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El consumo y las remesas empujaron la economía en 2006El comercio obtuvo una tasa de crecimiento mayor que la reportada en los últimos 10 años. Mientras el debate sobre la confiabilidad de las cifras del crecimiento industrial está sobre la mesa, el crecimiento del sector comercial revela que la economía salvadoreña continúa dependiendo de las remesas para consumo. Los especialistas ven a esta economía como frágil y aseguran que el país no está invirtiendo en sectores que permitan tener una tasa de crecimiento constante. Sólo crece por consumir más. Alexis Henríquez Los centros comerciales están repletos. La gente se la pasa mirando por las vitrinas o entrando a comprar en los almacenes. No es sólo por la época navideña. Estos lugares pasaron así la mayor parte del año. Lo mismo ocurrió en los restaurantes. Los conciertos estuvieron a reventar durante 2006. Es precisamente el sector del comercio, el de los restaurantes y los hoteles el que experimentó en 2006 el más grande crecimiento en los últimos 10 años. Su aumento de 4.9 por ciento con respecto a lo que se generó el año pasado ($3.2 millones en 2005), convierte a este sector en el principal pilar de la economía salvadoreña al cierre del año. Los $3.4 millones que reporta el comercio en 2006 representan el 9.8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) este año. Significa para los 4.2 puntos de aumento en el PIB 2006 el uno por ciento, el más grande en los aportes al crecimiento económico este año según el Banco Central de Reserva (BCR). Aunque esos números también están en duda. “La cifra sobre el crecimiento esperado de la economía de 4.2% no es congruente con los resultados oficiales al mes de octubre, ni con las proyecciones realizadas por otros centros de estudios económicos, que lo estiman en 3.5%”, dice Ricardo Perdomo, economista y miembro de la Comisión Técnica para el análisis fiscal. Podría pensarse que la gente tuvo más poder adquisitivo este año. Pero los resultados son contradictorios a la percepción de las personas. El 14 por ciento de la población, según la encuesta al final del año realizada por el Instituto de Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la UCA, señala como principal problema la pobreza. Además, los salvadoreños consideran el desempleo y la economía entre los cinco primeros grandes problemas de El Salvador, sólo superados por la delincuencia. Es más, el 52.8 por ciento de las personas encuestadas consideró que la economía había empeorado en 2006. “Sin lugar a dudas, El Salvador no es una economía que se caracterice por la buena distribución del ingreso. Eso quiere decir que los frutos del crecimiento no se distribuyen de una forma equitativa. Puede que una parte de la población no está recibiendo los beneficios de ese incremento. De hecho, los indicadores sociales de El Salvador no son buenos, es una de las áreas en las que el país necesita mejorar”, explica el director ejecutivo de la calificadora de riesgos Fitch Ratings, el economista Mauricio Choussy. El índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas coloca a El Salvador en el puesto 101 de desarrollo humano en el mundo. Esto significa que la nación salvadoreña tiene un desarrollo humano medio. Roberto Rubio, economista y director de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), percibe que existe una economía deprimida en general dentro de El Salvador desde 1997. Pero dentro del territorio, un grupo más reducido y que compra en las grandes ciudades posee más poder adquisitivo, que le permite formar otra economía más dinámica y que está enfocada a consumir. Pero para él y Choussy, que se dependa del consumo para generar crecimiento económico puede ser desastroso. Más cuando ese consumo se sostiene de las remesas.
Más gasto por menos producción Pasar de un crecimiento de 2.8 en 2005 a uno de 4.2 es celebrado por el Órgano Ejecutivo. Eso siginificaría una producción de $17.6 millones. Su meta, y el techo que la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) estimó que se llegaría fue de 3.5 por ciento de crecimiento en el PIB. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de Naciones Unidas fue más benévola: señaló que El Salvador llegaría al 3.8 de crecimiento al final del 2006. La economía venía subiendo desde el año pasado. Eduardo Zablah, secretario técnico de la presidencia y el cerebro de las políticas económicas de la gestión Saca, le apostó a las políticas sectoriales para levantar a la economía. “Estamos de acuerdo en políticas sectoriales porque son importantes para la actividad económica. Es una política sensata. Nosotros hablamos hacia delante”, explica, sin querer criticar al gobierno anterior porque este tipo de estrategias fueron olvidadas. Rubio también ve como bueno el enfoque de apostarle a estas políticas sectoriales, aunque le atribuye que puede ser parte de ese crecimiento, no todo (ver entrevista). El crecimiento del PIB, durante la gestión del ex presidente Francisco Flores, fue mínimo. El menor crecimiento se registró en 2001, con un porcentaje de 1.7 de aumento respecto al año anterior. Se señala como responsables de esa caída a los terremotos de ese año. Pero en 2004, cuando las gestiones anuales fueron compartidas entre Saca y Flores, el crecimiento del PIB volvió a llegar a un punto bajo: el 1.8 por ciento de crecimiento. En los cinco años de la gestión Flores no creció más de 2.3 por ciento. Para los economistas, el crecimiento puede ser producto de un ciclo económico, pues desde 1997 no se crecía de esta manera. Fue en el 1997 cuando la economía aumentó también 4.2 por ciento. Aunque para Rubio, la mitad de ese aumento le pertenece a las remesas. “Estamos hablando de que ese crecimiento del 4.2 por ciento, más, mucho más del 50 por ciento está sostenido o ha sido gracias al incremento de las remesas”, explica. “La economía ha crecido por el lado del consumo gracias al dinero regalado de las remesas y al consumo nostálgico de los salvadoreños en el exterior. Este tipo de crecimiento no es sostenible en el tiempo, pues las remesas no son eternas, y no ha mejorado la situación económica de la mayoría de la población”, agrega Perdomo. El BCR reporta un aumento del 5.8 por ciento de remesas. Sería un consumo de $18.4 millones. Esto significa que se consume 4.28 por ciento más de lo que se produce internamente. Los créditos aumentaron este año para las empresas y personas en un 13.5 por ciento. Esto también pudo ser ocupado para consumo, ya sea para importar maquinaria o productos que en El Salvador no se producen. El Ministerio de Economía señala que el 17 por ciento de lo que se importa a El Salvador es para consumo. “Una economía que dependa mucho del consumo es vulnerable a cierto tipo de ‘shock’. La economía de consumo tiende a abrir la brecha de la cuenta corriente de la balanza de pagos y que el país necesite mayores necesidades de financiamientos para financiar la deuda corriente, que es un déficit que ha sido provocado por importación de bienes y de consumo”, explica el economista Mauricio Choussy. Señala que los países en los cuales el déficit se produce por las cuentas corrientes al tener mayor importación de bienes para consumo provoca que aumenten sus deudas. “El país está tomando financiamiento interno para financiar lo que consumimos a corto plazo y no lo invertimos. Cuando una persona pide prestado para consumir, su capacidad de pago se va a ver afectada a largo plazo”, advierte. Perdomo agrega: “Tenemos que sincerarnos y aceptar que tenemos una economía: con alto consumo de bienes importados, con bajos niveles de producción y productividad, con bajos niveles de inversión extranjera directa y con una alta dependencia de las remesas familiares”.
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