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Las elecciones transforman Intipucá


Un emigrante gay hace campaña en inglés por el PCN. La comunidad de intipuqueños en Estados Unidos pone a prueba su influencia en la población y el alcalde y candidato de ARENA se niega a manchar con propaganda las calles de su pueblo. Intipúcá no se parece a nada. Ya ni siquiera a sí mismo.
Carlos Dada / Foto: Edu Ponces
cartas@elfaro.net
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Un niño se acercó al candidato pecenista para alcalde de Intipucá y le preguntó: “¿quién es Ever?” Atrás, en una de las principales calles del municipio, una pinta enorme dice “PCN STRONGER THAN EVER”. Hugo Salinas le respondió: “Ever no es nadie. En inglés, eso quiere decir que el PCN está más fuerte que nunca. Y cuando gane vas a entender todo en inglés”.

El PCN está en su mejor posición en Intipucá en los últimos 20 años, pero no se debe al trabajo partidario sino al candidato. Un emigrante que ha vuelto al municipio a habitar una casa enorme de dos pisos que tiene, en la terraza, las banderas de El Salvador y de Estados Unidos. De paso, Salinas está dividiendo las tradiciones políticas y reta al conservadurismo salvadoreño. Hace campaña abiertamente como homosexual, habla con franqueza de su lucha contra el VIH Sida, un virus que adquirió hace 18 años, y ha llenado las calles del pueblo con pintas como la de Ever u otras que rezan “Hugo Salinas the New Mayor” o “PCN, Nobody Stop them” (sic). Hace 25 años, fue él quien colocó el letrero que hoy recibe a los visitantes en el arco de entrada al pueblo, y que dice “Welcome to Intipucá City”.

Surgido de las filas de ARENA, y veterano líder comunitario de los intipuqueños en Washington D.C., Salinas se ha lanzado al ruedo en condiciones mucho peores de las que esperaba y remando contra la corriente que ha electo al actual alcalde arenero, Enrique Méndez, por dos periodos consecutivos.

Hace apenas cuatro meses, Salinas daba por seguro su nominación como candidato de ARENA. Méndez le había prometido que no buscaría un tercer periodo, y el tercer precandidato, Luis Mondragón, también le ofreció su apoyo. Cuando la mesa estaba servida para la coronación de Salinas, ARENA le pidió a Méndez buscar la reelección. Hoy, Salinas corre por el PCN, y Mondragón por el PDC. Los tres han realizado viajes a Estados Unidos en el último mes buscando fondos para la campaña. El que más recolectó, Salinas, apenas logró 3 mil dólares en su última visita a la capital estadounidense, en una cena a la que asistieron 35 personas, la mayoría miembros de la Fundación Unidos Por Intipucá (FUPI). El cuarto candidato es Eduardo Larios, un hombre de 35 años que compite por el FMLN. Todos sus hermanos están en Estados Unidos, él nunca ha estado allá.

Para los intipuqueños en Estados Unidos esta es, también, una campaña sin precedentes. “Varios de los directivos de la Fundación Unidos por Intipucá pertenecemos a ARENA”, dice Abigail de Rivera, la coordinadora de FUPI, que aglutina a los intipuqueños en Washington. “Pero es a nivel personal. La fundación es apolítica”.

Salinas fue coordinador de la Fundación, y hoy varios de los directivos de la misma están con él. “Todo el tiempo he sido ARENA y lo sigo siendo. Sólo voy a cambiar de partido en Intipucá”, dice Abigail. El 12 de marzo, que coincide con el final de las fiestas patronales del pueblo, ella y otros miembros de la Fundación estarán depositando su voto por Hugo Salinas.

La división del emigrante
Intipucá no es el pueblo que más remesas recibe. Según el informe de Desarrollo humano del PNUD, este municipio de poco más de 3 mil habitantes recibe un promedio de 49,5 dólares mensuales por persona, por debajo de Santa Catarina Masahuat, Mercedes La Ceiba, Antiguo Cuscatlán y Nueva San Salvador. Pero como ningún otro municipio del país, Intipucá se ha convertido en el símbolo de la emigración salvadoreña. Una página web dedicada a la ciudad, intipucacity.com, recibe al visitante en inglés, con una voz sensual que da la bienvenida a Intipucá, “The prettiest city of El Salvador”. La vida aquí está más vinculada con Washington que con cualquier ciudad salvadoreña. En la calle central hay una agencia de viajes, dos casas de recepción de remesas y un infocentros en el que niños y jóvenes se comunican con parientes en Estados Unidos. Son negocios clave para la vida en Intipucá. El pueblo ha vivido siempre a la sombra de los emigrantes, que ejercen un enorme poder tras las decisiones más importantes de la comunidad.

Esos emigrantes han sido tradicionalmente areneros, y han brindado todo el respaldo y apoyo económico al candidato de ese partido... hasta hoy. “Este año sí habrá democracia”, dice Javier Cruz, gerente de la radio Stereo Sensación, que transmite desde y para Intipucá. “Siempre hubo un candidato favorito, hoy no. No se sabe quién va a ganar”.

El alcalde actual, Enrique Méndez, dice que no ha recibido ningún apoyo económico de la FUPI, y de hecho desestima la imagen de grandes aportadores al desarrollo que se ha hecho de los emigrantes. “La comunidad en Estados Unidos es importantísima, pero es más importante lo que hacemos aquí”, dice. Méndez muestra los informes de gastos de los proyectos más importantes de su gestión: el estadio, el puente que conecta a dos comunidades, el sistema de agua potable, la Casa de la Cultura. “El aporte económico de la Fundación no ha sido tan importante. Yo me rebusco con la Unión Europea, con Alemania, con Japón, pero no le digo a nadie de dónde saco el dinero”, asegura.

La Casa de la Cultura es un edificio nuevo de dos pisos. En la entrada tiene una placa de reconocimiento a quienes aportaron para su construcción, entre ellos la FUPI. “Se los pusimos por cortesía, porque en realidad ellos no dieron nada”, dice Méndez. La Casa de la Cultura, sin embargo, está cerrada. Concultura había designado a una responsable del local, pero a los pocos días emigró hacia Estados Unidos. “Pusieron a otra y también se fue para Estados Unidos”, dice Méndez.

Abigail de Rivera menciona la Casa de la Cultura para ejemplificar el aporte de la FUPI. Al ser cuestionada por las palabras del alcalde, ella responde: “Es cierto que no pusimos dinero para eso, pero nosotros convencimos a la familia dueña del terreno para que lo donara. Nosotros los convencimos”.

Si el aporte económico de la FUPI a los proyectos comunitarios ha sido puesto en duda, su influencia política en el pueblo está a punto de tener su primera gran prueba. “La FUPI habla con una sola voz, y esa voz es para mí”, dice Salinas. “Quien ha perdido con todo esto es ARENA”.

Abigail de Castro hizo gestiones personales con ARENA en Washington para promover la candidatura de Salinas, pero cuando el partido gobernante le pidió a Méndez correr de nuevo por la alcaldía, los emigrantes sufrieron su primer revés. “ARENA no me escogió por ser gay”, dice Salinas. Pero el alcalde tiene otra opinión. “El 99 por ciento del municipio tiene agua potable. Y somos el único municipio con planta de tratamiento de aguas. Yo ya no quería volver a ser alcalde, pero ARENA me pidió que lo hiciera otra vez por mi gestión”.

Méndez, un ex guardia nacional que llegó a Intipucá antes de que terminara la guerra, es uno de los hombres más queridos en el pueblo. Es un hombre sencillo, que siempre mantiene abierta la puerta de su despacho al que entran sin necesidad de solicitar audiencia ni permisos todos los habitantes de Intipucá. “Yo no hago campaña. No pinto porque es tirar el dinero a la basura, eso no le sirve a nadie”, dice. En efecto, en todo Intipucá no hay un solo cartel ni pinta de ARENA. En la última elección logró mil 623 votos, más del triple de su principal contendiente, que apenas alcanzó 520. Pero en un pueblo conservador, que tradicionalmente ha votado por el partido en el gobierno y cuyos líderes emigrantes son miembros de ARENA, el resultado era previsible.

Estas elecciones son distintas. Méndez aún cuenta con gran respaldo popular, pero ahora otros candidatos han cerrado la competencia. El alcalde no se inmuta. “No me aguanta ni uno de esos”, dice tranquilo. Si los resultados electorales le dan la razón, los emigrantes habrán perdido la imagen de tomadores de decisiones que han tenido en Intipucá. “A lo mejor sí está en riesgo la influencia política de nosotros... Sí, sí está en riesgo”, concede Abigail de Castro. La unidad de la FUPI, dice, no corre peligro. Pero varios de sus miembros, admite, se niegan a abandonar la fidelidad al partido de gobierno.

The promises

Salinas hace su campaña en inglés, dice, porque quiere que todos en el municipio aprendan el idioma. “Es el idioma de la globalización, hoy todo es en inglés. Debemos tener una academia gratuita o con una mínima cuota”, dice. En esta ciudad de emigrantes, donde hace 20 años las transacciones ya se hacían en dólares, el dominio del inglés puede asegurar un mejor futuro para el emigrante. Salinas le apuesta además a que el municipio se beneficie con la construcción del Puerto de Cutuco, a pocos kilómetros de aquí. “Aquí vivimos un falso nacionalismo. La globalización ya está aquí”, cuenta. “Yo he impulsado el nacionalismo allá (en Washington), ahora aquí el inglés”.

Si las remesas son un importante soporte para Intipucá, han creado también una economía virtual en el pueblo movida por un ingreso extra de 50 dólares por persona cada mes. “Las remesas se han convertido en un problema”, dice Larios, el candidato efemelenista. “La gente se acomoda y ya no estudia ni trabaja. Se ha creado aquí una cultura de acomodo mientras allá nuestros hermanos trabajan 12 ó 16 horas diarias”. Esa es la principal promesa del efemelenista, integrar a las personas para resolver, ahí mismo, los problemas de la comunidad.

Luis Mondragón, el pedecista, es el primero en admitir que no se siente a gusto en ese partido político. Tras 17 años de militancia en ARENA, se fue tras la nominación de Méndez buscando un espacio en el PCN, pero superado por Salinas terminó en el PDC. Vive en San Miguel, y ha dicho que en caso de ganar, y después de celebrarle los quince años a su hija, podría destinar el 80 por ciento de su tiempo a la alcaldía. Debido a su ausencia de la ciudad, El Faro no pudo hablar con él, pero en declaraciones brindadas a intipucacity.com el candidato aseguró que sus prioridades serán la construcción del parque y el mejoramiento de la alcaldía.

El alcalde Méndez es más parco. Promete seguir trabajando. “Hugo (Salinas) dice que va a igualar Intipucá con Washington. ¿Cómo lo va a igualar? Yo en vez de hacer lo que me da la gana le pregunto a la gente qué quiere y eso hacemos”. La gran ventaja de Méndez es su experiencia al frente de la alcaldía.

Gane quien gane, asegura Abigail de Castro, el apoyo de la FUPI no está en riesgo. “Yo puedo apoyar a Hugo, pero la Fundación apoyará al que quede. Por eso es apolítica”.

Salinas, que en Estados Unidos se desempeñó primero como trabajador social contra el VIH Sida y luego como promotor de la cerveza Pilsener, se está jugando su futuro en estas elecciones. Uno que, si gana, lo dejará al menos tres años residiendo en Intipucá. “Si pierdo, me regreso (a Estados Unidos) a recuperar mi estilo de vida”.

 

 

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