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NOTICIAS El CAFTA: ni tabla de salvación ni daño a la economía
Sergio Arauz El presidente Antonio Saca ya augura un crecimiento económico de hasta 4 puntos con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Recién iniciada la implementación del acuerdo el pasado 1 de marzo, los discursos del mandatario y las expectativas expresadas por algunos de sus ministros, sin embargo, no se reflejan ni siquiera en los planes de su propio Ministerio de Hacienda. El impacto del CAFTA, sobre el que se ha especulado de un lado y del otro en el abanico político, aún está por verse, pero parece lejos de las predicciones gloriosas del gobierno o de las advertencias alarmistas de la oposición. Carlos Acevedo, economista y uno de los autores del Informe de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, dice que el tratado de libre comercio entre El Salvador y Estados Unidos ha sido sobredimensionado. “El discurso gubernamental trata de aumentar (el impacto) artificialmente, de sobredimensionarlo o magnificar sus beneficios. Los beneficios en el discurso son mucho mayores de lo que serán los beneficios en realidad.” El especialista se confiesa escéptico y por ello habla de un crecimiento máximo de un uno por ciento extra cuando el tratado esté en pleno funcionamiento. “No es que te va aumentar dos o tres puntos la tasa de crecimiento, los mismos estudios lo reconocen. En el mejor de los casos, en el escenario más optimista, un uno por ciento”, comenta. “Es una cuestión de visión”, dice la ministra de economía, Yolanda de Gavidia, al explicar el optimismo en el discurso del gobierno sobre el impacto del CAFTA en el país. Ella aclara que para cerrar este año se espera una tasa de crecimiento del 3.5 por ciento y dice que no es exagerado pensar en lograr una tasa de 4 puntos, como la predicha por el presidente Saca en una entrevista concedida a La Prensa Gráfica. Guillermo López Suárez, Ministro de Hacienda, se ubica entre los conservadores. “No puedo hacer cálculos a partir de proyecciones así porque tengo que hacer un plan de gastos e ingresos”, comenta al explicar que él no ha tomado en cuenta al CAFTA en su planificación de este año porque prefiere ser prudente. “Yo calculo un crecimiento del 3 por ciento”. La titular de Economía justifica las diferencias entre las dependencias por la visión de cada uno. “Nosotros preferimos ser optimistas, el ministro debe ser más prudente”. Carlos Orellana Merlos, especialista de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), también augura un crecimiento del 3 por ciento, cifra sobre la que ha hecho su plan de gastos e ingresos el Ministro de Hacienda. El especialista en el CAFTA de esta institución agrega que es muy complejo hacer los análisis y por ello no hay que casarse con números. Las diferencias son con respecto al plus que dará el acuerdo comercial al producto interno bruto, que representa el valor total de la producción de bienes y servicios dentro del territorio nacional durante un período de tiempo determinado, generalmente un año. Según el Banco Central de Reserva, la tasa de crecimiento del 2005 fue de un 2,8%; 1,5% en el 2004; 1,8% en el 2003; 2,2% en el 2002%; 1,7% en el 2001 y en el 2000 fue de un 2,2%. Lo que se pierde es menos de lo que se puede ganar El Salvador obtiene a cambio la entrada libre de aranceles del 99.7% de los productos industriales y el 89% de los agrícolas al mercado de Estados Unidos. Según “el impacto fiscal del CAFTA en los países Centroamericanos” de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), “los resultados señalan que el país más afectado por la entrada en vigor de CAFTA sería El Salvador, con pérdidas por impuestos no arancelarios que equivalen entre el 0.5 y el 1.1% de los ingresos tributarios. Los demás países registrarían pérdidas menores. Para casi todos los casos, las pérdidas están por debajo de 1% de los ingresos tributarios, por lo que se puede concluir que el impacto aquí sería muy moderado.” Pese a las anotaciones negativas, los economistas consultados coinciden en que el CAFTA es más conveniente que perjudicial para la economía del país. “Al ponerlo en la balanza, es más positivo”, dice Acevedo, quien también apunta que los opositores al tratado comercial con Estados Unidos han exagerado el impacto: “El sector de granos básicos ya está peor, que lo afecte más el CAFTA es difícil”. Una escala de comparación útil para hacer las predicciones sobre impacto del CAFTA en el país es el NAFTA, un tratado comercial firmado hace diez años entre México, Canadá y Estados Unidos. El contexto en el que se desarrolló este acuerdo de libre comercio fue más favorable –sin crisis de petróleo, sin competencia China y con una economía estadounidense ascendente- y aún así un reciente estudio del Banco Mundial calificó el impacto como “moderadamente positivo”. NAFTA en 10 años: Lecciones para el desarrollo, informe del Banco Mundial sobre el impacto del Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano (NAFTA), concluye que el convenio ha sido moderadamente positivo para la economía mexicana, pero que no había sido lo suficientemente influyente como para crear un desarrollo económico rápido a largo plazo en México. Por ello Acevedo se confiesa escéptico a la hora de valorar el impacto del CAFTA. “El entorno internacional es muy complicado, si Estados Unidos estuviera creciendo a las tasas que lo estaba haciendo cuando el NAFTA (acuerdo con México), a tasas de un 6 o 7 por ciento, y Centroamérica fuera la única beneficiaría, que no hubiera competencia de China, ahí sí, yo diría puede aumentar dos o tres puntos las tasa de crecimiento.” El especialista de FUSADES responde que el pastel estadounidense es lo suficientemente grande como para que El Salvador se beneficie. “El primero que entra se lleva la cucharada más grande”, comenta en referencia a que el país tiene la ventaja con respecto a los demás países de Centroamérica y del Caribe. El símbolo importante El uno de marzo de este año no había una cola de inversores estadounidenses ni un grupo de camiones y barcos con productos estadounidenses en las aduanas. Lo que se cambió fueron los formularios de aduanas y los instructivos que incluye el tratado comercial. La ministra de Economía acepta que la fecha es un símbolo que se traduce en inversiones de 500 a 800 millones de dólares para este año. De Gavidia también menciona los sectores productivos beneficiados. El rubro textil ahora puede exportar a Estados Unidos prendas de vestir sin impuestos de entrada. También se agrega una ampliación de la cuota para exportar harina de maíz blanco y la duplicación de la cuota de exportación del azúcar salvadoreña. La vicepresidenta del país, Ana Vilma de Escobar, anunció que se puede esperar una inversión de entre 800 y mil millones de dólares anuales en los primeros años del CAFTA. Para ello tiene un plan de visitas que pretende conseguir inversionistas. Lo llamó “Tours de CAFTA", y el primero se realizará el próximo 14 de marzo en Dallas, Texas. Para el Banco Mundial la fórmula CAFTA depende de los complementos que en el discurso se traducen en mayor inversión social y políticas complementarias para aumentar la producción salvadoreña. "CAFTA-RD no es una solución mágica, pero ofrece
grandes oportunidades para incrementar el comercio y reducir la pobreza",
valoró en la presentación del estudio del BM, Jane Armitage,
directora del Banco Mundial para América Central. "Los beneficios
podrán aumentar mucho más si los países complementan
el tratado con inversiones y reformas en áreas tales como la
educación, la infraestructura comercial y la gobernabilidad". |
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