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NOTICIAS NOTICIAS Red Solidaria supera con donaciones el dinero perdido con los préstamosLa coordinadora del área social del gobierno, Cecilia Gallardo, confirmó la semana pasada que tiene 94 millones de dólares producto de donaciones, provenientes de la cooperación europea. La cifra se conoció la misma semana en que en El Salvador se celebraba un foro sobre experiencias de programas similares en Latinoamérica, en el que se discutió sobre los alcances y sostenibilidad de los subsidios condicionados. Edith Portillo El programa Red Solidaria logró escapar a los efectos del impasse político en la Asamblea Legislativa. En vez de los 78 millones en préstamos, que no lograron aprobación en la Asamblea Legislativa, el programa contará con casi 100 millones provenientes de cooperación internacional. Cecilia Gallardo, coordinadora de Red Solidaria, anunció el jueves pasado que tiene 37 millones de euros de la Unión Europea, 25 de Luxemburgo, 8 de España, más otros 12 que se están gestionando también con este país, 5 millones de dólares que aún están por confirmarse con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y, luego de una evaluación, otra cantidad no definida por parte de la cooperación alemana. En total, esto equivaldría a más de 94 millones de dólares (70 millones de euros) ya asegurados, y al menos otros 21 millones de dólares todavía en gestión. “Cuando los préstamos estaban en peligro de perderse, yo tuve una invitación de los embajadores de todos los países de la Unión Europea, y ellos fueron muy claros y dijeron ‘si no se logra el préstamo, nosotros, como cooperantes, vamos a apoyar a programa’”, cuenta Gallardo. De los 78 millones no aprobados, 57 correspondían a un préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y los otros 21 eran con el Banco Mundial (BM), entidades que, según la funcionaria, seguirán dando asistencia técnica aun sin la aprobación del financiamiento. Los 78 millones serían utilizados para ejecutar el eje 2 de Red Solidaria, que implica la inversión en infraestructura y servicios básicos para los 100 municipios más pobres del país. Los otros dos ejes son de desarrollo productivo y transferencia condicionada de bonos de 10 a 20 dólares para familias con hijos en edad preescolar y hasta los 12 años. Este último, el principal del programa, corre con fondos del Presupuesto General de la Nación. “Los programas se caen no cuando no hay financiamiento, sino cuando no hay voluntad política de darles continuidad (…) Aquí el programa sigue caminando sin préstamos. Yo siento que nos ha ayudado a disciplinarnos en toda la inversión, a buscar recursos, lo estamos logrando. Ya se recuperó, ya se rescató”, agrega Gallardo. De todas las carteras de Estado que se vieron afectadas por la no aprobación de los créditos, esta es la única que ha recuperado ese dinero con un plan “B”. Las declaraciones de la funcionaria fueron dadas durante la celebración del foro taller sobre programas con transferencias monetarias condicionadas en América Latina, en el que participaron los principales países que ya tienen experiencias similares: Brasil, México, Colombia, Chile, Ecuador, Costa Rica y Paraguay, que también fue anfitrión del evento. El riesgo de la politización Los préstamos que se perdieron en la Asamblea Legislativa para el programa Red Solidaria fueron en ese momento objeto de diversas críticas de la oposición política. La principal, y por la que abiertamente algunos partidos decidieron no dar sus votos para los empréstitos, era el temor a su uso partidario de cara a las próximas elecciones del año 2009. El diputado Rodolfo Parker, del PDC, incluso propuso infructuosamente, como condición para dar sus votos, que se suspendiera la entrega de los bonos en el período previo a la elección, de modo que no se prestara al uso que temían los partidos de oposición. Las experiencias en los otros países latinoamericanos que han implementado este tipo de programas tampoco han estado exentas de estos cuestionamientos. “Nosotros tenemos serios problemas de infraestructura bancaria. Tenemos el Banco de Fomento, que llegará al 60% de las capitales departamentales, pero ya no llega a las comunidades. Entonces firmamos un convenio con el banco, ellos trasladan los recursos, son funcionarios del banco, con custodia policial y militar, y van hasta la comunidad, acompañados de un supervisor departamental, y se hace sobre una planilla que se elabora en la unidad central. No hay interferencia a nivel municipal, por ese riesgo de la politización”, explica Jorge Centurión, participante del foro y titular del programa TEKOPORA, en Paraguay, que junto con El Salvador es de los países con un tiempo corto en esta experiencia. Paraguay recién inicia la evaluación de un programa piloto de transferencias directas iniciado a finales de 2005. Actualmente, este país atiende con este programa a 35 mil familias, tantas menos más que en El Salvador, con subsidios de entre 5 y 35 dólares, condicionados a su uso en salud y educación. Brasil, país que ha mantenido por más de 10 años su programa Bolsa Familia, es de las naciones que a pesar de las transiciones de partido en el gobierno, ha continuado con las transferencias monetarias, pese a las críticas que se han hecho siempre al mismo concepto de la Bolsa. La clave, dice Maria Camila Mourao, titular de Bolsa Familia, ha sido que “hay una gran convergencia entre los partidos políticos, incluidos los de la oposición, de que Bolsa Familia es un buen programa. Además, cada Estado tiene autonomía para hacer sus propios programas de transferencias también, entonces un programa nacional, que atiende a toda la población, es bien recibido. Las discusiones son sobre otros valores que pueden agregarse a las transferencias, pero hay una convergencia de agenda en torno a la vulnerabilidad y al combate al hambre y la pobreza”. Sobre el uso partidario que se criticó en El Salvador, Cecilia Gallardo responde que el programa Red Solidaria no puede hacerse cargo de estas acciones, pero reconoce que sí ha habido cierta “manipulación política”. “El programa no es responsable de las afinidades partidistas, aquí cada vez que me dicen que llegó ARENA y usó el programa Red Solidaria, que si también lo hizo el Frente, si todos lo usan. Yo no lo comparto, porque sí es un poco manipular a la población, pero estamos en un país democrático y lo respeto; pero el programa no se hace responsable de los usos partidarios, sobre todo cuando estamos hablando de toda una gama de partidos. Yo lo que sí trato de decirles es que no lo hagan, pero igual lo hacen”, asegura. Los cuestionamientos que acompañaron al nacimiento de Red Solidaria, tildándolo de un programa asistencialista, también son conocidos en los países que participaron del foro. “Nosotros tuvimos un arranque de programa algo improvisado porque aprovechamos una coyuntura política, lastimosamente hay que decirlo de esa manera, para poder incorporar en el presupuesto este programa. Y como en Paraguay no somos una cultura de subsidio… es muy raro encontrar uno, a no ser aquellos ligados al problema de la agricultura, pero no hay otras experiencias en el país. Así que en el momento que uno empieza a plantear esto, la transferencia de dinero a las familias, esto tiene una connotación política muy fuerte”, cuenta Centurión. Las dudas sobre la sostenibilidad y los efectos a largo plazo La sostenibilidad de programas como estos y la permanencia de sus efectos es todavía un punto de discusión, reflexionó Rafael Pleitez, moderador en un espacio del foro y gerente de la sección social de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES). Para acercarse a una respuesta, agregó, tendrá que esperarse a que se conozcan los impactos del programa Oportunidades, de México, pionera en la implementación de este tipo de subsidios directos. En el caso paraguayo, dice Centurión, la sostenibilidad financiera ha sido garantizada desde un inicio, lanzando el programa con fondos propios: “Son recursos del tesoro, era una estrategia para primero demostrar a la cooperación internacional de que creemos en el modelo (económico del país). Ahora estamos recibiendo 18 millones del BID para complementar lo que estamos haciendo, pero la idea es no estar dependiendo de un préstamo. Entonces el convenio es que nos prestan y nosotros vamos gastando del préstamo y al mismo tiempo asumimos desde los recursos del tesoro. Llegando a 2010 asumimos nuevamente con recursos del tesoro, eso implica menos burocracia y menos intereses”. En Brasil, la experiencia es similar y, de hecho, asegura Mourao, no hay nada que haga pensar que el programa pueda ser interrumpido. La convergencia entre los partidos políticos de la que habla, dice, confiere estabilidad institucional para estos programas. Cecilia Gallardo, en un tono menos optimista que sus homólogos latinoamericanos, asegura que es la solidez técnica, a través de medición de indicadores de impacto, que puede ayudarse a garantizar la continuidad de Red Solidaria en el país. Sin embargo, dice, “es muy difícil saber la sostenibilidad, y más en países tan poco predecibles como El Salvador (…)Yo no sé qué político se atreverá a decir ‘ya no les voy a pasar las transferencias’, cuando ya está programado, ya está presupuestado. Pero como en El Salvador cualquier cosa puede pasar…” |
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