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NOTICIAS Gobierno y empresarios buscan bajar a 100 dólares el monto para iniciar un negocioDos semanas después de que el Banco Mundial presentara el informe Doing Business 2008, en el cual se destaca que el país exige uno de los montos más altos de capital mínimo para iniciar una empresa, el Gobierno anunció cambios. Se busca bajar a 100 dólares el monto inicial y reducir el tiempo –en trámites- para constituir un negocio. Edith Portillo Si como lo prevén los empresarios y el gobierno, los proyectos son presentados pronto y la Asamblea los aprueba, para finales de este año se estaría dando un paso para buscar que los comerciantes del sector informal inscriban legalmente sus negocios. Eso es lo que esperan la secretaría técnica de la presidencia y la Cámara de Comercio y la Industria de El Salvador que, a través del programa gubernamental El Salvador Eficiente, están afinando una serie de reformas al Código de Comercio. “Estamos haciendo algunas reformas que sí van dirigidas a reducir tanto los tiempos y los costos, a la simplificación de trámites”, dice Mayra de Morán, directora ejecutiva del programa. Una de ellas, y probablemente la más sensible para quienes aspiran a ser comerciantes (o lo son actualmente, en la informalidad), será una considerable reducción del capital mínimo para iniciar un negocio. Actualmente, el capital mínimo es de 11 mil 428 dólares, sin importar qué tipo de negocio sea, y de esta cantidad el empresario tiene que desembolsar inmediatamente el 25% para poder instalar su empresa, es decir, 2 mil 857 dólares. Esta cifra, de acuerdo con el informe Doing Business 2008, del Banco Mundial (BM), corresponde al 112.5% del ingreso per cápita del país, lo que sitúa a El Salvador, solo por debajo de Uruguay, como el segundo país de Latinoamérica donde es más caro iniciar un negocio. En otros países de la región centroamericana, como Nicaragua, Costa Rica y Panamá, no existe el requerimiento de un capital mínimo. A partir de la reforma que se está afinando, aunque no se llegará a un nivel de cero, sí se experimentará una disminución sustancial, en la que el monto inicial ya no será de 2 mil 857, sino de solo 100 dólares. “Nuestra propuesta inicial era que fuera cero. Esa es la solicitud que mantuvimos, es algo que se da en otros países. Lo que al final quedó es que se va a bajar de 11 mil 428 a 2 mil, y de esos 2 mil solo se tendrá que dar un pago inicial del 5%, es decir, solo 100 dólares para iniciar su empresa”, explica Jorge Daboub, presidente de la Cámara de Comercio y la Industria. Tanto el gobierno como las gremiales de empresarios esperan que la reforma pueda estar lista entre finales de noviembre y principios de diciembre, para entonces presentarla a la Asamblea Legislativa para su aprobación. ¿Una protección que se pierde? Hasta ahora, la idea que se mantenía en el gobierno era que con un capital mínimo alto había una mayor garantía de que el inversionista tuviera un fondo para cubrir a terceros si la empresa quebraba. “El Estado dice que está protegiendo a los inversores para que no entren malos empresarios, pero mientras se haga esto se está desfavoreciendo la entrada a otros que podrían ser buenos, especialmente los pequeños empresarios y que podrían ayudar a fomentar el desarrollo y el empleo en el país”, rebatía hace tres semanas en El Faro uno de los responsables del Doing Business 2008, Umar Shavurov. Para ejemplificar los beneficios de quitar ese requisito, Shavurov citaba el caso de Arabia Saudita, donde se eliminó el capital mínimo de 120 mil dólares que se exigía. Como resultado, decía el experto, se superaron “todos los ranking posibles” de empresarios que habían registrado negocios en los últimos meses. Y esto, agregaba, “responde a una filosofía muy simple: que la relación entre el Estado y el inversor debe ser libre entre ellos. El Estado no tiene el derecho de establecer cuál es el capital mínimo para proteger a los inversores”. El capital mínimo no se eliminó, pero bajó considerablemente, algo que según De Morán tiene también su razón de ser: “La lógica a favor de mantenerlo es poder cubrir los activos ante terceros. Tiene que tener alguna cobertura para poder cubrir cualquier problema de terceros, por eso es que hemos llegado a esa conclusión. Y así podríamos cumplir también con el objetivo de formalizar empresas”. Según Daboub, esa idea en realidad no tenía validez, porque los empresarios siempre podían hacer uso de ese capital para otros fines y entonces no se aseguraba un fondo de garantía para cubrir a terceros. “Para que un empresario informal decida integrarse a la formalidad, solo esa era una limitante grandísima porque tenía que ir a buscar esa cantidad de dinero y eso tampoco era garantía de nada (…) lo que hacía era desincentivar”, dice. Federido Colorado, presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), aunque apoya la reforma, estima que a la medida pueden vérsele “pros” y “contras”. “Todo tiene sus riesgos, pero al final es mejor facilitarle a la gente el que se formalice que poner un bloque o una resistencia para que se les haga más difícil”, valora. Para Daboub, en cambio, “los riesgos van a ser los mismos que han existido siempre porque el mecanismo anterior no funcionaba. Lo único que se está ganando hoy es la posibilidad de formalizar las empresas. Cuando se vea el resultado de ese temor, se va a dar cuenta de que el porcentaje de problemas es extremadamente mínimo”. La medida de bajar el capital mínimo, “por supuesto que la vemos positiva”, valoró también Rodrigo Contreras Teos, presidente de la Asociación de Medianos y Pequeños Empresarios de El Salvador (AMPES). A bajar los tiempos Otro de los puntos en los que el Banco Mundial considera que el país puede mejorar aún su desempeño es el de los tiempos que toma tanto abrir un negocio como cerrarlo. En este último punto, detallaron Daboub y De Morán, también se están buscando reformas. “Nosotros esperamos que en la próxima publicación (del Doing Business) hayamos bajado en los costos, los pasos y los tiempos, incluso para el cierre de los negocios”, dijo De Morán. Según el presidente de la Cámara de Comercio, la idea es que los cinco años que actualmente señala el Banco Mundial como el tiempo que lleva cerrar un negocio pueda bajarse a “un par de años” solamente. Para Federico Colorado, estos también son temas a los que debe darse la misma importancia: “La verdad es que más que el tema del capital (mínimo) también hay otro conjunto de situaciones que merecen el mismo o mayor análisis, como el tiempo que toma formar un negocio en el país y cuánto tiempo le toma deshacer una sociedad”. Actualmente en el país toma alrededor de 26 días montar un negocio, un proceso que se hace cumpliendo nueve trámites. De estos, explica De Morán, seis corresponden exclusivamente al gobierno y el resto a la preparación de documentos por parte del sector privado. Según el BM, el número ideal de trámites que debería tomar abrir un negocio es de seis. “El número de trámites se puede bajar más, justamente en eso estamos trabajando. No sé si vamos a lograr llegar a eso (a los seis), porque eso se da sobre todo en los países industrializados, pero sí hemos bajado. El año pasado teníamos 10, hoy ya tenemos nueve”, rescata la directora ejecutiva de El Salvador Eficiente. Una vez las reformas sean afinadas, estas deben ser presentadas a la Asamblea Legislativa para su aprobación. Siendo un tema técnico, confía Daboub, se espera que cuente con los votos necesarios, ya que “no vemos que este tema pudiera politizarse de alguna forma. Es un tema de simplificación de trámites nada más”. |
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