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NOTICIAS El fantasma de la Santa Matilde… y de los radicalesLa familia, los vecinos y amigos de Mario Belloso aseguran que no conocían su paradero. Las organizaciones que hasta hace un año eran vinculadas con Belloso por las autoridades (BRES y BPJ) insisten en que no tenían ninguna relación con el acusado de matar a dos policías y herir a otros diez. Ahora, las autoridades señalan que Belloso dirigía al MERS y a la Brigada Limón. Alexis Henríquez y Daniel Valencia Los vecinos más cercanos de la familia Belloso Castillo aseguran que no vieron a Mario en los días previos a su captura. El portón de la casa número 6, donde vivía en la colonia Santa Matilde, dicen, permanecía cerrado. Siempre. Una de las vecinas de Belloso no sospechaba que tenía tan cerca al principal acusado de asesinar a dos policías de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) hace un año. Ella asegura que reside en la colonia desde hace seis meses. “Nos asustamos ese día. Yo no lo había visto. A veces pasa la gente a la par de uno, y uno ni se da cuenta”, reflexiona afuera de su casa, la tarde del viernes 6, día en el cual la hermana, la mamá y la compañera de vida de José Mario, han sido puestas en libertad con medidas sustitutivas, luego de que el otrora fugitivo declarara que él había escondido las armas dentro de la casa y no sus parientes. Frente a la vivienda, pintada de morado claro, la calle es empedrada. Al cruzarla está el hogar de la madre de Belloso. En ella una tienda, que dejó de vender esta semana en ausencia de Magdalena del Rosario Castillo de Cortez, madre de Mario. Ambas viviendas son custodiadas por un agente de la PNC y dos soldados. El grupo tiene la orden de impedir que alguien entre a la casa morada, donde Belloso, su compañera de vida, Silvia Consuelo Barillas, y su hermana, Susana, vivían. Al barrio pudo haber regresado Belloso en los últimos meses. La última vez que la PNC tuvo un rastro de él fue en San Isidro Labrador, en Chalatenango. Supieron que se encontraba allá por denuncias de algunos efemelenistas en el lugar, “que lo conocían y no querían tener problemas”, dice una fuente de primer nivel de la PNC. Desde entonces, cuando un equipo de investigaciones le perdió el rastro, las noticias de Mario Belloso dejaron de existir. Ahora la noticia transita en la colonia con gran interés. Pero no todos quieren hablar del tema. Algunos callan; otros, piden el anonimato para poder explicar lo poco que saben. “No puedo decir nada malo de él. Lo conozco desde niño. Lo vi crecer. Sé que es una persona que fue educada con principios morales. Saludaba a todos. Una vez, cuando tuve que velar a un familiar, él vino a darme el pésame. Esas son cosas que uno aprecia de la gente”, recuerda otra de las vecinas en la colonia. Ella tampoco sospechó nada. Entre las sombras “Hay cosas que no nos compete a nosotros, los amigos y vecinos de la familia. Sólo él sabe qué es lo que andaba haciendo”, dice “Sonia”, una amiga de la familia. “Al parecer ya llevaba un buen rato metido ahí porque hasta chele se estaba poniendo por no recibir el sol. Dicen que las armas no estaban dentro de la casa sino que las había dejado en la cuneta por donde escapó. Seguro que quien le puso el dedo fue alguien de aquí mismo porque la policía entró directo y ya sabía que había escapado por la cuneta”, comenta otro de los parientes. Es viernes 6 de julio. Familia y vecinos esperan en la calle del pasaje Santa Matilde de San Ramón la llegada de la mamá, la hermana y la compañera de vida de Mario. Las mujeres fueron puestas en libertad a las 6:00 de la tarde. BRES y BPJ por Brigada Limón y MERS Los miembros de la Brigada Revolucionaria de Estudiantes Salvadoreños (BRES) y de la Fuerza de Acción Universitaria (FAU), insisten, tal como lo hicieron hace un año, en Mario Belloso, un año después de los disturbios frente a la Universidad de El Salvador, es un nombre que tal y como dijeron hace un año, no tiene nada que ver con ellos. Al igual que los vecinos y familiares de Belloso en la colonia Santa Matilde, los miembros de estas dos organizaciones estudiantiles aseguran ni haber tenido contacto ni haber sabido de su paradero -ni de sus actividades- ni antes ni después del 5 de julio de 2006. “No tenemos todavía un pronunciamiento oficial, pero nos parece sospechoso que se monte el show de la captura a dos días de los disturbios allá afuera”, dijo a El Faro un miembro de la BRES el martes 3 de julio. Hace un año, miembros de esta organización aseguraron que ellos no participaron en la marcha “organizada” por el Movimientos de Estudiantes Revolucionarios de Secundaria (MERS). Hoy, mantienen su postura y se amparan en las pruebas que la policía dijo encontrar en la casa de la familia de Belloso para responder que: “él tenía una relación directo con la gente del MERS, no con nosotros. Si se da cuenta, en la casa tenía pañoletas que a lo mejor guardó luego de la marcha”, dice uno de los jóvenes reunidos en el local de la organización, ubicado frente al edificio de idiomas y filosofía, dentro del campus universitario. Debajo de este local se encuentran las oficinas del FAU. Esta organización nació hace “ocho ó 10 meses”, según cuenta un de sus líderes, quien pide ser nombrado con un seudónimo para efectos de su seguridad. La FAU, según comenta, es una organización apéndice de un movimiento social llamado Bloque Popular Juvenil (BPJ). Hasta el domingo 1 de julio de 2007, el BPJ era una de las principales acusadas –junto a la Brigada Limón, según Figueroa y Ávila- de haber organizado la marcha del cinco de julio. Hace un año, luego de los disturbios, las autoridades aseguraban que Belloso dirigía a estas organizaciones y junto a ellas planificó la muerte de los policías. Hace un año también, los líderes del BPJ negaban la vinculación. Pero hace un año, sin embargo, hablaban desde la “clandestinidad” brindada por pañoletas y gorras. Hoy, uno de sus miembros lo hace dando la cara y dentro de la Universidad de El Salvador. “Han cambiado las cosas y acá tenemos más autonomía. Hemos ingresado a la Universidad para reclamar por los derechos del estudiante y para educar a los compañeros sobre una verdadera lucha. Afuera es diferente”, dice este joven, quien también señala que el BPJ todavía no tiene un pronunciamiento oficial sobre la captura de Belloso. Al igual que la BRES, la FAU señala que Mario Belloso sólo era un “compa” conocido en las marchas y protestas. “Pero eso no significa que tuviéramos alguna vinculación con él. En las marchas uno se encuentra con gente y de ahí los vas reconociendo. Nosotros participamos en la marcha del 5 de julio, sí, pero nuestro acompañamiento a la gente del MERS terminó a las 10 de la mañana. Después de eso se da la balacera. Nosotros ya estábamos dentro de la Universidad. No sabemos por que él hizo lo que hizo”, comenta. La policía asegura que en la computadora portátil que encontraron en la casa de la familia Belloso encontraron imágenes en donde Mario adoctrina a miembros del MERS sobre la lucha revolucionaria en las calles. También, dice el director de la policía y el ministro de seguridad, en la laptop había fotografías en donde el alcalde de Mejicanos, Roger Blandino Nerio y la diputada del PARLACEN, Nidia Díaz, departían con miembros de la Brigada Limón. Este grupo, se presume, nació como un comando de pinta y pega para la campaña presidencial de la fórmula del FMLN (Facundo Guardado y Nidia Díaz) en 1999. La tesis que manejó la policía hace un año, en la cual se aseguraba que el BRES y el BPJ eran dirigidos por Belloso, cambió.
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