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Plática con Manuel Carreira, sacerdote y astrofísico

"La astronomía es tan perfectamente inútil como la poesía"

El Padre Carreira, de la Orden Jesuita, nació en Galicia, España, pero su educación la ha realizado América. En Estados Unidos, donde se radicó a mediados de los años 50, estudió teología en Washington e Indiana. Es Doctor en Astrofísica y Catedrático de la Universidad Pontificia de Comillas, Madrid, España. Esta semana estuvo visitando nuestro país para impartir una serie de conferencias sobre astrofísica, la cual es, entre otras ocupaciones, una de sus grandes pasiones: Pero también es inventor, enamorado de las estrellas, con tintes de poeta y dueño de grandes anécdotas.
Con varias conferencias y charlas durante el día y tratando de conocer un poco nuestro país, Manuel Carriera aceptó gustoso nuestra invitación a la Ventana. El padre Carreira, que llegó acompañado de nuestra compañera carmen, luego de dar una conferencia en la universidad local, es de caminar lento y voz pausada, signos visibles de su vejez. Sin embargo, el astrofísico habla hoy sobre su infancia y la gente que ha conocido, entre ellos al filósofo Zubiri, con la animosidad de un adolescente, aunque no por ello deja de ser el crítico más férreo de la ignorancia.
Por Diego Murcia y Carmen Elena Villacorta / Fotos: Roberto Orellana
cartas@elfaro.net
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Después de encontrar una mesa donde la luz de la noche colabore con la fotografías de Roberto, vamos creando ambiente. Uno de los camareros han depositado el menú de este día sobre la mesa. Al lado, cae la primera pregunta.

¿Qué es la astrofísica?
El estudio del universo como sistema físico. Uno no se preocupa mucho, por ejemplo, de las órbitas de los planetas, sino que se pregunta cosas elementales como: ¿por qué brilla una estrella? Tuvimos que esperar muchos años para que se pudiera saber sobre la energía nuclear y poder responder esta sencilla pregunta.

Hay que saber sobre física nuclear para hablar de astrofísica, entonces…
Sobre la teoría al menos. Cuando a principios de siglo XX se preguntaba la gente por qué brilla el sol, la mayoría de personas habría contestado que porque se estaba quemando algo. Supongamos que ese algo que se quema es carbón de alta calidad: sabemos cuánta masa y peso tiene el sol, eso gracias a la órbita de la tierra. Ahora, veamos ¿cuántas calorías se pueden sacar de una tonelada de carbón? Tantas. ¿Cuántas calorías produce y cuántas toneladas de carbón se queman, por segundo, en el sol? Con el tamaño y la masa que tiene el sol, ¿Cuánto duraría? Cuatro mil años. Eso no basta, porque hay vida en la tierra de hace mil millones de años, y cuatro mil años son poca cosa.
Lo que parecía obvio, no respondía tan fácilmente a esta pregunta tan sencilla. Hubo que sustituir el carbón por una nueva fuente de energía: la nuclear, que por cada kilo de combustible da más un millón de veces que el kilo de carbón. Entonces, el sol ahora en lugar de durar cuatro mil años, dura cuatro mil millones de años. Pero este es un ejemplo de astrofísica, de querer saber por qué sucede con las estrellas, cómo se forman, cómo mueren, etc…

(Carreira se acomoda un poco, como dando a entender que este es uno de sus temas favoritos y que la conversación puede ir por buen rumbo)

¿Qué es la ciencia para un astrofísico?
La ciencia es el estudio del comportamiento de la materia. Esta es la diferencia de ella con otras materias que no ocupan aparatos experimentales para sus oficios. La ciencia estudia la materia que se puede comprobar mediante un experimento, y eso implica conocer de las leyes biológicas y químicas…

¿En qué momento entra la concepción de Dios en la ciencia?
No entra en la ciencia, pero tampoco reniega de ella. ¿Qué dificultad hay en que a uno le guste la ciencia y escribir una novela? Ninguna, y por eso no hay problema. Todas esas cosas son diversos modos de conocer la realidad y se pueden complementar perfectamente. Por ejemplo, yo he dado clases de filosofía durante cerca de 30 años y al mismo tiempo estudiaba astronomía y física.

¿Alguna vez ha llegado a reñir Dios con la ciencia?
Nunca, porque la física no me dice nada de lo que no puede experimentar, y ningún experimento me va a decir nada de teología.

¿Y qué dice la teología sobre la ciencia?
Nada.

¿No se hablan?
¡Son cosas distintas! Es como decir: ¿qué dice la literatura acerca de la física? Cada una de ellas tiene un campo y un modo de trabajo distinto.

¿Pero existe diálogo entre los saberes?
Existe diálogo entre las personas que tienen los mismos intereses; pero, ¿qué le voy a decir a un teólogo por mucha física que sepa? Probablemente nada. Ahora, puede haber algunos puntos en los que puede haber una coherencia que se ayude mutuamente. Porque un físico puede decir: el universo existe desde cuándo hay estrellas y cuándo desaparecerán, pero no puede explicar el porqué de la existencia del universo.
El conocer la realidad de una manera satisfactoria no lo hace un único modo de saber. Hay que buscar preguntas y respuestas en distintos lugares…

¿Se identifica más con el astrofísico o con el teólogo?
Igual. Me gustan las dos cosas y cuando tengo un deseo de tratar un tema, hay cosas que se ven mejor desde ambos puntos de vista.

¿Y el astrofísico y el teólogo, suelen hablar?
Escribo y escribo sabiendo dónde están los límites de cada manera de conocer. No mezclemos el reducir todo a una única forma de conocer porque es imposible, y también es imposible en la vida humana. Por ejemplo, un padre de familia, que, además, es físico, no será ni mejor padre ni mejor físico por conocer de cada cosa, en los campos que no correspondan.

Usted habla de los límites del conocimiento…
Todo conocimiento es una manera parcial de ver la realidad, por eso quien tenga la visión, puede sentir mayor satisfacción y de la realidad tiene más sentido.

¿De qué manera explica la realidad el astrofísico, para que tenga sentido?
La realidad… no la explica, explica qué hacen las estrellas y qué hace la materia en el universo, pero no explica la vida, él la vive, vive a su familia y a sus responsabilidades, pero no porque sea astrofísico, sino porque la persona humana no es de una sola dimensión. A mí, entre otras cosas, me gusta pintar, hacer mis propios telescopios y tomar fotografías… ¿Por qué se va a limitar uno? Je, je, je.

(El catedrático hace un rápido recuento de sus otras actividades, entres las que menciona la lectura, la poesía, la astronomía, los viajes, y sus clases en diferentes universidades. Además, nos confiesa que no ve televisión, porque es una pérdida de tiempo)

¿Sería válido decir que la ciencia se ha vuelto, hoy día, más humilde, que en sus orígenes? Lo digo porque ya otras ramas del conocimiento le han criticado una cierta arrogancia a la ciencia. ¿Cómo se siente usted al respecto, como científico? (A estas alturas del partido, nuestro invitado se siente más cómodo. Hace gala de su retórica y da sus palabras solemnidad, como dispuestas a dar una cátedra, aunque en su rostro se dibuja una mueca de complicidad anecdótica)
Yo creo que la ciencia tal vez mereció que se le reprochase arrogancia en el siglo XIX, pero no en el XX. En el siglo XIX había científicos que creían que ya se sabía todo, incluso en la tecnología. Hay datos concretos de un jefe de la oficina de patentes, en Estados Unidos, que escribió a sus superiores sugiriéndoles que cerraran esta dependencia, porque ya todo había sido inventado.
Pero volviendo al siglo XIX, pensaban que todo se podía explicar en términos naturales. Había una tendencia a querer explicar todo a partir de las leyes de la mecánica, porque se habían logrado explicar el calor y la luz como formas de energía mecánica. Había una cierta euforia con ello, pero, también, había puntos negros, que los científicos más serios se dieron cuenta de ello.
Cuentan que alguien visitó un laboratorio de uno de los primeros científicos que empezó a trabajar en electricidad y estaban haciendo cosas que parecían juegos de salón. Le daban vueltas a una manivela, que cargaba eléctricamente una esfera, que producía chispas y cosas así por el estilo, y el visitante, que era una persona importante le preguntó al científico: ¿y eso para qué sirve? Y él científico le respondió: "¿Y para qué sirve un bebé?". Eran los primeros balbuceos de esta ciencia que hoy nos permite vivir con ciertas comodidades.

Pero antes, estos avances eran vistos con recelo, sobre todo desde la iglesia. ¿Se ha vuelto más tolerante la religión al abordar este tipo de temas?
Ni la religión ni la ciencia han cambiado. Han cambiado algunas personas, que tenían ideas miopes, y que no se daban cuenta de que las cosas eran más complejas de lo que parecen. Pero, ¿quién fue el primer astrofísico?: un jesuita, de Roma, él fue el primero en estudiar la composición de las estrellas, y, además, las ubicó. ¿Quién fue el primero que sentó las bases de la genética?: un párroco agustino, en el siglo XIX. ¿Y quién fue el primero en hablar sobre la teoría del Big Bang?: un sacerdote belga. Lo que pasa es que hay muchas ideas equivocadas y mucha ignorancia.

Se puede afirmar, a partir de esto, que la fe no nos libra de la curiosidad, que como seres humanos, sentimos por conocer y entender y el orden de la vida. O por el contrario, los datos que nos dan las ciencias no nos quitan la necesidad de tener fe…
No sólo eso. Hay historiadores de la ciencia, que hacen notar que ésta, después de los griegos, sólo se desarrolló dentro del ambiente cristiano. No se desarrolló la ciencia en China, ni en la India, ni en los países árabes: se desarrolló en la Europa cristiana, donde la iglesia fue la que fundó las universidades. Hay muchas cosas de estas que la gente no sabe, y por eso se dicen muchas tonterías.

Pero esto no tiene que ver con que la ciencia forme parte del mundo occidental, donde se gestó la cultura griega, y que tiene las características judeo cristianas…
Pero forma parte, por que dentro del cristianismo hay una idea de que el universo debe ser ordenado porque es obra de un creador sabio y omnipotente. Como dice Einstein, para hacer ciencia lo primero que uno tiene que tener es la convicción de que el universo es ordenado. Si no, no se puede hacer ciencia.

Yéndonos a los márgenes de la ciencia, ¿cabe la posibilidad de que no exista tal orden?
No, no cabe esa posibilidad, porque el trabajo científico no es hipótesis, es comprobación de hechos. La única forma de mostrar la veracidad de los datos en mediante la comprobación experimental.

Aún así, los datos experimentales han tenido equívocos… (Rápidamente, ante la insistencia en el desorden, el semblante amable de nuestro invitado se torna férreo y severo. Por suerte, la intervención oportuna de uno de los meseros pidiendo nuestra orden apacigua el momento: un café americano para él y capuchinos para nosotros)
No, no es así. Lo que muestran es que todo dato experimental tiene un margen de error y eso se tiene en cuenta cuando se hace un experimento correctamente. Cuando yo daba clase a mis alumnos de física, en el primer día del curso les daba una barra de acero para que me dijeran cuánto medía y ellos respondían que tres centímetros de diámetro. Pero no es así. ¿Cómo saber de cierto que no mide más o menos una centésima de milímetro? Y así en todo lo demás. La ciencia es muy exigente en lo que trata.
¡Hoy está de moda decir que todo es opinable¡ ¡Es mentira! Los datos nos son opinables, sino comprobables. No se puede afirmar alegremente las cosas son así. Demuéstrelo y dígame cuáles son los márgenes de error y las circunstancias en las que se realizó el experimento. Sólo podemos hacer suposiciones y en base a eso hacemos aplicaciones. Eso es ciencia: conocer los límites de lo que uno sabe. Uno no puede hacer afirmaciones sobre el descubrimiento de vida extraterrestre si uno no puede comprobar ni demostrar lo que afirma.

¿Cree en la vida extraterrestre?
No.

¿Por qué?
Porque no tengo razones para creer.

¿Podría existir vida en otros planetas?
Podría. Y podrían ser verdes y tener antenas. Podrían. Pero eso es perder el tiempo, porque como no hay datos…

(En vista de que los enanitos verdes no van tomar parte de la charla, hacemos un rápido cambio de juego y nos vamos por la banda izquierda) ¿Cuál es el papel de la ciencia en la sociedad actual? Sobre todo, tomando en cuenta que el pensamiento de los seres humanos ha cambiado mucho desde el siglo XIX y lo mismo ha pasado con la forma de concebir la ciencia.
Hay que distinguir, primero, entre ciencia y tecnología. La ciencia es puro conocimiento. La tecnología es la aplicación de ese conocimiento a un objeto. Yo no puedo asegurar que la ciencia, de por sí, hace otra cosa que enriquecer nuestra cabeza de conocimiento. Son las aplicaciones de la ciencia las que tienen necesidad. La ciencia biológica es la que puede hacer grandes contribuciones en la creación de alimentos o de grandes avances en la medicina.
En cambio, la astrología no. En cierta ocasión, les decía a mis alumnos que la astronomía tiene la gloria de ser perfectamente inútil. Y aunque esto les parecía extraño, sobre todo cuando quien lo decía era su profesor, yo les remataba diciendo que sí, que es tan perfectamente inútil como la poesía. No le va a aumentar a nadie el Producto Interno Bruto, pero la vida parecería muy pobre si no hubiese poesía, aunque esta no produce nada de valor monetario.

¿Qué opina del uso que se le ha dado a ciencia en el siglo XX?
Todas las cosas que se hacen, prácticamente, pueden usarse bien o pueden usarse mal. Cuando se inventó el fuego, fue un gran adelanto, lo que estuvo mal fue que se le quemara la casa al vecino, cuando él aún estaba adentro. Pero eso no significa que el fuego sea malo.
Los humanos somos libres y por lo tanto responsables de la utilización tanto de las cosas como de las personas a nuestro alrededor. Pero no les echemos la culpa a ellas. No hay que ver mal la tecnología, esta no es mala. Cuando está en manos irresponsables y que pueden causar cien veces más daño a través de ella, no caigamos en el primitivismo de pensar que estaríamos mejor sin tecnología.

¿Le gustaría, si tuviera la posibilidad, viajar al espacio?
Me gustaría, aunque sé que no lo haré. Ver a la tierra desde fuera, aunque fuese en una foto, ya pensaba yo en ello desde que tenía siete años… Y ya ahora la he visto muchas veces.

¿Y a dónde le gustaría ir en su viaje?
Yo no sé qué posibilidades hay en este siglo que no sea la de viajar a la Luna o Marte; pero cualquiera de ellos sería un viaje interesante. Aunque, vistas las posibilidades, para hacer un viaje a Marte, nos tardaríamos un año, al menos.

¿Pero y si nos volviéramos poetas y soñáramos (al menos para esto nos puede servir la poesía), qué sitios le gustaría visitar?
Cualquier sitio tiene, sin duda, un atractivo de lo desconocido y probablemente lo más interesante es lo que uno no se imagina qué se va a encontrar. Yo veo casi todos los días las imágenes de los paisajes de Marte que están enviando las sondas que están alrededor de ese planeta. Y ahora estamos a punto de ver imágenes de Saturno y de uno de sus satélites, Titán, dentro de cuatro días. Se habla mucho de Titán porque es uno de los satélites que tiene atmósfera muy densa, el doble que la terrestre, y es casi todo nitrógeno y se especula que puede haber lagos de nitrógeno líquido y formaciones raras.
Todos los planetas tienen algo muy especial. El más bonito es probablemente Saturno con sus anillos, pero tiene que ser visto desde fuera, porque si se mete dentro ya no ve nada por las nubes. Con Júpiter ocurre igual.

("¿Y la leche? Éste es el primer café americano que pruebo sin leche", dice Carreira al tiempo que prueba si su bebida no necesita más azúcar y nos habla de sus días en Estados Unidos. Un par de minutos después, llegan con nuestros ansiados capuchinos. Nosotros reanudamos la plática ahora más a gusto, más nostálgicos. Debe ser la brisa que entra por la ventana)

¿Cuál ha sido la experiencia más memorable que recuerda que le haya dado la Astrofísica?
Una hermana mía, profesora de una escuela primaria, una vez que iba yo de camino a dar un conferencia, en una ciudad cercana, me dijo que si me atrevía a darles una clase de astronomía a sus niños de ocho años. Y los demás profesores de la escuela se enteraron y llenaron un salón grande y escogí unas 50 diapositivas de cosas que, me pareció, podían entender. Han sido de los mejores oyentes que he tenido. No perdían palabra.
Les dije que nos íbamos a ir de viaje por los planetas en un cohete. La primera foto era del Estrecho de Gibraltar y los niños iban reconociendo, en el mapa, los países vistos desde el cielo. Y los niños hacían preguntas muy emocionados, con una gran viveza, decían: ¡Fuimos al sol, pero estuvimos muy poco porque quemaba mucho! Lo vivieron y hasta me hicieron prometer que iba a regresar el próximo año. Y así lo hice.

¿Cualquiera puede dedicarse a la astronomía o es una actividad que requiere mucho gasto de dinero?
En Estados Unidos, hace mucho tiempo, para mis alumnos, decidí que una de las cosas que les podía gustar era utilizar los prismáticos para ver el cielo, porque con ellos se ven miles y miles de estrellas en la Vía Láctea, pero es muy incómodo. Entonces, hay dos remedios: uno, tumbarse en el suelo, con el riesgo de cansar las manos; o, lo segundo, que es algo obvio que parece increíble que alguien no lo haya hecho antes, que es colocar en un soporte los prismáticos, que están mirando a un espejo de buena calidad óptica, como los de las fotocopiadoras, y uno ve al cielo sin moverse y de manera cómoda. Por ello me dieron una patente, que una compañía, en Cleveland, está vendiendo. Y eso ya le permite ver al cielo con poco dinero.

¿Y ya le ha dado regalías su patente?
Para cuando llegaron a comercializarlo ya había caducado la patente, pero en una revista de astronomía muy importante en el mundo mencionaron este invento como uno de los más importantes del año.

(De pronto, el inventor se pierde en sus recuerdos. Nosotros hemos hecho una pausa y aprovechado el silencio para cambiar casete y ubicar mejor la grabadora, por aquello de los ruidos de la calle, que ya está en la hora pico del tránsito vehicular)
… Mañana me llevan a ver un poco de El Salvador. ¿A qué distancia estamos de la costa?

A media hora, más o menos… ¿Aún no ve las estrellas del cielo salvadoreño?
Hay muchas nubes. Pero la luna está muy bonita hoy. Cuando mejor se ve es cuando la luna está a medias. La Luna es una esfera y cuando ella está llena no hay sombras. Entonces apenas se ven relieves. Cuando hay sombras es cuando se ven relieves, montañas, etc.

¿Y siempre ha construido sus propios telescopios?
Cuando yo era un adolescente una persona vecina se cambió de casa y olvidó su gafas. Tuve la suerte de que aquella persona tenía vista cansada pero no astigmatismo. La lente, que tenía poquito aumento, la puse en un tubo de cartón que a mi hermana le habían dado en la tintorería cuando le devolvieron un vestido envuelto en él, y en el otro lado coloqué un lupa que encontré en la casa, y con eso ya vi los cráteres de la Luna.

¿Cuál ha sido el fenómeno celeste que más le ha impactado?
De todos los que se ven, el eclipse total del sol, que casi dan escalofríos, los pájaros se callan, amaina el viento y hay una sensación de misterio… y entonces se ve una luna negra cubierta por halos de llama del color del sol, y se le dibuja una corona como penacho de luz blanca extendiéndose en todas direcciones, y, al mismo tiempo, el eclipse parece que dura muy poquito, pero parece que dura mucho tiempo. El primero que vi, creo que duró un minuto y cuarenta y cinco segundos.

A través de la historia se ha criticado la arrogancia de la ciencia, sobretodo por parte de los filósofos racionales, que aseguran que mediante ella se ha generado un pensamiento dominante sobre las personas…
Puede haber gente que exagere una u otra cosa, pero han hecho más daño los filósofos que los científicos, empezando por los locos como Kant, Hegel y Schopenhauer y continuando con Marx… Esos han hecho más muchísimo más daño a más personas con sus ideas que cualquier científico con su arrogancia.
Al científico arrogante los otros científicos se le echan encima muy pronto y le bajan la arrogancia. Por el contrario, un filósofo nunca se desdice o le cortan las alas, por muchas burradas que haya dicho. Todavía siguen haciendo tesis sobre Kant, pero ¿qué ha dicho Kant que valga dos reales? Yo no sé de nada. ¡Está más loco que una cabra! Y lo mismo es verdad de Hegel, Schopenhauer y Nietzsche, que estaba como para que lo atasen. Entonces, ¿qué tienen que decir de los científicos los filósofos?

Habrá sus excepciones…
Muy pocos. Ya decía Cicerón que no hay burrada tan grande que no la haya dicho algún filósofo. Lo que pasa es que a un filósofo nunca se le rechaza porque diga alguna burrada: "No, es que es muy profundo", dicen. Y se acabó.
Se cuenta de un filósofo español que escribía algo y luego se lo leía a la señora que le hacía la limpieza en la casa, para preguntarle si lo había entendido. Y cada vez que la señora le decía que sí, él decía: "ahora vengo, tengo que volver a escribirlo".

¿Y era amigo suyo?
No, pero era muy profundo.

Ja, ja, ja.

Me acuerdo yo de que, al poco tiempo de empezar las clases de Filosofía de la naturaleza, en Madrid, me enteré de que el que parecía el filósofo español por excelencia, Zubiri, llegaba a dar una serie de conferencias sobre el espacio en la Universidad Central de Madrid, y yo estaba tratando ese tema con mis alumnos. Entonces, decidí ir a la conferencia para ver si les decía a mis alumnos que fueran. Y estaba todo el salón de la exposición lleno de gente, comenzando por la Familia Real y terminando por los estudiantes de la universidad. Junto a mí, en la parte de atrás del salón, estaba un alumno, con un refajo de hojas y un bolígrafo, dispuesto.
Empezó la conferencia, luego de que el señor Zubiri hiciera su reverencias, durante una hora estuvo leyendo su ponencia, que había llevado en un mazo de papeles, sin levantar la vista en toda la conferencia. Y el chico que estaba ahí no escribió ni una palabra de la ponencia, no se enteró de nada, y yo pensé que, si les decía a mis alumnos que vinieran a la ponencia, me tiraban al río, vamos… Ja, ja, ja…

Pero, fuera de esa conferencia, ¿qué opinión le merece Zubiri?
En cuestiones en que yo he comparado sus ideas con otras y con las mías, la tendencia a usar un lenguaje y unos términos que él se inventa y que nunca define y que, casi nunca, sabe uno qué quiere decir… Por ejemplo, en lugar de hablar del espacio, él habla de la "espaciosidad", pero nunca dice a qué se refiere con esta palabra. Así, se la pasa hablando varias páginas hablando sobre la espaciosidad, y al final uno no sabe de qué está hablando.
Y conste que a mi me trató muy cortésmente las dos veces que nos vimos y me dio ánimos para que publicara las cosas que yo digo en mis conferencias, pero yo le dije que no había nada que publicar, que era bien conocido, y nos hicimos una foto, que le gustó mucho, y quedamos de buenos amigos, pero no me atrae Zubiri, porque yo lo encuentro ininteligible en las materias en que yo lo he tratado de ver.
Hay un tema, por ejemplo, en el que los mismos discípulos no están de acuerdo en si dijo que sí o que no, que es la cuestión de cómo aparece la inteligencia en los seres humanos. Ellos dicen que "emerge", y hablan del "emergentismo", y con uno de mis compañeros jesuitas, muy zubiriano, yo le he dicho: ¡vamos a ver!, dime, ¿qué emerge, dónde estaba sumergido y cómo se las arregla para emerger? Y no me dice. No lo sabe. Lo único que hace es mover las manos, mientras dice: ¡Emerge! ¡Emerge! Ja, ja, ja.

(Un nuevo silencio nos detiene en medio de la plática. Las risas iban cargadas de remordimiento por aquellas noches de desvelo tratando de entender las tesis kantianas y las teorías deontológicas de nuestra academia. Pasados unos segundos, buscamos platicar sobre algo más cotidiano, menos catastrófico. ¡Craso error¡)

¿Qué opina sobre el horóscopo?
Mayor tontería no hay. Es una estupidez primitiva, de hace cuatro mil años, de pensar que las estrellas influyen en la vida de cada día. ¡Hace falta ser tonto!

¿Por qué cree que hay gente que cree en él?
Porque hay mucha gente que quiere echarle la culpa a las estrellas por las cosas que ellos no hacen. Es mucho más fácil decir que las cosas me salieron mal porque estaba mal Centauro que decir que fui un zángano, que me levante tarde y no fui al trabajo y no puse el empeño que debía.

¿Y esa afición es propia de la modernidad?
Es algo de siempre, y basta ver, el que no sea tonto, que el horóscopo de este señor es igual al del otro y el otro y el otro, y dicen las mismas generalidades o se contradicen entre ellos. Da igual.
Hace algunos años, en Estados Unidos, me parece que era unos sociólogos o sicólogos, los que se pusieron en contacto con gente que se dedicaba a escribir horóscopos. Les mandaron una propuesta de investigación en que querían que se comprobara, de una vez por todas, si el horóscopo tiene algún valor o no. Y les propusieron un método de trabajo: escoger a cien personas, que nunca hayan estado con un psicólogo y nunca hayan consultado un horóscopo.
Dividieron al azar al grupo. Una parte les enviaba a los astrólogos su fecha y hora del nacimiento y a partir de allí, harían el perfil psicológico de ellos. Al otro grupo lo enviaron con los sicólogos y le armaron su perfil psicológico. Luego iban a comparar las respuestas, para ver si los astrólogos reconocían a las personas a las que ellos, a partir de las fechas y nombres, habían hecho los perfiles.
Se les había advertido, por las variables que manejaron en el experimento, que no superarían el 30 por ciento de los aciertos. Y lo único que obtuvieron fue el 32 por ciento…

¿Por qué será que son tan populares los horóscopos entonces?
¡Ja! Hay una historieta que es muy bonita. Una vez un periodista entrevistó a un dueño de un famoso circo, que se había hecho rico con su espectáculo, y le preguntó: ¿Cuál es el secreto de su fortuna y de su éxito? Es muy sencillo, le dijo el cirquero, cada minuto nace un tonto. Ja, ja, ja. Por eso nunca faltan clientes.

(El "Bueno, ¿me lleváis a casa?", nos cogió por sorpresa. El tiempo se pasó volando y en el rostro de Carreira ya se empezaban a trazar los rastros del cansancio. La grabadora se apagó y Carmen lo llevó a su casa. Mientras tanto, nosotros buscamos el transporte a la nuestra, y en tanto, aprovechamos el tiempo viendo si las nubes nos dejaban ver el cielo lleno de estrellas. Para hacer poesía, como hace Carreira)

 


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