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NOTICIAS El soterrado y los mil 500 arbolitos de la Diego de HolguínLa semana pasada, un hombre murió luego de que un talud de tierra de unos 15 metros se desplomará en la zona de construcción del tramo 1 del bulevar Diego de Holguín. Cinco días después, a unos siete kilómetros de ese lugar, más de 500 personas sembraron mil 500 árboles en el tramo 2 de esta carretera, en protesta por la tala de 4.3 manzanas de bosque. Daniel Valencia / Fotos: Edu Ponces
A José Domingo Salazar Chanico, de 31 años, y a los más de 500 activistas que sembraron mil 500 árboles el pasado sábado 9 de septiembre, los une la misma carretera, la misma obra de infraestructura vial. Al primero, la tierra que se sacó del terreno en donde inicia el tramo 1 del bulevar, en las afueras de Santa Tecla, en la colonia Quezaltepeque, lo asfixió y lo ocultó por más de cinco horas en la tarde del pasado lunes 4 de septiembre. Chanico, como le conocían sus amigos de la construcción, ya iba de salida, hacia su hogar, cuando el talud le cayó encima. “Traía a la bailarina”, cuenta uno de los obreros que fue testigo del percance. La bailarina es la aplanadora manual, que vibra y que tiene que ser encendida para poder hacerla caminar. “Es demasiado pesada”, agrega este hombre que pide el anonimato. Chanico y la bailarina caminaron por un túnel de unos 20 metros de largo. El túnel había sido hecho apenas dos días atrás y tenía como objetivo ser la base de los tubos de desagüe que tendrá la nueva autopista. Arriba del túnel, sin embargo, los encargados de la obra no guardaron las medidas de seguridad más acertadas. El talud quedó justo al borde del túnel. Atrás del talud, a la hora del percance, “un tractor hacía obras de terraceo”, dice otro obrero del MOP. Vibraba. Abajo, Chanico, que ya iba de salida, traía encendida a la bailarina.
“Y eso provoca vibración también, y como la lluvia afloja la tierra, pum, se vino todo abajo”, cuenta este hombre quien también pide no ser llamado por su nombre. Óscar Díaz, director de inversión vial del Ministerio de Obras Públicas, cuatro horas y media después del incidente (9:30 de la noche), y sin encontrar los restos de Chanico, decía que “a lo mejor no hubo las medidas de seguridad necesarias. Tenemos que investigarlo y averiguar qué paso. Pero tampoco estamos seguros que haya alguien ahí”, dijo. A esa hora, Simón, el perro de la unidad canina del cuerpo de Bomberos recibió la orden de ya no buscar más. Chanico fue encontrado más tarde, luego de más de cinco horas de excavaciones. La siembra del sábado A los mil 500 arbolitos patrocinados por la alcaldía de San Salvador, la tierra del Diego de Holguín les sirve, por ahora, de sustento temporal. Fueron sembrados el sábado 9, en el tramo 2 de la carretera en construcción, por más de 500 personas que gritaban consignas contra “el terrorista ambiental llamado Tony Saca” y se daban “fraternos, solidarios y ambientalistas saludos”. En la tribuna abierta organizada por el Comité pro Defensa de El Espino, una activista gritó que la obra del Diego de Holguín no era idea del gobierno, sino de “Papá Bush”.
Frente a la tribuna, en el bulevar Jerusalén, varios automovilistas, que tenían que pasar muy despacio debido al tráfico generado por al protesta, gritaban “¡vayan a trabajar, huevones! La respuesta de la valla humana colocada a la orilla de la calle era: “¡Tu madre, hijue puta! Media hora después, la alcaldesa Violeta Menjívar, dio un discurso en donde anunciaba que no pararían hasta que el Ministerio de Obras Públicas y a las empresas contratadas para la obras fueran castigadas por la ilegalidad del proyecto. Según Menjívar y su concejal, Ricardo Navarro, el MOP tenía que pedir permisos a la alcaldía de Antiguo Cuscatlán y de San Salvador para realizar la tala de 4.3 manzanas de bosque. “Han invadido propiedad de ambas alcaldías. Eso es delito”, dijo Menjívar, quien explico que ya se presentó una demanda por violación a la propiedad privada en la Fiscalía General de la República. El ministro de Obras Públicas, David Gutiérrez, respondió rápidamente a la alcaldía y dijo que el Gobierno central no requiere permisos de las alcaldías cuando se trata de la construcción de proyectos de “interés nacional”. Es más, poco después, aseguró que será la alcaldía la encargada de retirar “los arbolitos muertos” pues ellos, como ministerio, los retirarán porque las obras no se detendrán. En el terreno en donde se sembraron los arbolitos, la plática entre los activistas era jocosa, con un toque de albur. “¡Busco un hoyito para meter mi palito!”, gritaba un joven. “¡Por aquí todavía quedan hoyitos!”, respondían dos jovencitas, risueñas, a lo lejos. Un grupo de niños que venía del casco de a Finca El Espino, ubicado a unos 300 metros del lugar, se acercó al lugar par ver qué ocurría. Como no vieron nada entretenido, a juzgar por su cara al ver lo que pasaba en la tribuna instalada a orillas de la calle, bajaron al terreno deforestado y se pusieron a jugar cerca de los restos de un Pepeto. Uno de ellos, cogió un puñado de aserrín y lo tiró al aire. 10 minutos después, al igual que la noche del lunes 9, cuando murió Chanico, cayó agua sobre el Diego de Holguín.
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