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Empresarios buscan entrada a China

Las gremiales de empresarios del país creen que el gobierno debe empezar a pensar en establecer relaciones comerciales con una China que se encamina a ser una potencia mundial y que tiene un mercado de consumo “muy apetecible”. Pero están concientes de que no es una posibilidad inmediata, debido a la política exterior del país. La oferta salvadoreña para el mercado chino tampoco es muy clara.

Edith Portillo
cartas@elfaro.net
Publicada el 25 de junio de 2007 - El Faro

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La decisión de Costa Rica de establecer relaciones diplomáticas con China continental ha intensificado el debate en la región sobre cómo replantear las relaciones diplomáticas y comerciales ante la realidad de una China cuyo crecimiento económico la ha convertido en pocos años en una potencia mundial.

El Salvador, como el resto de los países centroamericanos (con excepción, ahora, de Costa Rica), mantiene relaciones diplomáticas y comerciales con Taiwán, a la que los chinos consideran una provincia rebelde.  Taiwán es un fuerte “aliado” centroamericano con presencia en instituciones regionales como el Parlamento Centroamericano y el Banco Centroamericano de Integración Económica.

Pero frente al ascenso económico de China Continental, que crece a un ritmo anual de más del 8%, la discusión sobre cómo manejarse ante las dos naciones es un tema que inquieta a los empresarios salvadoreños. La posibilidad de abrir relaciones a través de una oficina comercial en China, consideran tres importantes gremiales de empresarios e industriales – ASI, ANEP y Cámara de Comercio-, debería ser al menos un punto a evaluar por el gobierno.

“Es una potencia emergente en el continente asiático y de alguna manera el interés de poder entrar en un mercado como el de China siempre es atractivo para los industriales y, sin lugar a dudas, la decisión de Costa Rica ha despertado las conversaciones sobre este tema entre diferentes sectores”, dijo hace dos semanas el director ejecutivo de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), Jorge Arriaza, en una entrevista televisiva.

Dentro de la estrategia frente a estos países, dijo luego, “tienen que ir obviamente posibilidades de oficinas comerciales”.

Luis Membreño, economista y empresario, es uno de los salvadoreños que viajan regularmente a China por negocios. Allá produce bolsos, mochilas y maletas, que luego distribuye y vende en El Salvador y otros países de la región, incluyendo México. A diferencia de los industriales, que quieren vender sus productos allá, él y otros empresarios traen de allá su mercancía.  Más adelante, dice, podría valorar vender sus productos a los chinos.

“China es un país demasiado importante en el mundo como para que estemos desvinculados nosotros de ellos en este momento. Es un mercado de producción enorme y de consumo potencialmente enorme también. Si uno logra que el 1% de la población consuma cualquier cosa de lo que uno produzca… ¡si es que es más del doble del mercado salvadoreño!”, dice.

Para él, la visión de una posible oficina comercial en China también es positiva. Esto, estima, permitiría que trámites como la obtención de la visa para viajar a ese país por negocios, por ejemplo, sean más ágiles y no se tenga que viajar a otros países que sí tienen relaciones comerciales con China para poder obtenerla.

Frente a la opinión de los empresarios, el gobierno, un tradicional “aliado” de Taiwán, de quien ha recibido una fuerte cooperación, requiere hacer consideraciones diplomáticas de Estado antes de dar un paso con China. El gobierno estima que no hay necesidad real de formalizar dichas relaciones. “De hecho no es necesario oficializar relaciones con ningún país para poder comerciar con él. Tenemos comercio con países como Tailandia, Cuba o China, con quienes no tenemos relaciones diplomáticas”, dice la ministra de Economía, Yolanda Mayora de Gavidia.

Abrir oficinas comerciales, dice, no sólo tiene que ser iniciativa del gobierno: “las relaciones comerciales con China son una realidad en nuestro país, muchas materias primas y productos terminados son importados de China (…) la apertura de oficinas comerciales por parte de los sectores privados no está condicionada y  nos parece que podría ser un paso inteligente  por parte de los empresarios”.

Sin relaciones comerciales estatales de por medio, la Cámara de Comercio ha iniciado su propia avanzada. El presidente de la gremial, Jorge Daboub, dice que entre el año pasado y este la Cámara ha organizado dos giras comerciales hacia China, con participación de unos 60 empresarios salvadoreños, para explorar ese mercado. “Pese al tema diplomático, los empresarios con o sin el gobierno hacemos negocios”, dice Daboub, aunque comparte con la ASI la aspiración de que esas relaciones puedan acercarse a través de una oficina comercial.

Comercio sí, pero sin romper con el aliado

El 7 de junio, en el marco de la decisión tomada por Costa Rica, que rompió sus relaciones con Taiwán tras abrirlas con China, el presidente Saca se refirió a las políticas exteriores de su gobierno con respecto a las llamadas dos Chinas: “Tengo la apertura para abrir relaciones con China comunista, media vez no nos condicione nuestras relaciones con Taiwán”. 

Pero mientras China siga reclamando soberanía sobre la isla, y el gobierno de Taiwán no declare oficialmente el fin de sus aspiraciones de gobernar todo el territorio chino, es imposible sostener relaciones diplomáticas con los dos gobiernos. A pesar de ello, países como Estados Unidos sostienen relaciones diplomáticas plenas con China y relaciones comerciales con Taiwán, mientras otros, como Panamá, oficialmente reconocen a Taiwán pero mantienen una relación comercial con China comunista.

“China se ha convertido en una de las grandes potencias económicas. Esa capacidad de consumo que están teniendo nos hace verlo (…) son un mercado sumamente apetecible para cualquier empresario. Una oficina comercial sería lo ideal, que orientara a los empresarios salvadoreños cómo llegar y explotar todas las capacidades en dicho país”, considera el director ejecutivo de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), Raúl Melara. Pero advierte que “es bastante difícil porque cada empresario tiene intereses distintos, y para que esto funcione casi siempre está acompañado de una oficina diplomática que combine y facilite el conocimiento entre ambos países. Sería positivo, pero la factibilidad real es la que yo no veo tan cercana por el hecho de que no tenemos relaciones diplomáticas con China”.

El canciller Francisco Laínez, que no quiso brindar declaraciones a este medio, ha opinado en ocasiones anteriores que es necesario hacer una diferencia entre las relaciones comerciales de los gobiernos y las de sectores empresariales que ya comercian con China. “Un incremento en las relaciones comerciales con China no menoscaba en ningún momento nuestras relaciones con Taiwán, que es un aliado y amigo desde hace muchos años. Los países que desean una apertura con nosotros no deben condicionar nuestras relaciones existentes ni nuestras decisiones soberanas”, opinó el año pasado, en una entrevista con La Prensa Gráfica.

Es un tema que “va desde las relaciones de apoyo, de aliados entre El Salvador y Taiwán en un momento complicado en el pasado en el que uno no puede dejar de ser leal a quien fue leal con el país. Ahora, también hay un tema de practicidad de que China probablemente será la tercera potencia del mundo, versus Taiwán, que tiene un tamaño y una influencia muy limitada en el mundo”, valora al respecto Membreño.

Otro aspecto que Laínez señalaba hace un año para evaluar las posibles relaciones comerciales es que “China continental es un mercado potencial enorme, por lo que debe de ser valorado en sus aspectos positivos. Sin embargo, los países latinoamericanos debemos considerar que es muy difícil ponerse a la par con las condiciones en las que ellos producen. Debemos ser realistas y reconocer que en China se trabajan más de ocho horas, en muchos casos los empleados duermen en su lugar de trabajo y ganan una fracción del salario mínimo de América Latina. El Salvador no desea ser competitivo en esos elementos”, añadió.

El director ejecutivo de ANEP también cree que las condiciones de China también deberían ser valoradas. “Los países no sólo deben ver el abaratamiento de los costos (…) ahí tenemos violaciones a los derechos humanos, esclavismo, trabajo infantil, hay varias cosas que los empresarios deben ver más allá que la baja de los costos”, dice.

¿Qué puede ofrecer El Salvador?

Las relaciones comerciales tanto con Taiwán como con China, a través de las operaciones directas realizadas por algunas empresas, reflejan una balanza deficitaria.

Según los datos del Ministerio de Economía, el año  pasado El Salvador exportó 6.4 millones de dólares hacia China y 6.0 millones hacia Taiwán. Las importaciones, en cambio, eran de 76.1 millones desde Taiwán y 265.4 millones desde China. Este último dato, sin embargo, es subestimado debido a la cantidad de productos chinos importados que llegan a El Salvador a través de otros países como Panamá, México y Estados Unidos.

Las exportaciones han sido principalmente de productos tradicionales, como el café y el azúcar. Hacia Taiwán, otros productos que se exportan desde El Salvador, según la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA), son desperdicios y desechos de aluminio, files de carne y pescado congelados, harina de pescado, atunes, camarones cultivados, cartón corrugado, papel y cartón de reciclaje, y discos de sistemas de lecturas por rayos láser. Luego de la firma del Tratado de Libre Comercio del país con Taiwán, en mayo pasado, El Salvador además tiene contemplada una cuota de azúcar de 60 mil toneladas de exportación en tres años, que sumada a la de otros TLC, como con México y Estados Unidos, prácticamente le permiten ingresos preferenciales a mercados por encima de la capacidad de producción nacional.

Para el caso costarricense, evalúan tanto los empresarios como la ministra de Economía, la balanza con China es más favorable porque el 17% de las exportaciones de Costa Rica son a China y el 96% de ese porcentaje corresponde a chips producidos por la Corporación Intel. Estos números, valora De Gavidia, pudieron “haber sido un elemento en la decisión tomada” por Costa Rica, que refleja una realidad “muy diferente a nuestro caso”, ya que El Salvador no es un país productor de materias primas.

Pero cómo El Salvador puede aprovechar el potencial del mercado de consumo chino y reducir el déficit comercial, pese a las expectativas de los empresarios, sigue siendo una pregunta abierta. “Cuando uno piensa en China, hasta el momento, todos hemos pensado en ir a comprar allá para poder vender en esta región, lo que da una ventaja competitiva bien importante en este sentido, pero a futuro hay que pensar qué es también lo que nosotros vamos a hacer en China, el negocio debe ser en las dos vías”, dice Membreño.

“La primera cosa importante es que tenemos que revisar nuestra oferta, nuestra base de producción de cara a eso, porque uno de los problemas que hemos tenido es que han ido creciendo, pero no hemos sido capaces de aprovecharlo”, valora también Arriaza.

Que Costa Rica haya dado el primer paso con China en la región, coinciden Daboub y Melara, lejos de convertirse en una desventaja permitirá al menos observar con el tiempo la experiencia de un país vecino y evaluar si el impacto económico de establecer estas relaciones es verdaderamente significativo. Pero aun con esto, la reciente firma del TLC con Taiwán, estima la ANEP, “ratifica cuál va a ser la posición que se va a seguir”.

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