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El anunció del presidente Antonio Saca los sorprendió. El lunes 4 de diciembre, la mayor parte de los miembros de la comisión presidencial de Seguridad y Paz Social se encontraban en el salón de un hotel de San Salvador, participando en la conferencia internacional sobre gestión local de la seguridad, organizada por ellos y por el PNUD. Fue ahí que Saca dio la noticia: "Reviviré el Ministerio de Seguridad Pública y Justicia".
Algunos analistas y ex funcionarios adivinaron en la resurrección del ministerio como una forma sutil de reenfocar el tema de la seguridad. "Lo que yo creo es que el Ministerio de Seguridad nunca se debió haber incluido en el de Gobernación. Eso lo que hizo fue reducirlo. Yo veo bien que ahora lo saquen y lo hagan ministerio", explicó Salvador Samayoa, ex director del Consejo Nacional de Seguridad, una de las entidades que pasará a ser parte del nuevo ministerio. Mario Acosta Oertel, ex ministro del Interior, da una valoración parecida: "Si lo cerrabas (el ministerio de Seguridad) vos sabés que vas a mantener la demanda que tenías de seguridad. La inseguridad sigue estando ahí".
La noche del mismo lunes, reunidos en una cena de despedida para los panelistas en la conferencia, los miembros de la comisión comenzaron sus análisis. En ese encuentro casual, y motivados por el anuncio de la mañana, algunos compartieron con el resto sus suspicacias. "Las personas de la empresa privada y otros de las iglesias criticaron que no se consultó a la comisión sobre la creación del ministerio. Les pareció que aunque fuera por diplomacia se le debía haber dicho", explica uno de los funcionarios que participa en esas reuniones.
La mañana del martes, en la sede del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la comisión volvió a tocar el tema. Ya que no fueron consultados, algunos de los miembros comenzaron a discutir si podrían contribuir con la elaboración de un perfil para el próximo ministro de Seguridad. Saltó la idea de que el nuevo ministro no debía ser político, sino una persona más técnica. Calaba en las propuestas la posibilidad de postular o sugerir a un abogado. "Algunas personas pensaban que iba a ser Luis Mario Rodríguez (el secretario jurídico de la presidencia)", comenta uno de los miembros de la comisión.
Mientras esto ocurría en la colonia Escalón, donde se ubica la sede del PNUD, en Casa Presidencial la reunión del consejo de ministros ya había iniciado. El ministro de Gobernación, René Figueroa, uno de los hombres más cercanos al presidente, era uno de los ausentes, o por lo menos no se le vio entrar; ni en la reunión cuando los fotógrafos de los medios de comunicación entraron a hacer sus instantáneas. Luis Mario Rodríguez, el secretario jurídico, atendió a los periodistas luego de la reunión de ministros y aseguró que no había todavía nombre para el cargo. Pero los funcionarios ya hablaban de ciertas características infaltables en la nueva figura:
"Debe ser una persona que haya tenido relación con la seguridad pública, con la formación de policías o en la parte operativa; o en la elaboración de leyes que tengan que ver con justicia criminal. De preferencia, obviamente, se buscaría entonces el perfil de un abogado, por el área de justicia criminal que va a desarrollar el ministerio. En base a eso el presidente está buscando a esa persona, que también tenga una característica que implica concertación y diálogo, porque va a tener que concertar mucho este ministro", señaló el mismo Rodríguez. El nombre de Benjamín Cestoni sonó con fuerza en ese momento en los pasillos de Casa Presidencial.
El día anterior, el ex ministro de Gobernación, René Figueroa, había planteado también unas cuántas características que debía de tener la persona al mando del nuevo ministerio. "Debe de ser alguien que conozca del tema y le dé continuidad", había enfatizado.
Varias fuentes internas y cercanas a Casa Presidencial aseguraron a El Faro que aun después de la reunión del Consejo de Ministros no se había decidido que Figueroa sería el nuevo ministro. De hecho, el tema ni siquiera se abordó. Las fuentes interpretan ahora que el presidente decidió por la insistencia del mismo Figueroa. Un asesor de alto nivel reafirma: "Esa fue una decisión que tomó solo el presidente. Es un puesto de suma confianza".
Y su decisión se forjó en pocas horas. Cuatro horas más tarde de que Rodríguez hablara brevemente sobre el perfil del próximo ministro, y advirtiendo que al final quien decidiría quien sería era el presidente, el departamento de comunicaciones de Casa Presidencial convocaba a conferencia. A las 3:00 de la tarde, Miguel Bolaños, diputado de ARENA, no tenía conocimiento de que él también sería llamado a esa rueda de prensa. "Quien me llamó fue el ministro Figueroa. Yo estaba en mis quehaceres como diputado. No me lo esperaba", sostiene, asegurando que la noticia lo tomaba por sorpresa.
Bolaños era uno de los cambios en el gabinete. Se le nombraría viceministro de Gobernación. Figueroa dejaba el cargo de ministro y se convertía en la cabeza del revivido Ministerio de Seguridad. A su lado, Ástor Escalante se convertía en su mano derecha como viceministro de Seguridad. La hasya hoy viceministra Silvia Aguilar asumía la cartera de Gobernación.
El ministro político
El nombramiento desconcertó a quienes habían dado por buenas las palabras de Luis Mario Rodríguez en la conferencia de prensa de es mañana. Incluso, había dado a entender que el elegido no sería Figueroa: "El ministro ha hecho un trabajo extraordinario, atendiendo 10 temas, entre ellos su trabajo en el COENA. Su trabajo como vicepresidente de ideología le absorbe mucho de su tiempo. Debido a eso, son los factores que el presidente evaluó para que se le quite el tema de seguridad pública y se le de a una entidad especializada en el tema".
La idea de la despolitización de la política de seguridad, sin embargo, parece haber sobrevivido al nombramiento de Figueroa, criticado por la oposición por su discurso de fuerte carga ideológica. Luego del anuncio, el nuevo viceministro Escalante reafirmó el interés de que el combate a la violencia sea apolítico. "Creo que debe despartidizarse la seguridad", aseguró.
Cuando se le hizo ver que Figueroa no es precisamente alguien desligado de los partidos políticos, y que de hecho es el vicepresidente de Ideología de ARENA, el segundo al mando del partido oficial, después de Saca, Escalante justificó: "Él tiene un peso político importante. En el nivel de ARENA es el máximo representante después de Saca y eso es importante para tomar acuerdos. Creo que funcionará porque tiene la capacidad política y de toma de decisiones. Su único jefe de él es el presidente Saca".
Acosta Oertel también justifica que el vicepresidente de ARENA esté al frente del nuevo ministerio: "Es que vivimos un país politizado. Es lo mismo que cuando el "Pollo" (Salvador Samayoa) estaba en el Consejo Nacional de Seguridad Pública. Yo veía algunas medidas con desconfianza", dice el ex ministro en referencia a la participación política de Samayoa en la ex guerrilla. "Además de ser hay que parecer", agrega.
*con reportes de Daniel Valencia