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Entrevista Francisco Laínez, ministro de Relaciones Exteriores:

“Si la Corte quería la palabra ‘perdón’ por qué no la pidieron”

22 de marzo de 2006. Fecha histórica para El Salvador: El Estado salvadoreño se aprestaba para dar cumplimiento a una condena de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por violaciones a los derechos humanos durante la guerra. Las cosas no ocurrieron como se esperaban: El canciller Laínez no pidió perdón sino que lamentó lo sucedido a las hermanas Serrano; los familiares de las víctimas quedaron insatisfechos y molestos.
César Castro Fagoaga / Foto: cortesía de Cancillería
cartas@elfaro.net
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La semana pasada tuvo como protagonista al más diplomático de todos los funcionarios del Gobierno. El canciller Francisco Laínez, por designación del presidente Saca, viajó el miércoles 22 a Chalatenango para dar cumplimiento a la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso del desaparecimiento de las hermanas Erlinda y Ernestina Serrano Cruz en junio de 1982.

El canciller terminó su discurso entre reclamos de sus interlocutores, incluso el de la procuradora de los Derechos Humanos, Beatrice de Carrillo. “No pidió perdón”, gritó la gente, molesta, que esperaba que el acto de desagravio que mandaba la Corte fuera eso: dar al ofendido satisfacción cumplida. La familia Serrano esperaba que la palabra ‘perdón’ fuera parte central de la intervención gubernamental; Laínez, en cambio, entendió que era suficiente decir “lo lamentamos”, aunque después, no en el acto público (como lo estipula la sentencia), pidiera disculpas.

La familia Serrano se negó a recibir el dinero que la Corte les otorgó. No estuvieron satisfechos con el acto de ese miércoles que tuvo como principal punto la presentación del primer caso que la comisión interinstitucional de búsqueda ha encontrado en un año y medio de trabajo. Han dicho, a través de la asociación Pro Búsqueda, que protestarán ante la Corte por el supuesto incumplimiento a la sentencia. Laínez dice adelante, “esto es una democracia”.

El ministro recibió a El Faro al final de la semana, cuando los ánimos habían bajado un poco aun cuando hay ya una petición de los diputados del FMLN para que asista a la Asamblea Legislativa a explicar lo ocurrido. La conversación no le resulta totalmente cómoda al canciller, especialmente cuando habla de su presencia en el acto y no la del presidente (Saca inauguraba las olimpíadas estudiantiles en ese momento) o cuando justifica la ausencia de la palabra ‘perdón’ en su discurso.

No pidió perdón en Chalatenango.
Se pidió disculpas. Nosotros actuamos de acuerdo a lo que la sentencia nos dice. No nos podemos salir de ese marco. Comprendo que habrá ciertas personas, y es natural y lógico, que quieren un poco más allá de lo que puede determinar una corte. Pero yo debo enmarcarme dentro de lo que dice exactamente la sentencia.

¿En qué parte de su discurso pidió disculpas, canciller?
En la parte que estamos hablando de que lamentamos lo que ha sucedido, lo que pasó con los hechos relacionados con Ernestina y Erlinda Serrano Cruz y lo determinado por la sentencia y cómo nos solidarizamos con ello. Creo que aquí la pregunta no es si se pidió disculpas o no, sino que querían que se mencionara la palabra perdón.

Antes de venir revisé el diccionario: Lamentar no es lo mismo que pedir disculpas.
Pedir disculpas es diferente que la palabra perdón, no soy un lingüista para poder decírtelo. Pero si te puedo decir que lo que la Corte menciona es un acto en donde se muestre el desagravio a las víctimas y sus familiares.

Sin afán de ser pesado, vuelvo. Desagraviar: borrar, reparar el agravio hecho, dando al ofendido satisfacción cumplida. La familia Serrano, según dijo, esperaba que se pidiera perdón, ¿por qué no se hizo eso?
Creo que lo hemos hecho. Estamos hablando de interpretaciones porque si dices que es lo que satisfaga a la persona entonces qué tendríamos que hacer, si acaso, si se dice algo más y no lo satisface.

Es una cuestión de interpretaciones. Entiendo que la gente quería que se pidiera perdón y no otra cosa. ¿La palabra ‘perdón’ le causa escozor al gobierno?
Nosotros nos debemos centrar lo que determina la Corte Interamericana y si la Corte hubiera querido que algo se hiciera con palabras específicas lo hubiera señalado.

Otro punto que no encontré en su discurso fue la parte de la sentencia que dice: “Un reconocimiento de su responsabilidad en relación con las violaciones declaradas en la sentencia”.
Cuando tu dices: “Y lo determinado por la sentencia” estás asumiendo la responsabilidad que la sentencia te dice.

¿Aunque no se diga explícitamente?
Se dice aquí. Al decir “lo determinado por esta” es lo que aquí te están diciendo. Lo que debemos comprender que si hay algo en específico que quiere la sentencia que se haga lo dice con nombre y apellido. Un ejemplo: Una página web, no dos o tres.

¿Considera entonces cumplida la sentencia?
¬Nosotros sí. Y quien, al final, debería determinar si se ha hecho o no es la Corte.
La comisión de búsqueda, una exigencia de la sentencia, tuvo ya su primer caso resuelto. Quisiera saber por qué, canciller, no se hizo por separado.¿Por qué no un acto para el reencuentro y otro para el desagravio?, ¿Por qué supeditar el segundo al primero?
Son cosas de interpretaciones. La Corte no dice...

Sí, lo sé.
Dice en un acto en Chalatenango. Teníamos el acto en Chalatenango para presentar a la niña, para decir que nos sentíamos muy contentos de estar empezando a dar frutos y consideramos importante aunar esfuerzos con lo otro que estábamos haciendo. Estábamos diciendo: “Aquí hay un país que lamenta y pide disculpas por lo sucedido y que además está haciendo algo para encontrar a niños y niñas, porque son hechos relacionados”. Ahora, lecturas diferentes para desmerecer lo que se ha hecho siempre habrá.

Sin desmerecer, canciller, me gustaría que me explicara por qué no se hizo un acto aparte para el caso Serrano, ¿por qué?
Por lo que yo te explicaba, ¿por qué no hacerlo conjuntamente?

¿De qué dependió que el reencuentro fuera lo principal? Me suscribo para esto a la invitación para medios que se giró y a la enorme pancarta que anunciaba el reencuentro.
Porque nosotros teníamos previsto hacer entrega pública de lo que la Corte había solicitado (dinero) para los familiares de Ernestina y Erlinda y entonces hacer el acto público. Tenemos una carta de Pro Búsqueda pidiéndonos que no lo hiciéramos público. Por eso, se haría en privado.

Y no se los aceptaron.
Tengo entendido que la intención era aceptarlo pero que posteriormente al acto hubo algunos malestares, porque esperaban que el acto de desagravio fuera de diferente manera, y optaron por no recibirlo.

¿Se sintió incómodo?
Me sentí ante una situación histórica en el país, en el que primera vez se estaba reconociendo que se habían dado hechos muy lamentables durante la guerra, que queríamos que no se volverían a repetir. Probablemente no se valoró lo que esto significa.

¿Usted cree, de alguna forma, que la llegada del presidente Saca hubiera cambiado lo que pasó?
No puedo opinar al respecto porque ese es un supuesto.

¿Le parece adecuado? Sin demeritarlo a usted, ¿No debería estar el presidente en actos como este?
La Corte determinó en presencia de altas autoridades del Estado. Si la Corte hubiera querido que fuera el presidente lo hubiera dicho de tal forma.

Es decir: cualquier ministro pudo haber asistido.
Y el presidente consideró que tu servidor se hiciera presente. Creo que en esto nosotros debemos ver lo bueno. Por primera vez tenemos un acto que se inicia la reconciliación.

La asociación Pro Búsqueda dice que mandará un informe a la CIDH para señalar que la sentencia no se ha cumplido en varios puntos: Primero porque la comisión interinstitucional de búsqueda solo ha resuelto un caso en un año y medio; segundo, porque ellos no entiende lamentar como pedir disculpas.
Están en todo su derecho de hacerlo, esto es una democracia. Será la Corte la que deberá determinar la validez de las acciones realizadas. Nadie tiene la verdad absoluta. Creo que debemos mirar hacia adelante.

Usted decía que la palabra ‘perdón’ no estaba en la sentencia. ¿Le pareció inadecuada para su discurso?
Me pregunto yo si les pareció adecuada a la Corte. Si ellos la querían por qué no la pidieron.

Eso lo sé, canciller. Lo que quiero saber es si, independientemente de la sentencia, a usted le parece que es inadecuado o no poner perdón en su discurso.
No entiendo porque pedir disculpas no puede ser aceptado. ¿Qué hay en lo que significa pedir disculpas que no les gusta?

¿Se refiere a lamentarse?
Es que yo lo expresé públicamente.

¿No durante el acto?
Después y cuando me reuní con ellos pero ellos lo querían en privado.

¿Usted pidió disculpas?
Sí y estaban los medios presentes.

¿Qué dijo exactamente?
Que pido disculpas por los hechos acontecido durante la guerra y en los cuales desaparecieron las hermanitas Serrano Cruz.

Si lo dijo después, ¿por qué no lo incluyó en su discurso durante el acto principal?
Porque como ellos querían un acto privado. Ese era un acto privado para ellos.

¿Aunque diga en la sentencia que debe ser un acto público?
Esto será una situación de interpretaciones y al final deberá ser la corte la que determine.


Lea también del archivo El Faro:

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Corte Interamericana condena a El Salvador por violaciones a derechos humanos

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