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NOTICIAS Derogar la amnistía, una solicitud sin esperanzasEl FMLN presentó el 16 de enero pasado una solicitud de
derogatoria de la Ley General de Amnistía ante la Corte Suprema
de Justicia. Pocos días después, el representante de ese
partido en un debate de El Faro admitió que no esperan una resolución
favorable, y que ni siquiera están seguros de la conveniencia de
una derogatoria. Carlos Dada / Foto: Edu Ponces
“Queremos, en este aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz, reivindicar a las víctimas de la guerra e iniciar el proceso de reconciliación del país, derogando esta Ley, tal como lo ha demandado la ONU y la procuradora de Derechos Humanos”, dijo. Ese mismo día, el Coordinador General del partido, Medardo González, reiteró la necesidad de derogar la ley vigente desde marzo de 1993. Pero tres días después, en el debate sobre amnistía y reconciliación organizado por “Encuentros”, el espacio de debates de El Faro, el diputado efemelenista Walter Durán dijo no estar seguro de la conveniencia de derogar la ley y admitió que su partido pide la derogatoria sabiendo que no le será concedida: “Pedir que se derogue y que te digan ‘no’, ¡porque ya sabemos que van a decir ‘no’!, porque en el fondo no lo quieren hacer, porque es un instrumento que en el fondo impide llegar a establecer esa verdad, pues hombre, por lo menos hay que decirlo y ponerlo en evidencia. Que eso pueda resolver el problema y decir: ‘bueno, derogamos la Ley de Amnistía y ahora procedamos a la investigación para reestablecer el derecho de las víctimas’… No, no, no”. “Podrían haber otras formas, efectivamente, de tratar de buscar la justicia. No necesariamente aboliendo la ley, eso lo puedo compartir además porque estoy convencido –como abogado- jurídicamente no es condición sine qua non para que aquí digamos: ‘miren, simplemente no hay justicia’”, agregó el diputado. Incluso, dijo, con una derogatoria de la ley, no estaría de acuerdo en enjuiciar a los responsables de crímenes de guerra. “Yo de hecho estaría de acuerdo en que, efectivamente, uno de los mecanismos fuera que no hubiese una persecución penal o que una de las condiciones fuera que ese proceso permita llegar a establecer el perdón”, dijo. Durán no habló por cuenta propia. Llegó a “Encuentros” designado por su partido para representarlo en el debate.
La petición hecha por Sánchez Cerén a la Corte Suprema no era inédita. Tampoco ha sido el FMLN la única institución que solicita la derogatoria. La Iglesia Católica, a través de su oficina de tutela legal, pidió lo mismo en marzo de 2005, coincidiendo con el aniversario del asesinato de Monseñor Romero y tras el juicio en Fresno, California, que encontró culpable del crimen al ex capitán Álvaro Rafael Saravia. En repetidas ocasiones, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha expresado que la Ley de Amnistía violó compromisos adquiridos por El Salvador según la Convención Americana. Pero el Estado salvadoreño ha justificado la validez de la ley amparándose en un protocolo de los acuerdos de Ginebra, que llama a una amplia amnistía al fin de un conflicto armado. A las solicitudes de derogación se ha sumado, en diferentes ocasiones, la Compañía de Jesús, que busca esclarecer el asesinato de seis sacerdotes jesuitas y dos empleadas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. También lo ha hecho la Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos, Beatrice de Carrillo. El rector de la UCA, el sacerdote jesuita José María Tojeira, también reflexionó sobre estas solicitudes en el debate de Encuentros. “¿Qué hay que derogar la Ley de Amnistía? Ha pasado tanto tiempo que ya no estoy tan seguro. Pero que sigue siendo tarea el día que a nivel institucional se digan palabras de reconciliación hacia las víctimas… Mi lucha no sería por derogar la Ley de Amnistía, en este momento, sino por crear una cultura de reconciliación”.
La primera ley de amnistía parcial fue decretada en 1992, poco después de los Acuerdos de Paz. Esta dejaba fuera del beneficio a aquellas personas que resultaran señaladas en el informe de la Comisión de la Verdad, que aún no comenzaba su investigación. Cuando la Comisión presentó su informe, éste contenía 32 casos ejemplares de violaciones a los derechos humanos, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. El 85% de la responsabilidad de esos crímenes fue atribuida al ejército, el 10 por ciento al FMLN y el 5 restante a grupos paramilitares. La Asamblea, en la que aún no participaba el FMLN, derogó la ley anterior de amnistía parcial y aprobó un nuevo texto de amnistía general para todos los crímenes políticos y comunes conexos cometidos antes del 31 de diciembre de 1991. Esa es la ley que continúa vigente. “El problema es que si no se daba una amnistía las culpas
se iban a sobreponer a la razón”, dice David Escobar Galindo,
uno de los principales negociadores de los Acuerdos de Paz. Pero admite:
“No hubo ningún acuerdo implícito para hacer una
amnistía. Eso nunca se mencionó ahí como un acuerdo
implícito. Eso estaba, digamos, en la atmósfera…
La amnistía era un sacrificio para las víctimas. No dar
la amnistía era un sacrificio para el proceso. Pues se optó
por no sacrificar el proceso. Y las víctimas quedamos en blanco”.
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