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Plática con Carlos Cañas Dinarte, investigador histórico.

"José Matías Delgado estaba pidiendo un FODES"

Christian Guevara y José Luis Sanz/ Fotografías de Walter Sotomayor
cartas@elfaro.net
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¿Qué opinas del presupuesto de CONCULTURA?
De la tristeza podemos pasar al llanto…

Ja, ja, ja.
Te lo voy a poner así. Un día hablábamos con Roberto Galicia de las últimas "situaciones irregulares", por llamar así a la corrupción de este país. Hablábamos sobre los 30 millones que se perdieron en ANDA. El Museo de Arte costó menos de dos millones de dólares, o sea que con ese dinero "perdido" hubiéramos tenido un centro cultural en cada cabecera de este país. Una cifra así jamás ha sido dada para la cultura en este país.

Esos centros podrían llamarse "Ingeniero Carlos Perla".
Por supuesto. Que lo ponga como donación y así que se lo descuenten de la renta.

¿Y hay presupuesto para las Casas de la Cultura?
El gran problema de CONCULTURA es que tiene el problema de todo el gobierno: la mayor parte del presupuesto se va en salarios. La pregunta es ¿salarios de qué? El museo David J. Guzmán no tiene director, no hay personal especializado en historia, los arqueólogos no tienen fondos... ¿Qué está pasando dentro de la institución? Y no sólo hay problemas de presupuesto, sino también de falta de motivación.
El caso más patético que encontré fue que uno de los empleados que trabaja en la hemeroteca, tiene que sacar de su bolsillo y pagarse el pasaje de bus para ir a recoger cada dia el Diario Nacional y llevarlo él al museo.

Pero eso es querer mucho su trabajo.
Sabe que si no lo hace él, no lo hace nadie. Lo preocupante es que teniendo un empleado que hasta pone de su propio bolsillo, no lo puedan potenciar y que, al contrario, están esperando a que su jubile para poder cancelar su plaza.

¿Y qué otras cosas patéticas se dan en la cultura de este país?
Una cantidad de cosas... La gente que trabaja en la cultura, los pintores, los teatreros, no están afiliados al Seguro Social. El Estado no se vincula a la gente que hace trabajo cultural. Otro gran problema es que la cultura es urbana, por eso para mí el proyecto de la Casa de la Cultura es fundamental.

Porque están más cerca de la gente.
Claro, porque esa población tiene sentimientos, tiene narraciones, cuenta leyendas, hace artesanías, tiene tradiciones… Y eso sólo lo pueden recoger las Casas de la Cultura. El problema es que el presupuesto no desciende hasta ahí.

Parece ser que las Casas de la Cultura ya no funcionan como antes. Ahora son meras bibliotecas de libros desfasados.
Exactamente. Es que las casas de la cultura no fueron creadas por personajes desconocidos. Los fundadores fueron Carlos de Sola y Roberto Murray Meza, y era su primer empleo, cuando Murray regresó de su beca en España. Era un proyecto muy interesante...

Era la época de la Televisión Educativa.
Es que era una época de desarrollo cultural desde la derecha salvadoreña y hubo eventos muy importantes, con una gran cantidad de cosas por hacer. Y eso comienza a decaer, a raíz dicen algunos de los secuestros de Poma y Regalado Dueñas, y fracasa a finales de la década de los 70's, con la radicalización.

¿Ha habido momentos en que desde la política se impulsó la cultura?
Sí, pero son momentos esporádicos y habría que revisarlos. Por ejemplo, el Presidente Zaldívar, en 1884, le asigna al doctor Reyes un salario mensual de 100 pesos, que para aquella época era un dineral, para escribir una de las primeras obras sobre la historia de El Salvador. El presidente Araujo le encarga a Alberto Luna, a Santiago Ibarberena y a Francisco Gavidia que escriban la historia salvadoreña desde la época precolombina hasta el siglo XIX. Ha habido esfuerzos aislados.
Ahora, en 2003, hay un gran proyecto cultural por parte de la derecha de este país, que ha fundado el Museo de Arte, que ha hecho teatros, las ediciones del Banco Agrícola… Pero no es un proyecto unificado.

¿No es aberrante que la cultura de este país se defina por un proyecto cultural de derecha o uno de izquierda, cuando la cultura es supuestamente un punto de encuentro?
Sí, así es. Por ejemplo, ahora la alcaldía de San Salvador está en manos de un partido de izquierda, pero su trabajo cultural es casi nulo o inexistente. Se quedan en enseñarle a la gente a pintar, a hacer artesanías o piñatas. La izquierda siempre ha tenido un proyecto cultural, y de hecho buena parte de las páginas culturales de las publicaciones o periódicos en los sesenta estuvieron controladas por la izquierda. Pero hay que decir que los grandes proyectos, los más visionarios, no han venido de la izquierda, sino que han sido esfuerzos individuales más vinculados a la derecha. En este país, la cultura es el gran punto de desencuentro. La pregunta no es en qué momento estamos situados, sino en qué bando.

Es una cultura fraccionada.
Formada por pequeños grupos.

¿Y tú en que grupo estás?
Yo estoy en el grupo mío, ja, ja, ja.

Ja, ja, ja, ¿y qué tan grande es? (Una pequeña broma por las "libras de más" de las que presume Carlos)
Ja, ja, ja. Más o menos así (y se abarca con las manos).

Conociéndote, es bastante grande.
No sé cuáles son mis límites. Ja, ja, ja
Es que el sector cultura no tiene peso político. Yo alabo y apoyo abiertamente el proyecto del Museo de Arte, pero creo que no es saludable que sólo haya un museo. Debería haber otros espacios para mostrar diferentes tipos de obras. Pero acá ahora a todo le llamamos museo: abrimos un changarro, ponemos tres o cuatro cosas y ya está. Y eso es un problema. Un museo significa tener un criterio, un presupuesto.

Ha habido una eclosión de museos: el de los niños, el de la moneda en Santa Ana, el de Santa Tecla, el de los militares...
Sí, pero no hay ninguna garantía de que esos espacios van a permanecer abiertos en el tiempo. Esos lugares se van deteriorando con cada año que pasa...

Pero al menos esos museos responden a la necesidad urgente de conservar...
También hace falta proponer e investigar.

Pero mientras eso llega, es admirable la intención de poner cuatro paredes y conservar las cosas en una repisa y que alguien les quite el polvo una vez a la semana.
Evidentemente, eso responde a esa necesidad de conservar, sí.

¿Carlos, tu coleccionas algo?
Tengo una colección de cajetes policromos precolombinos, pequeña pero significativa; fichas de finca y monedas salvadoreñas antiguas; y lo que más tengo son revistas y libros salvadoreños del Siglo XIX, de esas sí tengo bastantes.

¿Fue difícil conseguir esos libros?
Soy cliente de muchos puestos de libros viejos, o como diría Borges, de libros fatigados. Yo compro generalmente en la calle. Me voy al centro de San Salvador, a la Placita San José, a comprar libros antiguos. La gente no sabe lo que está vendiendo...

¿Qué es lo más admirable que has encontrado en esos lugares?
Una vez me compré un poemario de García Lorca por menos de 5 colones y, cuando estaba leyendo una biografía suya, encontré citado ese ejemplar y me di cuenta que era la primera edición. ¡Y lo compré en la Placita San José! Es un edición de las que hacía José Bergamín cuando estaba en México, un libro muy curioso.
También me compré una primera edición de un libro de Einstein, en inglés, "La Historia de la Física". Y me he encontrado libros autografiados por Claudia Lars, por Raúl Contreras, por Roque Dalton. Me encantan los libros fatigados, porque te dan una historia no escrita: ¿A quién perteneció?, ¿Quién lo firmó?, ¿Cómo era su letra?, ¿A quién se lo dedicó?…

Son casi tesoros.
Tengo uno hermosísimo. Es "Dónde llegan los pasos" de Claudia Lars, y dice: "A Valero Lecha, pintor de España y Cuscatlán. Claudia". No es simplemente papel.
Pero regresando a lo de los museos,. Es bueno conservar las cosas, pero los grandes museos del mundo compran obra para renovar sus colecciones.

Es que aquí estamos empezando…
Claro, por eso CONCULTURA ya no puede seguir con su presupuesto anual de diez millones de dólares. El próximo gobierno, debería triplicar por lo menos esa cifra, y darle rango de Viceministerio, para que esté presente en la reuniones de ministros y sea parte de la toma de decisiones políticas.
Por ejemplo: aquí todo tiene impuestos. El FOVAIL tiene impuestos, pero no hay un impuesto para la cultura. Hablamos de una carretera longitudinal del norte, de un mega centro portuario en La Unión, de traer cruceros llenos de extranjeros que van a gastar sus dólares aquí... ¿Pero qué les vamos a enseñar?, ¿qué cultura le vamos a mostrar? Ni siquiera las cédulas bibliográficas del Museo David J, Guzmán están en otro idioma que no sea el español. Por lo menos debería estar en los idiomas oficiales de la Unión Europea...
¿Qué investigaciones hemos hecho para mostrarles el puerto? ¿Saben? Giussepe Garibaldi anduvo por el puerto de La Unión… pero no estamos mostrando ese tipo de cosas.

¿Garibaldi estuvo en La Unión?
Claro, en junio de 1851.

Ahora veo que por acá ha pasado todo el mundo.
Este país es un corredor, pero no hemos tenido una investigación de todo eso. Por ejemplo, la última historia de todos los municipios de San Salvador data de 1958. Si yo voy ahora a Tenancingo y pidió la historia, me la dan desde la época precolombina hasta ese año. Ahí nunca hubo guerra, nunca hubo población desplazada, entonces. Nadie se ha tomado el trabajo se seguirla, y ¿cómo quieren mostrar algo?

Me recuerda el caso de Soyapango, que hace poco hizo un concurso para realizar su escudo, y no tenían un estudio histórico para fundamentarlo.
Soyapango es muy curioso. Ponen en la entrada: ciudad de palmeras. Los soyapas son corozos, no necesariamente son palmeras cocoteras. Pero me dicen: "es que corozos no suena muy bonito".

Ja, ja, ja.
Ahí es donde está el problema, porque la gente cambia, altera, modifica e instrumentaliza la historia. Uno va a los municipios y no han guardado sus documentos, los han botado o un alcalde bolo llegó y dijo que quemaran aquel papelero viejo. El tema de la cultura se debe de volver fundamental en el futuro.
Si queremos hablar de turismo, tenemos que hablar de pintura, escultura, sitios arqueológicos, arquitectura, paisaje, trazado humanístico e investigación de historia. ¿Cómo va hacer una institución con diez millones de dólares para mantener una investigación histórica y arqueológica de los veinte mil kilómetros cuadrados? Diez millones de dólares es risible, ni me imagino cuánto ha de ser el presupuesto que tiene sólo el Museo del Prado en España. Damos pena, definitivamente.

¿Carlos, tu tienes formación académica como historiador?
Soy graduado de literatura de la UCA, porque no había una carrera de historia en ese entonces en El Salvador. Por eso hasta que arregle eso del doctorado en España me sigo llamando "investigador histórico" en vez de "historiador", porque por acá hay hipersensibilidad de los que son historiadores profesionales… y tienen razón.

¿Cuál ha sido el suceso que cambió la historia del país? (Por primera vez, Cañas no contesta instantáneamente: primero, repite despacio la pregunta, la digiere y la razona con la paciencia de un investigador).
Yo creo que la respuesta que todo mundo espera que diga es la guerra, la huelga de brazos caídos o el 32. Son como los grandes temas…

Como con el personaje del siglo, que la mitad de los encuestados votaba por Romero y la otra mitad por Martínez, y no se veían otras opciones.
Exacto.

¿Entonces, fue el gol del Pelé Zapata en el mundial del 82?
Ja, ja, ja. Como personaje yo me iría por el mayor Roberto d'Aubuisson. Pero creo que el suceso que nos marcó de manera decisiva, para bien o para mal, fue la independencia. Porque desde entonces lo único que ha hecho el país, en 182 años, son tanteos, hemos estado tratando de ver qué hacer con esta vaina. Hemos estado jugando a una rayuela o a una peregrina rara. Tiramos adelante y damos un brinco, pero después tenemos que regresar dos brincos.
Pienso que nos hemos perdido en la historia común. Todavía seguimos viendo al otro como el enemigo, y el otro es Guatemala, Costa Rica... Mientras Centroamérica no piense "si no vamos juntos, no salimos del hoyo", pues no vamos a salir, porque como país agotamos nuestras posibilidades.

¿Existe la identidad del salvadoreño?
No creo que sea una sola identidad. Son varias identidades que forman un todo, Pero si hay un rasgo salvadoreño es la supervivencia. Y eso dos lleva a dos aspectos fundamentales en nuestra forma de ser nacional: lo que llamo la cultura del vivo, de ganarle al otro, y el ser un pueblo migrante. Por acá han pasado pueblos que se fueron pero vivieron con esta naturaleza adversa. Lo que nos define como pueblo es nuestro afán de supervivencia.

¿Has escrito algún libro?
Tengo algunas cosas publicadas, varios textos con diversas editoriales, un diccionario de autores y autoras de El Salvador…

"El" diccionario de autores. No hay otro.
Sí, bueno, y este cada día va creciendo. Ya llevo cinco años escribiéndolo, y me faltan como cinco años más. Es un proyecto individual que no tiene apoyo, que lo hago en mis madrugadas, en mis fines de semana.

¿Cuántos autores has registrado?
El diccionario total lo he pensado con 250, pero el publicado el año pasado lleva 89, y el que quiero sacar pronto espero que lleve 125. ¿Saben?, aquí ha habido escritores que han sido streepers para poder pagar sus gastos, que han sido bodegueros...

No me imagino a Claudia Lars bailando.
Ja, ja, ja.

Pero sí a Roque Dalton de bodeguero.
Por ejemplo, Claudia Lars para poder sobrevivir tuvo que coser bonetes de una logia masónica de Estados Unidos y trabajó en la Compañía Nacional de Galletas, durante la Segunda Guerra Mundial. Por cierto, ¿saben?, Mia Farrow se crió en Santa Ana.

¿Ahhhhhhh?
Ja, ja, ja, es lo que siempre oigo cuando se lo digo a alguien.

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