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Academia y redacción: quejas de un divorcio

El Faro entrevistó a los representantes de cinco facultades de comunicación y a cinco editores o jefes de información. Tanto los académicos como los periodistas coinciden en que la calidad del oficio en el país no es buena. Mientras los periodistas responsabilizan a las universidades por una deficiente formación, la academia demanda más colaboración del gremio.


Carlos Martínez/César Castro Fagoaga
cartas@elfaro.net
Publicada el 07 de agosto - El Faro

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De las cinco principales universidades del país, sólo una entrega títulos de licenciatura en los que esté escrita la palabra “periodismo”.

La Universidad de El Salvador es la única institución de educación superior que aún conserva la carrera de periodismo, mientras que la Universidad Tecnológica (UTEC) imparte un técnico de dos años y medio.

El resto de instituciones, algunas de las cuales tuvieron carreras de periodismo, han modificado sus planes de estudio para crear licenciaturas en comunicación, donde la enseñanza del periodismo es sólo uno de los componentes, en medio de pinceladas de otros conocimientos como relaciones públicas y publicidad.

La Universidad Don Bosco (UDB) y la Universidad José Matías Delgado (UMD), reconocen que la formación que ofrecen no está orientada hacia el ejercicio del periodismo, aunque incluyan algunas asignaturas relacionadas.

En cambio, la Universidad José Simeón Cañas (UCA), considera que la carrera de Comunicación Social que imparte es capaz de preparar profesionales listos para desenvolverse como reporteros, publicistas o relacionistas públicos.

“Se hizo un análisis de las condiciones del mercado laboral. Creemos que el campo de la comunicación en nuestro país es un campo muy poco diferenciado. Los graduados de comunicación social, pasan de ser periodistas a ser relacionistas y otro tipo de proyectos de comunicación. La idea de una licenciatura es dar la formación más amplia posible para que una persona tenga la posibilidad de insertarse en varios ámbitos del quehacer comunicativo, y ya insertado se puede seguir especializando”, razona Ricardo Baldovinos, jefe del departamento de Letras y Periodismo de la UCA.

Cristian Villalta, jefe de redacción del periódico deportivo El Gráfico, tiene otra perspectiva. Para él, esta práctica solo puede derivar en formar profesionales “mediocres en todo”.

La hora de las culpas

El Faro consultó a cinco editores de distintos medios nacionales. Todos coinciden en su evaluación del ejercicio periodístico en el país. Las opiniones bien podrían resumirse en la frase de Ricardo Vaquerano, editor de la revista Enfoques de La Prensa Gráfica: “Los periodistas están acordes a la realidad del país, mediocridad generalizada. Creo que la prensa, en general, no está exenta de ello”.

Villalta es un poco más explícito: “A mi me parece que el periodismo en el país está muy mal en términos notable y dolorosamente generales; no estoy hablando de ética, sino de la técnica periodística, del ejercicio de un oficio. A los periódicos nos llega gente que no sabe escribir, a la radio gente que no sabe hablar, en la TV aún están esperando gente que tenga algo de cerebro”.

Desde las universidades, la evaluación del periodismo nacional tampoco es muy favorable, sin embargo, las discrepancias comienzan cuando se pregunta ¿Quién tiene la culpa?

Desde la trinchera del ejercicio, hay unanimidad: las universidades son las responsables por no ofrecer una formación adecuada. Desde la academia hay matices, que van desde señalar a los profesionales por desidia ante el intercambio con las facultades, hasta tímidos mea culpas.

Los editores coinciden en señalar que los jóvenes egresados que llegan a las salas de redacción con deficiencias ortográficas y, más allá, con desconocimiento del método periodístico.

“No salen debidamente preparados, no sólo en el área gramatical, ortografía, sino también en cosas elementales que los estudiantes no tienen por qué ver en una redacción, sino en la Universidad, como el contraste de fuentes. Por la noche te toca repetirle a alguien que hable con una fuente para corroborar lo que ha dicho otra”, señala Javier Ramón, editor de la sección Servicios de El Diario de Hoy.

Ricardo Vaquerano, editor de Enfoques, agrega: “Las universidades también están en deuda con una actitud profesional. Llegan con problemas de reverencia excesiva, con temores absurdos de cómo enfrentar a la fuente. A eso se agrega algo grave: no tienen idea de cómo funciona el país. Han pasado por la universidad y ni siquiera han leído la Constitución. Ya resulta un exceso pedirles que sepan lo que dicen las leyes penales. Uno se pregunta qué aprendieron en la universidad”.

Desde la academia, los representantes de las facultades de comunicación, o de periodismo, replican que la responsabilidad de las universidades es dotar a los estudiantes de herramientas básicas y que corresponde a la práctica pulir a los profesionales.

“Hay cosas que sólo las da el ejercicio diario, como aprender a manejar. Las escuelas sólo pueden dar los principios básicos”, asegura Gladis Cañas, representante y docente de la carrera de comunicaciones de la Matías Delgado.

Baldovinos, de la UCA, agrega: “La universidad debe dotar de habilidades para poder desenvolverse en ciertos géneros, habilidades de escritura y de una cultura y capacidad crítica sobre la realidad. Los secretos del oficio es cuestión de la práctica”.

René Contreras, jefe del departamento de periodismo de la UES, coincide, aunque matiza: “En alguna medida comparto que el periodista se hace en la calle, pero tampoco creo que todo el que venga a estudiar a esta universidad sale periodista”.

Según la mayoría de representantes de las facultades, la responsabilidad de la academia es dotar a los futuros periodistas de habilidades de redacción y valores éticos. Sin embargo, Contreras, representante de la única licenciatura en periodismo, reconoce que su plan de estudios tiene algunas deficiencias, como por ejemplo, no incluir alguna asignatura de gramática.

De los 22 profesores de la Licenciatura en Periodismo, ocho ejercen o han ejercido alguna vez el oficio. La UCA, la Matías y la Tecnológica, aseguran que se esfuerzan por que sean periodistas activos o ex periodistas quienes impartan las cátedras relacionadas. La UCA tiene en su staff docente a un periodista y una ex editora, mientras que la Matías a dos reporteras.

Para Edwin Segura, jefe de la sección de estadística de La Prensa Gráfica, “hay un lenguaje equivocado en las universidades cuando se habla teoría y práctica. Si el periodista se tiene que hacer en la calle ¿por qué hay periodistas que tienen quince años de estar ejerciendo sin ser grandes periodistas? ¿Cómo se supera eso? ¡A través de la reflexión teórica!”

Domingo Alfaro, director de la carrera de comunicaciones de la UTEC, cree que los medios han tenido también responsabilidad en ello. “Tradicionalmente en este país una persona con cultura general se hace periodista. No con la calidad que se espera, pero esta la alcanza con la práctica. Por tradición, con sólo que sepás hablar en público les basta a los dueños de los medios”.

“¿De quién es la culpa? –se pregunta Cristian Villalta- para mi es culpa de todas las universidades del país, que están haciendo un negocio descarado y casi pornográfico, quitándole dinero a los estudiantes sin capacitarlos y creo que la culpa es cien por ciento para ellos. Siempre salen los rectores de esas universidades hablando con una gran autoridad sobre los problemas morales, sobre las deudas de las instituciones, del futuro de la nación, pero dentro de las universidades ellos no están haciendo su trabajo y me parece una amoralidad, en particular con el ejercicio periodístico”.

Agrega: “Es falso eso de las responsabilidades compartidas porque varias universidades te dan casi boicots, de parte de los profesores, si trabajás. Sería lindo que en algunas universidades te dijeran: te vamos a dar estas materias teóricas y todos los laboratorios te los vamos a validar por tu trabajo, que estás haciendo para pagar tus estudios. ¡Eso no pasa, te castigan, los horarios no los ceden!”.

¿Quién debe convocar?

Los académicos y los periodistas coinciden en que tender puentes de interacción mejoraría la calidad de los profesionales que egresan de las universidades, sin embargo, se señalan mutuamente como responsables de que exista una importante brecha entre las redacciones y las aulas.

“Las universidades no están interesadas en obtener acercamientos con los medios de comunicación. Lo más que me han llamado es para preguntarme si necesito a alguien para prácticas”, dice William Meléndez, jefe de noticias de TV-12 y ex presidente de la Asociación de Periodistas de El Salvador.

Meléndez critica que esa distancia haya llegado incluso a perfilar a los equipos docentes de las universidades: “¿Quiénes están haciendo docencia? Si vos hacés una encuesta, te das cuenta que muchos de los docentes, más en la Nacional y la UCA, no han estado siquiera en un medio de comunicación. En las universidades no hay un requisito establecido que para ser docente de periodismo tenga al menos cinco años de ejercicio periodístico probado. Hay gente que termina sus carreras, luego instructores y después docentes”, critica.

Javier Ramón, de El Diario de Hoy, cree que los egresados deberían tener más espacios de prácticas profesionales: “Sería justo decir que todo debería depender de la Universidad. Falta más práctica. La mayoría a lo mejor no han tenido nunca un contacto directo con una sala de redacción y si lo han tenido ha sido corto. A los cinco años ya deberías estar un poquito rodado”.

Oscar García, de la Universidad Don Bosco, replica: “La relación entre medios y universidades debería de ser de cooperación mutua. Es recurrente la queja de que en las universidades no se le forman bien, pero mientras ellos (los medios) no ayuden a que nuestros estudiantes no se terminen de foguear, va a seguir igual”.

El representante de la UES asegura que intentó obtener retroalimentación de 20 editores de distintos medios, pero que sólo obtuvo respuestas de tres. “Los editores no colaboran en ese sentido”, se queja.

“¡A las universidades hay gente que les paga para que les enseñe periodismo, a mí no. Les están dando dinero por un servicio!”, cuestiona Villalta, para argumentar que son las facultades quienes deberían estimular el acercamiento.

William Meléndez y el jefe de redacción de El Gráfico creen que las universidades deberían rodearse de un consejo de profesionales para asesorar el diseño de los planes de estudio.

Para Gladis Cañas, de la Matías, esto podría ser “un arma de doble filo, porque las empresas van a solicitar un perfil que sea a su conveniencia, que puede pedir un perfil profesional que se ajuste a sus intereses... Yo más creo que lo que debería haber es sólo una especie de organismos consultivos”.

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