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NOTICIAS Medio Ambiente autorizó ampliación de club de golf en 55 manzanas de reserva forestal El EspinoEl ministro Hugo Barrera confirmó que los permisos para que el Club Campestre duplique su campo de golf en 55 manzanas de la finca El Espino fueron otorgados hace “un par de semanas”. La OPAMSS y la alcaldía de Antiguo Cuscatlán señalan que la resolución del Ministerio de Medio Ambiente es ilegal y anuncian que esta semana llegarán con la policía para ingresar al club, que les ha negado la entrada. El Ministro Barrera, socio del Campestre, dice que no se ha hecho “nada indebido”. Daniel Valencia / Fotos: Edu Ponces y archivo
El ministro del ramo, Hugo Barrera, confirmó a este periódico que “el MARN ya dio una resolución favorable para la ampliación del campo de golf porque eso es sumamente beneficioso para la conservación del suelo y para la captación del recurso hídrico”. El permiso otorgado al club, que según Barrera se dio hace “dos o tres semanas”, riñe con lo que establece el decreto legislativo 432, aprobado en enero de 1993 y en el que se declara a la Finca El Espino como “ZONA PROTECTORA DEL SUELO y ZONA DE RESERVA FORESTAL”. En el artículo 3 de dicha ley se estipulan los usos para los cuales están destinadas las 618 manzanas de terreno, de las cuales el Club adquirió 55.52 mediante una compra llevada a cabo en 2002 a miembros de la Cooperativa El Espino. “En la zona protectora del suelo y de reserva forestal antes mencionada, solamente podrán efectuarse aprovechamientos del bosque en forma técnica y científica que asegure la conservación de los recursos, y para fines de experimentación agrícola”, se lee en el decreto. Para que el Club Campestre pueda iniciar el proyecto de ampliación, según la ley, necesita permisos del MARN, la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (OPAMSS) y Antiguo Cuscatlán, la municipalidad donde está ubicado el terreno. Roberto Góchez, director de la OPAMSS, acusa al MARN de estar cometiendo una “ilegalidad bastante grave” al ir en contra de una ley de la República. “El decreto dice muy claro para qué usos tiene que ocuparse ese terreno. No veo nada que mencione a un campo de golf”, dice, y advierte que la OPAMSS está “estudiando” interponer una demanda por violaciones a la ley contra el MARN y el Club Campestre Cuscatlán. El jefe de desarrollo urbano de la alcaldía de Antiguo Cuscatlán, Luis Alonso Castillo, también califica como “ilegal” la resolución emitida por Medio Ambiente y adelanta que el concejo de la municipalidad “jamás” aprobará un permiso de construcción que vaya en contra de una ley. “Y porque la misma alcaldesa, Milagro Navas, declaró durante la campaña pasada que una de sus principales apuestas es conservar la finca tal y como está”. La ampliación del campo implica la tala de miles de árboles y la sustitución del suelo forestal por grama que permita la práctica del deporte. El club se ha comprometido a sembrar poco más de mil árboles en los bordes del campo como parte de un plan de manejo ecológico del terreno. Barrera asegura que la decisión que se tomó no va en contra de la ley “porque esta es una cosa que ambientalmente hablando conviene para protegerlo por varias razones técnicas; que si usted quiere tener más información, podemos hacer una reunión en el ministerio para que técnicamente le expliquen todo eso”, dijo. El Faro pidió el jueves 1º, el mismo día en que Barrera confirmó la otorgación de permisos, una cita con los técnicos encargados de la resolución. Al cierre de esta nota el MARN no había respondido a la solicitud. Puertas cerradas Góchez y Castillo habían “escuchado rumores” de que en el Club ya se iniciaron los trabajos de ampliación. El pasado martes 30 de junio enviaron una delegación conjunta para corroborar la situación. La delegación estaba conformada por Castillo y los técnicos Rubén Delgado de la OPAMSS y José Manuel Portales de la alcaldía de Antiguo Cuscatlán. La gerente del Club, Antonia Luisa García Prieto, les negó el ingreso. “No era que no nos dejaran pasar, sino que nos darían un recorrido programado esta semana”, dice Castillo. Góchez advierte que la OPAMSS y la Alcaldía tienen todo el derecho de entrar a las instalaciones cuando quieran, y que desde la institución que preside se están estudiando las medidas a tomar para tal fin esta semana. La OPAMSS intentó ingresar nuevamente al Club el miércoles 31, dice Góchez, “pero los vigilantes nos cerraron el paso. ¡Quién ha visto eso!”. Hasta el viernes 2 de junio, dicen ambos, el MARN no les había notificado de forma oficial que ya otorgó un permiso para la ampliación del Club. “Fuimos porque nos enteramos por rumores que ese permiso se había dado. Pero igual este miércoles 7 iremos de nuevo y con la policía”, advierte Góchez. El Faro solicitó una entrevista con la gerente general, Antonia Luisa García Prieto, -por medio de una carta fechada el martes 30- para escuchar las versiones del Club sobre el proyecto de ampliación y la compra de terrenos en El Espino. García Prieto informó a este periódico dos días después, vía telefónica, que la junta directiva del Club enviará una respuesta en el transcurso de esta semana. En cartas enviadas en 2004 al MARN y al Ministerio de Agricultura, el apoderado del Club, Héctor R. Figueroa J. alega: “Como se ha establecido, el mejoramiento de nuestro inmueble con fines de protección, saneamiento, conservación, mantenimiento, y aprovechamiento de la plantación Forestal no representa ninguna actividad, obra, o proyecto que requiera una autorización; sin embargo, nuestra Junta Directiva decidió elaborar un Programa de Manejo Ambiental a efecto de contar con un instrumento para la planeación técnica, ejecución, control y seguimiento del referido aprovechamiento forestal”. Roberto Góchez advierte que mientras él se encuentre al frente de la OPAMSS jamás permitirá que se construya nada en la reserva forestal de El Espino. “No permitiremos que se toque la reserva forestal ni que se irrespeten decretos y leyes”, dice. “Jamás van a obtener esos permisos mientras exista el decreto 432 que protege esa zona. Sólo que lo deroguen en la Asamblea, pero hemos confirmado con tres diputados de diferentes fracciones y ese decreto sigue vigente”, concluye Góchez. El diputado arenero Norman Quijano, miembro de la comisión de Medio Ambiente y Salud Pública de la Asamblea, dice que el decreto en cuestión fue creado para proteger la finca El Espino -catalogada por diversas asociaciones ambientalistas como el último pulmón de la ciudad capital- y por tanto debe ser respetado. “Siento que todos debemos de hacer nuestro mejor esfuerzo para proteger el remanente de la finca El Espino. Y sobre todo hacer que esos decretos se cumplan”, dice Quijano. “Estoy muy firme en que si hay un decreto hay que hacer valer ese decreto. Y que se respete ese decreto. Y si eso está dentro de esa reserva hay que hacer valer ese decreto”.
En la carta enviada al entonces ministro de Agricultura y Ganadería, Salvador Urrutia, fechada el 20 de mayo 2004, el apoderado legal del Club argumenta las razones por las cuales la ampliación que pretenden hacer “no representa ninguna actividad, obra o proyecto que requiera autorización”. Con esa misma fecha, Figueroa envió otra carta al entonces ministro de Medio Ambiente, Walter Jokisch, para que aprobara el Programa de Manejo Ambiental del aprovechamiento forestal “que realizaremos en el inmueble antes referido”. Estas dos misivas, junto a una primera carta enviada al ministro de Agricultura el 24 de febrero de 2004, otra misiva enviada a la Alcaldía de Antiguo Cuscatlán fechada el 18 de junio de 2004 y “sucesivas” visitas que abogados contratados por el Club hicieran a Roberto Góchez, para “debatir jurídicamente si se puede o no construir sobre El Espino”, según cuenta el director de la OPAMSS, fueron los movimientos previos a una invitación que le hiciera el actual ministro del MARN. Hace “unos ocho meses”, cuenta Roberto Góchez, Barrera intentó convencerlo para que la OPAMSS diera el permiso de construcción para la ampliación del campo de golf. Ya era el titular del MARN, y desde sus oficinas en el Ministerio abogó por el club. “Fue hace unos ocho meses, en dos ocasiones”, dice. “Fue en su despacho. Me habló por teléfono y me invitó ( a su despacho). Él estaba haciendo lobby”. Hugo Barrera, quien también es vicepresidente de organización del partido ARENA, confirmó a El Faro que es “asociado” del Club Campestre Cuscatlán y que asiste una vez por semana para “almorzar”, porque no juega golf. El Ministro alega que su calidad de miembro del Club no tiene relación alguna con el permiso otorgado. “No se está haciendo nada indebido, sino que se está haciendo una cosa orientada a proteger el suelo, a proteger el recurso hídrico...” Los 18 hoyos A unos mil cien metros de la plaza Masferrer, en el Paseo General Potenciano Escalón, se encuentra la entrada del Club Campestre Cuscatlán, fundado en 1953. La calle de acceso al Club, el campo de golf de nueve hoyos, el restaurante con buffete y comida a la carta, la terraza con vista al campo de golf, la piscina, arboleda, las canchas de tenis y el estacionamiento para visitas, forman parte del “lote 1” (Vea Gráfico) que consta de una superficie de 35.79 manzanas. Al sur poniente de este terreno, separado por la quebrada La Mascota, se encuentra el lote # 2, de 55. 52 manzanas de terreno que se piensan utilizar para completar una rutina de 18 hoyos. En este terreno, el verde de lo que otrora fuera un cafetal manda. Sobre el suelo, una espesa hojarasca sirve de alfombra y, en lo más alto de los miles de árboles que tapan el cielo, decenas de aves se posan en ramas y en nidos. En el Programa de Manejo Ambiental, Proyecto de ampliación Club Campestre Cuscatlán (mayo de 2004), se explica que el diseño espacial del lote 2 “se ha realizado en base al perfil topográfico que presenta el terreno a efectos de realizar el menor movimiento de tierra para la conformación de las áreas de juego”. En épocas de lluvia, según este plan, las áreas de juego se protegerán contra la acumulación de agua lluvia por medio de la instalación de un sistema de drenajes “que recuperará la escorrientilla hasta descargarla en varios puntos del terreno para una mejor distribución de su volumen de descarga, situando estos puntos en lugares estratégicos que permitan que el flujo descargado siga su curso natural sin causar daños en propiedades vecinas o aguas abajo del terreno”. Este proyecto incluye un sistema de riego para “proteger la flora de los efectos sufridos en la época seca” y un estanque o “pequeño lago” para almacenamiento de agua en un área que no interfiere con el juego dentro del campo de golf, “cuyo desagüe encausará (sic) a las aguas para que sigan su curso natural”. Para que los socios del club puedan pasar del lote uno al lote 2, a través de la quebrada La Mascota, “se construirán cinco puentes de madera, de tres metros de ancho, para que puedan transitar los carritos de golf y el equipo de mantenimiento”. En el plan se aclara que “en el lote 2 no se proyecta la construcción de ninguna infraestructura. Será destinado únicamente para la ampliación del campo de golf, para completar los 18 hoyos. Con la unión de los dos lotes, el club tendrá una extensión de 91.31 manzanas”. El trazo y demarcación, limpieza de rutas y sendas, suministro de tapial perimetral, movimiento de suelo, preparación de semilla y engramado de zonas de juego, se realizaría en seis meses a un costo de $22 mil 733.18. Debate ambiental Según el ministro de Medio Ambiente, el campo de golf ayudará al suelo porque al estar cubierto de grama no se erosionará, la lluvia que cae se filtrará totalmente, no escurrirá ni se irá por las quebradas. “El escurrimiento de esa cantidad de terreno grande, que en este momento se va a las quebradas e incrementa los volúmenes de agua que van a ocasionar inundaciones al final allá por La Vega y Candelaria, eso se va a mermar también como consecuencia de que el agua en vez de escurrir y correr por la quebrada se va a infiltrar alimentando y mejorando los niveles del manto friático”, argumenta Barrera. Maritza Erazo, bióloga graduada de la Universidad de El Salvador y quien en 1995 presentó como tesis de graduación un estudio llamado “Caracterización y descripción de sitios de dormideros utilizados por Aratinga strenua “pericón” en la finca El Espino”, tiene una perspectiva diferente a la del titular del MARN. “Esa zona está caracterizada por ser un cafetal de sombra. Si el argumento es que protege el manto friático estamos un poco equivocados. El manto friático (aguas subterráneas) se conserva mejor cuando el suelo está protegido por los restos orgánicos de la flora. Entiéndase hojas, frutos, ramas caídas, etcétera. Es el mejor filtro. No satura el suelo y protege la infiltración de la evaporación causada por el sol”, explica Erazo. En el estudio presentado por el Club, se explica que sólo se conservarán 79 árboles originales (ver foto). También se especifica el número de árboles a plantar dentro de la zona de los nuevos 9 hoyos a construir: 992 en el borde superior de quebrada y 380 en el límite del terreno a lo largo del tapial. En uno de los anexos del proyecto de ampliación, titulado Manejo de un campo de golf y conservación de la vida silvestre en Nuirfield, Una guía hoyo por hoyo, se lee lo siguiente: “El campo de golf fue alterando el carácter del paisaje y la ecología del área hasta cierto punto, pero no ha cambiado la topografía original sobre la que fue diseñado. Los contornos de la tierra que se ven hoy son muy parecidos a como habían sido en el pasado”. Erazo dice: “Claro, una cancha de golf es mucho mejor que una urbanización o una carretera. ¡Pero un bosque es mil veces mejor que una cancha de golf!”.
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