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Plática con Ana Murcia, ex directora de Las Dignas

"No queremos ser mujeres de hierro"

Christian Guevara y Walter Sotomayor/ Fotografías de Walter Sotomayor
cartas@elfaro.net
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Ana, desde hace un par de años tengo grabada esta imagen: Iba una pareja caminando por la calle, enfrente de un centro comercial, y de repente el tipo le quita la sombrilla que lleva la mujer y la comienza a golpear. Otro tipo que iba pasando trata de intervenir a favor de la mujer, pero ella se indigna y le reclama, furiosa, diciéndole que no se entrometa, que está bien que le peguen... Sinceramente, en ese momento no supe que pensar...
Eso pasa mucho en las relaciones de violencia entre las parejas. Y de ahí viene esa imagen de que a las mujeres les gusta que les peguen. Pero eso no es cierto. Lo que sucede es que la violencia contra las mujeres ha sido muy naturalizada durante la historia y en la vida social. Por eso es que vive en vergüenza y en soledad.
Las mujeres piensan que es un tema privado en el que nadie debe meterse, y eso crea impunidad, porque si un hombre es capaz de pegarle a una mujer en plena calle y la mujer todavía defiende eso, ese hombre cuando llegue a la casa la va a malmatar. Es un círculo perverso. Es todo un desafío para las organizaciones de mujeres y, principalmente, para el Estado.

¿Y en qué se ha avanzado?
Hemos logrado muchas reformas legales, hay ya un reconocimiento de la problemática y hemos avanzado un poquito en la sanción social, aunque en eso no terminados de resolver. Creemos que es un proceso de largo plazo, de reflexión, de "desconstrucción" de la cultura de la violencia.

Me quedé pensando en que los grupos de mujeres son de izquierda... ¿Tú sos de izquierda?
En realidad tengo un conflicto personal. Porque a mí el concepto de izquierdas y de derechas ya no me dice mucho. Yo me considero una mujer humanista, y eso me podría ubicar en un concepto tradicional de izquierdas, y la gente que etiqueta me dice que soy de izquierda. Sin embargo, siento que esa camisa me queda muy chiquita.
A veces, te encontrás con gente que se dice de izquierda y dice que esa es su identidad, pero te la hallás haciendo cosas que no haría una verdadera gente de izquierda: corrupción, antivalores... y eso me provoca un conflicto.

¿Te referís a que gente del FMLN practica la corrupción? Es decir, si son corruptos es porque ya están en un cargo público.
Es que no es sólo en cargos públicos, puede ser al interior del partido. Aclaro que yo no pertenezco al FMLN, pero soy muy crítica con ellos, y en Las Dignas somos críticas frente al sistema de partidos políticos. Por eso hay gente del FMLN que nos dice que somos de derecha.

¿Cómo? ¿Les acusan de derechistas?
Es que hacemos trabajo pluripartidista, y claro, intentamos hacer diálogo con las feministas de derecha.

¿Hay feministas de derecha en El Salvador?
Claro que hay. ¡Ahí está Salguero Gross! Aunque en la derecha no hay un movimiento feminista como colectivo.

Pero en el caso de Morena Herrera, su actual directora, ella está en el Concejo Municipal por la capital, y eso las hace parecer más vinculadas al FMLN, a un partido político. También es común ver a las dirigentes de Las Dignas con las binchas del Frente en las marchas, es decir, parece evidente...
…Que se mezclan. Sí. Pero hay algo interesente, y ya hemos hecho una reflexión interna sobre ello: cuando decidimos tener autonomía del partido que nos dio parte de nuestra vida decidimos abrir la posibilidad de la doble militancia y, ya en estos tiempos, de las múltiples militancias. Porque podés militar en Las Dignas como acuerdo de un colectivo, pero eso no te prohíbe militar dentro de un partido político. Eso a veces nos ha traído conflictos en el interior, sobre cómo la gente nos percibe, aunque nosotros tenemos claro que esas son decisiones personales.
Yo, por ejemplo, participo en la Alianza Ciudadana contra las Privatizaciones y la gente puede decir que somos del FMLN. Pero en esa Alianza hemos discutido los posibles manoseos del Frente, y ya hemos criticado eso. Y eso nos ha llevado a que la gente nos diga entonces que somos del CDU.

Ja, ja, ja... toda una mezcla.
Es que hay mucha pobreza intelectual en el debate político, que no permite leer la riqueza.

¿Y ya han invitado a Salguero Gross ha participar en Las Dignas?
A participar en Las Dignas no, pero sí en espacios de debate. En el evento Mujeres 94, ella estuvo. Con Salguero Gross hemos tenido una relación de diálogo, respetándonos, porque ella sabe cuáles son sus límites y cuáles son nuestros límites.

¿Límites?
Es que hay cosas que no podemos negociar, como que el proyecto económico político de ARENA tiene afectadas a un montón de mujeres. Por ejemplo, la pobreza está concentrada en las mujeres y quién las tiene ahí es un proyecto económico y político que abandera ese partido de derecha.

Entonces, ¿qué pide una feminista de derecha?
Otros derechos, como el de la libertad en la participación política. Ella también menciona el tema de la pobreza, pero la diferencia es que no considera la pobreza como un efecto de su programa de gobierno. Lo plantea como un sistema de injusticias que hay que resolver, y lo deja a la buena de Dios.

¿Sabés?, ya he oído a gente diciendo que el feminismo es darle vuelta a la tortilla, que las mujeres ahora tengan el poder...
Es que hay mucho desconocimiento e ignorancia de estos movimientos feministas. Nosotras vemos con mucha comprensión esas posturas automáticas de que nos digan que ahora queremos dominar a los hombres, que lo que queremos es el libertinaje... Pero no reaccionamos a la defensiva, sino que tratamos de que comprendan que el feminismo es una visión de mundo, un planteamiento político, una práctica cotidiana individual y colectiva.
Aunque hay varios tipos de feministas y hay radicales que se plantean: ¿Quién es el enemigo?, ¿Por qué nos tienen que tener subyugadas? y plantean que el enemigo es el patriarcado. Pero nosotras lo que planteamos es la equidad.

¿Y de dónde entonces viene entonces esa imagen de que Las Dignas son "peleoneras", que son las berrinchudas de las mujeres?
Sí, somos peleoneras...

Ja, ja, ja.
Pero somos peleoneras por la libertad de las mujeres y por sus derechos. Peleamos contra ese sistema, no contra las hombres, aunque a veces hay que pelearse con ellos.

(Walter hace una pequeña broma: Ante la revelación de peleonera de Ana, pone sus manos al mejor estilo de nuestro púgil campeón mundial, "El Famoso" Hernández).
Ja, ja, ja... somos peleoneras de ideas, no físicamente. Personalmente pienso que la violencia es un tema que hay que seguir cuestionando. Admitir que una feminista que reproduzca violencia no es fácil, porque estás reproduciendo lo mismo que estás cuestionando. No es fácil, porque somos mujeres de carne y hueso, no somos de hierro y ni queremos.

¿Te acordás de la frase célebre del diputado del PCN, Dagoberto Marroquín, que dijo que el deber de las mujeres era quedarse en la casa trapeando y barriendo?
Las organizaciones de mujeres respondimos rápidamente a esa opinión e hicimos una concentración en la Asamblea Legislativa y dimos una pieza de correspondencia para que se le censura, porque nos parece grave. Él es un representante del sistema político y es un triste reflejo de lo que piensan muchos hombres. Pero la Asamblea Legislativa nos dijo que estábamos sobredimensionando nuestras demandas. Dagoberto Marroquín es un prototipo del hombre salvadoreño, pero creemos que hay muchos otros hombres distintos.

¿Cómo son los hombres salvadoreños?
Hay distintos tipos de hombres, hay algunos aliados al movimiento de reivindicación feminista y esperamos que se les escuche. Pero a pesar de eso, todavía predomina el machismo, el conservadurismo, y mucho miedo a las libertades de las mujeres.

¿Y los hombres que las apoyan no sufren algún tipo de discriminación?
Hay un profesor que nos apoya mucho y en el instituto donde trabaja le dicen "El Digno". Él ya lo asume, reflexiona que parte de esa jodarria encubre la discriminación.

Me imagino que te han de decir que sos lesbiana
Cómo no, seguido. Ellos creen que es un recurso para insultar, pero nosotras tenemos un visión positiva del lesbianismo y de la libertad sexual. Así que tomamos como positivo que asuman que en Las Dignas hay diversidad sexual y que se vive. Ha habido muchas formas de querernos insultar, el partido del que nacimos nos decíamos que "éramos dignas de lástima".

Ustedes ya se han metido en el vivir diario de la sociedad, hasta en eso de las jodarrias. Bueno, cuando una amiga protesta ya no te extrañás que le digan: "Ya andás de Digna".
Hay algo de cierto en lo que se dice, porque nosotros exigimos con radicalidad la defensa de los derechos de las mujeres. No es que estemos peleando con los hombres, pero defender eso en un mundo masculino no es fácil.

¿Y cómo es su relación con los grupos autodenominados pro vida, muchas veces vinculados a la Iglesia Católica?
La relación ha sido de debate público...

¿Encontronazos o debates?
Son como encontronazos, pero nosotros lo llamamos "debate público" porque es necesario hacerlo con estos grupos que tienen mucho poder político y económico y que cuentan con el respaldo del Opus Dei. En ese sentido, hay que reconocer que las religiones tiene mucho poder en las conciencias. Nosotras hacemos valer nuestros derechos de dar a conocer nuestra opinión y de disentir de la otra opinión, pero intentando escuchar, aunque no hemos llegado al momento de establecer otro tipo de relaciones.

¿Sos católica?
Sí, soy católica.

¿Y cómo vivís tu catolicismo? Es decir, tomando en cuenta que las líneas generales de la iglesia y del Papa Juan Pablo II son muy claras en el rechazo al aborto, a la homosexualidad, a los anticonceptivos, en el papel de las mujeres con el sacerdocio y en el valor que se le da a la virginidad.
También en eso tenemos la posibilidad de disentir. Ser católica no significa que voy a creer en dogmas. Es una filosofía de vida. Tengo un respeto por la institucionalidad de la Iglesia Católica para gobernarse a sí misma, pero también soy irreverente, porque no creo en autoridades. Es que eso me suena a lo mismo de los partidos políticos: un concejo liderado por una gran personalidad que no escucha a la comunidad.
Ahora hay hasta un movimiento llamado Católicas por la Capacidad para Decidir, que se reivindica católico pero que defiende el derecho al aborto. Claro, el aborto como una decisión de las mujeres, no como un método de planificación familiar. Así que no me entra mucho conflicto, para decir la verdad.

¿Tú estás de acuerdo con el aborto?
Yo estoy de acuerdo en que las mujeres tengan capacidad de decidir y, si están embarazadas y quieren tener a su hijo o por las razones que sean no quieren, pues que también se les respete esa decisión. No es apoyar al aborto, es respetar la decisión de las mujeres. Creo que lo importante es poner límites, definir hasta cuándo está permitido un aborto y por qué.

Pero el aborto puede ser un solución facilista.
Puede ser. Yo quedé embarazada de mi hijo y de mi hija por errores, porque estaba planificando. Pero estoy feliz con ellos, así que la realidad no es tan rígida.

(Nos fijamos en que el plato de Ana está casi lleno. No la hemos dejado comer y decidimos hacer un alto a la plática. Sin querer, la charla da un giro para descubrir otra faceta de su militancia: la lucha antiglobalización. Walter pide una limonada con soda y…).
Yo no consumo soda, ni Coca Cola, ni otros productos transnacionales (afirma Ana espontánemente), también trato de no consumir comida chatarra, como las hamburguesas o los hot dogs.

Veo que creés en la revolución de las pupusas y los nuégados.
Es que me gustan más los vegetales y las carnes.

¿Y cuándo fue la última vez que te tomaste una Coca Cola?
Ya no me acuerdo, fue hace rato.

¿Y no te dan ganas?
A veces cuando mis compañeras compran y me la ponen a la par... se me viene el olorcito... ja, ja.

Pero a veces es muy difícil conseguir cosas naturales, por ejemplo en los cines y los centros comerciales.
Pero si se exigen y se pregunta por qué no hay en las ventas hay más posibilidades de que los vendan.

¿Estás convencida, por ejemplo, de que el TLC no va a traer beneficios?
Es que ya hay que hacer un análisis para ver cómo se está abandonando la agricultura en la región, cómo desaparecen la agricultura y la dependencia que significa eso. Aquí ya no es necesario ni hacer un análisis, ya se puede ver.
¿Saben?, tenía un montón de tiempo de no hablar tanto de tantas cosas...

Bueno, oír eso es un alegría para nosotros.

" No queremos ser mujeres de hierro" (I)

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