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NOTICIAS Club de golf continúa ampliación en El Espino pese a fallo de CSJEl Club Campestre Cuscatlán continúa con la ampliación de su campo de golf (de 9 a 18 hoyos) en la finca El Espino a pesar de que la sala de lo contencioso administrativo de la CSJ ordenó la suspensión de las obras mientras se estudia el caso. La alcaldesa de Antiguo Cuscatlán y el director de la OPAMSS aseguran que investigarán y pedirán explicaciones. Daniel Valencia
El Club Campestre Cuscatlán y la finca El Espino ya están conectados. Un polín de hierro de unos 30 metros (aproximadamente) con un tubo de metal en su interior une el terreno del club y las 55 manzanas de la finca en las que se pretende ampliar el campo de golf de nueve a 18 hoyos. El polín, que pasa encima de una quebrada que divide ambas propiedades, actualmente sirve de puente para los vigilantes que patrullan la zona. “Está es zona vigilada. Allá es un club, de este otro lado es una finca”, dijo uno de ellos el pasado jueves, mientras cruzaba encima del polín. En este lugar –del lado de la Finca y del lado del Club- en septiembre de 2006, había dos zanjas con tubos PVC para la cual ni la alcaldía de San Salvador ni la de Antiguo Cuscatlán ni la oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador habían otorgado permiso de construcción. Ahora, en lugar de zanjas, hay dos cajas de cemento en ambos lados que sostienen las puntas del “puente”. Según los planos que el Club entregó en 2004 a la Alcaldía de Antiguo Cuscatlán –presentados en el Programa de Manejo Ambiental, Proyecto de ampliación Club Campestre Cuscatlán (mayo de 2004)- este proyecto incluye un sistema de riego para “proteger la flora de los efectos sufridos en la época seca” y un estanque o “pequeño lago” para almacenamiento de agua en un área que no interfiere con el juego dentro del campo de golf, “cuyo desagüe encausará (sic) a las aguas para que sigan su curso natural”. Para que los socios del club puedan pasar del lote uno al lote 2, a través de la quebrada, “se construirán cinco puentes de madera, de tres metros de ancho, para que puedan transitar los carritos de golf y el equipo de mantenimiento”. Las zanjas, que fueron fotografiadas por El Faro en septiembre de 2006, y el polín que ahora une las dos propiedades, según la resolución de la Sala de lo contencioso administrativo de la Corte Suprema de Justicia, no deberían existir. En la primera semana de marzo, la Corte admitió una demanda presentada por la Unidad Ecológica Salvadoreña contra el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, que en mayo del año pasado otorgó al club de golf los permisos para ampliar el campo de nueve a 18 hoyos. “Admítese la demanda contra el Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) por haber emitido el acto administrativo de permiso ambiental al proyecto denominado Ampliación de campo de golf exclusivamente del club Campestre Cuscatlán…”, dice la notificación. El magistrado de la CSJ, Ulices del Dios Guzmán, dice que no recuerda haber visto un cambio del fallo o una modificación del mismo de marzo a la fecha. Que el caso esté abierto, explica, significa que lo demandado –detener las obras- debe realizarse hasta que se emita una resolución definitiva. El magistrado explica que si el Club continúa realizando las obras está cometiendo una ilegalidad al violar un fallo del máximo ente de justicia del país. En el lugar, todavía pueden verse los vestigios de los acabados finales de la obra. Un recipiente plástico con una varilla de madera en su interior (removedor) en donde antes había pintura verde y un rótulo que dice “pintura fresca”. Fuentes de la CSJ confirmaron a El Faro que, luego del fallo de marzo, el Club Campestre apeló la resolución y el expediente completo aún está en estudio por la Sala. “Ahorita mismo voy a investigar eso porque nosotros no hemos dado ningún permiso para la ampliación de nada y eso no puede estar sucediendo”, dijo la alcaldesa de Antiguo Cuscatlán, Milagro Navas, a este medio el pasado jueves 19. Un día antes, se obtuvo la misma respuesta del director de la OPAMSS, Roberto Góchez. El caso En junio de 2006, el entonces ministro de Medio Ambiente, Hugo Barrera, quien también es socio del Club Campestre, otorgó los permisos para la ampliación de la cancha en unos terrenos que forman parte de una zona de reserva forestal. La finca El Espino está protegida por el decreto legislativo 432, emitido en enero de 1993, que establece los usos permitidos para las 686 manzanas que forman parte de la Zona: “En la zona protectora del suelo y de reserva forestal antes mencionada, solamente podrán efectuarse aprovechamientos del bosque en forma técnica y científica que asegure la conservación de los recursos, y para fines de experimentación agrícola”. En junio de 2006, el Presidente Elías Antonio Saca apoyó los permisos otorgados por su Ministro de Medio Ambiente. La ampliación del campo implica la tala de miles de árboles y la sustitución del suelo forestal por grama que permita la práctica del deporte. El club se ha comprometido a sembrar poco más de mil árboles en los bordes del campo como parte de un plan de manejo ecológico del terreno. Los terrenos fueron adquiridos por el club a la cooperativa El Espino en 2002, en una extraña transacción. La cooperativa traspasó las 55 manzanas a seis cooperativistas, y estos, 15 minutos después, transfirieron esas tierras al Club Campestre. En septiembre de 2006, Casa Presidencial anunció a través del secretario técnico de la presidencia, Eduardo Zablah, que se comprarían los terrenos de la finca para crear un mega parque ecológico en la zona metropolitana de San Salvador, y proteger así aún más la finca. Según el plan del ejecutivo, los terrenos serían comprados a los actuales dueños de la Finca (la cooperativa El Espino, el Club Campestre y otros que ni Casa Presidencial ni la cooperativa definen) o serían expropiados si estos se niegan a vender. El parque sería administrado por las ONG promotoras del proyecto. Entre estas, SACDEL y Construambiente. El director Ejecutivo de Construambiente, Rafael Castellanos, declaró a El Faro que lleva “mucho tiempo” sin saber cómo va el proyecto, si se ha detenido, se lanzará. “No tengo información ni de que pasa con el parque ni qué pasa con el Club”, dijo. Francisco Altschul, de SACDEL, dijo a este medio que Secretaría Técnica lleva “dos o tres meses” sin informar nada sobre la creación del parque ecológico. “En el año ha habido como cinco reuniones y hasta hace dos o tres meses se nos informó que todo iba bien, se mantenía la figura de la expropiación o compra de terrenos y se mantenía le espíritu de que todos los dueños, incluido el Club, entraban en el paquete. O todos en la cama o todos en el piso”, dijo Altschul. El Faro intentó conversar con el Secretario Técnico de la Presidencia, pero este se excusó a través de una de sus asistentes alegando no tener tiempo para hablar del tema. |
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