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NOTICIAS Una sola ruta para bajar de La CimaLos habitantes de La Cima I, II, III y IV, tienen un egreso obligado, similar al costo del 20% de la canasta básica del área urbana, para transportarse afuera de la zona. Estos forman parte de los 16 mil pasajeros que abordan diariamente la ruta 5, la única salida del área. Juan José Sánchez Giannina Caballero, propietaria de una tienda ubicada cerca de la parada de buses de la Cima II, mantiene a su familia gracias a la única salida que tienen los habitantes de esta colonia: el bus. Entre seis y media y siete y media de la mañana, la multitud busca un lugar para dirigirse a sus respectivos lugares de trabajo. Mientras llega la unidad, Caballero vende sus productos a los pasajeros. La sociedad de la Ruta 5, encargada de la administración de todos los buses de la zona, se encuentra en La Cima II, a media cuadra de la tienda de Caballero. Wilfredo Cornejo, Presidente de la Sociedad, dice que mueven cerca de 16 mil usuarios diarios y, la mayoría, son habitantes de La Cima. Gran parte de estos usuarios deben tomar hasta tres buses para llegar a sus respectivos destinos, lo cual absorbe una significativa parte de su presupuesto mensual. Patricia Campos toma tres buses para llegar de La Cima a su lugar de trabajo en Santa Tecla. “En mi familia se quejan bastante de la ruta de buses”, comenta. Una queja similar tiene Jessica Ventura, usuaria de la ruta, que calificó el servicio como “fatal” debido al horario. Todos estos buses finalizan su jornada a las 8 p.m. Después de esa hora, por medio del transporte público, no hay entrada ni salida de La Cima. La ruta 5 cuenta con cuarenta y cuatro buses activos que no son suficientes para dar servicio a la gran cantidad de pasajeros en las horas pico. Estos buses tienen capacidad de 60 pasajeros, pero “son cerca de ochenta pasajeros por unidad, contando a los que van parados”, comenta Cornejo. Él acepta que para la sociedad de la ruta 5 es beneficiosa la situación, hablando en términos económicos, porque “a menor número de unidades, mayor reparto”. La ruta parte de La Cima IV, pasa por el Estadio Cuscatlán, la colonia Montserrat, la Dina, la Málaga y el Boulevard Venezuela; se va a Catedral Metropolitana y finaliza en la Terminal de Oriente. “El bus se llena desde La Cima IV y se descarga en el estadio (donde la gente toma otras rutas para llegar a sus respectivos destinos)”, explica Rafael Cruz Cortez, motorista de la ruta 5. Ahí empalma con la ruta 44 y la 42-C. Sin embargo, muchos pasajeros se quejan del exceso de gente a bordo, además de verse obligados a tomar más de un bus. “Es tan largo el recorrido que hay veces que te sale mejor irte caminando”, dice, entre risas, Marcela Rivera, habitante de La Cima II, y explica la odisea que debe atravesar para llegar a la Universidad Centroamericana (UCA): “Agarrás uno aquí, casi en la esquina de mi casa, que te lleva hasta el estadio. Del Estadio Cuscatlán tenés que caminar un poco, hasta atrás de la Saquiro (sala de ventas de automóviles), para agarrar la cuarenta y cuatro que te lleva hasta el POPS (heladería) de la universidad”. Para muchas personas, este es un gasto obligado que asciende a los $27.50 al mes, similar al costo del 20% de la canasta básica del área urbana. Cada día, un habitante de La Cima que se conduce, por ejemplo, rumbo a Santa Tecla o el Salvador del Mundo, tiene que abordar tres buses. El costo del pasaje actual para los autobuses y microbuses oscila entre los 0.25 y 0.30 centavos de dólar. Según la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (OPAMSS), la taza de motorización promedio es de alrededor de 100 vehículos por mil habitantes. En el municipio de San Salvador, donde se ubica La Cima, se presentan valores superiores a los 200 vehículos/1000. Sin embargo, los congestionamientos en la salida principal de la cima (el Estadio Cuscatlán) representan otros problemas para los automotores. La Jefa de la Unidad de Revisión Preliminar de la OPAMSS y habitante de La Cima II, Flor Celina Aquino dice que, gracias a los redondeles y señales de tránsito, se facilita la salida de toda la zona. Sin embargo, comenta que el tramo de salida “es un caos”. Además, aclara que, normalmente, cada casa tiene por lo menos un vehículo y se generan congestiones por la densidad vehicular. La Sociedad de la Ruta 5 realizó un estudio para evaluar la ampliación de la ruta para la “comodidad de los usuarios”. Cornejo explica que proyectan presentar la solicitud ante el Viceministerio de Transporte antes de finalizar el presente año. En el recorrido, planean cubrir Santa Elena, Metrocentro y la Ceiba de Guadalupe, que son los destinos más solicitados. El estudio se hizo hace dos años pero no ha sido aplicado. Los usuarios aún deben tomar hasta tres buses para llegar a esos destinos. Consultado al respecto, el viceministro de Transporte, Luis Felipe Moreno, explica que una propuesta de este tipo no podría ejecutarse debido a que así lo establece el decreto 186 aprobado por la Asamblea Legislativa, y en el cual se prorroga por un año más lo estipulado en el decreto 547, con fecha del 17 de diciembre de 2004: “Se suspende por un año toda modificación o cambio de recorridos que implique una invasión a recorridos autorizados”. “Para introducir nuevas rutas, habría que hablar con los dueños de las otras rutas”, dice el viceministro, e informa que en la institución no se han presentado quejas referentes al transporte público de La Cima. |
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