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Nuevas actividades en la Zona Rosa: homicidio, secuestro y robo a mano armada

Desde noviembre pasado ocho personas han sido asesinadas luego de haber sido asaltadas. Los delincuentes, explica la Policía, escogen a sus víctimas en el espacio turístico, les privan de libertad y les vacían sus cuentas. Si no cooperan, las matan. A ello se suman asaltos a mano armada en restaurantes y robos de celulares en las esquinas. La Policía reconoce que no tiene el personal suficiente para dar seguridad a este corredor turístico.
César Castro Fagoaga
cartas@elfaro.net
Publicada el 24 de abril - El Faro
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Giovanni Berti dejó a su hija en el kínder y vio su reloj. Eran las 7:45 de la mañana, y aún tenía tiempo para desayunar antes de ir a una reunión en Casa Presidencial. Se detuvo en el restaurante McDonald´s de la Zona Rosa. No tuvo problemas para encontrar un estacionamiento. A esa hora sólo había dos automóviles en el parqueo. El 11 de abril, martes de Semana Santa, la ciudad ya tenía menos gente, y el tráfico era más fluido que de costumbre. Pero los ladrones no se dieron vacaciones. “Llegaron dos personas, como de unos treinta y cinco años de edad, a asaltarme. No tenían los rostros cubiertos y (al menos) uno de ellos andaba armado. El tipo me apuntó”.

Los asaltantes se colocaron uno a cada lado de las ventanas. “Supuse que me querían robar el carro que no era mío sino de un familiar. Abrí mi puerta, puse la alarma y me bajé. El tipo me golpeó con la cacha de la pistola. Forzó la chapa, la alarma comenzó a sonar y sólo tomaron la computadora. Se fueron en un carro que los estaba esperando…”

Lo de esa mañana quedó en un robo. El gerente del McDonald´s, Elmer Rivas, llamó a la Policía Nacional Civil (PNC). El carro patrulla llegó tarde, más de hora y media después.

Una semana más tarde, el subcomisionado de la PNC Wilfredo Avelenda, a cargo de la delegación centro, conoció el caso y fue el primero en admitir sin trabas los problemas de delincuencia que sufre la Zona Rosa: “No podemos con todo, el sistema 911 está en paupérrimas condiciones, solo tenemos una patrulla para diez colonias”.

Los delitos que no se saben

Antes de ser jefe de la delegación Centro, la que se encarga de atender las emergencias desde el parque Centenario hasta las calles de la colonia San Benito, Avelenda fue subteniente del Ejército y luego Policía Nacional. Ahora, su cargo es más complejo y sus responsabilidades, mayores.

La entrevista que se le solicitó fue para hablar de lo que pasa en una de las esquinas que sirven de entrada a la Zona Rosa. La intersección entre la calle La Mascota y la 79ª avenida norte es un conocido punto de asalto. Y Avelenda lo confirma: “Entre febrero y marzo tuvimos un promedio de 10 asaltos cada día en esa esquina”. El botín siempre es el mismo: teléfonos celulares.

La PNC considera la intersección como el inicio de un circuito especial que llega hasta el centro comercial Multiplaza, en el área limítrofe entre San Salvador y Antiguo Cuscatlán. Hasta ahí, entiende Avelenda, es la extensión de la línea de bares, comercios y restaurantes que dan vida a la Zona Rosa.

El jefe policial, sin embargo, habló poco después de otro tipo de delitos que también tienen relación con esas calles. Avelenda prefiere no llamarlos “secuestros express”. “Se trata de privación de libertad y luego robo”, dice el oficial cuando habla de otra modalidad de delincuencia.

Desde noviembre de 2005 hasta lo que va de abril, de acuerdo con las estadísticas de la PNC, ocho personas han sido asesinadas de esta manera tras haber sido secuestradas en la Zona Rosa. “Los matan porque se resisten, porque no se recuerdan de su PIN”, explica Avelenda. El modo es el siguiente: los delincuentes seleccionan a sus víctimas en los antros de la Zona Rosa o bien en las calles aledañas. Los siguen en sus vehículos, los interceptan y luego los obligan a vaciar sus cuentas bancarias.

A partir de esa misma fecha, la PNC contabiliza al menos 30 casos.

Por estos días, Avelenda ha sido citado en varios medios de comunicación para que explique el trabajo policial para combatir el robo de celulares. Una de sus declaraciones, que publicó El Diario de Hoy, sobre el punto de asalto de La Mascota, llama la atención. “Hablar en los altos y semáforos o permanecer mucho tiempo es decirle a un motorrata: ¡Venga a robarme!”

Recursos nimios

Prudencio Duque es un conocido locutor radial. Él, junto a Aída Ferrer, conduce un programa matutino en la radio 102 nueve. El dos de febrero decidió romper con el esquema de su espacio. Una mañana, luego de recibir varios correos electrónicos que denunciaban robos y de incluso conocer los casos de tres personas cercanas, cambió el esquema del programa: suprimió el tiempo para la entrevista diaria y abrió los teléfonos para que sus oyentes de desahogaran. Pasó una hora recibiendo llamadas, gente que se quejó de los robos y de la indeferencia policial.

Cinco días después recibió al subdirector de la PNC, Pedro González; al superintendente de Electricidad y Telecomunicaciones, Jorge Nieto; y al diputado del PCN, presidente de la comisión de Seguridad Pública de la Asamblea Legislativa, Antonio Almendáriz. Pencho quería respuestas de las autoridades. Las obtuvo en cierta forma, los tres se comprometieron, desde sus trincheras, para hacer algo.

Ese programa lo escuchó el director de la PNC, Rodrigo Ávila. Al oír la problemática decidió llamar a Pencho para que lo invitara el día siguiente al programa. Ávila llegó a dar la cara por la Policía y habló de las capturas hechas.

Los golpes más recientes de la PNC fueron los días 6 y 16 de abril. Lo primero se trató de un operativo que se montó en la comunidad Las Palmas, una zona marginal cercana a la Zona Rosa. Hubo 17 capturas, individuos que la Policía ligó con las pandillas y acusados de asaltar en la colonia San Benito. El 16 de abril se arrestó a cuatro personas, tres de ellos menores de edad, que la PNC identificó como “motorratas”.

En la juerga policial el término es para los delincuentes que roban a los automovilistas desde motos. También existen los “taxiratas”, que roban desde vehículos de color amarillo que simulan ser taxis, y los que simplemente roban a pie. Según la PNC, hasta el momento se ha desmantelado a cinco de las siete bandas que roban celulares.

La esquina de la calle de La Mascota y la 79ª avenida sur tampoco se libra de los homicidios. El 22 de febrero de este año, un ingeniero agrónomo de 38 años, de nombre Carlos Alberto Amaya, fue asesinado cuando trató de impedir que le robaran su móvil.

El subcomisionado Wilfredo Avelenda comparte con su director que algo de trabajo se ha hecho. Según sus números, en abril, la delegación que él dirige ha capturado a 414 personas por diversos delitos. También admite que, en ese mismo periodo, 18 personas han muerto en toda su jurisdicción. “Hay sectores que no alcanzamos a cubrir. Nosotros combatimos la flagrancia pero a veces también tenemos que dar seguridad a quince años y bodas”, dice.

Al recordarle la frase publicada en El Diario de Hoy, Avelenda reconoce que en un mundo ideal un policía no debería decir eso. Y también reconoce las precariedades con las que cuenta su delegación. “Mire, sé que esto no me conviene decirlo pero el gran problema… Sé que había que crear la Rural (Policía Rural, creada el 21 de julio de 2004) pero cuando lo hicieron nos quitaron gente”, confiesa.

Eso, según él, los ha obligado a reducir el número de patrullajes y a ser menos efectivos en el combate al crimen, aun cuando asegura que desde enero de este año se ha incrementado los recorridos preventivos y se ha montado varios dispositivos de seguridad especiales.

Pencho Duque, en su programa radial, sigue recibiendo quejas de robos.

La Zona peligrosa

El 11 de abril no fue el primer día en que se cometió un delito en el McDonald´s de la Zona Rosa. El gerente de la tienda, Elmer Rivas, tiene tres meses de trabajar en la sucursal y recuerda, además del robo a Giovanni Berti, un hurto de dos teléfonos celulares.

Rivas explica que por esa razón cambiaron de compañía de seguridad. Antes, la empresa Golán prestaba seguridad a la sucursal; ahora lo hace Seflot. El día que asaltaron a Berti, el agente de Seflot se encontraba al otro lado de la tienda, justo donde no había ningún carro que cuidar.

Berti decidió poner la denuncia de robo de su computadora. La primera delegación que visitó está a pocas cuadras de la Zona Rosa, en las inmediaciones de las fuentes Beethoven. No tuvo éxito: En el lugar no había papel para tomar la declaración y aunque ofreció proporcionarlo él mismo obtuvo una negativa. “El papel tiene que venir de la delegación centro”, le dijo el agente, y lo turnaron a otra delegación, cerca del estadio “Mágico González”. Ahí recibió otra excusa, “que no era el lugar indicado”, y tampoco pudo poder la denuncia. Fue hasta el medio día siguiente, casi 36 horas después, que pudo denunciar el hecho en la delegación centro de la PNC, que está a cargo de Avelenda.

El subcomisionado se muestra extrañado.segura que incluso los agentes que se van en patrullas pueden tomar la información de cualquier delito. “Todos los policías estamos obligados a hacerlo”, dice el jefe policial. “Me extraña, lo voy a investigar”.

La policía turística
La Zona Rosa, surgida en los años ochentas como un centro de esparcimiento para las clases media y alta en San Salvador, se fue convirtiendo poco a poco en el principal corredor turístico de la ciudad. Con dos hoteles, el Princess y el Sheraton; un teatro y sala de conciertos, el Presidente; dos museos, el de arte y el de Antropología; y con la Feria Internacional, los cafés, restaurantes, bares y discotecas terminan componiendo un conjunto urbano muy atractivo para los visitantes.

El 17 de junio de 2002, la dirección de la PNC anunció la creación de la Policía Turística. La división serviría para prestar seguridad a todos los centros turísticos, playas y carreteras. Entre esos lugares se incluyó la Zona Rosa. Durante esa época era común ver a los policías en bicicleta dando vueltas por la zona de bares.

Avelenda dice que la Policía Turística aún no es un simple recuerdo, aunque reconoce que su presencia es casi nula. En su lugar hay vigilantes privados por todas partes: contando al agente de seguridad del McDonald´s, al menos 29 personas, la mayoría con escopetas calibre 12, prestan seguridad en la Zona Rosa. Tampoco ha servido de mucho pues los crímenes, como sostiene la PNC, aunque han sufrido un leve descenso en los dos últimos meses, todavía se mantienen.

“No creo que la Zona Rosa sea peligrosa”, dice Avelenda. “Pero igual siempre le damos a la población las recomendaciones necesarias: no lleve tanto dinero”.

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