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Somos un millón menos… y un poco más violentos

Los resultados preliminares del VI Censo de Población y V de Vivienda indican que en el país viven unos 5.9 millones de personas, cuando las proyecciones hechas en 1992 apuntaban que para este año la población sería de 7.1 millones. El gobierno atribuye la diferencia a la emigración y a la reducción en la tasa de fecundidad.

Edith Portillo
cartas@elfaro.net
Publicada el 09 de julio de 2007 - El Faro

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El Censo de Población 2007 ya arrojó los primeros resultados preliminares. Según reveló el Ministerio de Economía (MINEC) el pasado martes 3, el censo reveló que en El Salvador viven cinco millones 732 mil 348 personas. De ellas, dos millones 723 mil 15 son hombres y tres millones nueve mil 33 son mujeres.

Estos datos no incluyen la tasa de omisión del censo, es decir el porcentaje calculado de hogares que no fueron encuestados, por lo que la estimación preliminar del resultado se eleva un poco más. “Siempre quedará un remanente de viviendas que no son registradas por distintas razones, pero la visión es de que la tasa de omisión será pequeña, posiblemente va a ser ni siquiera del 4%”, explicó Manuel Rincón, un demógrafo de Naciones Unidas que está apoyando al MINEC en el procesamiento de los datos del censo.

Con base en la información de los encuestados e incluyendo la estimación de aquellos que no fueron censados, “la población podría estar alrededor de los 5.9 millones”, fue la conclusión de las autoridades de Economía.

Sin embargo, advirtió Yolanda Mayora de Gavidia, titular del ramo, “el censo no ha acabado. El censo se finaliza cuando se tiene contabilizada toda la información recabada. Estamos cerrando la fase censal e inicia la post censal”, que implica digitar y procesar cada boleta censal, tabular la información, la consolidación y consistencia de la base de datos, la certificación de estos por las Naciones Unidas y la elaboración de las proyecciones de población para los próximos diez años.

Los resultados finales, dijo la ministra, podrán conocerse hasta el primer trimestre del próximo año y no durante 2007, como inicialmente lo había planteado el Ministerio. “Es imposible tener los resultados en tan poco tiempo”, explicó Rincón, debido a la cantidad de variables que incluye un censo.

Por ahora, la información aún se contabiliza manualmente y el único dato que se tiene es la estimación general sobre el total de la población salvadoreña, más el número de hombres y mujeres dentro de ese universo.

Según rincón, la única conclusión categórica que permite hasta ahora la información procesada es que los resultados están “un poquito lejos” de lo que indicaba la proyección, que, con base en los resultados del censo de 1992 – que dieron un total de cinco millones 118 mil 599 salvadoreños estimaba en 7.1 millones la población de El Salvador para estos años.

“Pero no podemos sacar conclusiones ni usar esta información como para planificar ya (nuevas políticas económicas) o para sacar indicadores (sociales y otros de país). Este solo es un dato que me da la dimensiones en términos de volumen de la población del país, pero no tengo nada más ahorita”, aclaró el consultor de Naciones Unidas.

Los posibles razones

De acuerdo con el análisis de Rincón y las autoridades de Economía, uno de los factores que puede haber incidido fuertemente en que el resultado estuviera alejado de la proyección es el constante flujo migratorio de los salvadoreños hacia el exterior.

En abril pasado, el canciller Francisco Laínez estimó que al menos unos 700 salvadoreños intentan cruzar solo hacia Estados Unidos cada día. El Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN, por sus siglas en inglés) calculaba también, a finales de 2006, que la emigración ilegal hacia ese país era de entre 700 y 750 salvadoreños a diario, pero que, debido al reciente aumento de los controles migratorios, la cifra puede haber bajado a 500 este año.

Ya antes de que se realizara el censo, en abril pasado, el director de Censos de El Salvador, Miguel Corleto, adelantaba que el resultado podía variar de las proyecciones debido al fenómeno migratorio. “La experiencia regional en Centroamérica, por censos que se han hecho en Guatemala y Nicaragua, que son países con similares fenómenos, es que los números han estado por debajo de las proyecciones”, dijo a El Faro en ese entonces.

“Esto no es algo que le está pasando a El Salvador, es algo que le está pasando a la región”, reiteró la semana pasada, tras darse a conocer el resultado preliminar.

Según el análisis de las proyecciones que hace Rincón, un motivo que parece haber influido en establecer en 7.1 millones la cifra esperada es que “en el 92 hubo un acuerdo de paz, entonces la gente supuso que se iban a lograr condiciones de estabilidad en la familia, que mucha gente que había salido (por la guerra civil) se iba a regresar al país, y que eso entonces iba a producir más niños, por la reunificación de familias que estaban separadas”.

Un elemento que se suma también al fenómeno migratorio, aunque no abonando a la reducción de la cifra proyectada, es el ingreso de ciudadanos hondureños y nicaragüenses que entran a El Salvador para trabajar en la zafra, especialmente en el oriente del país. Censar a estos migrantes, dijo de Gavidia, es una tarea muy difícil porque no siempre lo permiten. “Posiblemente resida más gente en el país, pero por ejemplo hondureños y nicaragüenses no se dejaron censar”, dijo la funcionaria el pasado martes.

El otro factor que sí influyó en que no se alcanzaran los 7.1 millones esperados fue la reducción en la tasa de fecundidad de las salvadoreñas. Actualmente, indicaron los responsables del censo, se registran alrededor de 102 mil nacimientos por año, mientras que en 1994, cuando se realizaron las proyecciones, estos ascendían a cerca de 160 mil anuales.

Una vez finalizado el conteo del censo, explicó además Rincón, esto permitirá también hacer un “proceso de conciliación censal” con el realizado en 1992. Esto se hará para observar cuál es el grado de comparabilidad entre ambos censos y establecer si hace 15 años la tasa de omisión fue mayor, pudiendo haber incidido también en hacer una proyección errada. “Pero todavía no podemos hablar de si la base del 92 estuvo mal o no”, dijo.

Indicadores en espera

Sobre las implicaciones del censo en los indicadores económicos y sociales del país, una situación que algunos economistas han empezado a analizar, la ministra de Economía expresó sus reservas de que sea un análisis que pueda hacerse de manera automática con base en el dato del total de la población.

Días antes, al final del mes pasado, De Gavidia había expresado a La Prensa Gráfica que “habrá cosas (indicadores) que van a subir y otras que van a bajar, como la participación por género, pero es por errores de omisión que son normales”. El martes 3, con más cautela sobre este punto, dijo en cambio que “el país va a estar igual que como ahora, no va a estar igual o mejor por un dato”.

Tanto de Gavidia como su viceministra, Imelda Jaco de Magaña, al ser cuestionadas sobre el efecto del resultado sobre el ingreso per cápita, insistieron en que este indicador depende también de otras variables como la oferta, la demanda, exportaciones, importaciones y la migración neta, por lo que debe esperarse a que se tengan resultados más detallados del censo. “No podemos aventurarnos a decir si el ingreso per cápita cambia o no cambia porque hay muchas variables. El impacto incluso podría ser neutro”, indicó la ministra.

En cuanto a la tasa de homicidios, algo sobre lo que el Ministerio tampoco quiere adelantar cambios, la reducción de población total referente aumenta automáticamente la tasa.  Si con las proyecciones se estableció una tasa de 55 homicidios por cada cien mil habitantes, la nueva cifra de población, con el mismo número de asesinatos (aproximadamente 3,900 al año), eleva la tasa a 67 homicidios por cada cien mil habitantes.

Otros datos que se verían directamente afectados, como la tasa de homicidios (número de homicidios por cada cien mil habitantes) o hasta la conformación de la Asamblea Legislativa según el número de habitantes por departamento, están según esta cartera aún sujetos al resultado final y no puede dimensionarse todavía qué tan significante será el impacto del resultado del censo sobre ellos.

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