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NOTICIAS ¿Dónde están los radicales?Después de los disparos en los alrededores de la Universidad, los radicales desaparecieron de tajo. Las organizaciones izquierdistas comunes en las marchas se desvinculan del hombre que disparó el M-16 el pasado 5 de julio y se califican de pacíficas y democráticas. Sin identificarlos, el FMLN admite la existencia de grupos para los cuales la vía armada aún es una alternativa.
Las únicas dos personas en el salón circular tienen el rostro cubierto y hablan desde la clandestinidad de sus seudónimos, “Marcelo Cienfuegos” y “Marianela”. Él, un tipo robusto que rondará los 30 años, lleva una pañoleta blanca y una gorra azul con la leyenda de los “Yankees” de Nueva York que apenas deja ver sus ojos achinados. Ella, de talla gruesa y un poco más joven, usa una gorra y unos amplios lentes de sol. Se presentan como miembros del comité central del Bloque Popular Juvenil (BPJ), un grupo compuesto por “varias decenas” de miembros, según dicen, surgido en el año 2000 y que se autodenomina marxista leninista. El ministro de gobernación, René Figueroa, y el director de la policía, Rodrigo Ávila, han relacionado directamente al BPJ con los hechos violentos del 5 de julio, que dejaron como resultado la muerte de dos agentes policiales. El encuentro tiene lugar en la segunda planta de un local municipal, en una alcaldía controlada por el FMLN. Accedieron a nuestra solicitud de entrevista con la condición de que no reveláramos el lugar de la cita, al que llegamos luego de un intrincado montaje de seguridad. Después de algunas gestiones, recibimos una llamada al celular donde se nos dijo que deberíamos estar en una gasolinera al medio día. Una vez allí, un tipo en un jeep negro verificó que, en efecto, al sitio sólo llegaban dos periodistas. Luego, otra llamada al celular indicó un nuevo destino: un punto de buses, donde estaría esperándonos un tipo con camisa amarilla para darnos más instrucciones. “Los van a atender en la segunda planta”, dijo el centinela de amarillo, mientras daba vistazos nerviosos a la calle. Nos acompañó hasta el salón y durante la entrevista permaneció en la puerta, en actitud vigilante. Luego del encuentro, nadie ha vuelto a contestar los números de celular desde los que nos daban instrucciones. Después de escuchar este relato, José Luis Merino, miembro de la Comisión Política del FMLN, deja escapar una pequeña risa burlesca. Segundos después recupera el gesto serio y reflexiona: “Con el escenario desatado al rededor de la cacería de este muchacho (Mario Belloso) me parece normal. Están aterrorizados”. Cuatro días después de que Mario Belloso disparara un M-16 contra un grupo de policías, este dirigente del FMLN reconoció la existencia de “gente que está pensando en regresar a las armas” y relacionó los hechos del 5 de julio con grupos radicalizados de izquierda. La semana pasada, el coordinador general del partido, Medardo González, también admitió la existencia de “uno que otro grupo, no del FMLN, cercano o no al FMLN, que precisamente han planteado, en algunas ocasiones, que no es la lucha electoral, sino que es la lucha armada”. Aunque González asegura que el debate sobre los “métodos de lucha” está zanjado al interior del partido, José Luis Merino lo describe más bien como un asunto vivo. “Las opiniones de que la lucha electoral ya no tiene sentido se dan desde afuera y desde adentro del partido, porque se dice que se está erosionado la relación del pueblo salvadoreño con el FMLN, porque no se ven las soluciones a los problemas sociales”, comenta. Según Merino, existen muchas voces que creen que el FMLN debe dejar de participar del “sistema”, debido a que consideran inefectiva la vía electoral: “Las fuerzas guerrilleras (ex combatientes) mantienen una postura de respeto a la dirigencia pero, al mismo tiempo, de desaprobación porque sienten que a nuestros diputados los burlan en la Asamblea Legislativa y no ven soluciones a sus problemas”. Ambos dirigentes se desligan del uso de la violencia y condenan los hechos del 5 de julio. “Sacar un arma y disparar en una manifestación no tiene legitimidad, no se justifica, por los costes políticos que tiene esto para el partido”, razona Merino. El coordinador general del partido dice no recordar el nombre de los grupos que han propuesto la necesidad de tomar las armas y coincide con Merino en desligarse por completo de grupos juveniles como la Brigada Limón, el BPJ y la BRES (Brigada Revolucionaria de Estudiantes Salvadoreños). Aún más: tras reconocer que Mario Belloso era un militante del partido, ahora la dirigencia insinúa que podría tratarse de un infiltrado, que actuó con el fin de desprestigiar al FMLN. “Sospechamos haya mano peluda, que este fulano haya sido utilizado para hacer esta acción, que este fulano haya sido instrumento, consciente o inconsciente, para hacer esa acción”, dice González. Desde el día mismo en que dos agentes de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) fueron asesinados frente a la Universidad Nacional, el FMLN ha hecho muchos intentos por marcar distancia con Mario Belloso. Desde negar cualquier relación hasta restar importancia a los vínculos que el tirador tenía con el partido hasta el 5 de julio. El más buscado “A Mario (Belloso) dejé de verlo una semana después de las elecciones”, recuerda su compadre, Carlos Meléndez. Ahora miembro del FDR, Meléndez fue alcalde de Mejicanos en el período 2003-2006, cuando aún era militante del FMLN. Conoció a Mario Belloso mucho antes, en 1993, y asegura que ayudó a sacarlo de la vida de pandilla. “Pertenecían a la clica ‘Pasarela Criminal Locotes’. Fue Rocco el que se me acercó y me pidió si yo los ayudaba, así fue como se rescató a Rocco y a Mario”, asegura el ex alcalde. ‘Rocco’ es el sobrenombre de Milton Vega, primo de Belloso, quien cuenta una historia muy diferente. “En los 80, yo pertenecía a una pandilla territorial que se llamaba la mara Niño. Pero ese era yo, Mario era un cipote de casa, estudiando. La realidad de él con la mía era totalmente diferente”, asegura. ‘Rocco’ dejó la mara Niño en 1990 y trabaja, desde 1997, rehabilitando a miembros de maras. Ha trabajado con diferentes instituciones, como la suiza “Tierra de Hombres”. En la versión del ex alcalde y compadre de Belloso, cuando este grupo de jóvenes dejaron la pandilla, se afiliaron al FMLN y se convirtieron en La Brigada Limón, cuyo trabajo era dar apoyo en las campañas electorales, iniciando con las elecciones presidenciales de 1999, cuando el candidato del Frente era Facundo Guardado. Rocco difiere, asegura que Menéndez está revolviendo las cosas y que la brigada nunca ha estado relacionada con maras. “La Brigada Limón fue un buen chiste que se armó: para las campañas de Facundo y Nidia (Díaz) se hizo un grupo que iba a acompañar a la fórmula. Ellos se creyeron la paja de que eran las brigadas de imagen. La gente no les decía nada para no ofenderlos pero ellos no tenían nada de imagen, ¡terror daban!, todos chucos. Eran una brigada más de hacer pinta y pega, de darse verga en todos lados… cuando descubrieron que la brigada de imagen eran otros bichos y bichas más bonitos que huelían bien, se encachimbaron y dijeron “pero nosotros somos más ácidos” y le fueron poniendo el apodo. Es que no era un nombre, era un apodo”, relata. “Mi participación en el FMLN fue la que todo militante de mi nivel económico y académico puede aspirar: a gritar que viva fulano de tal, a pegar y a darnos riata en las campañas”, reconoce Vega. La opción de la Brigada Limón era la misma. “Eran los cipotes más marginales dentro de la militancia juvenil. Pero no los conozco por pandilleros”, asegura. En lo que ambos coinciden es que Belloso es una persona muy dinámica, activa, solidaria y con don de liderazgo; además que, desde su puesto dentro de la Brigada Limón, comenzó a ascender en la jerarquía municipal del partido. Primero como coordinador de la juventud de Mejicanos; luego como concejal municipal en el período 2000-2003; y, por último, asumiendo la coordinación juvenil de San Salvador. Según el Coordinador General del partido, este último cargo le fue retirado en noviembre del año pasado, después de que Belloso se presentó sin permiso un encuentro de juventudes en Nicaragua como representante oficial del FMLN. Incluso, esto le habría costado la separación de su cargo en la juventud del partido. Vega no lo cree: “Él anduvo en la última campaña electoral, la que acaba de pasar, dándose duro con los del FDR. A mí me molesta porque, yo no digo que está bien lo que hizo, pero también ha trabajado por ese partido y ellos deberían de poner la cara por él”, dice. El FMLN no es el único que hace lo posible por desligarse de él y ninguna de las organizaciones juveniles que han sido señaladas como radicales desde Gobernación admiten tener algún vínculo con el tirador del 5 de julio. Las organizaciones “democráticas y pacíficas” “Tenemos pruebas que fueron la BPJ y grupos afines que siempre andan paseando a unos tontos útiles”, aseguró el director de la PNC, Rodrigo Ávila, el jueves 6 de julio, durante los actos fúnebres de los policías asesinados. El ministro de gobernación, René Figueroa, ha señalado también al BPJ, junto con la Brigada Revolucionaria de Estudiantes de El Salvador (BRES), como responsables de haber organizado los hechos violentos. “Marcelo Cienfuegos” y “Marianela”, los dos enmascarados que dicen ser líderes del BPJ, sostienen que su organización sólo participó en la marcha “con dos pequeñas células”, debido a que el Movimiento de Estudiantes Revolucionarios de Secundaria (MERS), les solicitó apoyo. “Lo que pasó el cinco es un exabrupto de un muchacho y no sabemos a ciencia cierta qué es lo que pasó”, aseguran. Definen a su organización como “marxista-leninista” y agregan que sus principios son democráticos y pacíficos. Cuando se les pregunta por qué se cubren el rostro, responden de inmediato que temen ser agredidos por el gobierno, al que se refieren como “el enemigo”. Niegan tener vínculos orgánicos con el FMLN, pese a conceder
la entrevista en el local de una alcaldía efemelenista. El local de la BRES está ubicado dentro de la Universidad de El Salvador (UES), frente al edificio de Idiomas y Letras. “Nosotros no tuvimos nada que ver con esa cuestión”, dice uno de los jóvenes, quien pide el anonimato, porque según él, el Ministerio de Gobernación es capaz de hacerle daño a él y a sus compañeros si logra identificarlos. Estos siete jóvenes tienen entre 20 y 23 años de edad y defienden que la organización a la cual pertenecen tiene un ideal de “conseguir el poder popular de forma democrática y pacífica”. “Nunca nos imaginamos que en esa marcha, a la cual no acudimos, habían armas. Nunca pensamos que la gente que organizó eso iba a sacar ese tipo de arma”, comenta, sentado en uno sillón viejo y roído, otro de los jóvenes. Según ellos, el pasado cuatro de julio recibieron la invitación de parte del BPJ y el Movimiento de Estudiantes Revolucionarios de Secundaria (MERS) para participar en la marcha en contra del aumento del pasaje y las tarifas eléctricas. Sin embargo, dicen, decidieron no participar por razones “difíciles de explicar”. Ellos niegan cualquier vinculación con el BPJ. “Ese grupo es de los más violentos, de choque, reaccionario. Siempre actúan así”, responde otro de los jóvenes, quizá el menor de todos. En la sala, 30 minutos después de haber iniciado la plática, ahora hay 15 personas. Ya no hablan los más jóvenes. Las respuestas ahora las da, a juzgar por la forma con la que se dirige a sus compañeros, uno de los líderes. “¿Condenamos el hecho de los disparos? Sí, porque nosotros condenamos todo hecho que lleve a la muerte. Ahora resulta que nosotros organizamos todo, que somos terroristas. ¿Quién organizó eso? Vaya a ver en las calles y en las pancartas colgadas en al entrada de la Universidad y ahí aparecen las siglas del MERS… y a Belloso no lo conocemos. De lo que sí tenemos conocimiento es que hay grupos de infiltrados del gobierno en nuestras organizaciones que buscan hacer este tipo de shows mediáticos para deslegitimar nuestra lucha”, acusa. El Frente Universitario Roque Dalton (FURD) también se desliga de la marcha del 5 de julio. Juan –de nuevo un seudónimo- se identifica como miembro de la secretaría de formación política de esta organización y también señala al MERS como organizador de la protesta. El FURD también sospecha que Belloso es parte de un complot, organizado por la derecha. Una hora después de que José Mario Belloso disparara
contra agentes de la UMO, un grupo de jóvenes caminó desde
la Facultad de Derecho hacia la sede del Sindicato de Empresa de Trabajadores
de la Universidad de El Salvador (SET-UES). Martínez justifica su presencia en los disturbios. “La marcha venía con un matiz violento. Habían dañado propiedad privada. Sin embargo, como siempre lo hemos hecho, nosotros salimos como observadores a prestar seguridad a los estudiantes de secundaria que estaban en medio de las piedras, las balas de goma y las balas disparadas por ese señor (Belloso). Eso sí, con esto no le digo que tenemos vinculación, nosotros siempre actuamos así”. Todas estas organizaciones aseguran no tener nada que esconder, sin embargo, todos temen identificarse por miedo a agresiones de parte del gobierno. El Faro intentó conversar con representantes del MERS y de la Brigada Limón pero no fue posible localizar a ningún representante de estas organizaciones. Guadalupe Erazo, dirigente del Bloque Popular Social, organismo al que está afiliado el MERS, intentó contactar a alguno de los miembros de este grupo, sin embargo, asegura que ninguno contesta su teléfono. Erazo es diputada suplente del FMLN y miembro del consejo nacional del partido. Se intentó tener contacto con algún miembro de la Brigada Limón a través de un alto dirigente del FMLN. Éste dijo que la entrevista sería posible al final de la semana pasada y luego dejó de contestar su celular. Nuevas disposiciones del FMLN “No hay necesidad de ir tapado de la cara, no vamos a tener miedo, ¿por qué? Al contrario, los militantes del Frente y del movimiento social no tienen por qué taparse la cara ni hacer destrucción”, dice Medardo González, después de comprometerse a que en las marchas organizadas por el FMLN no tolerará este tipo de manifestaciones de violencia. “Lo peor que nos puede pasar a los revolucionarios es que nos clandestinicemos, eso sería la puñalada final de que una opción de izquierda tenga posibilidades de dirigir a este país”, reafirma González. Sin embargo, cuatro ex militantes del partido efemelenista, que solicitan el anonimato “por temor a represalias”, hacen fuertes señalamientos de que el FMLN mantiene estructuras paralelas, campos de entrenamiento militar y nexos con los grupos radicales de izquierda. “Esto no se trata de una persona que sacó un fusil y disparó, esto es mucho más grande”, aseguran. El ministro de Gobernación, René Figueroa, también acusó al FMLN de tener campos de entrenamiento militar “en algunas localidades del país”, aunque hasta ahora nadie ha presentado ninguna prueba de ello. El Frente sale al paso de las acusaciones, niega “rotundamente” estar entrenando a estos grupos y muestra un rostro más conciliador invitando al gobierno a tomar una posición similar: “Yo sí creo que el FMLN debe de hacer un esfuerzo por controlar sus fuerzas, por educar que con violencia no vamos a nada. Pero las instituciones gubernamentales también tienen que hacerlo”, afirma el coordinador general. ¿Es posible hacerlo? El FMLN cree que sí, porque estaría en juego su posición como partido político que busca llegar al gobierno por la vía electoral. “Un fulano nos ha afectado nuestra imagen y nuestra credibilidad”, resume González. “Me quedo con la idea de que fue un acto individual o un pacto personal”, cierra Merino. Sin embargo ninguno de los dos explica cómo controlarán a personas que, según ellos mismos, no pertenecen a su partido y sobre los cuales aseguran no tener voz de mando.
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