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NOTICIAS La nueva amenaza de la electrónicaTodo aparato electrónico que cae en desuso se convierte en una nueva clase de desecho que, sin recibir el procesamiento adecuado, puede tener repercusiones tanto para la salud como para el medio ambiente. El Salvador no cuenta con políticas de tratamiento para la basura electrónica a pesar de ser una de las recientes grandes preocupaciones a nivel mundial. Juan José Sánchez / Foto: Edu Ponces
Televisores, celulares, ordenadores y hasta pequeños radios son portadores de metales tóxicos. Al desecharse, estos materiales dan paso a una nueva generación de basura con materiales que pueden durar hasta cinco mil años sin biodegradarse si no reciben un adecuado tratamiento. Las sustancias tóxicas de los aparatos electrónicos pueden ser lixiviadas a la tierra o liberadas a la atmósfera. El impacto, en cualquier caso, recae en el medio ambiente y las comunidades vecinas, ya que por lo general penetran también en los mantos acuíferos de las zonas aledañas. Como parte de los desechos especiales, el tratamiento a la “e-waste” debe ser entonces regulada por el Convenio de Basilea, un tratado ambiental global que regula estrictamente el movimiento transfronterizo de desechos peligrosos y estipula obligaciones para asegurar el manejo ambientalmente racional de los mismos . El convenio de Basilea es ley de la República desde mayo de 1992 y, en El Salvador, está incorporado en el Reglamento Especial en Materia de Residuos, Sustancias y Desechos Peligrosos. En este último se define como residuo peligroso a “todo material que reviste características peligrosas, que después de servir a un propósito específico todavía conserva propiedades físicas y químicas útiles, y por lo tanto puede ser rehusado, reciclado, regenerado o aprovechado con el mismo propósito u otro diferente”. Pero en El Salvador, los avances para aprovechar estos materiales son aún mínimos. Para empezar, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) no cuenta con estadísticas sobre la cantidad de basura electrónica que se produce en el país ni cuenta con políticas concretas de procesamiento para tratarla. En muchos casos, los aparatos terminan en los vertederos si no son rescatados por los empleados de los recogedores de basura, quienes comercian con ellos posteriormente, dice Alejandro Miranda, Encargado de Comunicaciones de Manejo Integral de Desechos Sólidos (MIDES). Marcos (nombre ficticio) es uno de los tantos ciudadanos que ha dado fin a este tipo de basura como si fuese cualquier otro desecho. Al dejar de utilizar dos monitores y dos chasis de computadoras, cuenta, sólo extrajo las partes que todavía le podían ser útiles. “¿Qué hicieron con ese producto?, no sé. “Va a parar al relleno y ahí sabrán qué hacen”, dice. Con poca capacidad para dar tratamiento Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos se dividen en tres secciones: línea blanca (refrigeradoras, hornos, cocinas, lavadoras), línea gris (celulares y equipos informáticos como teclados, ratones o CPUs) y línea marrón (televisores, equipos de música y de video). Gran parte de sus dispositivos electrónicos contienen piezas con plomo, cadmio, mercurio o cromo, componentes que pueden causar serios daños a la salud humana (ver recuadro) si nos son tratados de forma adecuada. El Ministro de Medio Ambiente, Carlos Guerrero, sostiene que la planta de co- procesamiento de residuos manejada por Cementos de El Salvador (CESSA), Ecotec, puede atender parte del proceso de tratamiento de basura electrónica. Sin embargo, sus alcances no satisfacen la posible demanda que podría existir para este tipo de desechos. La planta sólo procesa llantas, aceite, plásticos y lodos industriales con un co-procesamiento a altas temperaturas. “No estamos autorizados a recibir aparatos electrónicos”, explica Gonzalo Fernández, gerente de comunicaciones y asuntos corporativos de CESSA. Zartex, una organización privada del país, actualmente ofrece también servicios para recibir los aparatos electrónicos en desuso pagando 15 centavos por libra de basura. Esta es luego exportada a países con tecnologías desarrolladas en la materia, principalmente al continente asiático, donde se encuentra la mayor parte de basura electrónica del mundo. La basura electrónica “puede ir a países con alta tecnología, siempre y cuando los países acepten”, dice Ítalo Córdova, encargado del Convenio de Basilea en El Salvador. En Costa Rica, la Asociación Centroamericana para la Economía, Salud y Ambiente (ACEPESA) también tiene programas de tratamiento de basura electrónica, pero únicamente para los de la línea gris. Maritza Marín, miembro de ACEPESA, expuso el proyecto en la III Expoambiente Mesoamericana el pasado viernes 12. “El proyecto está abierto para los países de la región”, dijo. Los posibles impactos sobre la salud
Fuente: Estrategia para el Manejo Integrado y Sostenible de los Residuos de Equipos Electrónicos en Costa Rica, 2003-2007. |
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