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Entrevista con Carlos Ponce, jefe criminólogo de la Policía

“El 60% de los extorsionistas no son pandilleros”

Para el experto en criminología más de la mitad de las 2 mil 145 extorsiones (cometidas hasta el 15 de diciembre de 2006) no fueron realizadas por los pandilleros. El analista revela durante esta entrevista por qué evolucionaron las pandillas y cómo cataloga ahora la Policía las razones de que se cometan homicidios en El Salvador.

Alexis Henríquez
cartas@elfaro.net
Publicada el 08 de enero - El Faro
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La autoridades señalan que los homicidios se han desplazado de San Martín a otros municipios, como Ilopango y Apopa.
Hay varias tesis. Cuando se es efectivo con una estrategia policial orientada a una jurisdicción en específico, sí se observa ese desplazamiento de los delitos violentos, más cuando hay pandillas. Generalmente, si se orientan los esfuerzos hacia una persona importante de esa pandilla, el resto sale huyendo o se quedan en una zona de confianza en donde, a medida el delincuente va prosperando, se va haciendo más grande la zona.

Eso se explicaba en el caso de las colonias IVU y DINA. En un momento se liberaron de pandilleros, luego vuelven las pandillas, más tarde vuelve a decirse liberadas.
Hay lugares en donde siempre persisten. Sin embargo, la tasa acumulada de incremento de homicidios ha bajado. Ya esa tendencia se logró estabilizar.

¿Cómo desde la oficina de criminología se plantean los planes contra la delincuencia?
Básicamente tiene tres funciones: una es un poco más a largo plazo, que es realizar estudios académicos con universidades internacionales o criminólogos del extranjero de reconocida trayectoria. Tenemos una red de criminólogos alrededor del mundo que trabaja con nosotros para realizar ese tipo de estudios. La otra función es hacer un análisis de cómo se va desarrollando la delincuencia y se hacen recomendaciones a la dirección general (de la Policía). También la investigación en casos activos, donde las circunstancias no son generalmente como se miran. Inclusive hay investigaciones en donde la red de criminólogos que tenemos han participado dando asesorías.

¿Cómo se trabaja por la reducción de los homicidios?
A partir del 2006 la estrategia es trabajar los homicidios cometidos por estructuras, lo que tiene su base criminológica. Al hablar de pandillas no hablamos de individuos, y la orientación de la investigación en delitos individuales no va a ser el mismo si le ponemos atención a la colectividad. Ahorita se trabaja en un nuevo enfoque en delitos cometidos por estructuras. Tiene sus ventajas a la hora de hablar de tiempo hombre invertido en una investigación. Es más fácil investigar un delito cometido por estructuras que investigar a uno por uno.

¿Existe un patrón que une a cada grupo o que los hace similares?
Eso va cambiando. La escena del delito es como un espejo que muestra la motivación detrás de la acción. Hay una serie de investigaciones que analizan la evidencia en la escena y la vinculan a diferentes motivaciones. En criminología se habla de motivaciones expresivas e instrumentales. Cuando le digo de agresiones expresivas, son todas aquellas donde el fin último es lastimar a su víctima, donde existe un componente emocional. Las agresiones instrumentales son aquellas donde el fin último no es lastimar, sino donde la acción en sí es un vehículo para alcanzar otro objetivo.

¿En El Salvador los homicidios son más expresivos o instrumentales?
Se ha visto un dominio instrumental sobre lo expresivo. No me gustaría hablar de porcentaje, porque eso va variando con el tiempo. Pero sí que predominan aquellos que tienen motivaciones instrumentales. Es una cosa que se ve a medida van evolucionando las pandillas, como las decapitaciones, cuando se matan los pandilleros en la calle. Los homicidios entre pandilleros se tipifican como homicidios expresivos. No buscan en sí otro fin. Lo que buscan es establecer su superioridad de barrio sobre otra persona.

¿Cuándo comenzaron a ver ese cambio?
Comenzamos a verlo a finales de 2005. Viene acompañado de otro síntoma que también son característicos de esta evolución. Es una evolución que se mira en estos grupos a medida se transforman en crimen organizado.

¿Qué caracterizan como crimen organizado?
Es un tema bien polémico. Hay un experto que en uno de sus estudios señala que pareciera ser que cada persona que escribe sobre crimen organizado tiene su propia definición. Inclusive esa polémica sobre qué es crimen organizado ha generado que diferentes académicos tomen de las definiciones de crimen organizado aquellos elementos que se repiten, y así armar una lista de características que debe de tener una organización para ser crimen organizado. La parte legal me imagino que debe de ser más duro.

El Gobierno cataloga a los homicidios, las extorsiones y los secuestros como crimen organizado en la ley que se creó en diciembre.
Como le digo, hay varios académicos que hablan sobre crimen organizado. Hay uno en específico, que tiene una teoría integral, que toma en cuenta diferentes trabajos que se han hecho de diferentes grupos alrededor del mundo. El modelo se basa en tres etapas.

¿Cuáles son y qué significa cada una?
Está la depredadora, la parasítica y la simbiótica. Dentro de esas tres etapas, usted ve que los miembros van madurando y su mentalidad va cambiando. Pasan de lo expresivo a lo instrumental. Al principio sus acciones buscaban un beneficio inmediato, como imponer mi superioridad de la pandilla. Pedir una cora ($ 0.25) era un beneficio inmediato. Pero eso ha cambiado. Se han vuelto una cuasicorporación. Buscan beneficios más grandes, como involucrarse en actividades que, aunque se van a tardar más en obtener un beneficio, va a ser mayor el beneficio.

¿Es el caso de las extorsiones?
Exacto. También se ve una maduración en cuanto a las edades de los miembros. Vemos gente mayor, como “El Chino tres colas” (Carlos Alberto Rivas Barahona), que está en sus 30 años de edad. Es ahí donde nosotros identificamos diferentes características o indicadores que nos sitúan a las pandillas en la etapa parasítica, de parásito de la sociedad.

¿Esto responde a la supervivencia o la maduración a través del tiempo?
Sin duda a una maduración. A medida un delincuente va cometiendo delitos y va relacionándose con diferentes grupos delictivos, va adquiriendo diferentes habilidades que le permiten desarrollarse. No hay que olvidarse de la relación que ellos puedan tener con delincuentes profesionales dentro del sistema penitenciario estadounidense. Ser un delincuente profesional en Estados Unidos no es lo mismo que en El Salvador.

¿Cuál es la diferencia?
La diferencia es que la policía de los Estados Unidos tiene más recursos que nosotros. Sobrevivir allá como delincuente requiere de una habilidad mayor.

Si es por maduración, entonces se rompe la tesis de que los pandilleros han evolucionado para sobrevivir a los planes represivos como el mano dura y supermano dura.
Eso lo vemos en todos lados. Esa evolución se ve en ciudades y estados que han tenido esa actividad, vemos que los pandilleros ya no se tatúan, se identifican de otra manera. La forma en que se reaccionó acá por el plan mano dura es la reacción normal a un problema emergente en pandillas.

¿Entre quienes cometen los asesinatos y las extorsiones existen similitudes?
Las personas que cometen estos dos tipos de delitos, en algunas ocasiones varían. Sin embargo hemos visto que el 60 por ciento de los extorsionistas no pertenecen a pandillas. La mayoría de los homicidios sí los cometen pandilleros.

¿Por qué en la zona norte de El Salvador se tienen menos homicidios, y no pasa así en el cinturón del país?
Hay una diversidad de teorías para explicar ese fenómeno, desde las características socioestructurales, y la residencia de los delincuentes.

¿Han estudiado el tema?
Es que varias cosas tienen que ver con el nivel de desarrollo. Nosotros nos enfocamos más en aquellas cosas que podemos controlar. Hablar de cosas socioestructurales se nos escapa un poco. Le toca a Gobernación.

¿Se lo recomiendan como Policía?
Ellos tienen su grupo. Nosotros vemos la parte del trabajo operativo y analizar la delincuencia en sí.

Se lo consulto porque para solucionar el problema de la violencia en Bogotá, según Antanas Mockus, el ex alcalde de la ciudad, utilizaron cuadrillas de seguridad ciudadana. Ese es un concepto de trabajo comunitario que también se observa en Chalatenango (al norte de El Salvador).
Ese concepto del que habla él es el de la organización social de la criminología. Pero es una de las teorías. Por lo general, ese tipo de gente viene a vender una consultoría y se enfoca en un solo componente. Pero puede ser que el problema tenga mucho más componentes. Puede ser que el tejido social de Chalatenango tenga un tejido diferente al de La Libertad, y puede estar eso amarrado a otras muchas cosas, como el desarrollo de la zona. Incluso hay estudios de criminología que han determinado que los lugares donde se tenga una carretera grande están asociados a una mayor tasa de homicidios. No es de casarse con una sola idea.

Entonces, ¿por qué se mueven los homicidios?
La densidad de incidencia de homicidios persiste en las mismas zonas. Es por el desplazamiento que tenemos de gente, como La Libertad, Sonsonate, la parte sur de Santa Ana, San Salvador.

Para elaborar ese análisis, ¿con qué datos de homicidios trabajan?
Son con las que se llevan entre la Policía, la Fiscalía y Medicina Legal, con el formulario único.

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