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NOTICIAS Huizúcar pide aguaEste municipio, ubicado a 20 minutos de San Salvador, carece del servicio de agua potable, pese a que cuenta con manantiales que podrían abastecer a la población hasta por 20 años más, según los expertos. Los habitantes se quejan de que el agua que les pertenece llega a otro municipio, y no a sus casas. Daniel Valencia / Fotos: Frderick Meza
Maricela y Glenda han acarreado agua de la cantarera a su casa –unos 200 metros- desde que tienen memoria. Ambas tienen 13 años, y cuando el agua cae aprovechan para reunirse con sus amigos frente al grifo comunitario. Ahí conversan de todo mientras esperan su turno. Un turno que se repite 12 veces cada vez que el agua llega. Y eso pasa cada cuatro días en Huizúcar. Un barril, dice Glenda, se llena con 12 cantaradas. “Y hasta que no se llene no puedo dejar de hacer otra cosa”. Una cantarada se llena con unos siete minutos de espera –cuando ha tocado el turno- y con una media hora –mientras hace la fila-. Al principio de la fila, de la cantarera sale el agua con lentitud, con una parsimonia que pareciera tener un propósito, como si disfrutara ver cómo 20 personas –la mayoría niños- intentan distraerse mientras esperan. Así transcurre un día normal –cuando lo normal es un patrón que se repite cada cierto tiempo- en Huizúcar, municipio de la Libertad. Ahí ni la alcaldía tiene agua. Bueno, sí tiene: un oasis de agua embotellada. Como en todo el casco urbano, de los grifos sólo sale ese sonido peculiar que indica que el bombeo falla. Pero no falla siempre. Cada cuatro días, como el resto de las casas que tienen sistema de conexión (229 de 530, aproximadamente), en la comuna cae agua. Eso sí, la mayoría del tiempo en la noche. Como a la medianoche. Que caiga en el día, dicen los pobladores, es raro. Como pasó el miércoles 21. “La mayor parte del tiempo, cuando cae, cae de noche. Y ahí en la cantarera estamos haciendo fila en la madrugada. Casi todo mundo termina de acarrear agua hasta como a las 3:00 a.m.”, cuenta Francisca Mejía, cántaro en mano. Los pobladores del casco urbano están acostumbrados a vivir acarreando agua. Incluso las madres solteras. “Hay madres de familia que son las 11:00 o 12:00 p.m. y siguen acarreando agua. Y para no dejar a los niños solos se los llevan, duermen a los niños y los dejan ahí, con la demás gente. En el último viaje los despiertan”, dice José Guzmán, secretario de ADESCOVI (Asociación de Desarrollo Comunal Visión), la asociación que intenta convencer a la comuna para que firme un convenio que, dicen, solucionará el problema Proyectos a cuenta gotas Gaizka Herran es el delegado de la organización no gubernamental Paz y Solidaridad de Euskadi. Llegó a Huizúcar hace más de un año, invitado por ACUA (Asociación Comunitaria Unida por el Agua y la Agricultura), con un proyecto y un desembolso de 450 mil euros donados por la diputación de Biskaia.Con la anterior administración de la comuna –del periodo 2003-2006, gobernada por el PCN-, ya había un acuerdo para echar a andar un nuevo sistema que permitiera a la población del caso urbano tener agua diaria. En marzo de 2006, sin embargo, las elecciones municipales dejaron un nuevo alcalde y una nueva administración. “Y el proyecto se detuvo. Se politizó”, se lamenta Gaizka.
Saúl Tobar, el jefe de la Unidad Ambiental, responde: “Hay intereses políticos en todos los proyectos”. Y sobre el proyecto de las ONG añade: “Afuera hay intereses partidarios también”. ACUA, ADESCOVI y Gaizka comenzaron, de nuevo, el proceso de diálogo con el nuevo alcalde, Moisés Tamacas (ARENA), para que aceptara el proyecto que beneficiará a la comunidad. Pero el alcalde puso nuevas condiciones y propuso un nuevo proyecto, que no sería administrado por la comunidad –como quería la cooperación extranjera- sino por ANDA. “En ningún momento no se ha querido no aceptar los fondos. Lo que pasa es que el alcalde ya echó a andar un proyecto con fondos GOES y de la comuna y se está a la espera de ver cómo la cooperación extranjera se suma a este esfuerzo”, dice Tobar. A lo orilla de las calles del casco urbano, ANDA ya comenzó a levantar la tierra para poner las nuevas tuberías y sus conexiones. Esto, sin embargo, no soluciona el problema, dicen los representantes de las ONG. “Están haciendo un trabajo parcial. Habíamos creado una figura para que la población administrara el sistema, pero ahora vemos la intervención del estado. Eso es positivo, porque son los llamados a resolver el problema, pero el trabajo de la comuna y ANDA se queda a medias sin la intervención de este otro proyecto”, dice César Erazo de ACUA. En la alcaldía están conscientes de eso, y dicen que en el convenio debe quedar claro que el otro aporte lo hará el proyecto de Biskaia. Pero todavía no se puede. ¿Por qué? “Porque el convenio no está firmado, porque no está claro qué tramo retomarán ellos y porque no está clara la figura de cómo será administrado. Si es la comunidad, alcaldía o ANDA. Lo primordial ahorita es que sea ANDA, porque ya hay muchos ejemplos de cómo fallan los sistemas cuando interviene la comunidad, y también porque no hay nada legal al respecto, la ley de aguas todavía no se ha aprobado”, dice Tobar en alusión a una normativa que tiene dos años engavetada en Casa Presidencial. “Y lo otro es porque se necesita la firma del convenio, y Paz y Solidaridad y el señor Biskaia todavía no pueden porque no tiene arreglada su situación legal en el país”, añade. Gaizka Herran lleva un año intentando legalizarse y legalizar a la ONG. Y ha solicitado el apoyo del alcalde para que el proceso se agilice. “Se me pone en una situación muy difícil porque no se me asegura la legalidad en el país. No comprendemos cómo es que, si venimos ayudar con medio millón de euros, a la institución que represento y a mi persona no se nos legaliza para poder trabajar”. El proyecto aprobado en Biskaia es de tres años. Ya transcurrió uno. Si el convenio no se aprueba pronto, Herran dice que los fondos se perderían. “No es una cosa de poder entregar el dinero y ya está. Nosotros somos fiscalizadores de ese dinero. Exigimos una contrapartida, la mínima, que es la legalidad de nuestra situación aquí”, añade. Hay agua… pero no para Huizúcar Erazo, de ACUA, dice que los estudios realizados por ellos indican que en Huizúcar hay agua, nacimientos importantes con caudales importantes que pueden abastecer “hasta dos o tres veces” a la población por más de 20 años.
Pero José Guzmán teme que el recurso esté siendo mal utilizado, y no por los habitantes de este municipio. “No tenemos agua nosotros y la que tenemos nos la quitan”, se queja. “En 1997, el cantón Palo Grande de Rosario de Mora –fronterizo con Huizúcar- realizó gestiones para introducir una planta de bombeo en el río Huiza para abastecer el cantón. Ahora se dice que incluso abastece a siete comunidades más y que ya entró al casco urbano de Rosario de Mora”. La comuna del 2003-2006 de Huizúcar impuso una tarifa de un mil 50 dólares mensuales por la extracción del recurso. Además, impuso retroactivamente la tarifa con lo cual Rosario de Mora adeudaría unos 20 mil dólares desde 2000. Pero a la comuna sólo le pagaron las cuotas mensuales. “En 2006, el nuevo alcalde intentó condonar la mitad de la deuda, pero COMURES no lo dejó”, dice Guzmán. “Cobramos 1 mil 50 y vigilamos que se dé un buen tratamiento al recurso”, confirma Tobar. “¿Es justo que si los pobladores de Huizúcar no tienen agua, ellos tengan y se abastezcan de un afluente de Huizúcar?”, pregunta Guzmán. “Justo es que los pobladores de Huizúcar tengamos agua, y si de ahí hay para otros, sin menoscabar el caudal del río, qué bueno”. Los pobladores del casco urbano no creen que el agua se les vaya a acabar, pero dicen no entender por qué no llega a sus casas. “Si tenemos el río Huiza y la cascada –un balneario que quieren convertir en destino turístico-. A ver si es cierto que con estas tuberías ya caerá el agua en la casa. Yo no creo”, dice Sandra Chicas, mientras recoge su cántaro lleno de agua, toma a su hijo del brazo y suben el camino de tierra, rumbo a su casa. Sentadas en la acera de enfrente, Glenda y Maricela murmuran. Su turno para llenar su cántaro de agua aún no llega. |
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