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El misterio de Chambita Medidor

El 15 de septiembre se venció el plazo para que El Salvador ratificara la aprobación de un empréstito por 40.2 millones con el Banco Mundial, cuyo propósito era  mejorar el registro de propiedad y catastro del país. ¿Por qué no se logró la aprobación de éste préstamo, calificado por todos como “importantísimo” para el desarrollo nacional?

Daniel Valencia / Foto: Gracia Rodríguez
cartas@elfaro.net
Publicada el 09 de octubre - El Faro

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El 21 de septiembre de 2006, al despacho del ministro de Hacienda, William Hándal, llegó una carta cuya información conocían desde una semana antes los funcionarios del gabinete económico del gobierno. En la misiva, Jane Armitage, directora para El Salvador del Banco Mundial, confirmaba que el país había perdido un préstamo de 40.2 millones de dólares debido a que no se ratificó su aprobación, por la Asamblea Nacional, en el plazo estimado.

“Por lo tanto, de acuerdo a la Sección 12.04 de las Condiciones Generales, el Banco por este medio da por terminado el contrato de Préstamo a partir del 15 de septiembre de 2006. Los cargos del compromiso cesan en su acumulación a partir del 15 de septiembre de 2006”, informaba Armitage. Chambita Medidor II –o como se le conoció de forma legal: “Segundo Proyecto de Préstamo de Administración de Tierras (Préstamo 7278-ES)”-, no se pondría en marcha.

Las apuestas de Chambita Medidor II

Según el CNR, “el objetivo de Chambita Medidor II era mejorar la seguridad den la tenencia de la tierra y las transacciones sobre esta, por medio de la facilitación de servicios de administración de tierras eficientes, equitativos y accesibles”.

Con la segunda fase de Chambita Medidor, se buscaba una regularización de las tierras de ocho departamentos del país (zona oriental, Chalatenango y Cuscatlán), titulación de áreas de interés social y una delimitación y demarcación de áreas protegidas y de valor cultural.

El préstamo era de 40.2 millones de dólares con una contrapartida del gobierno de 15. 6 millones de dólares.

La carta fue enviada con copia al secretario Técnico de la presidencia, Eduardo Zablah, a la subdirectora del Centro Nacional de Registro (CNR), Lizzette Kuri de Mendoza y al director Ejecutivo de esta institución, Gerardo Suvillaga. Éste último, tres semanas después de que en la Asamblea Legislativa no se consiguieran los 56 votos (mayoría calificada) para ratificar el empréstito, aún se lamenta por lo que la institución que dirige ya no podrá realizar.

Chambita Medidor II era la segunda fase de un proyecto impulsado por el CNR desde 1996 –fecha de aprobación del primer proyecto y de un préstamo de 70 millones- con el cual se recabó información registral y catastral en seis de los 14 departamentos del país (San Salvador, Sonsonate, Santa Ana, La Libertad, La Paz y Ahuachapán).

Con ese préstamo, el CNR también modernizó sus instalaciones y sistemas de registro –del papel a formato digital-, su estructura de trabajo –más oficinas- y dinamizó el proceso de registro en la región central y occidental del país.

En la segunda fase, Chambita Medidor permitiría que todo el país, en especial la zona oriental, pudiera tener los beneficios, según el CNR, de un sistema que permita verificar de forma eficaz los registros catastrales y de propiedad de la población.

“Con Chambita Medidor II íbamos a tener la mitad del país ordenado desde el punto de vista catastral y registral. Iba a dar una seguridad jurídica a la gente de todo oriente, especialmente a las áreas más productivas”, señala Gerardo Suvillaga.

 

La importancia de Chambita

El icono utilizado en 1996 para la primera fase del Plan de Modernización del Registro Inmobiliario y del Catastro fue la caricatura de un joven con gorra blanca, camisa del mismo color, pantalón azul, zapatos rojos, una mochila en su espalda y una cinta métrica colgada en la cintura. Chambita Medidor representaba a los más de mil “registradores” que salieron a la zona central del país a recoger la información en el “barrido” (recopilación de información de donde se sabría cuánta gente tiene escriturada su propiedad y si estás escrituras han sido ya registradas formalmente en el CNR).

Pero más allá de la simple recopilación de información registral y catastral, Chambita Medidor también era el símbolo de una nueva apuesta para el desarrollo, impulsada desde los organismos financieros internacionales, y que remonta sus orígenes, para El Salvador, con la misma creación del CNR en 1994.

Un año antes, el entonces presidente Alfredo Cristiani trajo al país al economista peruano Hernando de Soto, considerado ya para ese entonces como uno de los pensadores económicos más influyentes en los organismos financieros internacionales. Su tesis,  que planteaba una ruptura con las estrategias del Consenso de Washington, plantea las oportunidades para el desarrollo que da la seguridad jurídica en las propiedades, sobre todo de los sectores más pobres; y las oportunidades que presenta convertir todos aquellos sectores económicos informales en formales. Fue De Soto, en esa visita, el que recomendó a Cristiani la formación del CNR.

En 1994 el CNR fue creado vía decreto legislativo y un año después inició sus actividades. En 1996, tres años después de que De Soto visitara el país, el primer proyecto “en grande” del CNR, como lo define su actual director ejecutivo, Gerardo Suvillaga, se llamó Chambita Medidor fase I.

“Lo importante era dar seguridad jurídica a la población, primero en seis departamentos y luego de todo el país, para desde ahí facilitar la incorporación de la población en los proyectos de gran trascendencia económica”, señala Suvillaga.

Si con la teoría del rebalse –tarea planteada en 1989 en el Consenso de Washington a los países del tercer mundo-, no se lograron los objetivos deseados, ¿cómo la seguridad jurídica y los avances en registros de propiedad y de seguridad catastral pueden ayudar al desarrollo de un país? La respuesta la da el mismo De  Soto en su libro El misterio del capital. Hay una “mina de oro” en todas aquellas propiedades que no han cumplido un proceso de legalización y de seguridad jurídica.

Porque, según De Soto, “De lo que aún carecen (los países del tercer mundo) es de un derecho legal, eficientemente diseñado, a tener su propiedad integrada en un sistema legal formal que les permita usarla para crear capital”.

Suvillaga pone un ejemplo concreto que explicaría muy bien la teoría de De Soto. “Chambita Medidor II habría dado una seguridad jurídica a la gente de todo oriente, especialmente a las áreas más productivas con la creación del Puerto de Cutuco”, dice.

Las “oportunidades” para el país que dependían del préstamo, sin embargo, se perdieron en dos negociaciones entre la oposición y el gobierno, que pese a no haberse puesto de acuerdo en la aprobación, sí señalan que ese préstamo era “importantísimo”.

 

El primer fracaso

En diciembre de 2005, el grupo parlamentario G-14 ya había negociado con el entonces ministro de Hacienda, Guillermo López Suárez, la aprobación del presupuesto general de la nación para el ejercicio fiscal de 2006, a cambio de una serie de compromisos que Hacienda cumpliría en los primeros meses de 2006. G-14 era importante para el partido de gobierno, ARENA, debido a que con sus votos se podía alcanzar la mayoría calificada –que requieren los empréstitos-, sin tener que negociar con el FMLN.

Entre los compromisos pactados entre Hacienda y el G-14 se encontraban la creación de una comisión de expertos que analizara el estado del endeudamiento del país, de una política de endeudamiento, y pequeños cambios en cuatro préstamos internacionales, que juntos sumaban más de 500 millones de dólares. Estos préstamos eran para el programa social del gobierno Red Solidaria, para el fortalecimiento del plan de educación 2021, un préstamo para el Ministerio de Obras Públicas (caminos rurales sostenibles) y Chambita Medidor II.

Un mes antes, sin embargo, sin peticiones previas ni negociaciones para el presupuesto, según explica el diputado efemelenista Humberto Centeno, tanto el FMLN como el resto de partidos de oposición estaban a favor de la aprobación del préstamo de Chambita, que había ingresado al pleno en septiembre de 2005, y para el cual ya había negociaciones entre el CNR –dirigido todavía por Felix Garried Safie- y la oposición.

Pero en noviembre, según Centeno y el diputado de CD, Héctor Dada Hirezi, ARENA retiró la discusión de aprobación del préstamo de la Asamblea.

“No sabemos por qué se retiró, en una plenaria, el dictamen, y en ese tiempo habíamos decidido votar”, dice Centeno.

¿Por qué ARENA había retirado de votación un préstamo que importaba tanto para el CNR, un préstamos que culminaría con un esfuerzo de recopilación de información iniciado desde 1996 por la institución?

Julio Gamero, el negociador de ARENA en los temas económicos, explica que para esa fecha “algo olía mal” y que en la plenaria en que se pensó aprobar los préstamos, la mejor decisión fue retirarlo de agenda. “Porque si las sospechas eran ciertas, el dictamen no se aprobaría y tendría que ser enviado al archivo, se perdería. Y no nos podíamos permitir eso”.

Diciembre marcó el punto de salida para una nueva negociación entre el G-14 y el gobierno, en la que el FMLN fue relegado. En la segunda semana de diciembre, a cambio de sus votos por el plan de endeudamiento público de 2006 para el presupuesto –una emisión de más de 500 millones de dólares en bonos-, el G-14 consiguió que el gobierno se comprometiera a revisar un incremento a los pensionados que reciben menos de $300 al mes, que los diputados de ARENA dieran sus votos para aprobar una ley que regula el endeudamiento de las alcaldías y que avalaran un pliego de reformas a la legislación municipal que, entre otras, permitiría a las alcaldías fiscalizar las cuentas de las empresas. La negociación de los préstamos estaba prevista para los primeros meses de 2006.

Segundo fallo

En la última semana de marzo de este año, el vocero oficial del G-14, Héctor Silva, anunció que el grupo parlamentario ya estaba dispuesto a votar por todos los préstamos a cambio del cumplimiento de las promesas que ARENA hizo luego de la aprobación del presupuesto en diciembre de 2005. El G-14 también pedía participar en las votaciones que se sumaban antes de que finalizara la legislatura 2003-2006 (Fiscal General, ratificación de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo, reformas constitucionales y magistrados a la Corte Suprema de Justicia).

Los impactos de la no aprobación

El Salvador tendrá que erogar $150 mil dólares en concepto de reserva del empréstito al Banco Mundial.

Con la caída del préstamo, 158 municipios pierden el registro planeado por el CNR.

Se dejan de cubrir en los registros catastrales y de propiedad de 12,870 kilómetros cuadrados (aproximadamente).

Se quedan sin beneficios de registro de propiedad 1 millón 700 mil propietarios (aproximadamente).

Silva le llamó a este anuncio la “última gran jugada del G-14”, pues tras los resultados electorales del 21 de marzo, los partidos en formación FDR y PPSC desaparecerían, y del CD sólo quedarían dos diputados dentro de la Asamblea Legislativa. La llave de la mayoría calificada les duraba hasta el 30 de abril.

Pero detrás del anuncio de Silva había una negociación “muy avanzada” entre el G-14 y el Ministerio de Hacienda, según explica la ex diputada de FDR, Celina de Monterrosa. “Tuvimos al menos cinco reuniones en Hacienda en donde se discutió el tema de préstamos y el endeudamiento del país. Las últimas ya fueron más macro del punto en el que s encuentra el país en el tema de endeudamiento, según lo que iba informando la comisión de expertos”, dice.

El diputado de CD, Héctor Dada, confirma esta versión y añade que “el peso de las negociaciones se hizo en Hacienda sin participación de la fracción arenera”. Pero todo comenzó a desmoronarse en esa última semana de marzo.  “Todo parecía listo, ARENA tenía que entregar muy poco a cambio de cuatro créditos: Red Solidaria, Chambita, 2021 y Caminos Rurales, pero se retrasó la información que pedían los miembros de la comisión de expertos y eso retrasó su primer informe. Ahí comenzamos a ver que se perdió el interés”, explica.

En esas fechas, el entonces jefe de fracción de ARENA, Rolando Alvarenga, dijo a El Faro no estar preocupado por la aprobación de los préstamos. Según planteó, el FMLN no sería un obstáculo en la posterior legislatura aun cuando su postura fuera un rotundo “no” contra más endeudamiento.

“Mire lo que pasó en esta legislatura”, comentó en alusión a las siete disidencias en el principal partido de izquierda que facilitaron la aprobación de los bonos que necesitaba el presupuesto de 2005. “Eso podría pasar más temprano que tarde, aunque no me gusta especular”, agregó.

Pero el diputado Gamero desmiente que a ARENA no le haya interesado aprobar sin el “obstáculo” del FMLN dichos préstamos. “Estaríamos locos si no nos hubiera interesado aprobar un préstamo como Chambita Medidor o Red Solidaria…”

A finales de abril, el interlocutor del G-14 para los préstamos se cayó. El ministro de Hacienda anunció su renuncia y el grupo parlamentario ya no recibió ningún aviso de parte del nuevo ministro ni de la fracción arenera. “Llegó el 30 de mayo y nunca se discutió más nada sobre cómo dar garantías para que los préstamos se aprobaran”, dice Dada Hirezi.  “Es más, de los préstamos sólo escuchamos el último día de esa plenaria, cuando estábamos todos desvelados por la jornada maratónica, cuando el diputado Gamero pidió que se aprobaran”.

Gamero tiene otra versión. “Ellos, al final, no quisieron dar sus votos. Nosotros íbamos a cumplir con todas sus peticiones”, dice.

 

La última oportunidad

Un día después de que terminara la legislatura 2003-2006 (1 de mayo) G-14 desapareció y los diputados del FMLN se sentaron, en sus curules, sabiendo que tenían de nuevo la llave de la mayoría calificada.

Para la aprobación de la mayoría de préstamos, tras la conformación de la nueva asamblea, no había prisa. Sólo para Chambita Medidor. El plazo del Banco Mundial para ratificar ese préstamo vencía el 15 de septiembre.  “Y ahí se da cuenta que no les interesaba”, dice el diputado Gerson Martínez, del FMLN. “La negociación de ese préstamo se dio hasta un mes antes de que se venciera el plazo, cuando tuvimos desde mayo para comenzar a discutirlo”.

Entre mayo y agosto, el Ejecutivo anunció toda una serie de reformas económicas que acapararon las discusiones dentro del parlamento. La Secretaría Técnica anunció la eliminación de subsidios en el sector energético, se anunció el incremento del salario mínimo en un 6% y, la más polémica -según la oposición-, la creación de un fideicomiso para pagar la deuda previsional, que quitaría del camino a la Asamblea Legislativa para la emisión de títulos públicos, aprobada la primera semana de septiembre.

Las negociaciones por los préstamos, sin embargo, sólo se formalizaron a finales de agosto. ARENA anunció un “ofensiva” para la negociación, liderada por los diputados Julio Gamero, Guillermo Ávila y Guillermo Gallegos. A esta “ofensiva” se sumaba una visita que hicieron los diputados de la Comisión de Hacienda al Banco Mundial, en su sede en Washington, los primeros días de agosto, y en donde se discutió el tema del endeudamiento y de los préstamos.

Pero cuando las comisiones de ARENA y FMLN se sentaron a “negociar”, el fideicomiso impulsado por el ejecutivo acaparó toda la atención. Gerardo Suvillaga señala que esa fue la principal razón para que el FMLN no votara a favor del préstamo de Chambita Medidor II. “Como pasó ese escenario del fideicomiso, el Frente se ha de haber preguntado qué necesita 56 votos y con qué, digamos, nos podemos desquitar. Y lo único urgente era Chambita Medidor”, dice.

Antes de que venciera el plazo, entre el FMLN y el CNR hubo un intercambio de información en el que, según ilustra Suvillaga, “ellos hacían preguntas y nosotros respondíamos a sus preguntas”. Incluso el CNR entregó un documento de más de 150 páginas que se titula “Respuestas a Preguntas Relativas al Préstamo BIRF #3982” (Chambita Medidor Fase 1).

El FMLN recibió ese informe, porque según explica Martínez, querían explicaciones de cómo se invirtieron los 70 millones de Chambita Medidor I, y explicaciones de por qué habían “inversiones de ese préstamo que parecían ejemplos de corrupción”.

Pedimos una auditoría de la Corte de Cuentas a 16 préstamos, incluido Chambita Medidor Fase 1, y una auditoría realizada por el Banco Mundial. Pero no se dio toda la información”, añade Humberto Centeno.

Antes de la plenaria del 14 de septiembre, la comisión de Hacienda se reunió dos veces para discutir si había acercamientos para votar el préstamo. El lunes 11 –con la presencia de Suvillaga- y el martes 12. “El lunes 11 Suvillaga se comprometió a dar un compromiso por escrito de que con los fondos del préstamos no ocurrirían las anomalías del primer empréstito de Chambita Medidor pero a la reunión siguiente ya no llegó”, dice el diputado Dada Hirezi.

Para Gerson Martínez, ese mensaje fue claro y por eso su partido decidió no votar. “Nosotros nos quedamos esperando un compromiso y una información que no llegó. Es muy difícil aprobar algo cuando no hay una postura clara del Ejecutivo al respecto”, dice. “Que nos hayan escondido las auditorias de Chambita 1 y que Corte de Cuentas no hay querido soltar el informe nos hizo pensar que algo huele mal en Dinamarca, para que me entienda cómo pensamos”.

Para Gamero, sin embargo, que no se aprobara el préstamo antes del plazo fue producto de la negativa de la oposición. “Igual pasó con G-14, que no se pusieron de acuerdo e igual pasó con el FMLN. No les interesa el bienestar del país”, dice. “A nosotros no nos pueden acusar de no querer aprobar un préstamo que nos interesaba tanto”.

Suvillaga dice que al FMLN se le entregó toda la información y que no sabe por qué nunca se concluyó la aprobación.

“No sé por qué no se aprobó antes Chambita Medidor, si era autofinanciable y era apoyado, aún con dudas, por los partidos. Pero como usted sabe, siempre hay cosas y casos que se dan en la Asamblea, y ahí pasa de todo”, comenta. “Lo que sí sé es que todos los beneficios que iban a haber para todo oriente se fueron al traste”.

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