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NOTICIAS Un año después, Belloso vuelve a escapar de la PolicíaA cuatro días de cumplirse el primer aniversario de los disturbios del 5 de julio frente a la Universidad de El Salvador, el presunto responsable de la muerte de dos policías usando un fusil M-16 reapareció supuestamente en la casa donde vive su hermana y su ex esposa. La aparentemente cercana captura de Mario Belloso, uno de los más buscados por la PNC, hizo montar un fuerte operativo el pasado domingo en la zona de Mejicanos. Pero Belloso no fue capturado. Se escabulló, según la Policía, por unas alcantarillas. Daniel Valencia y Edith Portillo / Fotos: Lester Hernández
José Mario Belloso logró huir por segunda vez en un año, según la policía, arrastrándose por un drenaje secundario de la colonia Santa Matilde, San Ramón. No llevaba camisa ni zapatos. El pelo lo llevaba largo, desaliñado y la barba la tenía pronunciada. En el escape dejó un fúsil recortado y a los agentes del Grupo de Reacción Policial que no lograron darle alcance. “La única manera en que pudo haber salido es gateando. Como que fuera lagartija, pues. (Ahí) no puede pararse ni hincarse. Los policías, cuando iban detrás de él, lo lograron detectar como a un kilómetro de aquí. (Lo perseguían) como si fuera Pacman. Si metimos medio GRP detrás de él. Y un baboso gordo del GRP se quedó trabado ahí”, relata el director de la Policía Nacional Civil, Rodrigo Ávila, cuatro horas después de la persecución inicial. Belloso escapó de la policía entre 30 segundos y un minuto después de que los agentes allanaran la casa de habitación de su hermana, Susana, y de su ex esposa, Silvia Varillas. El hombre más buscado y por quien hay una recompensa de 10 mil dólares se presume estuvo visitando esta casa desde diciembre pasado. Desde la semana pasada, según Ávila y el jefe de las Fuerzas Especiales de la PNC, Omar García Funes, Belloso se alojó en uno de los cuartos de la vivienda. En el último cuarto de la misma (el que conecta con el patio) un túnel de unos 60 centímetros de ancho por 50 de alto (aproximadamente) conectaba la habitación con el drenaje secundario que presuntamente utilizó para huir de la policía, antes de que esta allanara el lugar. “No sabíamos del túnel. Si no hubiese estado ese túnel esta persona ya estaría capturada”, dice Omar García Funes, subdirector de Fuerzas Especiales de la PNC. Según Ávila, Belloso ya conocía el sistema de alcantarillado. “Fue divisado por última vez en la bóveda que está debajo del bulevar universitario en el costado Norponiente de la UES (Universidad de El Salvador). Unos testigos dieron aviso a la policía y los policías que le perseguían por las alcantarillas lograron verlo a cierta distancia”, comenta. “Desde las cuatro de la tarde ha venido caminando. Como a las 7:30 de la noche ha salido del túnel que conecta a la quebrada de la Universidad Nacional. Posiblemente quería meterse”, dijo García Funes, antes de coordinar la búsqueda del fugitivo en la zona del bulevar universitario. Eran las 8:00 de la noche. Al cierre de esta nota, Belloso aún no era capturado. Hace un año, el 5 de julio, las fotografías y videos de distintos medios de comunicación se convirtieron en la principal evidencia contra Belloso. Las imágenes lo mostraban, con una pañoleta roja sobre su rostro, disparando el fusil – que nunca fue encontrado – en dirección a los policías, en los violentos disturbios que se produjeron en el marco de una manifestación impulsada por el Movimiento de Estudiantes Revolucionarios de Secundaria (MERS), para exigir el cobro de solo medio pasaje del transporte público a los estudiantes de este nivel. Momentos antes de la muerte de los dos policías, las cámaras habían captado a Belloso, con la misma vestimenta, la misma gorra y la misma pañoleta roja que cargaba el tirador, pero no cubriendo su rostro, sino alrededor del cuello. Tras disparar contra los agentes, Belloso corrió al interior de la Universidad de El Salvador. La Policía no entró al recinto universitario. Desde entonces su paradero era desconocido y se convirtió en uno de los fugitivos “más buscados” por la PNC. Luis Herrador Funes, el hombre que se posicionó detrás de él mientras disparaba, fue en cambio capturado la noche del mismo 5 de julio de 2006. El mes pasado fue condenado a 23 años de prisión por los delitos de complicidad, homicidio agravado y homicidio en grado de tentativa.
Tras la pista de Belloso El dispositivo policial de la tarde del pasado domingo se lanzó luego de que un “informante” alertó a la Policía Nacional Civil (PNC). Entre las 3:30 y 4:00 p.m., este llamó para informar que Mario Belloso estaba en una casa de la Colonia San Ramón, en el populoso municipio de Mejicanos. Estaba supuestamente en la casa de su ex compañera de vida y de su hermana, justo frente a la vivienda de los padres de Belloso. Esa es al menos la versión que el subdirector de Fuerzas Especiales de la PNC, Omar García Funes, daba al final de la tarde del domingo sobre el origen del operativo. El director de la corporación policial, Rodrigo Ávila, lo desmentía por la noche. La Policía, dijo Ávila a El Faro, no había iniciado la búsqueda el mismo domingo, sino que estaba en realidad tras la pista de Belloso desde la última semana y esta se había intensificado en las últimas 48 horas, pero gracias a información de inteligencia y a la denuncia ciudadana. Sabiendo de la ubicación del fugitivo, un contingente del Grupo de Reacción Policial (GRP) de la PNC llegó al lugar cerca de las 4:00 p.m. del 1 de julio y fue recibido por una joven con un niño en brazos. Era la hermana de Belloso, quien por cerca de 30 segundos retuvo a los policías antes de que estos ingresaran a la casa, donde vive junto a su esposo, la ex esposa de Belloso y sus dos hijos. El hallazgo al entrar: una escopeta, un fusil con silenciador, un arma hechiza, un corvo corto, pañoletas del MERS, camisetas de fútbol con el logo de la alcaldía de Mejicanos (donde Belloso había sido concejal), cuatro máscaras, dos pares de botas, una tienda de campaña, un saco de dormir, cartuchos de explosivos y una computadora portátil en la que había información sobre los hechos del 5 de julio y sobre la brigada Limón, a la que se supone dirigía Belloso y de la cual también se encontró un rótulo. Al ir hacia la parte de atrás de la vivienda, el otro hallazgo importante para la PNC: un túnel que conecta a un sistema de alcantarillas secundario y dentro del túnel otro fusil. Por ahí, según la Policía, escapó un Belloso con aspecto barbudo, en pantalones, sin camisa y descalzo al ser sorprendido por el operativo. Según Ávila, el primer grupo del GRP alcanzó a verlo mientras huía, pero cuando llegaron a un punto en el que había muchas bifurcaciones, no supieron por cuál habría seguido Belloso y lo perdieron. Cuatro horas más tarde, el operativo se había extendido a la colonia Universitaria Norte, donde se encuentra la quebrada en la que desemboca el sistema de alcantarillas. “Algunas de esas tuberías van a dar al sector Norponiente de la Universidad El Salvador”, decía también a los medios Ávila, que hace un año frenó la entrada de la Policía al recinto, luego de que Belloso se refugiara en el campus, para no violar la autonomía universitaria y evitar que se generara un enfrentamiento más fuerte con los otros manifestantes que también habían corrido a resguardarse en el lugar. Para las 8:20 p.m. del domingo 1, dos grupos de cinco elementos del GRP, apoyados por otro grupo de 11 miembros de las fuerzas especiales de la Fuerza Armada, se disponían a bajar a la quebrada y revisar cada una de las casas que se encuentran en ella. “Esto se puede llevar toda la noche”, decía a esa hora García Funes.
Madre, hermana y ex esposa detenidas A la misma hora en que policías y soldados bajaban a la quebrada, Rodrigo Ávila permanecía en la colonia San Ramón, donde en la vivienda de los padres de Belloso estaba detenido su padre y su hermano. Enfrente, en la otra vivienda, mantenían detenidas a su madre, Magdalena del Rosario Castillo, su hermana y su ex esposa, por haber “obstruido el operativo” en la tarde, cuando llegó el primer grupo del GRP. Más tarde, Ávila informaba que la familia de Belloso podría ser capturada por tenencia ilegal de armas. La versión de lo que ocurrió esa tarde es distinta en la voz de una de las primas del fugitivo, que no quiso ser identificada. Según ella, sus familiares no obstruyeron el trabajo de la policía, sino que fueron los agentes quienes llegaron a sacar a la hermana de Belloso violentamente y la empezaron a golpear. Susana, según su prima, cargaba a su hija de un año en brazos y ambas cayeron al suelo. Al darse cuenta de que los policías la golpeaban, su madre, que vive en la casa de enfrente, salió y recibió también golpes, al igual que el hijo menor (11 años) de Belloso, relató a El Faro la joven. “Sí es cierto que atrás de la casa hay conexión para la quebrada, pero él (Belloso) nunca ha estado aquí, no hemos tenido ningún contacto con él”, dijo también la prima, agregando que las armas que la Policía encontró en realidad no estaban allí, sino que el mismo GRP las había metido en unas cajas que llevaban al llegar por la tarde. Ávila asegura que las afirmaciones de la prima de Belloso son falsas. “¡Mire, eso hay que tomarlo dónde viene, o sea!”, dijo. Al cierre de esta nota, a la medianoche del domingo, el operativo continuaba en un perímetro de 4 kilómetros, con participación de entre 60 y 70 elementos de fuerzas especiales de la policía y Fuerza Armada. “Esperamos que sea hoy en la noche pero si no es hoy en la noche tarde o temprano le capturaremos. Esperamos que pague ante la justicia los delitos que ha cometido, pero otra cosa que inexorablemente no podrá eludir este sujeto es el castigo que Dios le tendrá”, dijo Ávila. Lea además:
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