Entrevista con Silvia Vidal. Ex prostituta
y actual Directora de la Asociación Flor de Piedra
"Aun en la Biblia está reivindicado el trabajo sexual"
Silvia Vidal luce temerosa. Ya había adelantado por teléfono
que prefería no pedir nada de comer porque se ponía
más nerviosa, así que del menú de La Ventana
nos contentamos con pedir algunas bebidas. Agua para ella. Silvia
tiene ahora cuarenta y ocho años. Vendió sexo desde
los veintiuno hasta los cuarenta. Asegura que lo hizo por las necesidades
de su familia, de la que era el único sostén, y que
no le gustaba. Asimismo, cree ella, le pasa a la mayoría
que se dedica al trabajo sexual, término usado para distinguir,
en su opinión, de lo la prostitución. Su pareja es
menor que su hija. Se conocieron en la escuela nocturna y decidieron
"abrigarse los sentimientos" uno al otro. "Puta",
le han dicho en la calle las mismas voces que reprenden su relación
con el "cipote", pero su oficio le ha enseñado
a ignorarlas. Actualmente dirige la institución que le cambió
la vida. Considera su propia historia es sin duda un ejemplo representativo
de los factores que llevan a muchas mujeres a vender placer para
sobrevivir, y de lo duro que esto puede llegar a ser. Vidal también
ejemplifica a aquellas que decidieron dejarlo, y lo lograron.
Edith Portillo y Ruth Gregory / Fotos: Roberto Orellana cartas@elfaro.net
Cuéntenos un poco sobre lo que está haciendo en "Flor
de Piedra"
En "Flor de Piedra", como ustedes saben, trabajamos con mujeres
trabajadoras del sexo, yo soy una ex trabajadora del sexo. La función
de "Flor de Piedra" es reivindicar la lucha por los derechos
de las trabajadoras del sexo, porque se respeten los derechos que en este
momento no se están respetando. Se hace mucho trabajo de prevención
hacia las señoras trabajadoras pero también hacia los clientes,
porque ellas están bien concienciadas que tienen que protegerse
contra las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) y el VIH. Hay
otras enfermedades que se transmiten por virus y no tienen cura, entonces
por eso le estamos metiendo bastante a la prevención. También
a nivel organizativo, queremos tener una organización a nivel nacional,
siempre por los derechos humanos de las trabajadoras del sexo.
Para aclarar términos: ¿cuál es la diferencia
entre trabajo sexual y prostitución?
Para nosotras, desde nuestra concepción, una trabajadora del sexo
es aquella que lucha por sus metas en su día a día, que
trabaja por mantener a sus hijos, por estar bien ella. Pero no podemos
llamar trabajadora del sexo a una compañera que se mete en drogas,
en alcohol, porque si nos metemos en drogas llegamos a ser tan precarias
que ya no cuidamos ni la salud, mucho menos a nuestros hijos. Eso no quiere
decir que todas las mujeres estamos obligadas a vivir sólo por
nuestros hijos, porque también es responsabilidad de los hombres,
pero, para nosotras es la diferencia, una trabajadora del sexo es aquella
que tiene metas claras.
¿No tiene que ver con la actividad a la que se dedican?
No. Nosotras el trabajo sexual lo estamos viendo como cualquier otro trabajo.
En el trabajo sexual se trabaja con los genitales, en la maquila se trabaja
con las manos, con la espalda, en la computadora se trabaja con el cerebro,
con las manos. Igual. Entonces, desde ahí, nosotras estamos reivindicándolo
como trabajo, porque en realidad tampoco vemos que en este país
haya alternativas laborales para las compañeras, y por una compañera
que se retire del trabajo sexual se meten diez.
¿Y desde la experiencia de ustedes, tanto directa en el trabajo
sexual como en la organización, cuál han visto que es el
perfil de las mujeres, u hombres, que se dedican al trabajo sexual? ¿Por
qué lo hacen?
Bueno, la situación económica. La desintegración
familiar también, porque si una mujer se queda con dos y tres hijos,
y no está preparada para ir a un empleo de secretaria. Eso hace
que uno recurra al trabajo sexual. Yo solo tengo una hija, pero cuando
yo empecé a trabajar en esto tenía a mis hermanos estudiando,
entonces todavía tenía que darles de comer a mis hermanos,
a mi mamá, a mi hija.
¿Eras la mayor?
Sí, la segunda. Mi hermano mayor se casó y se fue.
¿Cuántos años tenía cuando empezó?
Entre veintiuno y veintidós porque mi hija ya tenía año
y medio.
¿Y fue por eso que comenzó?
Sí, fue la situación económica, además vivíamos
en un hogar súper conflictivo, y a pesar de que mi papá
y mi mamá eran casados nunca estaban con nosotros. Para decirles
que a mí me violaron a los nueve años y mi mamá nunca
se dio cuenta. Ella se murió y no se dio cuenta, porque yo, por
ese problema, en la adolescencia tuve graves trastornos. Yo me quería
suicidar cuando ya llegué a la etapa de la adolescencia porque
lo que pasó, la violación, a mí se me olvidó
después. Cuando yo llegué a la adolescencia tenía
un novio, y cuando empezaron otro tipo de caricias yo recordé todo.
Entonces sí, me trastorné, porque yo me quería suicidar,
eso era lo único que quería hacer. Y todo mundo decía
que qué me pasaba, al pobre bicho le echaban el muerto.
De que "a saber qué" le había hecho
Cabal, o que me había acostado con el cipote, y yo nunca me acosté
con él. Entonces mi mamá me puso en control con un psicólogo,
pero los psicólogos no me pudieron sacar nada de lo que me había
pasado. Quizás estuve deseando a mi papá toda una vida,
porque al final me llevaron con un viejito, psiquiatra, y a él
yo le pude contar todo mi problema, qué era lo que me pasaba, y
después de habérselo contado yo pude vivir de forma diferente.
¿A qué edad fue eso, que por fin pudo contar?
De los diecisiete como a los dieciocho.
¿Y la violación ocurrió cuando usted tenía
cuántos años?
Tenía nueve. Y fue un vecino, pero mi mamá como nunca
ellos nunca estaban con nosotros, no podían estar
¿Y nunca intentó decirles?
No. Es que mi mamá era muy enojada. El problema era que mi papá
era alcohólico, entonces ella se volvió bien neurótica,
además ella cargaba con cinco hijos. Y también ella ya venía
con problemas desde su niñez, porque los papás los dos eran
alcohólicos, su papá se suicidó cuando joven, con
una bomba. Entonces yo le doy gracias a Dios y a la vida porque se me
compuso mi cerebro, que ya no seguí intentando suicidarme, porque
de ese período para acá, cuando mi hija tenía dos
años, yo me sentía demasiado agredida por mi mamá,
y lo volví a intentar, pero quizás ya fue con una intensidad
menor. Después de eso, ya había empezado a trabajar en el
sexo, yo decidí continuar a como diera lugar y cuando yo pudiera
me iba a salir.
¿Desde el principio tenía la idea de que fuera una cosa
temporal?
Si.
¿Cuándo empezó a trabajar en el sexo su familia
se dio cuenta?
Se dieron cuenta después, cuando me llevó la policía.
¿La policía?
La policía, sí. Bueno, hay lugares de zona roja, y ahí
ellos van y hacen redadas.
¿Cuál fue la reacción de su familia?
Bueno, al principio todo mundo me marginaba. Yo siempre me sentí
marginada por mi familia. Sólo por el menor de mis hermanos nunca
me he sentido marginada. Ya es un hombre. Mi hermana, mi mamá,
mi otra hermana, decían que les daba pena. Siempre me estaban echando
en cara que no tenía que estar haciendo eso, y yo les decía
que por qué se extrañaban, si había miles de mujeres
trabajando en eso. Igual, las condiciones no me dieron tantas oportunidades
para agarrar otro tipo de vida.
¿No tuvo formación en alguna otra actividad?
No. Yo estudié hasta bachillerato nomás, en el día,
en aquel tiempo, 1975. Pero ya después, cuando tuve mi hija ya
no tuve ninguna oportunidad de nada. Entonces también uno se siente
frustrado. Y cuando vino mi hija a mi vida tenía muchas necesidades,
sobre todo me abatía cuando mi hija se enfermaba y había
que comprarle las medicinas y curarla. El papá de mi hija sólo
me dejó embarazada, porque es un hombre casado. Cuando él
me conoció yo no era trabajadora del sexo, eso me terminó
de decepcionar más, me terminó de hundir más emocionalmente.
Pero igual con la venida de mi hija a mi vida yo agarré fuerza
y valor para meterme de lleno al trabajo del sexo.
¿Cuántos años tiene su hija?
Veintisiete va a cumplir.
¿Nunca hubo por parte de su hija algún comentario que
la incomodara?
Pues fíjese que no, pero por parte de mi mamá sí
me hacía la vida de cuadritos y siempre me mantuvo alejada de mi
hija. Me daba cólera, me frustraba. Hubo un tiempo que yo tomaba
mucha cerveza, tomaba y trabajaba, pero yo nunca me tomé una cerveza
que yo la comprara, yo siempre esperaba que los clientes me invitaran.
Mi hija, cuando mi mamá se murió, me preguntaba a gritos
que cuándo yo le había dedicado un segundo de la vida, que
la había llenado de cosas materiales pero que tiempo no le había
dedicado. Pero ella no sabía cómo había sido toda
mi vida pues, a la par de la abuela. A raíz de que escribimos un
libro, no sé si han escuchado del libro, se me olvidó traerlo
Por ahí lo andamos.
¡Ah! ¿Ahí lo andan? Bueno, a raíz de que se
escribió ese libro, de que ella leyó mi historia en ese
libro, ella ha cambiado mucho conmigo. Es una persona bien diferente ahora
a la niña que mi mamá dejó, malcriada en ese aspecto.
(El libro al que alude Silvia lleva por título "Historias
Putas", y fue publicado a finales de 2003 por "Flor de Piedra"
con el apoyo de organizaciones internacionales. En él se recogen
muchos otros detalles de la historia de Silvia, y de otras once mujeres
que ejercieron o continúan ejerciendo el trabajo sexual. Las historias
comparten elementos comunes: la miseria, la violencia intrafamilar, abusos
sexuales, y la vida en la calle)
¿Y cómo es la vida en la calle?
¡Uhmmm! Llena de muchos atropellos, de mucha violencia, y quizás
la violencia que más hace daño es la psicológica,
porque, discúlpenme lo que les voy a decir, pero yo le decía
a una compañera durante mis últimos años en la calle:
"Mire, algún día me voy a ir a la mierda de aquí,
porque ya estoy harta de que sólo el que no quiere no se viene
a cagar y a miar en uno'. Me daba cólera, porque si pasaba alguien:
'sidosas', nos decían. "Ahí va la puta", cuando
lo ven a uno en otra zona, que talvez ni anda trabajando en ese momento,
pero como lo conocen, le gritan. Nada menos el año pasado, hará
como unos seis, siete meses, yo iba ahí por la alcaldía,
venía de una reunión, me subí a la pasarela. Iba
un hombre que fue mi cliente un par de veces, pero como él me trató
muy mal yo siempre que lo he encontrado siempre lo he ignorado. Y ese
día yo sólo pasé y no hablé con él.
Me subí a la pasarela y el desgraciado hasta que ya estaba subida
en la pasarela, desde abajo me gritaba: "¡Puta! ¡Puta!".
Y yo como que no era conmigo. Pero todo ese tipo de cosas uno se las tiene
que tragar en la calle.
¿Y entre las mismas trabajadoras hay algún tipo de violencia?
Sí, bastante.
¿Qué tipo de violencia?
Física, y también psicológica, pero es que muchas
veces hay hombres que ponen a competir a las mujeres, un día van
donde esta y otro día van donde aquella. Y aquella dice 'este es
mi cliente' y la otra dice también 'este es mi cliente'.
¿O sea que supuestamente tienen que respetar quién es
cliente de quién?
No específicamente, pero así se maneja. Las mujeres dicen
'no, si él es mi cliente', pero son ellos los que deciden si van
donde una o donde la otra, no son las mujeres las que los están
llamando. Algunas compañeras sí tienen la costumbre de llamarlos,
pero si ellos no quieren no van.
¿Y ya en la intimidad de un cuarto, qué tanto riesgo
corren de que exista violencia?
Bastante, porque desde que un hombre no quiere usar un condón,
si el quiere la puede agarrar a una y le vale. O también si uno
se niega a hacerle cosas que uno no quiere hacerles, porque no con todo
mundo se puede hacer de todo, es mentira. Yo por lo menos tenía
mis clientes exclusivos con quienes yo podía hacer grandes tratos
y con quienes podía hacer mínimos tratos.
¿Qué es eso de grandes tratos y mínimos tratos?
Vaya, por ejemplo si ellos dicen: "Yo quiero que me des sexo oral,
que me des sexo anal, que me des sexo vaginal". Yo lo podría
hacer, pero no con todo el que me lo pide. Todos lo pueden pedir, pero
no con todos se puede hacer.
¿Y eso se respeta, cuando una trabajadora del sexo pone límites?
Algunas veces se respeta, otras veces no respetan, quieren todo a la brava,
y si no se salen con la de ellos lo quieren penquiar a uno.
¿Y cómo hacen la diferencia entre el trabajo y la intimidad
de pareja?
Yo durante fui trabajadora del sexo nunca pude tener una pareja. Sí,
quizás, hubo algún cliente que me gustara, pero siempre
me pagaban. Yo no puedo creer que una compañera sea trabajadora
del sexo y tenga una pareja en la casa, porque la cuestión es cómo
la está viendo ese hombre, cómo la está queriendo,
o qué es él en la vida de ella. Por lo menos en mi forma
de ver, yo soy mujer y él es hombre, pero eso no quiere decir que
porque yo soy mujer voy a estar subordinada. Yo digo que si un hombre
está en la vida de uno es para apoyarla, no sólo para estarse
aprovechando de uno.
¿Alguna vez se sintió querida por algún cliente?
No, querida quizás no. Talvez que a alguien me atraía más,
pero querida, así como amada, no. Tengo amigos todavía,
que fueron mis clientes anteriores. Más de alguno me ha dicho:
'¡Ah, qué bueno que ya no trabajás en eso!', pero
igual verdad, nunca llegamos a más. En toda mi vida sólo
una persona me ha dicho que me ha apreciado, pero si es cierto o no
a saber.
¿Por qué se salió usted del trabajo sexual?
Bueno, me empecé a salir poco a poco. Al principio encontré
un hombre que me ayudó un montón económicamente y
pude salirme. En ese mismo tiempo conocí el proyecto, antes no
se llamaba "Flor de Piedra" sino "Proyecto Integral de
Mujeres", y le pertenecía a la Universidad Luterana. Entonces
ellos me dieron la oportunidad de estudiar cosmetología. Lo fui
a estudiar porque yo decía que me gustaba la cosmetología,
y sí me gustó un tiempo pero nunca lo he ejercido. Y de
ahí me fui quedando. De ahí nos dieron trabajo de promotoras
a medio tiempo, y el otro medio tiempo era voluntario, y ese ir y venir
dentro del trabajo ese también me ha ayudado mucho.
¿Y en "Flor de Piedra" tienen cifras de cuántas
personas se dedican al trabajo sexual en el país?
No.
¿Existen? ¿Alguien tiene esos números?
Nadie tiene esos números.
¿Cómo cuánta gente hay en "Flor de Piedra"?
Como usuarias tenemos unas 500 o 700 mujeres.
¿De qué zonas?
Del Parque Centenario, en la calle dieciocho, la calle Celis, la Castillo,
Zurita, el centro histórico. Aguilares, San Martín, porque
es parte de San Salvador, Apopa, y esporádicamente tenemos trabajo
en Sonsonate, en La Libertad, y en Santa Ana.
¿Y como trabajadoras de planta en la organización?
Para ser una trabajadora de "Flor de Piedra" primero hay que
capacitarse, y en este momento hay un grupo de dieciocho compañeras
eventuales de aquí hasta junio, trabajando en un proyecto de prevención
del Fondo Global (de la Organización de las Naciones Unidas). De
planta estamos seis trabajadoras. Hay una compañera que es ordenanza,
ella ha decidido quedarse como ordenanza porque ella no quiere trabajar
en promoción, ni en educación ni en nada de eso. Y hay otras
compañeras que trabajan como educadoras, pero por supuesto ya están
capacitadas, más que todo en la prevención, en la organización
y en la educación.
¿"Flor de Piedra" trabaja con niñas que se han
dedicado al trabajo sexual?
No, desde "Flor de Piedra" no trabajamos con niñas porque
hasta ahora no las hemos podido ver. La mayoría de niñas
están en los burdeles encubiertos o en las casas donde tienen hasta
sus guaruras y no dejan que uno entre a trabajar con ellas. Ni les conviene
que uno se dé cuenta.
¿Es difícil conseguir el financiamiento para que trabaje,
bajo condiciones óptimas, una organización como "Flor
de Piedra"?
Si "Flor de Piedra" no justifica bien sus gastos y su operatividad
del trabajo no lo financian, porque ustedes saben, en este país
hay tanta doble moral que la personería jurídica la hemos
solicitado en dos veces y no nos la dan.
¿Y cuáles son las razones que les dan para negárselas?
Siempre están haciendo observaciones a los estatutos. La primera
vez dijeron que por el nombre, que eso de "Asociación de Mujeres"
sonaba como que éramos una asociación de hombres vestidos
de mujer.
(Nos miramos incrédulas para al fin estallar en carcajadas )
Ja ja ja ¿A ver, cómo fue eso?
Ja ja ja que eso de "Asociación de Mujeres" les
suena como que fuéramos una asociación de hombres vestidos
de mujer.
¿Y cuál es el problema? ¿Y si es así,
qué pasa, no se pueden asociar?
Para ellos no.
Ya. ¿Y qué otras razón les han dado?
Que tenemos que quitarle que vamos a trabajar con niños, porque
habíamos puesto que íbamos a trabajar con los niños
y las niñas de las compañeras, de las usuarias de "Flor
de Piedra", pero dicen que no, que nosotros no podemos trabajar con
niños porque para eso está el ISNA. Pero igual, hay que
volarle eso a los estatutos, se lo vamos a volar, y talvez asi
¿Y lo de "Asociación de Mujeres" cómo
lo cambiaron?
Hemos puesto "Asociación Mujeres Flor de Piedra".
¿Y eso sí se los aceptaron?
No nos han aceptado nada, porque después de eso hoy están
diciendo lo de los niños y las niñas.
¿Cuántos años tienen gestionando la personería
jurídica?
En el 98 se hizo el primer esfuerzo, y en el 2003 se volvieron a meter
los documentos. Del 98 fue hasta el 2002 que declararon el proceso nulo,
entonces en el 2003 se volvieron a meter los papeles, y los devolvieron
hasta el año pasado. Y ahora vamos a hacer el intento nuevamente,
a ver qué pasa.
¿De dónde viene el nombre de "Flor de Piedra"?
Los señores de la Universidad Luterana decían que nos iban
a rehabilitar. Se rehabilita una persona del alcohol, de las drogas, pero
nosotras no estamos endrogadas, entonces se le cambió la visión
y la misión, porque ya era educar, organizar y todo eso. Pero hicimos
una lista de nombres. Una compañera hondureña nos dijo ese
nombre y al final votamos todas por ese, porque ese nos gustó.
Las piedras son duras y así es la vida de una trabajadora del sexo,
no es porque es la pobrecita verdad, bien estigmatizada y violentada,
no es eso, sino que dentro de toda esa dureza pueden nacer flores, muchas
veces. Entonces lo que significa para nosotros es la mujer, con todo su
potencial, con su inteligencia y todas sus cualidades, no sólo
los defectos que en la calle nos ven.
¿Qué les dicen ustedes a las muchachas que quieren dejar
la prostitución pero que a lo mejor no tienen la posibilidad económica
de salirse de ahí ahorita?
Ahí es bien difícil porque nosotras hemos querido hacer
un área de alternativas laborales, y ha costado mucho, porque eso
necesita mucho dinero, mucha organización de parte de las compañeras,
pero desde mi persona, lo que yo siempre he empujado desde que comencé
a trabajar ahí es de que siempre dentro de los proyectos se incluya
la capacitación a las mujeres, que si una puede hacer alguna vez
un trabajo eventual, o enseñarle otra cosa hay que hacerlo, porque
eso a uno le ayuda un montón. Porque yo ahora digo, si me quedo
sin trabajo yo no vuelvo a la calle, ya puedo hacer otra cosa. Además,
me siento grande para estar en el trabajo sexual, en años.
Mire, y en la organización al estar defendiendo los derechos
de las trabajadoras del sexo ¿no se está promoviendo la
prostitución?
No. Nosotras no pretendemos promover la prostitución. Lo que promovemos
es que se respeten los derechos de las compañeras. También
si las compañeras, algún día, aunque hubiesen alternativas,
ellas deciden estar dentro del trabajo sexual, que sean otras condiciones,
que sean condiciones dignas.
¿No quieren erradicar el trabajo sexual?
No. ¿Cómo lo vamos a erradicar nosotras? ¿Quiénes
somos para erradicarlo? No podríamos. El gobierno podría
decir 'lo vamos a erradicar' pero, ya sabemos verdad, metiendo a todo
mundo a la cárcel, persiguiéndolo y todo.
¿Qué puede entenderse como condiciones dignas para quienes
ejercen la prostitución?
Que en los lugares donde están haya condiciones salubres, no insalubres
como ahorita, que les cobran un montón y tienen que acostarse en
unas camas tan cochinas, y los cuartos todos sucios. Y también
eso de los atropellos de la policía. Claro, que todo tiene su costo
porque si algún día llegara a ser legal aquí también
las compañeras pagarían más impuestos de lo que ya
pagan.
¿Pagan impuestos?
Pues sí, porque en todo lo que uno compra le meten el IVA. Si es
la luz, el agua, siempre se lo van topando a uno, en todos los servicios.
Yo estuve en un encuentro latinoamericano de trabajadoras del sexo. En
Suramérica es otra realidad, las mujeres ganan mejor, viven mejor,
comen carne casi todos los días, no como aquí verdad, pero
la mayoría coincidimos cuando se decía qué queríamos
para la mujer trabajadora del sexo: que cuando ella llegue a adulta mayor
se jubile, y que tenga prestaciones del ley, como seguro social, indemnización,
derecho a una vivienda digna.
¿Y a usted qué palabra se le viene a la mente cuando
escucha a los políticos?
Corrupción. Pura corrupción. Bueno, yo veo cómo van
las condiciones de mal en peor de un tiempo para acá.
¿Ha oído del Plan 'Oportunidades' del Presidente Saca?
Sí.
¿Y qué opina de él?
Eso es una farsa completa, es una falsedad total, y también lo
otro que ha sacado hace poco, la 'Red Solidaria', que les van a dar diez
dólares a la gente a saber por cuánto tiempo, pero sólo
para que vuelvan a votar por ARENA.
¿Y de los sucesivos gobiernos municipales del FMLN qué
piensa?
Con el gobierno del Dr. Héctor Silva más o menos teníamos
coordinación, ya con este otro señor, Carlos Rivas, ni nos
hemos visto, ni nos hemos hablado por teléfono, ni nada.
¿Qué tipo de Coordinación tenían con Silva?
Es que cuando estuvo el Dr. Héctor Silva había una concejalía
de la mujer dentro de la alcaldía, entonces nos reuníamos
con algunas compañeras de la Unidad de Género de la alcaldía,
y hoy que ese hombre vino (el actual alcalde, Carlos Rivas Zamora) se
voló esa unidad de género. La concejalía desapareció.
Entonces tampoco con ellos estoy contenta, porque pues sí ¿en
quién se puede confiar?
¿Y usted vota?
Claro que sí.
¿Se siente representada por los partidos por los que vota?
Pues yo no me siento representada por nadie en este país.
¿Y por qué vota entonces?
Porque me gusta ir a votar, y sí quisiera que un día cambiaran
las condiciones de este país, aunque yo ya no lo vea, pero quiero
que mi nieto por lo menos viva en otras condiciones de las que estamos
viviendo ahorita. Nunca me he quedado sin ir a votar.
¿Y en la iglesia marginan a las trabajadoras sexuales?
Pues mire, cuando yo estaba en el trabajo, y alguna señora llegaba
a hablarme, a mí me daba risa porque me decía: "Hagamos
una oración". Hagámola pues, decía yo. "Vaya",
nos decía, "Mañana ya no tienen que estar en este trabajo"
(María conserva con muy buena salud su sentido del humor y
de nuevo nos contagia de carcajadas, mientras recrea la bien intencionada
ingenuidad de aquella propuesta)
Y yo decía: '¡Ay! Esta señora quizá me le va
a dar de comer a mi hija mañana". Bueno, no lo decía,
verdad, pero lo pensaba. Sí, yo pienso que a veces desde la iglesia
se nos margina a nosotras las mujeres.
¿Y usted qué opina de María Magdalena?
Para los lectores de la Biblia yo siempre recomiendo esto: que la lean
bien y que interpreten bien, porque aún en la Biblia está
reivindicado el trabajo sexual.
¿Cómo es eso?
Pues sí, a la María Magdalena todo mundo la perseguía.
¿Y quiénes la perseguían? Otros corruptos peor que
ella. Tampoco podemos decir que una trabajadora del sexo no sirve para
nada. Somos personas, con deberes, con derechos, y con todo el valor del
mundo para cambiar cualquier cosa. Pero a veces hacen falta las condiciones,
los recursos.
Pero mire, también hay muchachas que quizás no tienen
tanta necesidad económica y se dedican al trabajo sexual ¿Cómo
entienden ustedes esa diferencia?
Hay cipotas que se meten con hombres, por conseguir también, y
las van a vender a los hoteles, o se apropian de ellas y ellos mismos
las mandan a conseguir para que les lleven el dinero, y ellas creídas
de que las están queriendo.
Nos referimos a que hay gente, con estudios universitarios, a veces
en universidades que cobran una cuota alta, y que están metidas
también en este trabajo.
Y con otro tipo de clientes también.
Cuando son personas que no tienen esa situación extrema de
pobreza ¿Qué cree usted que es lo que realmente las motiva?
No, son aspiraciones más altas que ellas tienen, de terminar su
carrera, de andar en un buen vehículo. Siempre caemos en que es
por el dinero.
Pero es que es una cosa curiosa respecto al trabajo sexual, que en
comparación a otras actividades laborales es mejor pagada
No, no lo pagan tan bien. Por lo menos en las Casas de Citas, aunque la
dueña se harte la mitad del pisto de la mujer, a ella le quedan
unos buenos billetes en la bolsa. Yo estuve en una Casa de Citas, pero
la dueña me terminó robando. Antes de eso, yo decía:
'Bueno, si fuera más joven me metería a una casa de allá
de la Escalón', pero no sabía lo que me esperaba. En realidad
ellas también sufren mucha explotación. Si un condón
vale un dólar allá lo dan en cinco dólares.
¿Gastan para arrendar el cuarto?
Bueno, las que trabajan ambulantes van a los hospedajes y los clientes
pagan el cuarto. Ellas se quedan con unos seis siete dólares, por
cada momento (El 'rato' suele ser de veinte minutos, si es más
se cobra más). Las que trabajan en la calle Celis pagan como siete
dólares por el cuarto, ganen o no ganen lo tienen que pagar. Ahí
están más fregadas todavía. Pero igual, la calle
ofrece muchos riesgos. Aunque igual, se mete uno en un cuarto y llega
un sátiro que te quiere degollar, ahí te degüella pues,
no importa dónde esté. Pero de los ingresos que ellas tienen
todos los días pagan cuarto para vivir, porque nadie tiene casa
propia, y la que vive en la casa de la familia tiene que mantener a toda
la familia. Entonces muy poco dinero les queda para invertir en ellas.
A mí me pasó, hubo un tiempo que sólo en la familia
invertía, y para mí solo en la comida invertía, o
cuando se me acababan los pantalones o los zapatos.
¿Usted tiene pareja ahora?
Una persona menor que yo. Pero a veces me siento tan rara.
¿Cuántos años tiene?
Tiene veintiséis años.
¡!... ¿Y cómo empezó la relación?
Bueno, yo saqué mi bachillerato en la noche, ya estando ahí
en "Flor de Piedra". Mi mamá murió en el 96, y
en ese momento yo me sentía muy sola, un poco triste, de pensar
que casi nunca nos llevábamos bien. Me sentía muy mal. Entonces
yo le decía a una amiga ahí en "Flor de Piedra",
ella nunca ha sido trabajadora del sexo, que iba a ir a estudiar en la
noche y ella me decía: 'Vaya, que nunca es tarde para empezar'.
Entonces en el 98 empecé a estudiar en la noche, en ese momento
andaba con un hombre seis años menor que yo, y como al año
de estar ahí él se empezó a portar muy mal, y conocí
a este cipote, porque era un cipote.
¿Y este "cipote" era su compañero ahí?
Sí, era compañero de clases. A mí me gustaban las
cualidades de él, que era callado, que no andaba fregando tanto,
porque había compañeros que eran bien chabacanes y se ponían
a estar haciendo locuras. Y entonces yo decía: 'Este muchacho es
bien correcto, no anda haciendo locuras'. A él a saber qué
le gustó de mí.
¿Nunca le ha preguntado?
No. (Contesta Silvia entre risitas nerviosas). Entonces una vez en segundo
año yo le pregunté: 'Mirá, ¿Y hay computación
ahí arriba?'. 'Si, ya empezó la clase', me dijo, y nos fuimos
para arriba, y cuando llegamos arriba no había nadie. Entonces
medio andábamos 'maliciando'. '¿Y vos por qué me
andás enganchando?', le dije yo. Entonces me abrazó y me
dijo: 'Mirá, te quiero hacer el amor'. '¡Ah, nombre, vos!,
para eso no estoy', le dije yo. Di una vuelta y me fui. Después
me dijo: 'Yo había dicho esa vez que allá arriba te iba
a agarrar a la fuerza'. '¡Ay, sí! ¡Ya hubieras podido
fijáte', le contesté. Pues sí, pero a mí me
da risa porque, no es por minimizar a la juventud, pero a veces el recorrido
que uno tiene de viejo no lo tienen los cipotes jóvenes. Y entonces
ya en el año 2000, que se acabó todo con el otro, empecé
a andar con él.
¡Él tenía 21!
Empecé a andar con él, pero porque me dolía que la
relación anterior se hubiera terminado, y empecé a andar
con él por mitigar el dolor. Y él igual, empezó a
andar conmigo porque tenía una novia que se fue para Estados Unidos.
Entonces yo siento que nos juntamos los dos ahí por cobijiarnos
uno al otro los sentimientos.
¿Y él sabe que usted se dedicaba al trabajo sexual?
Sí, él sabe. Sabe porque le he contado algunas historias,
aunque al principio no sabía.
¿Y cuando le contó cómo reaccionó?
No reaccionó tan mal, por lo menos enfrente de mí. Y bueno,
hasta hoy estamos ahí.
¿Y cuando la gente los ve?
¡Ay, no! ¡Eso es un martirio! Porque a mí se me quedan
viendo, y más las mujeres, son las que más me critican.
¿Y su hija qué dice?
Mi hija me dijo que estaba loca.
Su hija es mayor que él entonces
Sí, mi hija es mayor que él. Y entonces ahí estaban
todos mis hermanos encima de mí, criticándome. Y yo por
último les dije: 'Miren, cada uno de ustedes, las mujeres tienen
sus maridos, los hombres tienen su mujeres, y yo no me meto en la vida
de nadie, así es que por favor no se metan en mi vida'. Pero a
veces yo me siento rara, porque igual él tiene sus locuras de joven,
es lógico pues, y yo le digo: "Mirá, buscate una muchacha
joven igual a vos, o a saber si ya la tenés y no me querés
decir". Le da risa. Pero a veces yo me siento rara. Si estamos en
la intimidad, en mi casa, yo me siento bien, pero sí salimos a
la calle yo me siento horrible. Pero, ahí vamos.
¿Pero está usted enamorada de él?
No sé. Yo siento que sí lo puedo querer pero a la vez siento
que sí lo puedo dejar. Pues sí, es que yo siento que él
es una persona demasiado joven para mí. Yo ya tengo mi vida hecha,
pero él no ha hecho su vida todavía, y él no sé
cuándo va a empezar pero necesita hacer su vida.
¿Y a usted qué le queda por hacer en su vida?
Un montón de cosas.
¿Cuándo se va a sentir Silvia satisfecha con el trabajo
en "Flor de Piedra", y en su vida personal?
Yo me sentiría satisfecha de ver a un montón de compañeras
trabajando en otro rollo, que no fuera el trabajo sexual. Es que de plano
están con unas condiciones bien difíciles, tan abatidas,
tan presionadas, tan estigmatizadas. Eso me dejaría bien satisfecha,
pero es algo como una utopía.
¿Qué hace falta para conseguir esa utopía?
Que sigamos trabajando, que sigamos luchando, que las mujeres se organicen
de verdad. Mucha gente me ha dicho: 'Metéte a la universidad',
pero ahorita yo no tengo dinero para estar en la universidad, primero,
y luego estoy luchando a la par de mi hija, por mi nieto que ya va al
kinder.
¿Y si pudiera estudiar en la universidad qué le gustaría
estudiar?
Administración de empresas o contaduría pública.
A mí me encantan los números, aunque a veces me hartan,
porque es demasiado encajonado. Desde que me dejaron de directora de "Flor
de Piedra", de plano que ese cargo me ha costado, días de
llorar y noches de desvelo, porque en ese entonces los proyectos se quedaron
a medio andar y yo tuve que terminarlos. A mi manera, pero los terminé.
La canción "You are so beautiful" ("Eres tan
hermosa") se escucha a través de los parlantes cuando la plática
llega a su fin, sin saber si algún día Silvia llegará
a estudiar en la universidad, o si habrá un futuro en el que complete
sus utopías. Sin embargo, nos queda la certeza de que hay flores
que crecen entre las piedras.