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Plática con Chente Sibrián, rockero y líder de Broncco "En El Salvador te canonizan cuando suenas en una feria de pueblo"Christian Guevara y Walter Sotomayor/ Fotografía de Walter Sotomayor
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Su cuerpo está atado a una silla de ruedas, pero su mente todavía galopa como el sonido raudo de su guitarra en los mejores años de Broncco, aquel grupo que hizo vibrar al país y que todavía resuena en los tímpanos de los nostálgicos. Chente Sibrián, leyenda y mito del rock salvadoreño, se sienta a disfrutar la plática, como el mismo dice, para llegar a la mayor cantidad de "people", como el mismo sueña. Chente confiesa sus alegrías, decepciones, sueños y enseñanzas, acompañado de William, su alumno e "hijo".
¿Cuál ha sido tu aporte a la música nacional?
Digamos que treinta y pico de años dedicados al rock. Comenzamos en el 68 y seguimos hasta la fecha. Además de que he compartido y enseñado a muchos cipotes y algunos adultos.
¿Cuántos han pasado por tu escuela?
Es que son incontables, pero hay algunos de los que no me acuerdo.
Pero decinos por lo menos de quiénes te acuerdas.
Es que me trato de acordar de todos. Por ejemplo, habían cipotes que no los tomaban en cuenta y hasta eran mal vistos, pero, después de que los agarré, comenzaron a tener proyección internacional y más de uno salió hasta en la revista Guitars Players. Aquí había un cipote que en nuestra ambiente le decían La Lepra, pero en Estados Unidos llegó a ser Ricky Díaz y fue nombrado un Guitars Players, que no es ni fue nada fácil.
Una vez también tuve un alumno que venía desde Monterrey. A él le hablaron de mí, se vino a pasar las vacaciones y me fue a buscar a mi casa. Él ya estaba muy adelantado en la guitarra, pero en un lapso de tres o cuatro años se estuvo viniendo las vacaciones a mi casa y yo le enseñé algunas técnicas que él desconocía.
¿Y a ojo de buen cubero, dinos un aproximado cuántos han pasado por tu escuela?
Unos 3 mil o cuatro mil.
Eso es mucho.
Para mí eran incontables.
¿Y cuándo fue que se te metió la idea de enseñar?
Eso fue a medio camino, pero siempre voy a dar clases. Es que es como tener una clínica donde darle consejos a los cipotes... yo lo considero un profesorado.
¿Y ahora William es tu alumno?
Él forma parte de una de tres de mis "generaciones", porque así les llamo yo. Está los Enta, los Ente y los Ocho. Entre ellos tengo algunos fiscales y abogados, otros son empleados y ya se casaron. Ahora tengo cipotes que se están educando todavía.
¿Además de maestro tratas de ser como un padre para ellos con eso de que tu escuela es una clínica de consejos?
En la medida de lo posible trato de serlo, es que no me gusta que se metan en vicios.
¿Estás en contra de las drogas?
Es que es divertido. Una vez fuimos a un concierto en Honduras que era "anti" y nos entrevistan y afirman que nosotros éramos "anti". Pero tuve que decir que nosotros siempre habíamos estado en conciertos "pro"... ¡y ese concierto también fue "pro"!
Ja, ja, ja
Es que todo esto ha sido "pro" droga. Lo bueno es que en ese concierto conocimos a los Diablos Negros, ahora ADN.
¿Pero alguna vez consumiste droga?
No, es que no he necesitado de tabaco, ni alcohol, ni de estupefacientes.
Me parece casi increíble que nunca te hayas vinculado con las drogas, rodeado de un ambiente en donde son comunes.
Bueno, tengo que admitir que me hice adicto a los ansiolíticos fuertes, pero me hizo adicto el doctor. Es que en el 90 me dio un paro cardíaco y el cardiólogo me los dio...
Digamos que fuiste un adicto por receta.
Viéndolo bien sí. Pero hice lo imposible para dejarlos, porque es un problema desesperante. No es que odie las drogas, pero son cosas que ves ahorita con los "bichos" huelepega, con los que escupen fuego y con los mareros. ¿Y qué necesidad hay de eso? Parece que eso es anticultura, seudocultura y eso no lleva a nada.
Si las drogas te parecen una anticultura, ¿la música te parece que es una verdadera cultura?
Sí, porque por no decirlo fracasé ja, ja, ja. Una vez me llevaron a una entrevista en el Canal 8 (antes Televisión Educativa), pero se me "tupió" el coco y me puse a hablar más de la cuenta. En vez de decir que la música era una cultura dije que era el credo, una religión. Y por andar diciendo que era un credo ya no me sacaron la entrevista. Pero aprendí a que no me importa si me sacan o no me sacan.
Sí la música es una religión, ¿eres un pastor o un Dios?
Ja, ja, ja, no soy ni pastor ni Dios, pero sí un diseminador de la música, un cultivador. Quiero que se metan algo a la cabeza: Hay gente que dice que va a la vanguardia de todo y que tiene lo último porque anda celular, DVD y no sé cuántas cosas más. Pero no son gente que están en la vanguardia, sólo están al día con lo moda y así siempre la vanguardia va estar en la gente que no sabe. Por eso me gusta que me pregunten que sí yo soy un cultivador de la música y un esparcidor, porque sí lo soy y lo he hecho durante toda mi vida.
A veces hablo con gerentes de radio, hablo con el de la radio del grupo Samix, y él me pregunta: "¿Chente, cómo era el rock en aquellos años?". Y yo le digo todos los nombres de los grupos y los instrumentos que ocupaban cada quien y en ese tiempo no había Internet para averiguar todo eso, pero nosotros siempre estábamos viendo los pormenores de cada caso.
Vamos, dices que no sos Dios ni Pastor de la música pero muchos te consideran la leyenda viva del rock nacional.
Yo no, pero así me consideran.
Tu vienes de una familia arraigada en la música...
Todo empezó con mi familia, con mi papá y mi mamá que eran músicos. Mi mamá es la única persona, que yo conozco, que sé que ha estudiado en el conservatorio de acá, cuando había. Mi papá tocaba todos los instrumentos que se le cruzaban: piano, guitarra...
Así que desde pequeño tocaste con tu papá.
No, nunca toqué con él. Él era bien difícil. Mi familia era de músicos lectores, porque escribían y leían. Todos fueron así: mi papá, mi mamá, mis tías, hasta mi tatarabuelo. Tenía ese venita por ahí.
¿Pero te enseñó tu papá?
Vamos ir por partes. Primero, él me inculcó la música, me enseñó la música clásica. Por eso es que cuando me preguntan quién es Vicente Sibrián, yo digo que es mi papá y que nunca lo voy a poder igualar... ja, ja, ja después fue que nos fuimos degenerando solos.
Ja, ja, ja
Pero para mí lo clásico es el tope.
Me quedé pensando en esto de que uno es Dios y todo eso. Yo creo que a uno lo canonizan en El Salvador cuando te ponen a sonar en una feria de pueblo. Ahí uno ya está canonizado, porque ahí no ponen a cualquiera, ponen la música del popular, de la que le llega al "people". Una vez quedé alucinado en una feria de Guatemala porque ponían música salvadoreña.
¿De Broncco?
No, a mí no me han canonizado todavía ja, ja, ja.
Pero grupos como Jhosse Lora, las Nenas del Grupo Caña y la Chanchona de Arcadio ya están canonizados entonces.
A mí nunca me cupo en la cabeza decir: A mí me gustan las pupusas... con curtido y salsa de tomate... revueltas o de chicharrón.
A mí nunca se me hubiera ocurrido hacer eso música. ¿Por qué? Porque esas cosas se le ocurren sólo a ellos. Es que no lo concebía musicalmente y por eso yo admiro ese musicón. A veces me preguntan quién son los "yuca" para tocar de El Salvador y yo creo que la pregunta está difícil. Por ejemplo, este tipo, el de "El Carbonero"
¿Pancho Lara?
Sí, él. Yo no creo que inventar El Carbonero fuera tan difícil, porque él solo lo tocó en Do Mayor. Para mí Don Pancho Lara era un huevón y se comprueba que las canciones uno nunca sabe cuándo van a pegar.
¿Pero quién fue el que te enseñó a tocar?
Esa era la gran pregunta para mí: ¿Quién me iba a enseñar si yo no agarraba la guitarra como todos? Bueno, mi papá me compró una guitarra pero me dijo que tenía que agarrarla normal, pero yo la ponía acostada como una guitarra hawaiana. Así que yo inventé mi propia técnica y fui mi propio profesor.
Y al niño también se lo ocurrió solito en degenerarse a rockero...
Lo clásico para mí es lo de mayor respeto, es como si habláramos del Papa. ¿Y lo de rockero? Bueno, es lo mismo que ustedes, porque nadie les dijo que fueran periodista o fotógrafo. Yo me identifico con el rock. ¿Por qué? Por su ritmo constante y rígido, no es un ritmo tan quebradito como el blues y el jazz, que son las más difíciles de interpretar después de la clásica. Primero, porque tenés que ser negro para ser buen jazzista...
Ja, ja, ja.
Pero el degenerarse fue propio porque así sentía mi situación.
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¿Y qué grupos te comenzaron a influenciar?
Yo comencé a oír un grupo que se llamaba Los Ventura, eran de California. Ellos sólo tocaban covers instrumentales. Yo decía que quería ser como ellos. Pero también me gustaban los tríos como Los Panchos, Los Tres Reyes. Y eso a mí me parece interesante y bonito. Ahora el que más me gusta es Buena Vista Social Club, tengo la presentación y los vídeos.
¿Y de las grandes leyendas mundiales del rock?
¡Todos! Pero empezando por Hendrix, Clapton, Jimmy Page, pero es que son infinidad y te tendría que mencionar tantísimos. También me influyó mucho el grupo inglés Deep Purple y otros tantos que no tuvimos la oportunidad de oír acá como Ramatán o Pies, Manos y Cabeza.
Pero mi escuela ha sido simple y sencilla: la calle, donde aprendés tanto de cada cosa que vivís y ves.
¿En la calle fue cómo surgió Broncco?
Formé mi primer grupo con mi hermano Meme, que murió en los 80. Con él lo fundamos, pero la idea era que no sabíamos nada de eso. No sabíamos qué, quién, para qué y para quién. No sabíamos ni qué estilo. Lo que pasó fue que ese día llegó mi hermano y yo estaba tocando una canción que se llama "Happy Together". Él se fue a traer un pedazo de guitarra que sólo tenía una cuerda y se puso a tocar a la par mía. Nos gustó como sonaba y salió corriendo a comprar cuatro cuerdas para piano, le abrió unos hoyos a la clavija y se las metió. ¡Ya teníamos un bajo y yo mi guitarra de palo!.... ¿Pero cómo se afinaba un bajo? Yo ignoraba hasta el famoso Do, Re, Mi, Fa, Sol.
Seguíamos tocando y nos gustaba. Así que metimos a un chamaco para que tocara cajas vacías de cartón y de zapatos. ¡Ya teníamos batería! En un tiempo algo prolongado, montamos 150 canciones entre covers, arreglos y sin saber lo más mínimo sobre un acorde. Un día llegó alguien, nos oyó y nos dijo que nos iba a invitar a un festival.
¿En qué año fue?
Fue en el 68.
Así que en ese festival nació Broncco.
No, es que ni teníamos nombre. Para ese entonces yo le puse "Keepers" al grupo. Ese festival fue en el Gimnasio Nacional y yo estaba asombrado porque nunca había visto tocar grupos en vivo. Me acuerdo de Los Lobos, Los Cuervos, Los Kings y los Mente, Cuerpo y Alma. Que eran de aquí y verlos era como estar en una película.
¿Y ustedes?
Nosotros estábamos inscritos, pero no teníamos ni una guitarra, no teníamos nada. Nos prestaron una guitarra y todo lo demás. Me dieron una guitarra Mustang Fender, yo sólo las había visto por catálogo pero nunca había tocado una. Cuando la agarré me puse a hacer todo lo que sabía y la mara llegaba alucinada a verme. Ahí fue que nos pusimos a pensar: tenemos que hacer el grupo, tenemos que hacer el grupo.
La gente miraba que yo tenía una manera especial de tocar la guitarra, por lo que me pasó pues, por la parálisis que me dio al año. Antes me podía mover, no como ahora que estoy quieto. Pero en toda mi infancia fui un mono cabrón: escupía donde quería, tenía "pulso con la cachalflaca" (una especie de hondilla hecha con un tubo delgado de plástico y una vejiga) y me subía a los palos que quería. Fui un niño mimadísimo por mi tía, pero mi papá me puso en el camino de la realidad porque me dio verga. Porque a mí no me detenía nadie y hasta la vez nadie me detiene. Así que solito aprendí a pintar, a escribir a máquina y nadie se me ponía en capirucho. La mara me veía por lo que podía hacer. Tenía que poner la guitarra acostada y la tocaba con la mano derecha y el pulgar izquierdo, tuve que inventar mis propios acordes acomodándolas a esa forma de tocar.
¿Siempre has andado en un silla de ruedas?
De niño nunca quise la silla, porque de cipote te da risa todo. Pero después llegás a la adolescencia y te comienzan a rodear las muchachas y sabés que si seguís así no te van a tirar la pelota.
¿Y te la tiraron?
¡Talego de veces!
Ja, ja, ja
En la adolescencia me pusieron una silla de rueda y ahí supe que nunca iba a poder caminar. Y es que mi infancia me la pasé en triciclos.
¿En vez de una silla de rueda andabas en triciclo?
Sí, jodiendo para arriba y para abajo y era una época de oro que la desearía tener de nuevo. Vivíamos en una finca y teníamos lo que queríamos. Si no había televisión, teníamos cine, porque había un proyector y los carretes.
Parece que eras muy ingenioso. Muchos se hubieran desanimado con esas limitaciones y mucho menos se les hubiera ocurrido tocar la guitarra.
Una vez llegó un compañero de mi hermano. Y Meme le dijo: "se me olvidó decirte que este cabrón está en silla de ruedas". El chamaco llevaba una guitarra muy bonita y se puso hacer ondas con ellas, diciéndome que todo eso yo no lo sabía hacer. Después se puso afinarla, pero como se tardaba mucho yo se la agarré y se la afiné rápido. "Vaya, ya está", le dije y después me puse a tocarla, a hacer algo que nunca había hecho: "darme demasiado taco con la mara". No te voy a decir que no me afligió al verlo hacer todas esas cosas con la guitarra, porque hacía acordes que ocupan los cuatro dedos. Pero yo me puse a hacer esos acordes como podía, adapté esos acordes a mi dificultad.
No te voy a negar que fue difícil. Al principio de ese festival, antes de tocar, me hice una pregunta: "¿Cómo putas voy a ir a tocar rock en una silla de ruedas?". Es que parece ilógico, pero mi familia y mis amigos me apoyaron, porque yo decía que si alguien me ofendía o me ponía un apodo yo nunca me iba a volver a subir a una tarima.
¿No te gritaron nada?
No, hasta la vez nadie me ha gritado nada o nunca lo oí, pero ahora eso me vale.
¿Qué sentiste esa vez que subiste?
Ahora me siento decepcionado porque ya no lo puedo hacer y sabiendo que sé un montón y que todito lo tengo en la cabeza. Te puede enseñar todo lo que querrás de música y lo hago como que si lo hiciera con las manos. Me da cólera, porque no me costó aprender y no me cuesta enseñar, pero ahora estoy en esta situación.
¿Y cuánto tiempo duró The Keepers?
Es que de ahí pasamos a llamarnos Thorns, pero ese nombre se lo puso mi papá. Y ahí andábamos con ese nombrecito... Pero el nombre de Thorns nunca lo pudimos meter entre la gente, porque la gente no lo captó y porque no lo sabían mencionar. Así que dije que buscáramos un nombre y pasamos un buen rato hasta que le pusimos Broncco.
¿A quién fue que se le ocurrió ponerle Broncco?
¡Yo fui! Y es que salió de un diccionario de inglés
- español que yo estaba leyendo un día. Allí decía
Broncco, que significa caballo indómito, pero a mí se me
metió el caprichito gramatical de ponerle doble c. Ahí surgió
Broncco, más o menos en el 74, rompimos el esquema y nos dimos
a conocer en el 81 con un tema que grabamos.
| "En El Salvador te canonizan cuando suenas en una feria de pueblo" (II) |
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