiedad (la alcaldía)”, dice Reyes.
Pero las sospechas de que el asesinato tenga un móvil político no se originaron en Alegría, sino en San Salvador, a través del vocero oficial del FMLN Sigfrido Reyes. Un día después del asesinato, Reyes declaró a la Prensa Gráfica lo siguiente: “No debemos ser irresponsables al señalar autores, pero ha habido una situación tensa ya que Funes venció en las urnas a un cacique de ARENA” Lo que pasó días y semanas después en el pueblo –y sucede a la fecha-, entre los simpatizantes y algunos pobladores, fue una reacción en cadena. “‘Luna fue, Luna fue. Fue plan de los areneros, miren cómo celebran la muerte, ya vio, aquel vecino tiene la música a todo volumen. Son los areneros que están celebrando’. Esto ha pasado en el pueblo, estos señores irresponsables han creado enemistades basados solo en rumores. ¿Por qué nadie me denuncia oficialmente? Porque sólo son eso, rumores”, dice el ex alcalde Luna. “Nosotros no podemos acusarlo de nada, pero su actuación anterior, durante la dirigencia de Moisés y los conflictos dejados por su administración nos hacen sospechar. Serán las autoridades quienes determinen”, se defiende Reyes. Para los funcionarios cercanos a Funes, un posible móvil de los “enemigos políticos” del alcalde fue la cancelación que ese concejo intentó darle a un comodato otorgado por el concejo anterior para que una asociación privada administre la Laguna de Alegría, un balneario turístico de origen volcánico. “Esas acusaciones no son más que chivos expiatorios que los señores del FMLN quieren poner para tapar que dentro de esa administración hay gato encerrado. Pregúntese usted cómo es que el asesino sabía a qué hora exacta iba a pasar el señor Funes por ese lugar. ¿Quiénes más que los mismos señores de adentro de la alcaldía le pudieron haber informado? Por eso le digo, ahí hay gato encerrado y a mí me quieren ocupar de chivo expiatorio”, dice Luna, quien asegura que el juicio por el comodato de la Laguna otorgado tuvo un fallo a favor de la resolución del último concejo que le presidió en el juzgado de paz de Usulután. Actualmente el juicio está en estudio en la Corte Suprema de Justicia. Sobre las sospechas contra Luna, la familia del ex alcalde prefiere no hacer ni un comentario sobre el caso porque es mejor que la justicia, “si llega, que llegue por quienes investigan”, dice su madre. “Dicen que recibía amenazas a su celular, pero a mí nunca me dijo nada cuando se lo pregunté. Nosotros sólo pedimos que esto quede así y que quede en las manos de Dios”. La tía del alcalde –ambas señoras pidieron ser no identificadas por razones de seguridad- también guarda silencio. Ella es propietaria de un local en el que hace más de un año el padre de Moisés, José Ángel Funes, fue atacado con arma de fuego por Roberto Monterrosa, quien según Reyes es familiar del desaparecido coronel Domingo Monterrosa, jefe del Batallón Atlacatl, una de las Brigadas de Reacción Inmediata del Ejército –BIRI (equipos élite financiados y entrenados por Estados Unidos- durante la guerra), responsable de la masacre de El Mozote. José Ángel Funes recibió dos disparos, pero quedó vivo. Las autoridades no han determinado si este hecho tiene relación con la muerte del alcalde. La familia tampoco dice nada. “La verdad no quisiera comentar nada. Mi hermano se salvó y la muerte de mi sobrino nos tiene consternados”, dice la tía de Moisés. Según Reyes, por ese crimen Monterrosa ya guardó prisión y al pueblo ahora sólo llega a ver sus terrenos una vez al mes. Los empleados de su casa, una vivienda de esquina que recibe a los visitantes con fotografías del coronel Monterrosa, corroboran la versión. En la delegación policial de Alegría los agentes reclaman la falta de información de la unidad de San Miguel de la policía y de la fiscalía por la falta de información. “Ellos se hicieron cargo del caso y no nos informan nada. No puedo hacerle comentarios sobre los rumores de si es político, pasional o qué. Lo que sí puedo decirle es que mareros no fueron. Nosotros desarticulamos la última banda de mareros el año pasado. En el municipio ya no hay ni uno, porque los cadetes de mareros que habían quedado fueron mandados a matar el año pasado por los jefes, desde las cárceles, porque no se atrevieron a cometer fechorías”, dice uno de los oficiales, quien pide que se guarde su identidad para no recibir reclamos de sus jefes. “Pero le repito, mareros no fueron”. Para la Fiscalía y para la policía, sin embargo, la hipótesis del sicariato y de que el sicario fue marero comienza a tomar fuerza. Según el Fiscal General Félix Garrid Safie no hay certeza de que haya sido móvil político directo y que están investigando un posible “móvil político indirecto. Pero todavía no hay móvil”, dijo el viernes 25 en el programa de entrevista Ocho en Punto de Canal 33. Safie agregó que hay un testigo clave más, aparte del empleado de la comuna que acompañaba a las dos víctimas. El director de la Policía Nacional Civil –quien abandona su cargo este lunes para lanzarse a la contienda interna de ARENA por la candidatura presidencial- avala las declaraciones de Safie. Ávila dijo el viernes, después de la conferencia en donde anunció su retiro, que “todavía no ha terminado la investigación”. “Por el tipo de acto, la manera en cómo se dio y por las investigaciones iniciales estoy casi convencido que el autor material fue un sicario. Si ese fuera el caso, no sólo hay que investigar y llegar hasta el autor material sino hasta el autor o autores intelectuales”, dijo. Sobre el móvil político, Ávila responde: “Yo nunca mencioné que era móvil político, otras personas lo dijeron. A mí me preguntaron si era móvil político y lo que hice fue ratificar que no se podía descartar nada. Las investigaciones continúan”. Para Mauricio Hernández, la muerte de su amigo es un misterio que tiene al pueblo entero en vilo. En Alegría, según la PNC, en 2007 se registraron sólo siete asesinatos ligados a las pandillas que ahora dicen ya no operan en la zona. “Y cuando se reporta un hurto es por ganado, gallinas o cosas menores”, dice uno de los oficiales. “Es un misterio”, añade Hernández, parado frente a la tumba de su amigo. “Vea, ahí atrás está la de Zulma. Los que lo hicieron truncaron el futuro de dos personas jóvenes. Moisés tenía 31, Zulma 22. No es justo. Sea quien sea no es justo”. |
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