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La UES contra la UES

La Universidad de El Salvador mantiene un belicoso debate al rededor de 25 millones de dólares. Para la rectora, se trata de la oportunidad de oro para modernizar a la Universidad de El Salvador. Para los opositores se trata de hacer pactos con organismos dignos de repudio y de abrir las puertas a la privatización de la única universidad pública del país. El plazo que la misma UES se ha puesto para dar una respuesta vence el 14 de mayo.
Carlos Martínez
cartas@elfaro.net
Publicada el 24 de abril - El Faro
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La rectora de la Universidad de El Salvador, María Isabel Rodríguez, se calla por unos segundos cuando se le pregunta sobre las correlaciones para aprobar el préstamo del BID. Adopta un gesto reflexivo y luego dice: “Lo veo difícil, ahora más que nunca está cuesta arriba”.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está aún a la espera de que los organismos de la Universidad decidan si aceptarán o no los fondos de un crédito de 25 millones de dólares para financiar el programa de fortalecimiento institucional.

De aprobarse, el crédito sería adquirido por el gobierno central, a través del Ministerio de Educación. Sin embargo, han sido las autoridades universitarias las que han negociado los términos del contrato.

Para algunos sectores universitarios, el solo hecho de que sea el BID la fuente de los recursos implica un proceso de privatización de la única universidad pública del país. Debido a las presiones de estos grupos, todas las negociaciones con el organismo financiero están suspendidas desde noviembre, cuando un grupo de enmascarados se tomó las instalaciones de la Universidad durante diez días.

La aceptación de estos recursos pasa por un complejo equilibrio de correlaciones. Primero debe ser aprobado por el Consejo Superior Universitario (CSU) que está formado por 36 representantes de las 12 facultades, entre estudiantes, profesores y decanos, más la rectora. Luego debe pasar a ratificación por la Asamblea General Universitaria (AGU), formada por 72 miembros, profesores, estudiantes y miembros de los colegios profesionales.

Los 25 millones de dólares serían utilizados para financiar cinco componentes, establecidos previamente por las autoridades universitarias: fortalecimiento de los centros de excelencia, mejoramiento de la calidad académica en las cuatro sedes de la Universidad, becas para estudiantes de bajos recursos, fortalecimiento de la formación del magisterio y fortalecimiento de la gestión y gobierno de la Universidad.

Para los opositores, estos recursos esconden una estratagema del BID cuyo propósito verdadero sería iniciar un proceso privatizador, que pasaría por subir las cuotas estudiantiles y despedir a un gran número de empleados.

¿En qué se invertirían los $ 25 millones?
El dinero proveniente del BID sería divididos así: el 28% sería para fortalecer los centros de excelencia; el 44% para invertir en equipamiento y mejoramiento de infraestructura y docencia de las 12 facultades; y el restante 28% se utilizaría para becas y mejoramiento de la administración y la capacidad de gestión.

El crédito va dirigido a cinco componentes:

- RELEVANCIA Y FORTALECIMIENTO DE CENTROS DE EXELENCIA
En este componente se incluye un refuerzo para los centros de Ciencias del Mar y Limnología; Ciencias de la Tierra; Centro de Excelencia para el Desarrollo de la Educación de la ciencia y la Tecnología; Centro de Investigaciones e Innovaciones Tecnológicas; y Centro de Estudios de la Realidad Social Salvadoreña.

- MEJORAMIENTO DE LA CALIDAD ACADÉMICA EN LAS CUATRO SEDES DE LA UNIVERSIDAD
En este componente se incluye la creación de procesos de evaluación en carreras; actualización de la oferta académica y curricular; programas de apoyo a la formación de personal académico en la formación pedagógica; y mejoramiento de infraestructura y equipo.

- EQUIDAD EN LAS OPORTUNIDADES DE ACCESO Y ÉXITO
Se incluyen becas para estudiantes de bajos recursos económicos y fortalecimiento de la Oficina de Estudios Socioeconómicos.

- FORTALECIMIENTO DE LA FORMACIÓN INICIAL DEL MAGISTERIO NACIONAL
Creación de especialistas en áreas de enseñanza preescolar, matemáticas, lenguaje, ciencias sociales y ciencias naturales.

- FORTALECIMIENTO DE LA GESTIÓN Y GOBIERNO DE LA UNIVERSIDAD
Estudio de marco legal de la UES para identificar vacíos legales, para agilizar procesos. Realización de un rediseño de los procesos administrativos académicos, financieros, de adquisiciones y de recursos humanos. Una propuesta de modificaciones en la estructura organizativa en lo académico y administrativo, en aras de la agilidad en la toma de decisiones.

Los últimos movimientos

Era 30 de marzo y el salón de sesiones del Consejo General Universitario estaba lleno a tope. Además de los 31 miembros del Consejo acreditados, cerca de doscientos estudiantes colmaban el lugar y sus alrededores. El ambiente era tenso.

Ese día algunas facultades fueron tomadas por grupos estudiantiles y agrupaciones de docentes se habían declarado en “paro técnico”. Estudiantes y profesores buscaban presionar a las autoridades para que rechazaran el crédito del BID.

Debido al ambiente, la agenda de la reunión fue dejada de lado y “el tema del BID” se declaró como único punto. La sesión se abrió en medio de consignas, algunas dedicadas especialmente a la rectora de la Universidad, María Isabel Rodríguez. Los opositores habían llegado a exigir que el Consejo diera un definitivo “no” al crédito.

Al final de una larga sesión, que en varias ocasiones estuvo a punto de suspenderse debido a las tensiones, los manifestantes sufrieron un revés: el Consejo no solo no cumplió su demanda, sino que además sumó un mes al período de debate del préstamo, que culminará hasta el 14 de mayo y no el 14 de abril, como estaba previsto.

Para la rectora no todo fue victoria. El voto de María Isabel Rodríguez fue el único a favor de aprobar el préstamo, hubo 14 votos para rechazarlo y el resto fueron abstenciones, en su mayoría de los decanos de once facultades.

Pero los opositores al crédito no se dieron por vencidos. Al día siguiente, la escena se repitió en la sesión de la Asamblea General Universitaria (AGU), máximo organismo de decisión, responsable de ratificar las decisiones del Consejo.

En medio de la sesión apareció un cartel: “Proyecto BID: privatización, Proyecto BID desestabilización, Proyecto BID inconstitucionalidad”. La reunión fue un rifirrafe entre los defensores y los opositores al proyecto.

Daniel Carballo, representante docente de la facultad de Humanidades ante la Asamblea, tomó la palabra: “¿Para qué queremos el dinero del BID? que se lo donen al Padre (Vito) Guarato, a la Tecnológica... a la UES que el Estado le dé su presupuesto”. Carballo explicó velozmente una teoría en la que, a través del crédito, el BID lograría implementar un plan de despido masivo de personal y aumentaría las cuotas estudiantiles.

El representante de la facultad de ciencias Naturales y Matemática, José Melgar, le salió al paso con su contra argumentación: “¿Cómo es que los compañeros del FMLN dijeron que éste proyecto no era privatizador? Todavía Schafik estaba de jefe de fracción. ¿Será que fueron capaces estos señores de engañar a Schafik?”

La representante de la facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales, Ada de Nieto, rebatió: “El FMLN está bien alejado de las luchas del pueblo. Creo que nosotros como asambleístas deberíamos encabezar una lucha en las calles como la hacíamos hace años, cuando íbamos a las calles, nos tomábamos los ministerios, nos tomábamos las embajadas...”

Francisco Escoto, representante del sector estudiantil del Movimiento Amplio de la Universidad de El Salvador (MAUES), también participó: “A mi que me digan que el BID no lleva intenciones privatizadoras es como poner en una jaula a un tigre y una oveja y decir que el tigre pretende jugar con la oveja. Si ya sabemos que se la va a comer. Nosotros no somos dogmáticos”.

Durante toda la sesión, unos ciento cincuenta activistas permanecieron expectantes, participando ocasionalmente con porras o abucheos, sonidos de bocinas y aplausos. Al final, luego de una extensa discusión, el presidente de la Asamblea, Rufino Quezada, propuso que se redactara un pronunciamiento para que la AGU rechazara al BID como fuente de financiamiento. La propuesta fue aprobada por 39 de los sesenta asambleístas. Los manifestantes tomaron fotos de aquellos que se abstuvieron de votar o de quienes votaron en contra.

Si el crédito logra los votos necesarios en el Concejo, este deberá ser ratificado o rechazado por una Asamblea que ya adelantó su posición.

Las sombras de privatización

Si bien todos los opositores coinciden en ver en el préstamo un instrumento del BID para privatizar a la UES, se ven en algunas dificultades para señalar con precisión el mecanismo a través del cual se llevaría a cabo este proceso.

Rufino Quezada, presidente de la AGU, es uno de los más férreos opositores. Luego de leer con detenimiento el documento conceptual del préstamo, concluye que no existe ninguna cláusula que conduzca a la privatización. Sin embargo, dice estar convencido de que el BID encontrará un subterfugio para colar sus intereses.

“No, ¡si en el documento no hay! Es que no lo van a decir. El BID no va a decir así, abiertamente, que van a privatizar. ¿Por qué el BID de pronto está interesado en desarrollar la educación superior? Si realmente quieren ayudar, ¿por qué en lugar de hacer un préstamo no donan ese dinero?”, alega.

Para Quezada, el BID es inaceptable como fuente de financiamiento, debido a que este está al servicio del “modelo económico neoliberal” y la sola sospecha le basta para estar listo a votar en contra de aceptar los 25 millones de dólares (ver entrevista).

El presidente del máximo organismo de decisión en la Universidad también se queja de la existencia de varios documentos y dice no saber con certeza cuál es el que tiene vigencia. Para la rectora Rodríguez no hay confusión: “Es obvio que es el último, el de noviembre. El documento se ha venido modificando a lo largo de las negociaciones”.

Una de las organizaciones más activas en el rechazo al crédito es MAUES, un movimiento que agrupa a estudiantes, docentes y trabajadores de la Universidad.

Francisco Escoto, representante del sector estudiantil del MAUES argumentó en un debate organizado por este periódico (Encuentros: ¿Hacia dónde va la Universidad de El Salvador?), que una señal clara de privatización radicaba en la intención del BID de crear una fundación de derecho privado, que tendría por objetivo conseguir recursos para la Universidad.

En esa ocasión la rectora aclaró que la fundación era en realidad una propuesta de las autoridades universitarias y que fue rechazada por el BID. En tono irónico, otro de los invitados a ese debate, el rector de la UCA, José María Tojeira, comentó: “Curiosamente el BID rechazó la fundación. No entiendo: el BID es privatizador y se opone a una medida privatizadora”. Escoto se limitó a decir que seguramente la fundación fue rechazada debido a la presión de los estudiantes.

El viernes 21 de abril, Daniel Carballo, profesor de literatura y miembro del sector docente de MAUES repartía fotocopias de rechazo al préstamo entre los asambleístas, durante la reunión ordinaria de la AGU.

Minutos más tarde, explicaba a El Faro que el proyecto de préstamo está en consonancia con los planes educativos del gobierno y que esto es un hecho que le resulta inaceptable. “La Universidad pierde la autonomía cuando responde a un plan político del gobierno. Además no se habla de análisis crítico y humanístico. Se busca que salgan solo tecnócratas”.

Para respaldar sus argumentos, Carballo recomendó la lectura de algunas revistas en las que “se analiza los escritos de unos cubanos, donde explican la estrategia del BID para privatizar”.

Este catedrático resiente además que el préstamo no contenga ningún rubro para el aumento salarial: “Los docentes sí queremos aumento, pero la ley dice cuánto deberíamos de ganar: los que están ganando mil 400 dólares, deberían ganar mil 800 y los que estamos ganando mil 200, como yo, deberíamos estar ganando mil 600, pero estamos peleando por el 85% del escalafón, de manera que a mi se me aumentara ciento cincuenta...”

Desde su despacho en la cuarta planta del World Trade Centre, Philippe Dewez –representante del BID en El Salvador- rechaza entre risas las supuestas intenciones privatizadoras del banco.

“Se trata de apoyar un proyecto presentado por la Universidad de El Salvador y no se ha añadido absolutamente nada. Es un préstamo en el cual el gobierno asumirá el pago, o sea que no significa ninguna carga financiera para la Universidad. Las personas que se oponen hablan de desconfianza con el BID y yo creo que en esto hay un desconocimiento de lo que es el banco”, dice el representante. (Ver entrevista).

En noviembre del año pasado, tanto el Consejo como la Asamblea solicitaron al economista Raúl Moreno que hiciera un análisis del documento conceptual del préstamo. En su escrito, Moreno concluyó: “Es irresponsable y desatinado decir que el préstamo va a llevar a privatizar la universidad, en el sentido de concesionar o pasarla a una empresa privada”. El especialista, sin embargo, ve los riesgos en otros aspectos.

Moreno, quien es docente de la UES, asegura que este crédito obligaría a la Universidad a ponerse a tono con un sistema “mercantilista” y con los planes “País seguro” y “2021”, echados a andar por el Ejecutivo.

“¿Por qué va a ser este un debate ideológico? No es ideológico que en el país salgan hasta 40 mil personas por la falta de oportunidades. ¿Es ideológico que en este país haya exclusión social? Este préstamo busca convertir a la UES en un ente público más armónico con la lógica del mercado”, analiza.

Agrega: “¿Quién garantiza la visión crítica y el compromiso social?, ¿qué va a ser distinta a la UES de la ESEN (Escuela Superior de Economía y Negocios)? La apuesta de la Universidad no puede ser la de los megaproyectos e iniciativas del Plan Puebla Panamá (PPP), también financiado por el BID, dentro de los cuales figura el Puerto de Cucuto. La Universidad riñe con el proyecto neoliberal de (Antonio) Saca y no es ideológico. La visión de la Universidad no puede ser la del puerto de Cutuco, de la del PPP, o del TLC”.

Moreno fundamenta sus opiniones en documentos del BID. Como por ejemplo La educación superior en América Latina y el Caribe, documento de 1997 del que extrae la siguiente cita, entre otras: “Se podrá utilizar el préstamo explícitamente para reformar el gobierno institucional y el régimen de incentivos y, de ese modo, elevar la calidad y la eficiencia”.

Al escuchar este razonamiento, Philippe Dewez vuelve a reír: “Eso no dice nada. Esa frase dice que se podrá utilizar recursos para mejorar el sistema de gestión, no dice que el sistema de administración tiene que ser entregado a otros. Dice que se puede mejorar. No veo absolutamente nada”.

Moreno asegura que el proyecto de crédito ha sido elaborado solo por la rectora Rodríguez y sus cercanos colaboradores. Propone que se parta de cero y que se estructure otro documento que recoja las opiniones de toda la comunidad universitaria.

“Y si al BID no le interesa ese proyecto yo creo que no deberíamos de sacrificar nuestra autonomía y nuestra misión y visión por 25 millones”, concluye el economista.

Distintos representantes de izquierda, entre ellos diputados del FMLN como Salvador Arias y Gerson Martínez, han respaldado las gestiones de la rectora, así como activistas sociales, tradicionalmente recelosos ante los organismos internacionales de crédito, como Margarita Posada, Las Dignas y Las Mélidas, Todos respaldan el préstamo.

Sin embargo, dentro de los muros de la Universidad de El Salvador, María Isabel Rodríguez tiene menos de un mes para cambiar las correlaciones. “Lo veo más difícil que nunca, es posible que dejemos ir ese dinero”, se lamenta.

Lea también:
  Entrevista con Philippe Dewez, representante del BID en El Salvador:
“25 millones a nosotros no nos cambia nada. Se perjudican ellos mismos”
  Entrevista con Rufino Quezada, presidente de la Asamblea Nacional Universitaria:
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