NOTICIAS
ELECCIONES 2009
MIGRACIÓN
INTERNACIONALES
OPINIÓN
PODCAST
REPORTE ESTRATÉGICO
EL ÁGORA
PLÁTICAS
CARTAS
ESPECIALES
EDICIÓN ANTERIOR
ARCHIVO
SUSCRIBIRSE
RSS EL FARO


Tecnología
Libros
Revistas
Computadoras
Salud


 

NOTICIAS

Exportar salvadoreños, un negocio de dos millones de dólares diarios

Los cálculos más conservadores retratan uno de los negocios más rentables en El Salvador, de más de 700 millones de dólares anuales recolectados de seis mil en seis mil, que no paga impuestos ni está sujeto a regulaciones oficiales. A falta de dinero, muchos emigrantes pagan con escrituras de terrenos, caballos o inmuebles.

Sergio Arauz
cartas@elfaro.net
Publicada el 02 de julio de 2007 - El Faro

Enviar Imprimir  

El 9 de junio Luis A. se reunió con un guía en la Terminal de Occidente y abordó un autobús en el que cruzó la frontera con Guatemala. Su familia, que no contaba con dinero, había cedido a un coyote, a través de escritura pública, la propiedad de un terreno valuado en seis mil dólares. 

Luis tiene 14 años y nunca llegó a Los Ángeles. Pasando Tecún Umán, en la frontera con México, su guía lo metió en un furgón. “Iba como con 200 personas en un furgón, no se podía respirar, algunas mujeres se desmayaron y mi guía iba como drogado”.

Luis cuenta cómo se regresó desde la cama de un cuarto de un pequeño local al interior de la frontera y dice que no va a intentarlo de nuevo, aunque su familia haya perdido el terreno. Ahora está en un centro de atención a migrantes en La Hachadura, junto con otras personas que tuvieron experiencias similares y nunca llegaron a Estados Unidos, pero con billetes o propiedades pagaron, como cientos de salvadoreños lo hacen cada día, un largo viaje rumbo al norte.

El ex embajador de Estados Unidos en El Salvador, Douglas Barclay, aseguró hace algunas semanas al periódico The Post Standard, de Nueva York, que según sus cálculos 740 salvadoreños salen diariamente hacia Estados Unidos de manera ilegal. “Pensábamos que unas 740 personas migraban cada día desde El Salvador a Estados Unidos. De esos, unos 40 son detenidos en la frontera de Texas y mandados de regreso, pero no sabemos dónde están los demás”.

Sus datos son similares a los de la cancillería y de organizaciones especializadas en migración. El 17 de abril, el canciller Francisco Laínez afirmó que “lo menos 700 salvadoreños” buscan diariamente cruzar la frontera de Estados Unidos.

Jesús Aguilar, director del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN, por sus siglas en inglés), una organización no gubernamental dedicada a la asistencia a migrantes, dice que cuando Barclay aún era embajador en El Salvador, a finales de 2007, ellos también calculaban una emigración ilegal de entre 700 y 750 salvadoreños diariamente, pero que debido al incremento en los controles migratorios la cifra puede haber bajado este año a 500. De ellos, al menos el 65 por ciento emigra con la ayuda de un coyote, pagando entre seis mil y siete mil dólares por persona, dependiendo del coyote y de las condiciones del viaje.

Tomando las cifras más conservadoras, de 500 personas emigrando diariamente, el 65 por ciento de ellas contratando a un coyote por seis mil dólares, el negocio de la migración capta un millón 950 mil dólares diarios. En un año, la cifra asciende a 711 millones 750 mil dólares, cerca del 20 por ciento del presupuesto general del país. Estas transacciones, no registradas en las arcas del Estado, no pagan impuestos ni están reguladas.

Narciso Ramírez, alias “Chicho”, alcalde de San Francisco Menéndez, es probablemente el coyote más famoso de El Salvador.  Pasó dos años en prisión por tráfico de personas y confiesa haber “ayudado” a gran parte de la población salvadoreña a llegar a Estados Unidos. Una investigación de la Revista Enfoques detalla algunas de sus propiedades, que ilustran los beneficios del negocio: “Tiene un palacete de dos plantas con piscina, es dueño de un restaurante, de una empresa de terracería, de 30 manzanas de tierra más otros terrenos cuya extensión dice no saber estimar ‘porque están pedaceados’, 150 reses, 12 caballos, un rancho en la playa Costa Azul, una bodega en la que antes empacaba embutidos, recibe el 50% de las ganancias de una ferretería, arrienda locales y es empresario del transporte colectivo de pasajeros”.

Según Jesús Aguilar, el director de CARECEN, entre las garantías de pago que dejan los emigrantes se encuentran “caballos, terrenos, inmuebles”. Todo debidamente escriturado antes de que el emigrante inicie el viaje. Normalmente, aclara, los coyotes no persiguen estas propiedades.  Son sólo una garantía del pago del viaje.

No hay estimados del número de coyotes que operan en el país, pero según las estadísticas del juzgado de San Francisco Menéndez, en el que el hoy alcalde fue procesado y posteriormente liberado, diariamente se realizan cinco audiencias, de las cuales tres son por tráfico ilegal de personas.

El bus de la migración

Todos van callados. Comienzan el viaje en la Terminal de Occidente y, si todo sale bien, serán compañeros de ruta por varias semanas. Pero hoy es apenas su primer día. Van distribuidos en al menos dos grupos distintos, pero están casi uniformados: jeans, camiseta, mochila compacta y zapatos tenis.

Una mujer y dos hombres, sentados en la parte trasera del autobús, revisan una pequeña bolsa con los papeles de otras personas. Sobre ellos cae la mirada frecuente de varios pasajeros, nerviosos aún.

Casi una hora y media después, a menos de 30 kilómetros de la frontera La Hachadura, un retén cambia la cara de los viajeros. El motorista y el cobrador anuncian que hay que sacar el DUI o pasaporte para enseñarlo a las autoridades de migración.

El encargado de migración recoge cerca de 20 DUI al azar. “Vos dónde vas… a qué vas… decime si vas con alguien y a qué vas…” el interrogatorio pone nerviosos a los viajeros. Dos de ellos terminan descendiendo del autobús.

En Cara Sucia, antes de llegar al retén, el cobrador ya había bajado a un pasajero por no llevar documentos. “Es una multa de 120 dólares y siempre paran”, dice el salvadoreño, que asegura estar acostumbrado a los interrogatorios y los retenes.  La empresa no permite viajar a nadie que no tenga documento de identidad. Ya los han multado.  

“En Guatemala no se ahueven, más seguridad”, dice uno de los hombres que, al parecer, guía un grupo de migrantes. Ninguno de los viajeros fue detenido en el retén. “No los puedo parar por mentir por el motivo de viaje, hay libre tránsito hacia Guatemala”, explica el agente de migración que hace las entrevistas. Sólo pueden detener a los adultos que llevan menores de edad sin la documentación que autorice su salida.

“Así te pusiste, ¿va?”, dice un moreno que no pasa de los 30 años a su compañero de silla. Su equipaje es más ligero que los del resto. Dos modestas mochilas, sin teléfono ni abrigos.

En una entrevista publicada por la revista Raíces, un coyote explica las instrucciones para emprender el viaje. “Yo entraba la gente en camionetas, generalmente las traía desde El Salvador en trocas o le pagaba a propietarios de buses o camiones para que los atravesara hasta México. Sólo podían llevar un maletín pequeño con dos mudas, ropa oscura y las cosas personales, pero todo esto lo tenían que dejar antes de cruzar el río”.

Dramas, ilusiones y cuentas

Para muchos, el viaje representa toda una vida de ahorros para poder llegar al país más desarrollado del mundo, en el que, con un trabajo informal y mal pagado para los estándares estadounidenses, podrán obtener automáticamente una calidad de vida similar a la de los chilenos, y un salario seis veces por arriba del promedio salvadoreño.

Otros viajan por distintas razones. Mario, un conductor de casi 50 años, envió hace poco a su hijo de 18 años a Estados Unidos. Por seguridad, pide no revelar su verdadero nombre. Vive desde hace muchos años en un barrio de San Salvador que en la última década ha sido proclamado territorio de una pandilla. “El jefe de la clica lo mandó a llamar para decirle que tenía que meterse a las maras, pero él les dijo que no podía porque es cristiano. Lo dejaron en paz un tiempo, pero después se metió a trabajar.  Cada vez que le pagaban los cipotes le exigían una parte, y después lo volvieron a amenazar con que se metiera a la mara o pagara las consecuencias, y entonces decidimos que mejor se fuera antes de que me lo mataran”.  

Mario pagó siete mil dólares para que su hijo se fuera. Lo esperaban una tía y varios primos, que viven allá legalmente. El viaje duró un mes. “Nos habló la semana pasada para decirnos que ya había llegado, y sentimos un gran alivio”, dice.

Las historias de los migrantes, los motivos o su destino final se reducen a números para los que manejan uno de los negocios más lucrativos del país. El grupo de coyotes que metió a Luis en un furgón obtuvo, sólo por ese “envío”, al menos un millón doscientos mil dólares. Y mientras más controles establezcan las autoridades estadounidenses, más caro será el precio del viaje, porque aunque el negocio no esté regulado por autoridad alguna, está sujeto, como toda economía informal, a las mismas condiciones del mercado en el que se desarrolla. En el negocio de llevar emigrantes, la demanda supera a la oferta.

Enviar Imprimir  
 
 
Google

 
 
  + NOTICIAS
El Faro
Lea también:
  Un año después, Belloso vuelve a escapar de la Policía
Sergio Arauz
Daniel Valencia
Daniel Valencia y Rodrigo Baires Quezada
Alexis Henríquez
Rodrigo Baires Quezada y Daniel Valencia
Lea también:
  Entrevista con Beatrice de Carrillo, procuradora saliente para la Defensa de los Derechos Humanos
“A mí me salen sobrando las simpatías que me tengan los partidos políticos”
Daniel Valencia
Rodrigo Baires Quezada
Edith Portillo
Entrevista a Ástor Escalante, viceministro de Seguridad Pública y Justicia
“Con menos recursos se puede dar una respuesta del sistema penal mucho más efectiva”
Alexis Henríquez

Plática con Christian Poveda, fotoperiodista y videodocumentalista

 
 
 
Escribir carta
Leer cartas enviadas
 

 

                                                     Consulte el buscador de Google y encuentre las notas publicadas en El Faro
 

EL FARO.NET (Apartado Postal 884 , San Salvador, El Salvador)
Dirección: Bulevar del Hipódromo, Edificio 237, Cuarta Planta,
Zona Rosa, Colonia San Benito, San Salvador, El Salvador.C.A.
Teléfono:(503) 22 45 64 69, Teléfono-Fax:(503) 22 98 04 80
Todos los Derechos Reservados. - Copyright©1998 - 2006
Fundado el 25 de Abril de 1998