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Entrevista con Roberto Rubio, economista y director de FUNDE:

“Acá llevamos años siendo un supermercado”

Para Rubio, el comercio puede ser benéfico si se convierte en inversión y no en consumo. El principal problema que él encuentra en el crecimiento económico 2006 es que se continúa dependiendo de las remesas.

Alexis Henríquez
cartas@elfaro.net
Publicada el 25 de diciembre - El Faro

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¿Apostarle al consumo como fuente de aumento de la productividad económica provoca fragilidad en la economía?
. A nivel micro, si los servicios financieros están excesivamente volcados al consumo (llámese tarjeta de crédito, créditos a corto plazo enfocados al consumo), esto le quita energía a otras figuras financieras, como el financiamiento a largo plazo, a innovación, a desarrollo tecnológico. En una economía se tiene la posibilidad de consumir o invertir. Al no crear ese consumo de base productiva, presiona mucho la balanza comercial. Un consumo que no está sustentado en algún tipo de generación de valor agregado interno de producción, sea de bienes o servicios, te presiona por mayor importación de bienes o de servicios.  Ese sería un problema macroeconómico.

¿Las remesas se están ocupando para ese consumo y no para producción?
Eso provoca que los recursos de las remesas no se aprovechen para otra cosa, porque buena parte está beneficiando el déficit de la balanza comercial. Aseguro que un país como El Salvador no podría sostener una dinámica como la que tenemos de brecha comercial sin las remesas. Hay otro elemento macro: los países crecen sostenidamente cuando hay volúmenes elevados de ahorro. Si se consume, no se ahorra. Entonces se está afectando una variable clave en la economía, porque no se está ahorrando para inversión. No puede ser excesivamente un consumo tan alto, tan elevado, con una población con consumo bajo.

Al indicarme que hay más consumo, la cifra puede ser engañosa. Da la impresión de que las personas tienen más poder adquisitivo. Pero la industria en El Salvador no creció tanto para cubrir la demanda. ¿Todo viene de las remesas?

No hay duda de que las remesas son lo principal. El consumo de $100 que te den no es suficiente para el consumo general de las personas. Pero con esos $100  la gente, por lo menos una vez, se va al McDonald’s, a la Pizza Hut. Todo ese dinero que viene de afuera tiene efectos multiplicadores, porque los dueños ganan. Eso genera que los rubros que tienen que ver con el consumo hayan aportado más al PIB (Producto Interno Bruto) este año. Hay otra fuente, por naturaleza difícil de contabilizar, que es el narcotráfico. Se sabe que el narcotráfico se mueve por estos países y genera parte del dinero que, en algunos casos, puede reportarlo como remesas. Si en este país viajan como 5 mil encomenderos al mes. Ahí puede haber parte de ese dinero. También creo que hay otra fuente de dinero: las redes de negocios con la conexión de El Salvador con los Estados Unidos, los que venden de ropa usada, los que venden vehículos...  

El Banco Central de Reserva dice que transporte creció.
Creo que ahí se ha generado un negocio… La gente ha descubierto nichos de mercado. De alguna manera son también ganancias que se generan acá o se generan allá, porque se van a vender frijoles, queso… Creo que no están contabilizados. Son volúmenes, que creo que no son tan importantes como las remesas, pero mueven. Son fuentes de ingresos que mantienen a esta economía con un círculo de alto nivel de consumo. Creo que hay que entender a esta economía de manera contradictoria. El Salvador se ha venido configurando una economía dual, bastante deprimida desde 1997, que ha venido cayendo. Pero pese a ello, cada vez más se ven centros comerciales, más conciertos, más gente consumiendo en más restaurantes. Pero eso es contradictorio. Por un lado los datos macroeconómicos dicen que la economía estaba bajando, pero hay indicadores de consumo que te dicen que va creciendo. Para mí tiene una explicación: hay una economía instalada dentro de una economía deprimida. Hay una franja de la población que ha hecho que ese círculo de mercado dinámico esté funcionando dentro de una economía deprimida.

¿Pasa eso en otros países en Centroamérica?
Quizás no tan exacerbado como acá. Tal vez en Honduras, en Guatemala… Pero en Costa Rica, se ve pero es importante el turismo, la industria maquilera. Guatemala tiene una agricultura más potente, que es cierto que ha decrecido. También tienen un turismo grande. Nicaragua tal vez esté más atrás, pero tienen una agricultura más o menos instalada en algunos rubros. Nosotros no quiero decir que no tengamos nada. Las exportaciones no tradicionales crecieron este año.

¿No crecieron como resultado de que el sector de la maquila bajó?
Puede ser efecto. Yo entiendo que ha crecido el volumen exportado. Habría que mediatizar. A aumentado en volumen (los productos no tradicionales), pero al bajar la maquila, obviamente, los productos no tradicionales en términos relativos ocupan más espacio. Lo que sí es cierto es que  ha habido crecimiento en la mayoría de los rubros.

¿Por qué crecieron?
Puede ser en el área agrícola porque hubo buen invierno. No hubo desastres, no hubo inundaciones, no hubo sequías. En el caso de otros productos, ayudaron los no tradicionales. Creo que el CAFTA ha tenido un buen efecto, y el resto quizás a que hay política sectorial. Antes estaba abandonado el agro, y quizás hay más atención ahora.

Eduardo Zablah mencionó que han funcionado las políticas sectoriales.
Pero esto lo que muestra es que justamente esa visión neoliberal (que tenía el Órgano Ejecutivo) no era correcta, que no había que tener políticas sectoriales. Se ve en turismo también. Hay un ministerio. Eso es lo que no se ha querido entender. El abandono fue un error. Desde los años 90, los sectores que más crecieron fueron los que más protegidos estuvieron: la energía eléctrica, la banca, el sector agrícola. Los más protegidos son los que más crecieron al principio de los 90, a pesar de que se decía que no se tenía que tener políticas sectoriales.

¿Qué significa abrir los sectores?
El principio que la apertura comercial va a llevar a una mayor competencia, la competencia a mayor productividad, la mayor productividad a mayor empleo. Está bien en la lógica pero no pasa así en la realidad. Lo que pasó en el país es que a mayor apertura comercial sin inversiones, en las condiciones actuales, sin innovación, lo que hizo fue hacer retroceder a estos sectores. La realidad es que la apertura comercial, cuando no va acompañada de políticas, cuando no va acompañada de inversión, de políticas de apoyo, es prácticamente una condena que se le hace a un sector. El tal libre comercio es un discurso, con un razonamiento bonito que no pega en la realidad. Los mismos países que abogan por un libre comercio tienen economías protegidas. Muchos sectores crecen por protecciones.

El Gobierno dice que la industria creció, pero los industriales lo dudan.  
Llama la atención el dato. Yo quiero darle el beneficio de la duda a que el dato es correcto. Lo que pasa es que a veces cuesta creerlo. Creció alrededor del 80 por ciento de un año para otro, en un año donde no se tiene un dato para decir que pasó algo extraordinario que llevó a eso. Con razón mucha gente se pone a dudar. Hay que esperar si hubo un cambio en el método en el cálculo. Si me dice que el comercio, pues se ve; hay indicadores de calle. Pero si se va a la industria, pues uno se pregunta qué creció si la maquila bajo y aquí cada vez más son las importaciones las que remplazan a la industria. Tienen razón los de la ASI (Asociación Salvadoreña de la Industria) de dudar de esa taza de crecimiento. Hay datos que no sabemos y qué lo ha permitido.

¿Cómo había explicado antes el gobierno el crecimiento de la industria?
Antes, más bien no había mayor crecimiento si se le quitaba maquila. Pero la maquila ha tenido un comportamiento débil. La industria no maquilera ha pegado un retroceso grande. Lo que sostenía a la industria era la maquila. Habría que ver qué ha subido. No veo que haya aparecido algo diferente. Habría que explicarlo. Tal vez metieron industria turismo, la agro industria, y haya crecido la industria de cemita, de productos enlatados y ese sea el que haya subido. No conozco el detalle en este momento. Pero lo que es la no industria agrícola, esa no creo que haya crecido.

Pero el BCR señala que la industria venía creciendo en 2005.
Pero la industria no maquilera venía creciendo bajo. En términos relativos ha sido poco.

Con los datos que da el Gobierno, ellos ven un futuro mejor el próximo año. ¿Cómo lo ve usted?
La realidad económica siempre es difícil de predecir en estos tiempos. Lo que se puede señalar son los factores positivos y negativos que van a jugar para el otro año. Lo que puede jugar positivo puede ser el desarrollo de la zona norte, porque puede traer inversiones. Aunque los beneficios se verán más en 2008. Es posible que sigan desatándose dinámicas en la zona oriental. Hay motivos para pensar que pueden ayudar al desarrollo económico. Sé que hay inversiones platicadas de inversionistas grandes que si se cristalizan pueden incidir.

El Gobierno dice que esperan 10 empresas nuevas para el próximo año.
Sé que hay una empresa grande que viene con $600 millones de inversión y que puede significar mucho. Se compró el Banco Cuscatlán, el Banco Salvadoreño, La Constancia, que aunque no es propiamente inversión, si los dineros de la venta de eso se reinvierten pueden contribuir al crecimiento de la economía. Esos son los factores que pueden jugar a positivo.

¿Y en negativo?
Todo es incierto. El agrícola puede verse afectado si hay cambios en el clima. Se anuncia que no habrá un panorama internacional tan positivo como este año. Se ve que la economía europea se está reactivando. En la japonesa pasa parecido. Pero la norteamericana, con la que estamos más relacionadas – aunque no hay certidumbre – la mayoría coincide que podría tener un crecimiento menor. Nos puede afectar, pero depende si las compras que hace Estados Unidos se reducen. Pero depende en qué área. El crecimiento puede que venga para abajo en los servicios, como en las áreas hoteleras. Habría que ver qué sectores experimentan más deterioros. Vamos a seguir teniendo precios altos en el petróleo, en el acero.

Usted señala que depender de las remesas puede afectar a la economía. ¿Cómo lo podría hacer en 2007?
Es verdad que las remesas no son inciertas, pues se tienen por un buen tiempo. Pero si la economía norteamericana cae, no hay remesas. No se puede pasar todo el tiempo viviendo de las remesas. Pero además se deben de aprovechar para tener una base productiva más sólida, y no producir solo consumo. Distinto que se tenga una capacidad de desarrollo interno, sin desmeritar el comercio. España e Inglaterra hicieron bastante fortuna a través del comercio, pero esa posibilidad la transformó. Acá llevamos años siendo un supermercado. El comercio es una actividad necesaria, pero su capacidad de generar empleo, de generar tecnología, de valor agregado son pocas. Las actividades que vemos acá no dan valor agregado.

¿Le apostaría usted a la tecnología?
Difícilmente. Hay que buscar los nichos de tecnología que nos corresponden a nivel centroamericano. Le apostaría bastante a tropicalizar cierta tecnología. Apostarle requiere inversiones grandes. Lo veo muy lejos.

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