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NOTICIAS TACA y COPA: La guerra por los airesTras un año de batallas legales, la Corte Suprema de Justicia
suspendió los vuelos directos Panamá-San Salvador justo
el día en que se inauguraría la nueva ruta de Copa. Carlos Martínez y Edith Portillo El Embraer 190-100 IGW estaba acondicionado para volar y esperaba su turno en la pista del Aeropuerto Internacional de Tocumen, en la ciudad de Panamá. Una moderna aeronave bimotor de fabricación brasileña, tamaño mediano, con capacidad hasta para cien pasajeros. Era 15 de diciembre y el avión inauguraría el primer vuelo comercial directo Panamá – San Salvador. Pero el Embraer nunca despegó. Desde El Salvador llegó la notificación de que ese mismo día la Corte Suprema de Justicia había decidido suspenderle el permiso de aterrizar en suelo salvadoreño. La salida estaba fijada para las 7:45 de la noche (hora panameña) y la temporada alta le había permitido a Copa Airlines, la compañía dueña del avión, vender todos los boletos para ese vuelo -98 en total- con semanas de anticipación. Los operadores panameños fueron notificados cerca de las 2 de la tarde de que su aeronave no podría hacer el vuelo inaugural y la compañía se vio obligada a notificar a sus pasajeros que éste había sido cancelado. “La causa de esta cancelación fue que TACA interpuso un amparo de garantías constitucionales ante la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, en el cual solicitó la cancelación del permiso otorgado, desde diciembre de 2004, a Copa Airlines por las autoridades aeronáuticas de ese país, para realizar dichos vuelos”, informó a la prensa la compañía panameña en un comunicado emitido al siguiente día. El incidente dejó a 98 pasajeros varados en la ciudad de Panamá y cerró un año completo de batallas jurídicas y comerciales en El Salvador. Para todo diciembre, según el gerente de Copa en El Salvador, Eduardo Aguilar, la suspensión del permiso ha afectado a más de mil 500 pasajeros, que ahora están siendo reacomodados en la ruta Panamá-Nicaragua-San Salvador. TACA, la aerolínea salvadoreña que ha logrado expandirse a toda Centroamérica y parte de Sudamérica, había logrado asestar, a último minuto, un golpe fuerte a su única competencia en el mercado centroamericano. La disputa por el sur Tres días antes, el 12 de diciembre, la apertura del nuevo vuelo de Copa había sido celebrada en grande en un hotel de San Salvador, incluso con la presencia de varios representantes diplomáticos sudamericanos. El embajador panameño, Edgar Spence, junto a Eduardo Aguilar, fueron anfitriones de un cóctel en honor a la nueva ruta. Hasta ese momento, ninguna compañía había registrado un vuelo directo entre ambos países. Las únicas dos rutas que existían hacían escala en Nicaragua (en el caso de Copa) y en Costa Rica (en el caso de TACA). Esta nueva frecuencia, en cambio, resultaba muy conveniente para pasajeros que necesitaran hacer un viaje de un solo día o que quisieran evitar las escalas en Nicaragua y Costa Rica para viajar a América del Sur. Según TACA, el sur del continente significa cerca de 43 pasajeros diarios. Panamá es sólo un puerto de transbordo y esta nueva ruta convertía a Copa en un competidor fuerte en el mercado de boletos a Sudamérica. “Vemos el daño de que tomen a nuestros pasajeros a Sudamérica”, reconoce el presidente de TACA, Alfredo Schildknecht. Aunque está autorizada para aterrizar en suelo canalero en viajes centroamericanos, TACA no puede hacer escala en Panamá en sus viajes al sur. Schildknecht asegura que el gobierno panameño les denegó una solicitud en ese sentido hace algunos años. El 15 de diciembre de este año Copa se quedó con el nuevo Embraer en suelo panameño, tras la decisión de la Corte Suprema de Justicia de aceptar un amparo de garantías constitucionales de TACA. COPA había obtenido este permiso un año antes, tenía vendidos todos los vuelos de diciembre y también paquetes para todo el año 2006. Las pérdidas económicas, según Aguilar, aún se están estimando.
Álvaro Mejía Guevara es un burócrata pequeño, de rostro ceñudo, que tiene una pequeña oficina de dos metros y medio cuadrados. De su aprobación dependen en buena medida millonarias inversiones. Mejía es el gerente legal de la Autoridad de Aeronáutica Civil (AAC), una instancia que desde 2001 no depende del Ejecutivo y adquirió carácter autónomo. La AAC tiene sus instalaciones en Ilopango y una modesta infraestructura que hace difícil imaginar la cantidad de negocios de aerotransporte que pasan su colador legal y técnico. Este abogado cincuentón presume de sabérselas todas en lo que al aire respecta. Ha sido piloto de avioneta, operador de radar y de torre de control. Fue él quien autorizó, luego de recibir la solicitud el 26 de noviembre de 2004, la nueva ruta de Copa para operar desde este diciembre. Ha sido también él quien ha tenido que lidiar con las quejas de TACA. La Ley de Aviación Civil manda en su artículo 70 que para obtener los permisos de operación para nuevas frecuencias de vuelo debe realizarse una audiencia a la que asiste la aerolínea solicitante, pero también “los sectores interesados vinculados con los servicios de transporte aéreo”, a fin de conocer su “oposición o apoyo respecto a los servicios comprendidos dentro del servicio solicitado”. La convocatoria para la audiencia debe realizarse a través de una publicación en el Diario Oficial y otra en uno de los tres periódicos de mayor circulación en el país, con un edicto en la sección de clasificados cuatro días antes de que se celebre. Es justamente a este punto que, desde enero de 2005, TACA se ha apegado para presentar sus alegatos ante la AAC, aduciendo que la publicación en el Diario Oficial (normalmente con un desfase de una semana) salió hasta después de realizada la audiencia. Según relata Mejía, los abogados de la compañía salvadoreña alegaron también que el edicto en los clasificados fue publicado en día sábado. En otras palabras, dice Mejía, “no asistieron a la audiencia porque se durmieron, sábado igual es día hábil”. En efecto, el edicto apareció en los clasificados de La Prensa Gráfica en su edición del 11 de diciembre de 2004 y en el Diario Oficial, cuya circulación física tarda alrededor de una semana en hacerse efectiva, del mismo 15 de diciembre en que se celebró la audiencia. “Me parece que se nos han violado los derechos de audiencia (…) La publicación en el Diario Oficial salió hasta después de convocada la audiencia y solo lo publicaron en los clasificados de La Prensa Gráfica. El Diario Oficial es el Diario Oficial”, reclama aún el presidente de TACA. Agrega que la segunda frecuencia otorgada a Copa violentaba además la libre competencia y que la empresa panameña dio “información errada sobre los derechos que TACA tiene en Panamá. Dijo que nosotros teníamos otra frecuencia y eso no es cierto”. Esta versión, sin embargo, es desmentida por Mejía, quien detalló también que debido al alegato de atentar contra la libre competencia, la AAC contrató dos peritos para realizar un estudio en el que dictaminaron que dicho argumento no procedía. A igual conclusión llegó el equipo legal de la AAC y su Consejo Directivo con los tres recursos (de revisión, apelación y de queja) que a lo largo del año presentó TACA para tratar de revertir la decisión de dar la licencia. “Si es que incluso a la gente de TACA se le dijo que entonces solicitaran la misma frecuencia y así competir con Copa. Ya si Panamá se las negaba entonces sí es distinto porque niega la reciprocidad”, agrega el abogado. “Pero ni siquiera la solicitaron”, complementa Eduardo Aguilar, el gerente de Copa en El Salvador. La última carta Los repetidos intentos de TACA para cancelar el permiso de Copa tenían a la expectativa a la AAC, en vista de que la compañía salvadoreña había agotado ya todos los recursos legales sin obtener éxito. “El último recurso de queja incluso lo vinieron a presentar una semana antes de la fecha del primer vuelo y la respuesta siempre fue negativa. La notificación de la Corte (de suspenderlo) fue algo que nos sorprendió a todos, nadie esperaba que dejaran la vía jurídica e hicieran eso (…) Ya con la vía que tomaron (de acudir a la Corte) ahí es económico y hasta cierto punto político”, dice Mejía. El personal en las oficinas de la Autoridad de Aeronáutica Civil relata que fue al final de la mañana del 15 de diciembre, horas antes del vuelo que inauguraría la frecuencia, que el apoderado legal de TACA, Fidel Chávez Mena, llegó sonriente a las instalaciones de la AAC transportando personalmente al notificador de la Corte Suprema de Justicia. El recurso de amparo había sido introducido a la Corte el 12 de diciembre, día en que Copa y la embajada panameña celebraron la nueva ruta. “Y como por arte de magia”, según Copa, la Corte resolvió en apenas tres días aceptar el amparo. “Fue una acción mal intencionada, con alevosía, justamente el día del primer vuelo y afectando la temporada alta”, dice Eduardo Aguilar. El presidente de TACA sostiene que el calendario se dio así “porque esos fueron los plazos en los que agotamos los procesos administrativos antes de que la decisión de la AAC nos causara daño”. La Corte Suprema de Justicia debe ahora ventilar el caso, pero sin tener plazos establecidos para emitir una resolución, mientras los vuelos Panamá - San Salvador y viceversa continúan cancelados. Copa, en tanto, ha presentado un escrito de revocatoria para dejar sin efecto la suspensión. Para el próximo año, la AAC tampoco ve cielos despejados. En este momento Copa se encuentra en su proceso de renovación de permisos de operación para 2006, y para ello la compañía panameña ha entregado documentación a la Autoridad de Aeronáutica en los últimos meses, incluyendo ya la frecuencia hoy suspendida. Queda en espera la realización de la audiencia correspondiente a este trámite de renovación, a la que, nuevamente, se convocará a las partes interesadas. “Y seguro TACA va a alegar que ahí está lo de ese vuelo”, vaticina Mejía.
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