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Tania Bishkova de Hándal, esposa del candidato a la presidencia por el FMLN, Schafik Hándal.

"Yo no quiero ser el adorno de Schafik"

Cristian Guevara, Daniel Valencia y Walter Sotomayor/ fotografía Walter Sotomayor
cartas@elfaro.net
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Llega a la cita antes que los entrevistadores. Al lado de ella, el secretario de comunicaciones del FMLN, Hugo Martínez, y otros dos personas de confianza que le acompañan. Con una sonrisa de amabiliadad y un nerviosismo inevitable comienza la primera entrevista que da sin que este su esposo a la par. Poco a poco entra en ambiente y se muestra bromista, jocosa. Una agenda de las dignas bajo su brazo derecho que no esconde su identificación con las causas en pro de la igualdad de las mujeres. Un fluido español con una marcado acento ruso la delata, pese a ello, Tania de Hándal dice estar identificada con la realidad del país y "trabajar por el cambio", como dice el eslogan efemelenista.

Disculpe la tardanza…
No no hay problema, pero hay que empezar en la entrevista diciendo: "llegamos un poco tarde a la cita…" ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

Cuéntenos, ¿Cómo siente el calor de El Salvador?

A mi el calor me encanta porque soy una persona bien friolenta y aquí la paso bien, de veras. Me gusta el clima, el calor, el país y su paisaje. Todo verde, todo montañoso.

¿En qué año vino por primera vez al país?
En 1992 después de los acuerdos de paz.

¿Nunca pudo venir antes?
¡No! antes era imposible.

¿Qué conocía del país en aquellos años? ¿Qué había oído mencionar?

(Daniel se incorpora a la conversación. El despertador no funcionó para los entrevistadores)

No es que lo oyera del país. Conocí de El Salvador por Schafik naturalmente. Desde que nos conocimos compartimos los problemas y los ideales. Él me introdujo en la problemática de El Salvador. Cuando llegué aquí ya me imaginaba más o menos cómo era. Además, mi suegra desempeño un papel muy importante, me habló mucho del país. Siempre me decía: "El Salvador es lo mejor del mundo". Llegué muy preparada, ya sabía que las pupusas son las más sabrosas, el queso es el más rico, los guineos los más sabrosos, los más dulces… ¡Así que ya venía con una preparación bien hecha!

¿Algo tuvo que haberla decepcionado ?
¡No! A mí me gusta mucho el país. No me decepcioné. Además yo siempre he tenido mucho interés por América latina. Está relacionado, tal vez, por el idioma que yo estudiaba y naturalmente todos los que estudian el idioma de algún país se interesan por su cultura , por la idiosincracia del pueblo... Por todo ¿verdad? Y yo me interesaba por España y por América latina. Pero como que en Europa ahora no tiene lugar para acontecimientos grandes, marcha por su propio camino. En cambio America Latina, cuando yo empecé a estudiar el idioma, era un "continente en llamas". ¡Hasta salió una película! Había movimientos, había vida… Y hoy creo que, otra vez, es un continente donde hay mayor vida que en otras partes. Y a mí me interesa estar ahí en donde fluya la vida. Donde uno pueda vivir y no vegetar. Por eso yo estoy feliz de estar aquí.

¿Y en Rusia vegetaba?
No. En Rusia no vegetaba. Rusia me sirvió de mucho. Ahí nací. Es el país que yo quiero mucho y considero que es de gran cultura, de gran conocimiento, de un gran pueblo. El pueblo que se enfrentó al fasismo y triunfó en la segunda guerra mundial y tuvo montón de víctimas. Es un pueblo heróico, es un pueblo que logró convertirse en una de las grandes potencias del mundo, en muchos sentidos. Me siento bien identificada con el pueblo ruso.

(Se detiene un momento y sin desenfado comienza a bromear con nosotros)

Ahí nunca vegeté. Ahí estudié, ahí me formé y ahora, bueno, ustedes van a juzgar mi formación… Ja! ¡Ja! ¡Ja!

¿Qué le hace falta de Rusia?
¿De mi Rusia? Me hace falta la nieve, el pan negro, el arenque… Me faltan mis amistades, ante todo, y una parte de mi familia, ahí vive mi mamá que ya es una anciana, una señora de edad, mi hija y "mi querido yerno"… ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

¿Cómo se vivió en Rusia la caída del muro de Berlín?
Eso fue muy tranquilo. No hubo ninguna gran cosa en eso. Si me quieren llevar al terreno de Rusia, hay que ver cómo era la situación. De abajo no hubo ningún movimiento. Además yo siempre estaba relacionada con los estudiantes. Y los estudiantes son las personas que aprenden, estudian, hacen tareas y se divierten. Los estudiantes en Rusia, además del apoyo de sus padres, recibían beca del Estado… Entonces en cuanto recibían la beca ¡era pura fiesta!


¿Cuál fue su primer contacto con Schafik? ¿Cómo lo conoció?
En Rusia se celebraba un evento internacional, allá por 1967. El llegó formando parte de la delegación salvadoreña. En este momento era profesora de la universidad y tenía mi permiso para escribir la tesis. Estaba haciendo mi curso de postgrado y me buscaron para que fuera a trabajar de intérprete y le interpreté mal…

(Otra vez vuelve a bromear con nosotros. Tal vez para despojarse el nerviosismo que ni el jugueteo con su lapicero podía controlar. Los invitados y nosotros nos soltamos en risas)

Le interpreté mal… ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Ahí nos conocimos. El era y sigue siendo una persona muy carismética y no podía dejar de fijarme en él. Resaltaba por su alegría, por andar con bromas… Por ser una persona muy firme en sus convicciones. Y esto resaltaba, hasta se veía en su cara, y yo no podía dejar de mirarlo.

Entonces es un mito esto de Schafik "el hombre serio y enojado" …
Eso si es un mito. Es un mito que le han creado para ponerlo como bravo. La persona firme, la persona brava no es lo mismo. Además todo el mundo que lo va conociendo y piensa que es bravo descubre a otra persona. Hay que ponerse en contacto con él. Hay que ver cómo es. Recuerdo que en aquel evento todo mundo se nos acercaba porque en nuestra mesa todos nos estábamos riendo todo el tiempo. No es así. En familia es una persona muy dulce y muy cariñosa. Con las amistades también. Lo único que no hace es cantar, como ya lo ha dicho en muchas ocaciones. Pero nos reunimos con las amistades y bailamos y contamos chistes. Y él es un conversador elocuente y siempre escucha a la gente… Es un mito.

(Tania no ha probado casi nada del refresco de mora que pidió. Mientras, dos de sus acompañantes ya degustaron por completo su café)

¿Y qué hizo él para conquistarla?
¿Para conquistarme? Yo creo que hablar… ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Es que él habla tan bonito verdad! No, esto fue un proceso carismático. Porque la persona puede ser carismática y carismática. Detrás de un carisma puede haber un gran vacío. Y puede tener linda cara, impresión larga en el momento y se acabó. Pero a la medida que le iba conociendo, creo que no he terminado de hacerlo porque cada vez conozco más de él, iba descubriendo algunos rasgos suyos que me iban enamorando. Iba cobrando aprecio por esta persona. Primero porque que es un hombre muy inteligente. Tengo debilidad, con su permiso, por los hombres inteligentes. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

De las mujeres también hay que pensar así: "la inteligencia está ante todo ¿no? El es un hombre muy culto, de un gran conocimiento. Hasta diría enciclopédico porque con él se puede hablar de cualquier tema y se puede escucharle horas y horas y uno nunca se aburre. Eso es lo principal. El contacto con las personas y no aburrirlas. Nosotros pasamos mucho tiempo hablando, compartiendo nuestras ideas, nuestros puntos de vista. Hoy hasta llegamos a leer libros juntos. Leemos un parráfo y lo comentamos porque me gusta saber que piensa él. Eso no quiere decir que coincidamos siempre hasta en el último detalle. No, de ahí viene la discución que es interesante. Pero en los ideales si coincidimos. Y a la medida que le iba conociendo, él iba conquistando mi corazón.

¿Qué detalles tenía Schafik con usted?
En los primeros días estábamos trabajando…

Se estaban interpretando…
Yo estaba… ¡Ja Ja Ja… ¡No! Se dice: "mal interpretando". Pero se trataba de la interpretación… Bueno el primer contacto era solamente para conocernos, después, poco a poco, cuando él llegaba a Rusia me buscaba, nuestro contacto seguía. Y entonces salíamos a pasear, al teatro, al restaurante. Pero más que todo, íbamos caminando porque caminar por Rusia es una cosa maravillosa. Podíamos caminar de noche a cualquier hora sin nigún peligro, entrar en un parque y sentarse en un banco y me hablaba mucho de El Salvador porque a mi me interesaba mucho América Latina. Pasábamos horas y horas hablando. Creo que hablando más que cualquier otra cosa. ¡Bailando también! Cuando lo invité a mi casa a conocer a mis papás fue muy importante. No solo porque conoció a mi familia sino porque el amor, al hombre, le llega al corazón a través del estómago… ja ja ja ¡En son de broma!

¿Y qué comieron esa vez?
Mi papá era de Ucrania y mi mamá de Rusia. Entonces hicimos un plato típico de Ucrania que son tipo "pastelitos" que se hacen a baño de maría. Tienen adentro guindas y después se sirven con miel. Era una cosa riquísima. Le encanto a Schafik. ¡Ahí yo creo que quedo conquistado de por vida! (Se ríe)

¿En los años de la guerra pensó alguna vez en que podían matarlo o podían capturarlo?
¡Claro! Fueron los años más difíciles de mi vida. A veces no tenía ninguna información de él, no sabía qué le pasaba. Era un tiempo muy duro.

(Uno de sus acompañantes decide retirarse y ella aprovecha el momento para escapar de nuestras preguntas y refrescarse la garganta con el refresco)

¿Qué pensaba de lo que Schafik y la izquierda hacían en el país?
Que luchaba por su pueblo. ¿Qué otra cosa podía pensar? El luchaba y sigue luchando por su pueblo y sus ideales, nunca ha cambiado la chaqueta. Esto no quiere decir que sea una persona dogmática porque él va aprendiendo muchas cosas y es flexible en los momentos concretos.


¿De quién puede aprender ahora?
El más bien puede compartir sus experiecias y enseñar a otras. Pero la única manera en donde puede aprender aún más es estando en contacto con la gente y el mejor maestro es el pueblo.

¿Cómo se vivió allá la firma de los acuerdos de paz?
Fue una gran alegría. Recuerdo que cuando llegué al país, del aeropuerto para la ciudad, Schafik no dejaba de reirse y yo le preguntaba: ¿Y qué pasa? Y él me decía: "Es que estoy tan contento que al fin estamos todos juntos aquí en mi país". Era una gran alegría.

¿No le costó adaptarse?
Yo empecé poco a poco a adquirir amistades, a conocer a las personas. El primer contacto fue con la familia naturalmente. Pero después, poco a poco, fui identificando a otras personas. Identificándome con los salvadoreños, con la realidad salvadoreña, con los problemas de los salvadporeños… Hoy me siento salvadoreña. Estoy naturalizada pero no es por eso solamente.

¿Cuando llego al país qué hizo ¿en qué trabajó?
No, la cosa es que yo la gran parte del tiempo estaba en Rusia. No pasaba aquí todo el tiempo por un problema personal, diría yo. Soy hija única y mi papá murió. Mi mamá tiene una salud muy delicada y necesita cuidado. Mi hija estaba muy pequeña y no podía atenderla. Vivía gran parte de tiempo cuidandola y trabajando porque yo soy profersora universitaria. Pero cada vez que tenía vacaciones venía aquí con mi hija y me dedicaba a las labores de casa. Pero no sólo eso. Schafik hizo una cosa muy importante porque me incorporó a su clase inmediatamente. No me dejó solo como esposa o ama de casa. Eso fue una gran conquista suya porque si yo estuviera aquí sin hacer nada, eso sería vegetar. Esto ayudó en dos sentidos: primero porque yo pude entrar por completo a la vida salvadoreña e identificarme con todos los problemas y, a la vez, acercarme a mi esposo, ir a su paso. Así que empecé a viajar con él a conocer la realidad. Por eso digo que yo me siento salvadoreña, porque, tal vez, he estado en lugares que algunos salvadoreños o salvadoreñas desconocen. ¿Dónde no he estado yo con él?

¿Con cuáles de los problemas se siente más comprometida?
Me siento compremetida a contribuir con el cambio en todos los aspectos donde sea posible. Pero me siento muy solidaria con la problemática de la mujer, la niñez, la igualdad… Qué más te puedo decir… De que la mujer ocupe un lugar digno en la sociedad salvadoreña en cunato a su educación, salud, en su hogar. Faltan muchas cosas por resolver aunque las mujeres trabajan mucho para eso. Hay organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que se dedican a la problemática de la mujer pero todavía hay espacios en los que podría contribuir en algo.

(Ya ha soltado el lapicero y se muestra más relajada al contestar las preguntas. Walter ha dejado de tomar fotos y se ha sentado junto a nosotros. Aprovecha la oportunidad y le pide que nos cuente algunas de sus experiencias en el país)

Cuentenos sobre algún lugar interesante al que ha viajado junto a Schafik…
Todos los lugares son interesantes porque en todos se te acercan las personas y te empiezan a hablar. A mi me impresionan dos cosas. Primero le cuento una y después le cuento sobre un lugar que nunca olvidaré. Me impresiona como habla la gente más sencilla del pueblo: los campesinos, las campesinas que no han recibido ninguna educación y que no saben leer ni escribir. Ellos hablan mejor que cualquier político porque los problemas que ellos tienen los tienen tan adentro que cuando hablan es una cosa tan sincera… Tienen un discurso tan claro y tan lógico. La vida misma les hace elocuentes. La otra cosa es que en unas de las giras visitamos el cantón Oasis en el occidente del país. Me impresionó tanto porque nosotros tardamos más de 40 minutos para llegar al lugar subiendo una montaña por un pedregal…

¿No iba con tacones ese día?
Ese día no… ja ja ja Ahí viven campesinos que antes se dedicaban a la corta del café. Los cafetales ahora están abandonados por los problemas que ustedes ya conocen. La población ahí es sumamente pobre. Los niños se mueren de hambre; los ancianos, también. Son realidades con las que en mi vida anterior me encontraba solo leyendo libros. Imagínense la situación cuando los niños se mueren de hambre. No sé si ustedes que son jovencitos, tienen familia e hijos, pero yo no me imagino sobrevivir la tragedia de no tener nada que darle de comer a mis hijos. No hay escuela cerca, no hay ni luz eléctrica ni agua potable. No me imagino cómo sobrevive la gente en estas condiciones. Aquí, en algunas reuniones, escucho que casi en todas las escuelas de los cantones hay computadoras. Que computadoras hombre, si ni cuadernos pueden comprar.

Eso se lo escuchó a Tony Saca en la Universidad Tecnológica…
Puede ser… Puede ser…¡Pero no hay ni luz eléctrica! ¿De qué computadoras puede tratarse? Es una cosa terrible, pero la gente se ve muy entusiasmada esperando el cambio. Ahí un campesino dijo que es "mejor morir que tener una vida así". Era muy desesperado. Nosotras, las mujeres, a veces, somos más fuertes que los hombres. No nos desesperamos. Muchas veces la mujer hace el papel del hombre, de papá, de mamá, de abuela, mantiene a la familia y debemos salir adelante para mantener a muchas personas.

 

"Yo no quiero ser el adorno de Schafik" (II)

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